Prólogo
Dunia era la cuna de la Magia y el hogar de las leyendas. Un lugar de tierras prósperas que había ido transformándose con el lento pasar del tiempo. En el pasado había sufrido guerras y enemistades; pero también habían sucedido distintas aventuras por bosques y ciudades que acabaron con aquellos conflictos. Nadie parecía querer hablar ya de aquello, y esas historias pasaron a ser canciones y cuentos para que jamás se perdieran.
Había pasado una década desde entonces. En Dunia, las culturas seguían evolucionando y los reinos continuaban creciendo. En Tao, reino de humanos, la ciencia y tecnología ecologista llegaba cada vez más alto. En Álfur, el reino mágico, la belleza parecía aumentar año tras año.
Tras el Pacto del Fénix, un tratado de paz para ambos reinos, las cosas empezaron a ser distintas. Ambos quedaron vinculados con fuertes lazos destinados a curar las sangrantes heridas de un pasado ya enterrado.
Ahora había muchísimos más mestizos entre las razas puras, como semielfos e incluso semihadas. Todos convivían en un mundo donde la tecnología abrazaba a la naturaleza, donde se volvieron a levantar escuelas de magia para hechiceros, y donde el cielo era cruzado por grifos y pegasos en los días soleados. Un sitio en cuyo corazón residía la magia más pura que existía y que unía cada respiro y cada latido de todos los seres que habitaban en aquellas tierras.
Por desgracia, aquella paz no iba a durar demasiado. No cuando una oscuridad tan grande como un cielo sin estrellas empezaba a crecer silenciosamente. Una oscuridad que ponía en peligro aquella luz que se había creado con tanto esfuerzo. Escondida en el lugar más recóndito y perdido, crecía y crecía, queriendo devorar el brillo de la luna y la esperanza de cada corazón. El ciclo volvía a comenzar, pues así lo regía el mundo: Un cambiar constante y eterno.
Era él —o eran quizás ellos— los que querían que aquello pasara. Eran seres de las sombras y las tinieblas los que empezaban lentamente a avanzar. Sus pasos lentos pero decididos traían consigo la voz de las desgracias y el silencio de la muerte.
Y por ende, en un mundo en el que el equilibrio está por romperse, una nueva aventura está por comenzar.








