Capítulo único
—Dime, hermano. ¿Hace cuánto no te pegas un buen polvo?
Bakugou mira a Kirishima con horror. ¿Qué carajos se cree este bastardo? ¿Desde cuando acordaron que él debía darle los detalles de su vida sexual?
Bakugou bien podría haberse marchado del bar, dejando al imbécil con una cuenta impaga y su estúpida curiosidad. Es decir. ¿Por qué demonios habría de responder algo tan personal? Sin embargo, como el imbécil que también es, se queda allí, y responde sin filtro.
—Desde los diecisiete.
Kirishima lo mira perplejo, sus ojos se abren tan enormes que parece una especie de caricatura, sus cejas se elevan en un gesto de desconfianza, y un atisbo de sonrisa incrédula se posa en sus labios. Bakugou arquea una ceja. ¿Qué carajos? Hay algo en esa tonta expresión que no le gusta y lo pone alerta.
—Vamos, viejo. Te fuiste con ese chico de la fiesta de Sero hace unos meses.
Y ahí está, Kirishima no le cree una mierda.
—¡Bueno, estúpido. Tú me preguntaste por un "buen" polvo, y yo te contesté! —exclama exaltado.
Kirishima parpadea un par de veces, tratando de procesar lo que escucha. Su boca se abre por un momento, como en un intento de encontrar las palabras correctas, pero nada sale de ella. Se nota en shock, seguro buscando encajar pieza por pieza de un puzzle demasiado complejo para su cerebro. Su estúpido rostro esta estático, como si su sistema operativo hubiera dejado de funcionar.
Bakugou rueda los ojos con fastidio, resistiendo el impulso de darle un puñetazo en los dientes y hacerlo reaccionar.
—¡¿Me vas a decir que hace nueve años que no te has sentido satisfecho en el sexo?! ¡¿cómo carajos es eso posible? —Kirishima grita, su rostro es la definición misma de la sorpresa, cuando claro, se ha dado cuenta de la implicancia en las palabras de su amigo.
Bakugou aparta la mirada hacia la barra y se encoge de hombros.
—Que te digo, pelos de mierda. Soy jodidamente exigente.
Y no es del todo mentira. Bakugou es una persona escrupulosa y hasta en cierto punto, extrañamente específica en cuanto a sus gustos sexuales. No le atraen los hombres más altos, no le atraen los hombres más robustos, no le atraen los hombres demasiado pálidos, no le atraen... Bueno, mierda, eso tampoco quiere decir que le gusten los enanos, o los flacuchos, tampoco los morenos. Simplemente no cree que exista alguien que llame su atención de la manera en la que pueda decir: ¡Wow! ese chico me encanta.
No desde hace años al menos.
—¡No me jodas! —exclama Kirishima con total escepticismo.
Bakugou lo mira molesto.
—Entonces no preguntes idioteces —le grita con mal humor.
Kirishima lo sigue observando, pero Bakugou, por su propio bien, decide que debe ignorarlo y así concentrarse en el amargor de su cerveza.
Aunque no lo admita abiertamente, Bakugou disfruta mucho de la compañía de Kirishima, o al menos así era, antes de que el idiota lo jodiera todo el tiempo con el tema de las citas y las relaciones. Bakugou no quiere un estúpido novio, no lo necesita. Solo se siente más que bien y así pretende quedarse. Es un hombre con demasiado trabajo, demasiadas responsabilidades y demasiadas manías que no cualquiera podría soportar.
Bakugou es un fiel creyente de que el hombre indicado llegará a su vida cuando tenga que llegar, mientras tanto, él no perderá el tiempo en buscarlo.
—Podríamos hacer una junta masiva el próximo sábado. ¿Qué dices? —propone Kirishima. Sus ridículas cejas teñidas se mueven de arriba a abajo en un gesto de picardía y su voz suena tan emocionada que le provoca escalofríos.
—¡No! —contesta Bakugou tajante—. El sábado tengo cosas que hacer.
Conociendo a Kirishima y la reciente conversación, sabe que el idiota buscará mil y una formas de emparejarlo con algún chico, y no le interesa. Además, aunque no esta interesado en salir, lo que ha dicho tampoco es una mentira.
Kirishima lo mira con cierta burla en sus ojos y le dice:
—Déjame adivinar. ¿Harás cosas de nerd el próximo sábado, no? —Su sonrisa es enorme, tanto que muestra toda una hilera de sus blancos dientes puntiagudos.
Bakugou en serio quiere encestarle un puñetazo y botarle algunos.
—¡Vete a la mierda! —le responde.
Kirishima se echa a reír.
En definitiva, mejor se irá a casa.
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El sábado por la mañana llega como un borrón. Bakugou gruñe con la cara apachurrada contra la almohada. Le duele el cuello y la maldita espalda lo esta matando. Ha dormido como la mierda durante la jodida noche y no tiene idea de por qué.
Suspira, con un humor del diablo y rendido a la idea de que ya debe levantarse, los primeros rayos de sol se filtran por las cortinas y le encandilan los ojos.
Ese día es importante. Hace meses que Bakugou espera la convención anual de manga que se realiza en la ciudad de Tokio, y por supuesto que no perderá la oportunidad de asistir. Hiro H, creador de "All Might", su manga favorito, participará en la convención como invitado especial, y con ello aprovechará de lanzar un volumen inédito de su spin off más reciente.
Bakugou jamás actuó tan veloz frente a una computadora cuando se enteró de la participación del hombre en la convención, comprando la entrada a tan solo minutos de haber sido lanzada en la plataforma digital. Es decir, es el mismísimo doble H. quien asistirá al evento, una verdadera novedad si hablamos de que el hombre es súper introvertido y jamás ha hecho una aparición pública. Haciendo todo su trabajo desde las sombras.
Se levanta con ánimos renovados. La convención se llevará a cabo durante horas de la tarde, lo que le da tiempo de organizarse. Dará su vuelta diaria por el gimnasio, hará sus quehaceres y finalmente se arreglará para su día. Con suerte y algo de paciencia, podrá conseguir una firma de su mangaka favorito.
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Bakugou esta a solo un empujón de explotar. Hay muchísima gente, y la idea de estar varado como un idiota en una fila kilométrica no le hace gracia.
Lleva casi dos horas tratando de ingresar a una de las salas privadas para obtener una estúpida firma y... ¡Por el amor a todos los diablos! Si no admirara tanto al hombre sentado en la otra sala, hubiese dado la media vuelta e ido a casa. ¡Que maldita pesadilla!
Bakugou no pudo haber imaginado que la convención estaría así de repleta, pero en definitiva, no es el único idiota que admira con fervor el trabajo de Hiro H. Al parecer, el hombre es toda una celebridad en este evento. Por eso, solo debe respirar, debe aguantar un poco más y al fin podrá ingresar a la sala y pedirle al hombre que firme su manga. Después de todo, es el tercero en la maldita fila, no hay nada de que preocuparse.
Cuando la puerta de la sala privada, por fin se abre, Bakugou sonríe con alivio, preparado para ingresar. Sin embargo, antes de siquiera dar un paso, como un torbellino un chico se le antepone en el camino, dándole un codazo en el costado.
—¡Oye idiota! ¿Qué crees que haces?
Bakugou toma al chico por la parte trasera del saco, una furia viva burbujeando en su sistema ante aquel acto tan mal educado. Eso lo lleva a actuar como todo un cabrón, pero le importa una mierda. Es solo que, sería malditamente injusto dejar que el bastardo se salga con la suya al colarse de esa manera en la fila. No obstante, en el momento en que el impetuoso chico se da la media vuelta para encararlo, Bakugou no solo lo suelta en el acto. Su mandíbula casi se cae de la impresión.
—¿Kacchan? —El chico le habla. Sus ojos son enormes y reflejan una genuina sorpresa.
Bakugou siente como si le estuvieran dando un remezón. No puede creer lo que ve, tiene que parpadear varias veces para poder asimilarlo.
A unos cuantos centímetros de él se encuentra Deku: su primer amor y su novio de la adolescencia.
—¿Nerd? —dice él, aún sin poder creerlo.
—¡No puede ser, sí eres tú! —exclama el hombre, demasiado emocionado para la cordura de Bakugou.
Y es que. ¿Qué probabilidad había de encontrar a su ex novio en Tokio después de nueve años sin verse?
Porque no hay duda de que el mismísimo Deku es a quien tiene en frente, su cerebro no es tan creativo. Ni en mil años podría reproducir la imagen del hermoso hombre que le habla y le sonríe de esa manera tan brillante.
—Ha pasado mucho, Kacchan —le dice el imbécil con naturalidad, como si Bakugou no estuviera librando una batalla interna con sus sentimientos.
—Nueve años —suelta de la nada, como el imbécil que es. Y, mierda. Deku no necesita saber el conteo riguroso que ha llevado desde su partida a Estados Unidos.
—Nueve años, Kacchan —repite Deku con una enorme sonrisa y sus ojos centelleando en un brillo precioso—. Te ves increíble, por cierto. Muy guapo —dice aquello, mientras sus ojos lo escanean de pies a cabeza y sus mejillas se colorean de un rosado tenue.
Bakugou carraspea un poco incómodo, sintiendo sus orejas arder. ¿Acaso es una maldita broma?
Por supuesto que este hombre es Deku, el mismo chico al que amó con locura en la adolescencia, la misma persona que dice mierda vergonzosa incluso después de nueve años.
—Si claro —responde algo cohibido y trata de apartar la mirada hacia otro lado.
Aunque claro, fracasa terriblemente, sobre todo porque Deku lo está mirando con una sonrisa aún más grande.
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Bakugou no sabe en qué minuto pasó de estar en una convención de manga a estar sentado en una cafetería junto a su ex novio de la adolescencia, pero no se quejará.
Después de todo, luego de que Hiro H, firmara su manga, no había mucho por hacer en el evento, y la novedad de ponerse al corriente con el que fue el amor de su vida, movía más intereses en su sistema que cualquier otra cosa. Definitivamente.
Y es que Deku luce como todo un jodido sueño. Con ese cuerpo maduro de hombros anchos y cintura angosta. Y su atractivo trasero. Madre mía. El maldito parece un pecado; su piel llena de pecas de tonos suaves y luminosos. Bakugou inhala profundo, el nerd incluso huele bien, el aroma terroso que desprende su cuerpo se mete por sus fosas nasales y le seca la boca. Bakugou se humedece los labios y lo evalúa en silencio. Sus músculos también se ven en forma, definidos y esculpidos, bajo esa ropa demasiado sobria para ser de Deku. Especialmente sus brazos y sus muslos. Dios mío.
Maldita sea. El café está caliente, se acaba de quemar la puta lengua.
—Perdón por el empujón, Kacchan. —Deku le dice algo incómodo—. Te juro que solo fue un efecto dominó. —Sus dedos juegan en la taza, dando pequeños tamborileos en la porcelana.
Y ahí está su maldita sonrisa.
La sonrisa de Deku sigue siendo un diez. Su rostro luce hermoso, más marcado y definido, pero con ese mismo aire juvenil que lo hace tan putamente comestible. Sus ojos grandes y expresivos, y los pequeños hoyuelos de sus mejillas cuando sus labios gordos se estiran en esas jodidas sonrisas. Justo como ahora. Su cabello sigue siendo un bonito desastre, pero lo hace lucir lindo y eso provoca sentimientos aún más lindos en Bakugou.
—Está bien, nerd. No es necesario que te disculpes. —Bakugou le da otro sorbo a su café, haciendo todo lo posible por parecer más interesado en el brebaje en vez del atractivo hombre que tiene en frente.
Deku le explicó que toda la situación de la convención fue provocado por un tumulto en la fila y que jamás tuvo la intención de colarse o empujarlo como un acto de grosería. Bakugou le cree al instante. Deku es la persona más educada y respetuosa del planeta. O bueno, al menos el Deku de la adolescencia así era.
—Aún así me sentí un poco mal, te veías bastante enojado —Deku dice como si estuviera preocupado, aunque su postura relajada y la sonrisita ladeada en sus labios demuestra lo contrario.
Bakugou deja su café a un lado.
—¿Qué significa eso, eh? —No puede evitar preguntar algo tosco. Hay algo en la expresión de Deku que no encaja con sus palabras.
Deku solo se ríe, tapando sus labios para no evidenciar su enorme sonrisa.
¿Qué carajos?
—Vamos, Kacchan. Siempre fuiste un poquito gruñón. —Su risa resuena por toda la cafetería y Bakugou siente que el pecho se le comprime.
Maldito, Deku. Dándole justo en la nostalgia.
—¡Cállate, maldito! —suelta con fingida molestia y vuelve a tomar la taza entre sus labios para ocultar la estúpida sonrisa que quiere asomarse.
—Me encanta eso —Deku dice, sorprendiéndolo. Sus ojos son sinceros y brillan de una luz que lo ciega—. Es genial que sigas siendo el mismo Kacchan de la preparatoria.
Bakugou lo observa en silencio y pasa el café con dificultad. El líquido caliente se desliza por su garganta como si fuera alquitrán, atorándolo. Deku sigue siendo tan jodidamente hermoso que lo aturde.
Maldición, ya es un adulto. ¿Qué le pasa?
Carraspea avergonzado. Sus mejillas se calientan y siente la imperiosa necesidad de ocultarse.
Y es que para ser sincero, Bakugou amó con locura a este hombre. Si hubiese sido por él, lo hubiera seguido hasta el fin del mundo con tal de no separarse nunca. El que el hombre esté aquí, ahora, diciéndole toda esa mierda de que le encanta que siga siendo el mismo, le acelera el corazón de una manera injusta y desmedida. Bakugou quiere creer en esa confesión, solo que no puede hacerlo. Ya no es el mismo de antes, ha cambiado, y por alguna extraña razón, le preocupa que su nueva versión no vaya a agradarle a Deku tanto como le gustaría.
—No creo ser el mismo, Deku —dice con honestidad, tratando de ocultar la decepción en sus palabras.
Porque es verdad, ya no es el mismo chico obstinado que Deku amó en el pasado, y es obvio, el tiempo cambia a las personas, pero no en...
—Esencia.
Bakugou parpadea perplejo. ¿Qué carajos? ¿Acaso Deku aprendió a leer mentes?
—¿Qué? —Bakugou dice, sin entender. Deku le sonríe gentil y toma una de sus manos por sobre la mesa.
—Te decía, que en esencia, sigues siendo el mismo Kacchan —repite, está vez con toda la atención de Bakugou sobre él—. Claro que has cambiado, todos lo hacemos, pero en el fondo, sigues siendo el mismo; Fanático, atractivo, gruñón. Dulce...
¿Dulce? Él definitivamente no es dulce.
Deku lo está mirando fíjamente, y Bakugou siente que debe apartar la mirada o se perderá como un imbécil en esos pozos verdes y profundos.
Decide ser más inteligente e indagar respecto algunas cosas que lo tienen ansioso como la mierda y que en definitiva, necesita saber.
—¿Cuando volviste? —le pregunta, siendo directo, mientras observa sus manos unidas sobre la mesa. ¿En qué momento sus dedos se entrelazaron con los de Deku?
—Oh. —Izuku se rasca la mejilla. Un gesto que Bakugou reconoce en el hombre. Está nervioso—. En realidad no volví, solo vine aquí de vacaciones, y a pedirle al señor Hiro H. que firme mi cuaderno de apuntes.
Bakugou asiente en señal de comprensión, pero su pecho se desinfla. Por alguna razón, la respuesta de Deku no lo complace. Deku parece notar su decepción, porque aprieta su mano, y esta vez, Bakugou no puede evitar perderse en su mirada.
—En realidad... —Deku continúa, sus ojos se desvían de los de él con evidente nerviosismo—. También pensaba en contactarte, Kacchan.— Bakugou le da una mirada aguda. ¿Qué? ¿Acaso escuchó bien? ¿Deku quería contactarlo? —La verdad de las cosas, es que estaba loco por volver a verte, Katsuki.
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El lunes por la mañana lo espera con nuevas energías. Bakugou está frente al ordenador, rediseñando alguna mierda que le han asignado, pero su mente no ha parado de pensar en el nerd.
Y es que todo le cayó como una bomba, haciendo un desastre total en su sistema y porque no decirlo, también en su corazón.
—¿Estás ansioso?
Bakugou se sobresalta ante aquella pregunta. Mira hacia un lado y ahí puede ver a su jefa. La mujer lo observa con una expresión extraña.
—No —responde seco.
—Entonces deja tus pies quietos, hombre.
Bakugou se queda inmóvil. No había notado que se movía.
—Lo siento —gruñe con las mejillas encendidas. Su jefa lo sigue escudriñando y Bakugou puede notar su sonrisita ladina y molesta. Eso le pone los nervios de punta—. ¿Qué pasa ahora? —le pregunta.
La mujer se cruza de brazos y niega con la cabeza.
—Nada raro, es solo que... te ves diferente. —Lo analiza con ojos entrecerrados.
—¿Diferente cómo? —Bakugou dice con una sonrisita diabólica—. ¿Más a tu altura ahora que estoy sentado?
La mujer jadea, se pone seria y le tuerce los labios.
—Será mejor que sigas trabajando, estúpido —suelta con evidente indignación y se retira.
Bakugou chasquea la lengua. Su jefa no es la más alta del mundo y él aprovecha esa cualidad para darle un golpe en el autoestima cada vez que puede.
Y es que. ¿Por qué mierda estaría diferente? Todo sigue exactamente igual. Su vida sigue girando en el mismo curso. Aunque claro, eso no es del todo cierto. Ahora Izuku Midoriya se encuentra en Japón, y quedaron de verse después del trabajo.
—Solo es Deku, maldita sea. No es la gran cosa. —Se miente a sí mismo como el imbécil que es, ignorando el hecho de que no ha podido dejar de pensar en el hombre ni un puto segundo.
Por eso, cuando dan las cinco y media de la tarde, Bakugou ya está conduciendo a toda velocidad a la misma cafetería del sábado. Las manos le sudan y eso hace que se deslicen por el volante, pero no es algo por lo que deba preocuparse. Hace un calor de mierda después de todo.
El ingreso a la cafetería es un nuevo desafío para su cordura. Normalmente odia salir, pero no se permitiría perder su tiempo con Deku solo porque no le gustan las fluencias. Suerte que el lugar no está abarrotado de gente.
El nerd lo espera sentado en la misma mesa del sábado, aquella con el ventanal que da hacia la avenida. Bakugou exhala y se dirige a la mesa. Y es casi como un flash back de película romántica de mierda cuando sus ojos se encuentran y ninguno de los dos puede contener la sonrisa.
¡Que jodidamente cursi es todo lo que le está pasando! ¡Que alguien por favor le diga dónde está la cámara oculta!
—Hola, Kacchan —Deku le saluda entusiasmado, y eso, en gran medida hace que sus nervios se aligeren—. Recién llegué aquí, pero ya pedí algo para nosotros.
Bakugou le agradece y se acomoda en el asiento.
La conversación después de eso fluye de forma bastante natural. Deku le pregunta acerca de su día y le cuenta algunas cosas que ha estado haciendo en Tokio. Bakugou lo escucha "con atención" pero es difícil no caer en el embrujo de sus labios que se mueven mientras habla, o en el aroma delicioso de su loción. Deku trae una camiseta holgada que muestra parte de su cuello pecoso. Su manzana de adán moviéndose de arriba abajo mientras pronuncia las palabras. Bakugou comienza a boquear, la idea de darle un mordisco a esa manzana aparece en sus pensamientos.
Mierda, contrólate.
—¿Así que programador, eh? —Deku le pregunta acerca de su trabajo y él lo agradece en silencio. Está nervioso y hablar de su trabajo de alguna manera siempre lo relaja—. La verdad no me sorprende —dice con una expresión poco impresionada.
Bakugou alza una ceja.
—¿Qué quieres decir?
A los diecisiete, Bakugou no recuerda haber hecho algún comentario sobre qué era a lo a que quería dedicarse en la vida, y siendo honesto, tampoco lo sabía en ese tiempo.
¿Cómo es que Deku puede decirle tan naturalmente que no le sorprende que haya terminado convirtiéndose en programador de videojuegos?
—Bueno, ya sabes. —Deku le sonríe, su sonrisa es relajada y se muestra repleta de cariño—. Siempre estabas quejándote de las actualizaciones y esas cosas.
Bakugou sonríe, claro que recuerda eso.
—Sí, esos cabrones no tenían una puta idea de lo que hacían —gruñe con falsa molestia, pero solo bromea. La tecnología ha ido avanzando y con ello se han podido crear mejores versiones en cada temporada—. Puedo decir con orgullo que los proyectos que han pasado por mi mano han quedado excelentes. —Su actitud es de extrema suficiencia.
Izuku lo mira. Su mirada es profunda y le provoca escalofríos en la nuca.
—No lo dudo —dice—. Kacchan es excelente en todo lo que hace. —Bakugou se estremece, no sabe si es idea suya o el tono de voz en Deku es incluso sugerente.
Mierda. Bakugou no sabe donde fijar la mirada. El corazón se le acelera y las manos le sudan. El comentario de Deku lo ha tomado por sorpresa. Es inevitable lo mucho que este hombre lo desarma. De forma torpe se limpia las manos en el pantalón, y decide chequear su teléfono en busca de calmarse.
Por el amor de Dios, ya no es un maldito adolescente. Debe controlarse.
—Y bueno... —se aclara la garganta y se centra de nuevo en Deku. El corazón aún le vibra, pero puede soportarlo—. Cuéntame de ti, nerd. ¿Cómo es que terminaste siendo un perito forense? —termina diciendo. Una curiosidad genuina lo inunda.
¿Izuku perito forense? Eso sí que es inesperado.
Izuku luce ensimismado, por lo que no le responde, solo lo sigue observando.
Bakugou ladea la cabeza buscando su mirada.
—¿Deku? —lo llama.
Eso parece sacar al nerd de su ensoñación, porque parpadea y termina ruborizándose como una jodida fresa.
—Si, perdón, me distraje. —Carraspea, acomodándose en su asiento. —¿Qué me decías, Kacchan?
A Bakugou se le hace lindo que Deku trate de disimular que no lo ha estado observando como un depredador todo este tiempo. Su corazón se hincha de satisfacción. Tiene que hacer un esfuerzo enorme por no soltar a reír como un desquiciado.
Maldito nerd idiota que cree puede pasar desapercibido ante su mirada.
—Te preguntaba acerca de ¿cómo terminaste siendo perito forense? Jamás me lo hubiera imaginado —vuelve a preguntar con una sonrisa ladina.
Izuku se frota la barbilla, pensativo.
—La verdad, ni yo lo sé —dice con simpleza—. Solo sabía que necesitaba emoción en mi vida, y bueno. No fui aceptado en la NASA —bromea.
—No me jodas —Bakugou suelta divertido.
Izuku se carcajea, pero continúa.
—Siempre fui bueno en las ciencias y los números son iguales en todo el mundo, así que me dicidí por ingeniería en física. —Comienza a relatar con total naturalidad y en su completo dominio. A Bakugou no le sorprende. Deku era un nerd. Amaba todo lo relacionado con los números, la ciencia y los análisis—. Un amigo de mi papá que es científico, me ayudó con las especializaciones y no quise optar por estar encerrado solo en un laboratorio, quería hacer más. Mi inglés era lo suficientemente bueno en ese tiempo, entonces decidí que quería usar mis conocimientos para algo bueno. Me postulé al departamento de investigación de la policía y me aceptaron.
—¡Vaya! —Bakugou exclama con verdadera impresión. Ahora que lo piensa, tiene un poco de sentido.
—¿Es inesperado, no? —Deku sonríe un poco avergonzado, pero Bakugou niega.
—No, la verdad es que ahora que me lo dices puedo entenderlo a la perfección. —Y no está jugando, Izuku siempre tuvo ese instinto de protección que lo atrajo como una polilla a la luz. El idiota no era más que un flacucho en ese tiempo, pero era más heroico que cualquiera—. Ayudas a resolver crímenes y eso te convierte en un jodido héroe. Siempre te gustaron los héroes. —Se arriesga a decir.
Carajo. Que maldita cursilería ha soltado.
—Si, bueno... —Izuku juega con una servilleta. Sus mejillas están encendidas por la vergüenza, pero parece jodidamente complacido por sus elogios—, no sé si pueda considerarme un héroe, Kacchan, pero me esfuerzo mucho en lo que hago. Gracias por tus palabras, me haces sentir halagado.
Bakugou se estremece ante la respuesta tan segura que sale de la boca de Deku. Se siente tonto. Hay una sensación cálida y deliciosa derramándose en su estómago y le encanta. Deku ya no es el mismo chiquillo vergonzoso de la preparatoria. Ahora le devuelve con certeza cada una de sus provocaciones. Su confianza es tan atractiva que hace que sus entrañas se calienten y se llenen de un fuego que lo impulsa a quemarse.
—Joder, ¿qué mierda hago para ponerte nervioso? —reflexiona, sin ser consciente de sus palabras en voz alta.
—¿Qué? —Deku suelta a reír a carcajadas—. ¿Acaso quieres ponerme nervioso, Kacchan? —su sonrisa es enorme y hacer brillar su rostro de forma preciosa.
—¡Mierda! —Bakugou casi grita—. ¿Escuchaste eso? —hay pánico en su mirada.
—Por supuesto que lo escuché, Kacchan. Lo dijiste muy claramente.
—¡No puede ser! ¡Que carajos! —Bakugou cubre su rostro con ambas manos, sintiéndose explotar. ¡Que tan imbecil puede ser, maldita sea!, pero Deku toma sus manos y las aparta con gentileza.
—¿Por qué quieres avergonzarme, Kacchan? —pregunta divertido, mirándolo a los ojos.
Bakugou traga saliva.
—¿Por qué te ves lindo avergonzado?—escupe como un idiota.
Izuku abre muy grande los ojos, y aunque su postura quiere parecer relajada, de igual forma sus orejas se sonrojan.
—Soy lindo aunque no me avergüence ¿sabes? —Las palabras de Izuku destilan altivez, aunque su tono se estremece un poquito. Sus ojos son brillantes y juguetones.
Bakugou mira el rostro sonrojado del hombre que amaba, y aunque esta avergonzado también, no puede evitar echarse a reír. Puede que Deku trate de negarlo, pero ambos están nerviosos como la mierda. Hay una tensión en el ambiente que se siente filosa y desesperante, como si cualquier paso en falso pudiera hacerlos explotar. A Bakugou no le molesta ni un poco, su risa de felicidad no puede contenerse y eso mismo hace que Deku también lo siga. El aire se carga de emociones no dichas, pero la conexión entre ellos es palpable.
—Joder, nerd. Estamos haciendo el ridículo.
Izuku mira a su alrededor. Algunas personas los observan con miradas desaprobatorias. Es probable que los tilden de dementes por sus risas en descontrol, pero a Deku no parece importarle y se encoge de hombros.
Bakugou trata de calmar su corazón. Es innegable que la magia entre ellos aún sigue viva, y la sola idea hace que se sumerja en un torbellino de sentimientos superpuestos: El anhelo y el miedo.
De todas maneras, parece que la felicidad se antepone con creces al miedo a ahogarse. Porque cuando Deku le propone pasar sus vacaciones juntos, él no lo duda, es más, el "sí quiero", se desliza de sus labios tan fácil como dejar caer una roca en el suelo.
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Probablemente, acceder a pasar las vacaciones con Deku no fue una gran idea. Aunque claro, eso no es lo que Bakugou piensa en realidad.
Está de espaldas sobre la cama, con una estúpida sonrisa que amenaza con partir su cara, sin poder dejar de pensar en todo lo que ha hecho con el nerd durante los últimos días.
Después de cada jornada laboral, el
maldito Deku se ha dedicado ha arrastrarlo a cada jodido rincón de la ciudad que se la ha ocurrido, y él no se queja.
¿Acaso se golpeó en la maldita cabeza? ¿O fue intercambiado?
No, por supuesto que nada de eso ha pasado. Es solo que no puede evitar seguir los pasos de su maldito ex novio donde vaya. Le gusta pasar su tiempo con él. Ser obligado a ir a cenar alguna mierda grasienta o recorrer las ferias de verano con sus empalagosas luces de colores.
Colores.
Bakugou no recuerda exactamente cuando fue la última vez que vio tantos colores, o por lo menos así lo concibe. La última vez que se permitió disfrutar tanto de un verano fue en sus años de estudiante. Quizás la misma época de su noviazgo con Deku.
De todas maneras, Deku le ha escrito a su teléfono ahora, invitándolo a algún lugar a bailar. Bakugou se ríe. Como si él realmente fuera a ser parte de eso.
Claro que acepta, sin embargo, tiene la idea de cambiar los planes en el camino.
Evidentemente, eso no pasa, porque ahora se encuentra con el culo aplastado en el asiento de la barra de un club. El lugar no está muy lleno, pero poco a poco la gente se hace notar. Hay música electrónica y las luces estroboscopicas lo aturden, pero puede soportarlo. Lo que no puede soportar, sin duda, es el hecho de que Deku esté a su lado, con una sonrisa seductora, mientras le hace ojitos a la bartender de turno. Una maldita cara redonda de mierda, que por supuesto, ni bien lo mira, ya ha caído en sus encantos.
—¿Qué quieres beber, Kacchan?—le pregunta Deku, acercándose para que pueda escucharlo.
La música retumba por todo el lugar y es una buena excusa para disminuir la distancia debido a la comunicación.
Bakugou no puede evitar mirar a Deku más de la cuenta. Es solo que, hoy el nerd se ve especialmente atractivo. Con su sonrisa seductora, sus lindas pecas y los mechones rebeldes que caen sobre su frente. Ese conjunto de camisa verde botella y los jeans ajustados le sientan de maravilla.
—Un whisky —responde luego de un minuto.
Necesita algo fuerte hoy si no quiere perder la cabeza. Y no bromea.
Deku se dirige a la maldita mujer que sirve los tragos, y ésta se inclina exageradamente hacia adelante, haciendo un muy buen uso de su prominente delantera. Maldita perra, si tan solo supiera que a Deku no le gusta meterla, sino que se la metan.
Joder.
Bakugou se siente estúpido. Fuera de balance. Se niega a sentir celos por una situación como esta. Deku y él ya no tienen nada. Ni siquiera sabe si a Deku le siguen gustando los hombres. Deku ni siquiera gusta de él ahora.
¿Con qué derecho se siente mal por los coqueteos del idiota con alguna perra?
Es solo que estos días juntos han sido jodidamente geniales. Pero por supuesto, todo eso ha nublado su maldita cabeza hasta el punto de hacerle creer que entre ellos dos aún podría pasar algo.
No, Katsuki. Sea lo que sea que pensaste no es lo que parece.
—¿Estás bien, Kacchan?
—Sí, jodidamente bien.
Izuku lo mira con ojos entrecerrados, como no creyéndole una mierda, pero es astuto y no insiste.
Bakugou mira a su alrededor, el club ahora está repleto. Personas beben y ríen, mientras los vasos vacíos se amontonan en las mesas. El aire se torna cada vez más denso en el lugar. Bakugou arruga la nariz con repulsión, la mezcla de aromas rancios y dulces le revuelven el estómago.
—Aquí están sus tragos, guapos.
Bakugou se gira otra vez hacia la barra. Claro, la voz de mierda de la mujer lo obliga a prestar atención. Deku le sonríe a la estúpida y toma ambos vasos para darle el suyo.
—Gracias —Responde tosco sin poder evitarlo y dirige su mirada a las manos de Deku.
Qué raro. No hay ninguna maldita servilleta doblada con algún número de mierda escrito en ella.
—¿Qué ocurre? —Deku le pregunta al verlo distraído.
Bakugou niega.
—No es nada, es solo que creí que saldrías de aquí con un nuevo ligue —sus palabras salen filosas, repletas de acidez.
Deku abre los ojos, sin entender. No dice palabra, pero luego, parece que su cerebro ha conectado los puntos.
—¡¿Te refieres a la chica del bar?!
Bakugou no responde, solo se encoge de hombros.
Deku suelta una risita fría. Bakugou lo mira de soslayo. ¿Que demonios?
—¿Qué? ¿Cuál es el maldito chiste?
Izuku se gira hacia él. Su expresión cálida esta vez se torna fría. Sus ojos son oscuros y parecen centellar en una ira que lo atraviesa. En definitiva, Deku no se ve nada feliz con su comentario.
—Creí que tú sabrías que eso no es algo que yo haría —dice, su voz es firme, repleta de molestia. Sus ojos verdes no dejan los suyos, aún y cuando le da un gran sorbo a su cerveza. Bakugou traga nervioso. ¿Acaso la cagó?. Deku se acaba el contenido del vaso y se lame con brusquedad los labios.
Bakugou no puede evitar sonrojarse ante esa actitud tan dura.
—Las cosas cambian, nerd. Yo no sé si tú...
—¿Si cambié de orientación sexual, o me puse a ligar con cualquiera que se me cruce en el camino?
Bakugou lo mira perplejo. La música está alta, pero aún así escucha todo con claridad.
—Joder, Deku... yo no quería. Es solo que... —Bakugou se siente un imbecil. ¿Con qué derecho juzga a Deku?
Al hombre puede gustarle quien se le de la gana. Es más, puede ligar con quien quiera y cuando quiera y nadie debería meterse en eso. ¿Por que está siendo tan estúpido al respecto?
—Pediré otra cerveza —dice Deku con voz cansada, a la vez que intenta ponerse de pie.
Bakugou no permitirá que su maldita idiotez arruine el ambiente entre ellos. Todo iba bien hasta ahora, así que lo toma de la muñeca y lo incita a volver a sentarse.
—Lo siento. ¿De acuerdo? —habla, lo suficientemente alto para que Deku logre escucharlo y no tenga que repetirlo. El hombre le presta atención, pero su cuerpo sigue tenso aún de pie—. Solo... bueno, no lo sé joder... Ha pasado un tiempo desde que nos vimos. Yo no sé si tú has cambiado... y... si lo has hecho es válido también, maldita sea... Yo...
Izuku se sienta otra vez y ríe.
—Está bien, Kacchan, está bien. Solo no te ahogues, por favor —bromea.
Bakugou exhala, sintiéndose jodidamente patético.
—Perdón, joder.
Izuku niega. Su rostro ha vuelto a su calidez de siempre y eso, de alguna manera, hace que el corazón de Bakugou se sienta menos acongojado.
—Entiendo, Kacchan. Tienes razón —su tono es calmo, repleto de compresión—. No me voy de acostón con quien acabo de conocer. Eso no ha cambiado.
Bakugou traga saliva, nervioso.
—Y... —respecto a lo otro. Quiere decir, pero se contiene. No le incumbe.
Izuku le sonríe y se acerca un poquito más a él.
—Siguen gustándome los hombres si es lo que te preguntas —Deku dice con picardía, como si hubiese adivinado su impaciencia por saber —. Me gustan los hombres, Kacchan. Fuertes, con miradas fieras y actitudes feroces.
Mierda, mierda. ¿Qué quiere decir el nerd con eso? ¿Por qué demonios lo está mirando así? Como si, como si quisiera devorarlo.
—Ajá, ya entendí —contesta torpe y desvía la mirada. Joder, está seguro que debe estar rojo hasta el cuello.
¿Cómo se atreve el maldito Deku a hablarle así?
—Y tú, Kacchan... ¿siguen gustándote los chicos o decidiste cambiar?
Bakugou recibe la pregunta casi como una ofensa personal.
—Por supuesto que no me gustan las chicas —casi escupe la respuesta.
Izuku abre los ojos y parpadea un par de veces.
—Okay, eso no fue lo que quise decir, pero entiendo. Te gustan los chicos —dice.
Pero mierda. Bakugou realmente no sabe la respuesta.
¿Realmente le gustan los chicos?
No, no lo sabe con certeza. Sabe que no le gustan las chicas en lo absoluto, pero... Maldita sea, en realidad tampoco está seguro de que le gusten los chicos.
Sabe que le gustaba Deku, que le producía esas mariposas en el estómago de las que los enamorados hablan. Sabe que los besos con Deku lo excitaban y que cuando hacían el...
Ay por Dios. ¿Dónde diablos se están yendo sus pensamientos?
Se queda en silencio, sin saber qué responder. Porque la conclusión a la que ha llegado, en realidad lo asusta como la mierda.
Deku tampoco dice nada, pero Bakugou puede sentir su mirada encima de él. Eso, y la calidez de su mano cuando toma la suya.
—Vamos a bailar.
Bakugou levanta la mirada.
—¿Qué carajos, nerd? sabes que yo no bailo.
Deku rueda los ojos dramáticamente.
—¿Seguirás fingiendo que no eres un excelente bailarín? —le dice el imbécil con actitud desafiante.
Bakugou no entiende nada.
—De qué estás hablando, yo jamás...
—Vamos, Kacchan. ¿Acaso olvidaste las fiestas de la preparatoria? —lo interrumpe. Sus ojos brillando en una mezcla de diversión e incitación.
Y no, no es que se haya olvidado de las fiestas de la preparatoria, pero lo que menos recuerda Bakugou de esas fiestas, es el hecho de haber bailado.
—Maldita sea, Deku, no quieres que hable de eso.
Deku se ríe y se acerca a él.
—¿Por qué no querría? —Pregunta. Su voz es coqueta y deliciosa, y eso hace que Bakugou se estremezca.
Recuerda las fiestas de la preparatoria, claro que lo hace. Dos jóvenes enamorados y repletos de hormonas que se escabullían de la fiesta para ir a comerse la boca y a tocarse de manera cachonda en la azotea de la escuela. Maldita sea. El solo recuerdo hace que sus entrañas se incendien.
—Serás mi muerte, cabrón —suelta derrotado.
—Y tú serás la mía si no pones a mover ese trasero ahora mismo.
Ambos terminan en la pista de baile después de eso. Deku lo arrastra entre la multitud eufórica y sudorosa que brinca y se mueve al ritmo de la música.
No le gusta bailar, no realmente. Sin embargo, no puede no contagiarse con la actitud tan divertida de su ex novio. Deku se mueve con pasos torpes y desordenados y él no hace un mejor trabajo, pero no se detiene. Jamás se ha rendido ante un desafío y no hay manera de que esta sea una excepción a la regla. Mueven sus cuerpos lo mejor que pueden, y es incluso inevitable cuando ambos ya están pegados moliendo sus caderas juntas.
Bakugou se siente avergonzado, temeroso de que su maldita erección asuste de alguna manera su ex novio, pero contrario a lo que cree, Deku lo mira y le sonríe con una sonrisa pícara. Bakugou exhala, sabiendo que no ha cometido ningún jodido delito en todo esto. Cierra los ojos y toma la cintura de Deku entre sus manos, comenzando a serpentear de arriba a abajo al ritmo de la música. Y, a la mierda, cuando el nerd rodea su cuello con sus brazos, y le susurra en el oído; "Muévete Kacchan", sabe que está perdido.
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Bakugou no sabe cuando fue que accedió a toda esta locura. Solo sabe que ahora se encuentra con días libres en la Isla Ishigaki, en la prefectura de Okinawa. Deku está a su lado y no ha parado de murmurar sobre lo hermoso del paisaje, tomando fotografías por montón. ¿Acaso no hay malditas playas en Estados Unidos?
El lugar al que han ido no es menos que maravilloso, con aguas cristalinas y arena blanca que se extiende por kilómetros, ofreciendo una impresionante vista de la línea del horizonte. La brisa marina es fresca y lleva el sonido de las gaviotas que sobrevuelan el agua. La playa está rodeada de palmeras altas y frondosas que se inclinan suavemente para ofrecer algo de sombra, y en el fondo, se pueden ver las montañas lejanas que se le elevan hacia el cielo y crean un hermoso contraste entre la playa y la zona montañosa.
Todo el día Deku ha estado parloteando acerca de lo mucho que le ha encantado el lugar y de lo mucho que le emociona estar a su lado en este viaje. Aunque trate de ocultarlo, Bakugou también está emocionado, sobre todo por lo que pueda pasar por las noches. Quizás alquilar una habitación doble en un lujoso hotel costero con una majestuosa vista al mar paradisiaco, no fue una gran idea.
Como tampoco lo es seguir a Deku hacia el mar, mientras el cielo se vuelve más oscuro a cada minuto.
Deku debe estar loco si le está
proponiendo cosas a Bakugou que él jamás haría, y que sinceramente, no cree que Deku también sea capaz de hacer.
—Maldita sea ¿Hablas en serio?
Deku lo mira con una expresión seria.
—Claro que sí, Kacchan. ¿Nunca te has bañado desnudo?
—No en una maldita playa pública, estúpido.
Y sí, Deku definitivamente está loco, ese es su real pensamiento, sobre todo cuando lo ve haciendo estúpidas maniobras bajo el agua con el objetivo de quitarse los shorts.
—¿Qué haces, imbécil? Esta no es una playa nudista—. Bakugou lo regaña. ¿Acaso el maldito Deku no tiene decoro?
Traga un poco de saliva y desvía la mirada.
La noción de tener a su antiguo amor de la adolescencia, completamente desnudo bajo el agua, no le hace bien a su corazón que ya esta vuelto loco martillando en su pecho. Los recuerdos de su noche en el club tampoco lo ayudan.
—No seas estirado, Kacchan, es de noche, la playa está casi vacía —le responde Deku de forma intrépida y despreocupada.
El hombre liberal no hace mucho por cubrirse, es más, nada hasta la orilla y tira sus shorts sobre la arena.
Bakugou, que esta sumergido en el agua, no puede evitar verlo ¿Dónde ha quedado su pequeño y adorable Deku de la preparatoria? Porque este Deku es todo un dos punto cero y recargado. Con ese delicioso cuerpo de adulto y esa confianza tan endemoniadamente sexy. Joder. Su pene se sacude un poquito ante esta nueva perspectiva.
—Agh, esto es tan satisfactorio, Kacchan. Deberías intentarlo —Deku suelta en un pequeño gemidito de placer, y... mierda. Bakugou no puede evitar sentir "cosas".
Deku tiene los ojos cerrados mientras flota de espaldas sobre el agua, las pequeñas olas lo mueven y hacen que su piel se libere y brille gracias al reflejo de la luna. Parece relajado, aunque por el tono de su voz y la sonrisita ladeada. Bakugou sabe que de alguna manera lo esta desafiando.
—¿Qué tiene de bueno? —pregunta mordaz—. Solo se te meterá el agua salada en el culo.
Izuku abre los ojos y algo travieso y oscuro brilla en ellos.
—Si, igual que en tu rostro —le contesta, y descarado agita sus pies para salpicarle agua en los ojos.
Bakugou se echa hacia atrás y casi se cae de culo.
—¡Maldito hijo de puta! —grita. ¿Qué carajos con este maldito nerd de mierda? Va a matarlo, jura que lo hará. Pero Deku se carcajea y se mueve veloz hacia mar adentro—. ¡No huyas, estúpido!
Bakugou comienza a perseguirlo. Un instinto de caza se activa en su interior y lo impulsa. Se siente como un animal, una animal salvaje que ha sido liberado y ya no puede ser detenido.
Es extraño, parecen dos niños tontos jugando en el agua, sin embargo, por raro que parezca, Bakugou se siente cómodo, y no puede dejar de reír mientras esta a centímetros de agarrar al maldito de su ex novio y sumergirlo.
—¡Eres lento, Kacchan! —Midoriya grita, mientras sus brazos y pies se mueven cada vez más rápido cortando el agua.
Bakugou gruñe, su lado competitivo aflora como una especie de fiera que despierta de su letargo ante el desafío.
—¡Lenta tu abuela, imbécil! —Y apresura el braceo.
Y si, parecen dos mocosos, pero ¿qué mierda importa eso? Bakugou solo sabe que la adrenalina mueve su cuerpo y hace que su corazón lata de forma desenfrenada. El viento salado le azota la cara y la emoción por la aventura lo hace sentir vivo. Bakugou se mueve más rápido, más voraz y las risas de Deku solo hacen que quiera alcanzarlo. Es una sensación tan cálida y tan acogedora que hincha su pecho y lo hace flotar como un globo.
Joder, ¿Hace cuanto tiempo que no se divierte de esta manera?
Es como si la dicha hubiese llegado para quedarse, tan cálida y tan vivaz como el fuego que consume y que revive al mismo tiempo. Cada célula de su cuerpo grita en libertad y parece abrumar su pecho junto al agua salada y el viento.
Bakugou podría empezar a cuestionarse muchas cosas. Sin embargo, no se detendrá a pensar en eso en este momento, lo único importante para él ahora, es atrapar al maldito de su ex novio. Sonríe como un depredador, mientras la distancia que hay entre ambos se hace cada vez más estrecha, la mata de cabellos verdes se mueve de un lado a otro, y eso hace que sus propios músculos no guarden descanso.
—¡Te tengo, maldito! —celebra una vez que lo alcanza. Su sonrisa de victoria es gigante, aún y cuando no ha parado de jadear con la respiración acelerada.
Ha tomado a Izuku de la pantorrilla, pero éste no se deja zambullir, se ríe, se escabulle de su agarre y se mueve ágil hasta quedar frente a su rostro.
—Entonces... ¿cuál será tu venganza para mi, Kacchan? —Izuku susurra con aire seductor, mientras envuelve los brazos alrededor de su cintura.
Bakugou traga nervioso. Ambos están tan cerca, malditamente cerca, y el aliento de Deku, cálido y dulce, pega en su rostro como una especie de caricia tentadora. Joder, el idiota es hermoso, y la sola vista hace que su estómago se agite en un millón de mariposas.
Es de noche, pero aún así, Bakugou puede ver el reflejo de la luna en los hermosos ojos del hombre que amaba.
—¿Quieres un castigo? —susurra con voz pequeña y temblorosa. Deku esta a escasos centímetros de sus labios. Sus cuerpos rozándose bajo el agua.
—Más bien, me gustaría un premio —Deku dice, y sus labios encuentran los suyos en una caricia delicada y exquisita.
Joder. Se están besando. Él esta besando a Deku.
Maldita sea.
La boca de Deku se siente deliciosa, tan caliente y adictiva, y mucho mejor de lo que Bakugou recordaba. Aunque no debería sorprenderse. En el rincón de los recuerdos más preciados que tiene de su ex novio, no recuerda unos besos tan malditamente fogosos, pero sí perfectos, porque los besos con Deku siempre se sintieron perfectos, y es por esa razón que Bakugou no puede resistirse ahora. Toma a Izuku del cabello, sus rizos verdes apretados entre sus dedos para maniobrarlo a su antojo. Bakugou aprovecha una brecha e introduce la lengua en busca de la de Deku y... ¡Dios inmaculado!, se siente increíble.
Honestamente, Bakugou quiere comérselo a besos.
—Kacchan... —Izuku gime y Bakugou siente la necesidad de arrancarle más de esos deliciosos sonidos. Su pene está duro y está a escasos centímetros de apuñalarlo en el vientre debido a la diferencia de alturas.
Maldito idiota, todo hermoso y perfecto que puede hacerlo perder la cordura con solo decir un "Kacchan".
—No sé si te diste cuenta, Deku, pero estoy muy ocupado en este momento —lo molesta. Su voz suena ronca y divertida, y las palabras se le arrastran de la lengua como un río sinuoso que fluye lentamente sobre piedras suaves.
Se siguen comiendo la boca, y es incluso gracioso cuando Deku quiere protestar, pero no lo hace. En vez de eso, termina sonriendo entre cada beso.
—¡Vamos a la orilla, Kacchan! —Deku le susurra en una súplica. Y dios, esos benditos susurros. Bakugou no puede contra ellos. Por lo mismo, le es imposible no morder los labios de Deku haciendo que este se queje por los dientes en su boca. Bakugou no parece afectado en lo más mínimo ante sus quejas y termina deslizando sus manos para apretar sus nalgas como castigo.
—¿Por qué? ¿Ya te aburriste? —le pregunta.
Izuku se aparta del beso, poniendo las manos sobre su pecho.
—¡No! —exclama casi en pánico. Sus ojos grandes, afligidos y tan lindos, que por primera vez, Bakugou puede ver a su antiguo Deku en este nueva versión—. Solo quiero que continuemos allá afuera.
—¿Dónde? ¿En la orilla? —Pregunta Bakugou alzando una ceja. ¿Qué demonios?
—En la orilla —afirma Deku. Su sonrisa es hambrienta. Labios hinchados y ensalivados que brillan por los besos. Bakugou no puede con la tentación de darle otro mordisco.
Una playa, con una superficie dura y repleta de arena nunca estuvo dentro de sus sueños sexuales, pero Bakugou no se quejará al respecto. Le seguirá el juego a Deku tanto como quiera.
El hombre lo guía hacia la orilla, completamente desnudo, incluso parece que las olas aceleran el proceso al orillarlos. El agua salada se desliza por su cuerpo y hace que su piel brille como una figura inmaculada.
¡Joder! ¡Demonios! Bakugou se siente tan gay en este momento! Deku en serio lo convierte en el ser más gay del universo.
El maldito lo arrastra a la arena seca y se cuelga de su cuello para darle otro beso. Él no se queja. En realidad no le importa. Deku podría arrastrarlo hacia un callejón maloliente para tener sexo y a él no le molestaría.
—¿Así de necesitado estás, eh Deku? —Se burla, haciendo vista gorda de su propia necesidad por poseer a Deku, pero Deku lo mira, y la mirada que le ofrece, es tan reveladora que hace que su pene evolucione en nuevos niveles.
Ahora ya no se siente duro. Ahora su pene simplemente está forjado en hierro.
—No finjas que no estás tan necesitado como yo, Kacchan —Deku lo sigue mirando. Sus ojos repletos de una altivez exquisita y seductora.
Definitivamente, el maldito sabe lo que le provoca, y lo está aprovechando al máximo para devolver con audacia todo lo que pueda lanzarle.
—Quizás no de ti, exactamente —le suelta soberbio, como todo un idiota, pero Deku no parece inmutarse ante su evidente embuste. Lo atrae en un nuevo beso, y este es duro, exigente y le quita el aliento.
Bakugou corresponde, ¿cómo no iba a hacerlo? Aprieta su cintura con fuerza en un intento desesperado por aferrarlo y jamás dejar que se escape. Sus manos se mueven inquietas, viajan de su cintura a su trasero acaparando todo lo que puedan. Porciones de piel pecosa que toma entre sus dedos, en una necesidad tan potente como devastadora. Maldita sea, Bakugou quiere comerse a este hombre. Hacerle el amor tan rico y llenarlo de tanto placer que solo pueda pensar en él. Asegurarse de que el maldito jamás lo olvide una vez que regrese a su frígida vida en Estados unidos.
—Joder, Kacchan, dices eso, pero estás... —Izuku baja una de sus manos al pene de Bakugou y lo aprieta. Solo un poquito, lo suficiente para probar su punto—, estás muy duro.
Y Bakugou no lo niega. La prueba es evidente al tacto y Deku lo conoce demasiado bien como para hacer una idiotez como esa. En cambio, baja su propia mano sobre la de Deku y la muele con aún más fuerza sobre su hombría.
—Eso es lo que provocas en mi, pequeño bastardo —suelta en un gemido. Su confesión se siente tan sincera y sale de sus labios de forma tan natural que le encanta. Porque es verdad, solo este hombre ha podido provocarlo de esta manera—. Sigues volviéndome loco aún y después de tantos años. Ahora incluso más que antes.
E izuku no discute, no hay necesidad de hacerlo, solo toma su boca en otro beso profundo y necesitado.
—Tengamos sexo, Kacchan. —Lo toma de la mano y lo tumba sobre la arena. Bakugou se deja arrastrar, arrancándose el short de la piel como si le quemara—. Hazme tuyo.
Bakugou no puede evitar mirar a Deku con adoración. Su rostro es hermoso, con esos ojos que encandilan urgencia y hambre de sexo. Ambos están desnudos sobre la arena fría y dura, sin embargo, no hay un mejor lugar donde Bakugou prefiera estar en este momento.
—Te lastimarás la espalda, estúpido. —Preocupado, Bakugou acaricia la columna de Deku con dedos suaves. Caricias dulces y llenas de afecto que hablan de lo mucho que esto significa. La arena es fría y le roza los nudillos, y sus rodillas clavadas en el suelo le recuerdan la crudeza de la superficie.
—Solo házmelo, Kacchan. Quiero sentirte dentro.
Y joder, ¿cómo podría Bakugou decirle que no a Deku si se lo pide de esa forma tan linda?
Despacio, se hace paso entre las piernas de Deku. Y si todavía hay gente en la playa a esas horas de la noche a Bakugou no le importa.
—Bésame, Kacchan.
Deku lo jala hacia abajo y esta vez ambos comienzan a besarse con ganas. Todo se vuelve un desastre en cuestión de segundos. Sus lenguas se vuelven ansiosas, las mordidas devastadoras dejarán marcas en sus cuerpos por lo que probablemente serán semanas, y sus caderas se muelen de forma dolorosa. Todo se siente tan bien que es irreal y poco a poco el olor del sudor se va mezclando con la brisa marina y el aroma natural de sus cuerpos. Bakugou no puede evitar inhalar profundo una vez que se separan. Deku se ve tan jodidamente precioso bajo su toque, con esos ojos brillantes, labios hinchados y su pecho subiendo y bajando de forma desordenada.
Estas nuevas sensaciones se sienten maravillosas y aportan algo nuevo y valioso que atesorará en su rincón de los buenos recuerdos.
—Tienes el culo lleno de arena. —Bakugou intenta bromear. Romper la atmósfera para ayudar a ocultar su propio nerviosismo.
—Y... ¿acaso eso va a detenerte? —Deku lo reta.
Y no. Por supuesto que eso no va a detenerlo. Se inclina para besarlo y sus manos se mueven gentiles quitando los granos de arena que se le han pegado a los muslos y al trasero. Sus caderas siguen moviéndose de atrás hacia adelante y Dios, si Izuku decide parar esto, va a volverse completamente loco, pero Izuku es piadoso y gime complacido a sus movimientos. Y... joder, es como si el maldito supiera que esos sonidos lo encienden. Entonces, decide que no puede soportarlo mas, y con sus dedos busca su agujero.
—Sí. Así, mi Kacchan, justo ahí —Izuku lo arrulla y Bakugou sonríe. Deku es tan lindo y tan maleable, merece una recompensa. Masajea su agujero con la yema de su pulgar y recibe un lindo gemidito a cambio.
—No tenemos nada para prepararte aquí. —Bakugou estira un poco más del hilo, gruñendo al borde de la locura. Muere por adentrarse, pero Deku está estrecho y aunque él se siente jodidamente caliente, jamas se perdonaría lastimarlo.
Izuku lo mira y le sonríe, y si su corazón se salta algunos latidos ante esa sonrisa, trata de no perderse en ello. La ocasión no lo amerita.
—Eres inteligente, Kacchan. Siempre puedes buscar soluciones —le dice, con sus labios atrapados entre sus dientes. Bakugou suspira ante su urgencia e Izuku lo empeora todo cuando alza su mano y le acaricia la mejilla.
Joder. Bakugou se traga su gemido necesitado. Pierde el aliento cuando su cerebro idea el plan ideal en su mente.
No es que sea un puto virgen, de hecho fue el mismo Deku con quien experimentó sus primeras veces, sin embargo, esos tiempos eran diferentes, y ambos hacían todo con mucho cuidado; el lubricante y los condones jamás faltaron en sus encuentros apasionados.
El sexo después de Deku fue casi un fracaso. Muy escaso y nada atrevido. Solo dos hombres descargando frustración sexual fría e insípida en una cama blanda y caliente. Bakugou es consciente de que es aburrido, pero es que simplemente jamás se permitiría hacer nada más con algún extraño. Es demasiado quisquilloso para eso.
El panorama cambia en este momento. Es Deku con quien está ahora. Bakugou no lo piensa dos veces, Izuku está ansioso y él desesperado por sumergirse. Eso lo impulsa a moverse con rapidez por el cuerpo de su amante. Toma sus muslos y pone cada uno sobre sus hombros hasta dejar su rostro a centímetros de su agujero. Saca la lengua y la pasa de forma experimental por su ano.
Mierda, esto es nuevo, jamás ha comido un culo y se siente extraño, pero a Deku parece gustarle. Su espalda se arquea y pega un pequeño saltito que va acompañado por un grito seco. Bakugou lo mira y Deku parece destrozado aunque más brillante que las estrellas. Su boca abierta y los ojos apretados en un gesto de puro placer que lo enloquece. A Bakugou le encanta. Ama provocarle ese tipo de reacciones, por lo que continúa. Sigue lamiendo su culo, y cuando Deku no para de gemir y retorcerse, decide que quiere meter la lengua y descubrir que más puede hacerle.
Su lengua se introduce y sale de ese anillo de músculos, creando sonidos húmedos y chapoteantes. Deku grita aún más fuerte y toma su cabello para sostenerse.
—Si, Kacchan —apena dice, pues parece haber perdido el aliento. Bakugou no dejara que lo recupere tan fácilmente.
Sumerge la lengua y la tuerce, y cuando su propio pene salta ante esos sonidos, decide que debe apresurarse por el bien de su cordura. Mete dos de sus dedos junto con su lengua y abre a Deku como si fuera un regalo. Su amante grita y se retuerce, y ahí es cuando Bakugou sabe que ha encontrado su punto de placer sollozante.
—Mételo ya, Kacchan. Te necesito —Deku ruega enloquecido. Bakugou casi se siente mal por no poder complacerlo.
—Espera un poco, nerd —le gruñe, usando toda su fuerza de voluntad para seguir preparándolo y no meter su pene de una vez como una bestia hambrienta.
Lo prepara de forma minuciosa y el cuerpo de Deku parece ceder a sus estímulos. Bakugou celebra en sus adentros. No cree que hubiese podido esperar por mucho más tiempo.
—Kacchan —Deku llora y Bakugou no puede permitirse ser la causa de su agonia.
Toma a Deku con fuerza y lo gira sobre la arena. Deku no se queja, es más, se acomoda en cuatro puntos y levanta el trasero.
—Joder.
Bakugou no puede creer que esto sea real. Tiene a Deku justo frente a él, servido en bandeja de plata para su deleite.
—Hazlo. —Deku gime y gira la cabeza para mirarlo. Su ojos le suplican y eso es todo. Bakugou le daría el mundo si se lo pidiera.
Se acomoda tras de Deku, con las rodillas hundidas en la arena y con manos temblorosas sujeta su propio pene. Maldición, está sensible, así que lo masajea para liberar algo de la tensión acumulada, sin poder evitar gemir ante las caricias liberadoras.
Acerca su miembro al culo de Deku y no puede parar de morderse los labios. Lo desea. Desea tanto sumergirse en este hombre que le da miedo.
¿Qué se supone que pasará después de todo esto? ¿Es acaso consciente de la inestabilidad emocional que le provocará tener a Deku de nuevo entre sus brazos para después perderlo?
No, por supuesto que no es consciente, por eso manda esos pensamientos a la mierda y los deshecha, introduciéndose en Deku finalmente.
Dios. Deku está apretado, le encanta.
—Si, Kacchan. Por fin —Deku chilla con voz ahogada. Su chillido sale destrozado y eso solo lo estimula.
Bakugou suspira y hace todo lo posible por no perderse de lleno en Deku, dandole la posibilidad de acostumbrarse a su longitud. Aunque en el fondo, también debe reconocer que lo hace porque no quiere correrse tan rápido en su culo.
Ha pasado un tiempo desde la última vez que tuvo sexo, y... ¡Por el amor de Dios! ¡Es Deku con quien está ahora! El hombre que amó con todas sus fuerzas en el pasado. El idiota jamás necesitó esforzarse para ponerlo en llamas.
Bakugou no lo entiende, ¿cómo es que el idiota le gusta tanto incluso ahora?
—Kacchan —Deku le exige y él no puede negarse.
Comienza sus embates de forma lenta y minuciosa. Y mierda, el interior de Deku es caliente y delicioso. No puede evitar gemir desvergonzadamente. Con ambas manos agarra cintura de Deku en un agarre mortal, mientras el calor se apodera de sus entrañas y lo obliga a acelerar el ritmo.
Deku maúlla y se queja, echando el culo hacia atrás. Tan lindo y hambriento que Katsuki quiere devorarlo. La posición en la que están no ayuda a que Katsuki pueda adorarlo como le gustaría, pero eso no le impide que se incline hacia adelante y bese todas las porciones de su espalda que pueda alcanzar. La arena se le mete entre los labios pero a él no le importa. Está más concentrado en el sabor de la piel pecosa bajo su boca.
—Que bien, Kacchan —Izuku lo elogia—. Te sientes tan bien...
Katsuki no emite palabra alguna. Está demasiado ensimismado en Deku. En la forma en que sus cuerpos encajan a la perfección como piezas de un rompecabezas, y en la forma en que su corazón vibra por poseerlo de esta forma. Katsuki podría hablar, decir alguna mierda lasciva del momento, pero es incapaz de hacerlo. Si abre la maldita boca, aunque sea solo por un segundo, de seguro escupirá un montón de vomito verbal acerca de sus jodidos sentimientos. Palabras cursis y llenas de afecto hacia el hombre, y eso solo lo hundiría en el abismo.
No puede permitírselo.
—Dios, Kacchan... yo.
Izuku comienza a tensarse bajo sus manos y entonces Katsuki sabe que está en el borde. Sale y entra de forma lánguida y deliberada, moviendo las caderas en un vaivén lento y sensual solo para deleitarse un poquito más con las sensaciones. Su pene se siente envuelto en una calidez que lo vuelve loco. Un calor abrumador que se derrama por su vientre: delicioso.
—Joder, me encantas.
—Kacchan.
—Deku, me encantas tanto —le susurra en el oído, dejando besos húmedos por su cuello y hombros—. Córrete en mi polla, cariño. Yo ya no puedo más. —Y se derrama en su culo.
Izuku suelta un gritito ahogado y repleto de placer, derrumbándose de cara en la arena. Bakugou no se hace nada por detenerlo, es más, gustoso se derrumba junto a él.
Sus respiraciones son un caos. Y eso es todo, este es el punto donde Bakugou Katsuki se quiebra.
Se acomoda en la arena, sus cuerpos repletos de pequeñas piedrecitas, pero le importa una mierda. Toma a Deku del rostro con agresividad y lo besa.
Es un beso desesperado, repleto de emociones y sentimientos. Claro, esta derramando su amor en cada bocado.
—Espero que seas consciente de lo que has provocado. —Izuku lo mira con ojos desorbitados, perdidos por el reciente orgasmo—. Ni creas que podrás deshacerte de mí así como así después de esto, Deku. Olvídate de esa posibilidad. Eres mío. Siempre lo has sido.
Bakugou muerde los labios de Deku y le acaricia la espalda. Su nariz se mueve melosa por todo su rostro solo para volver a besarlo. Esta vez sus besos son lánguidos, delicados, se toma el tiempo de adorar a Deku como desea, Izuku lo abraza y recibe cada una de sus caricias, complacido. A Bakugou le encanta y no es ninguna sorpresa cuando su pene se endurece listo para otra ronda.
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Han pasado cinco días desde que llegaron a Ishigaki, y todo se ha vuelto un caos repleto de sentimientos dulces y delicioso sexo.
—Creo que extrañaré todo este afecto por la mañana —Deku suena complacido, mientras se retuerce por los besos dulces en su cuello y hombros.
Katsuki solo gruñe y lo aprieta un poquito más contra su cuerpo.
—Tal vez te estoy domesticando.
—¿Domesticándome? ¿Tú a mí? —Izuku se carcajea—. Eso suena muy divertido viniendo de ti, Kacchan.
Katsuki resopla con diversión y le da un mordisco en la oreja.
—Maldito.
Izuku intenta calmar su respiración debido a la risa y limpia las lagrimitas que se han formado en la comisura de sus ojos.
—Pero en serio, Kacchan. Creo que voy a extrañarte mucho cuando me vaya —Deku dice. Su voz suena cada vez más pequeña y Katsuki siente que su felicidad se pulveriza.
Toma a Izuku entre sus brazos y lo gira obligándolo a mirarlo a los ojos.
—O tal vez solo podrías quedarte. —Le lanza el anzuelo.
Izuku lo mira con los ojos bien abiertos.
—¿Qué?
Para Bakugou, es inevitable no caer en la esperanza. Siente un anhelo tan inmenso por este hombre que no puede evitar sentir que lo quiere con él por el resto de su existencia.
Izuku se pone serio, se sienta en la cama y fija sus ojos en algún punto inexistente en la habitación.
—Eso quiere decir... —Mira otra vez hacia Bakugou con ojos espectantes—. ¿Quieres que me quede, Kacchan?
Y a estas alturas, con Izuku desnudo en la cama, la pregunta incluso suena torpe. Bakugou entorna los ojos y resopla. Deku sigue siendo el mismo rompedor de huevos de siempre. De eso no hay duda.
—Por supuesto que quiero que te quedes, estúpido —confiesa en medio de un suspiro exasperado—. No hay nada que desee más que no vuelvas a dejarme.
Izuku ahoga un jadeo y lo vuelve a mirar. Sus ojos verdes comienzan a humedecerse.
—Kacchan, yo... —se encoge en si mismo y retuerce la sábanas bajo sus puños—. No sé si pueda... no sé si pueda acostumbrarme a no tenerte. —Las primeras lágrimas escapan de sus ojos.
Es un pensamiento compartido.
Bakugou atrae a Deku en un abrazo y besa su mejilla con amor. Un consuelo silencioso e íntimo.
Demonios, Bakugou lo ama tanto.
—Entonces no te vayas, Deku —suplica con la voz quebrada. Sus ojos pican y no se avergüenza—. Quédate aquí conmigo.
Katsuki está enamorado, y sería una idiotez negárselo a sí mismo. Este último tiempo con Deku ha sido el más feliz de su vida. Incluso ha llegado a pensar que jamás dejó de amarlo. Por lo mismo, la idea de perder a Izuku nuevamente lo destroza. Bakugou está convencido que esta vez no sería tan fuerte. No podría soportarlo.
Algunas noches, cuando cierra los ojos para intentar dormir, el recuerdo de su Deku adolescente aún lo atormenta. Aquel día que se presentó fuera de la casa de su infancia, con su maleta en mano y el rostro lleno de lágrimas, lo ha persiguió por mucho más tiempo del que le hubiera gustado. Y es que a Katsuki le costó mucho asimilar el "abandono", que fue cómo concibió la partida de Deku en aquel momento. Obviamente, con el paso del tiempo y la madurez de su mente, comprendió que Deku jamás fue el culpable de tener ese tipo de cierre en sus vidas. Ambos eran niños, pero su corazón herido y la tristeza no lo dejaron verlo en ese tiempo.
Y es que su amor con Deku fue tan hermoso. Un cuadro vibrante lleno de colores y luces; un amor que no se permitió volver a sentir nuevamente. Después de Izuku fue como si la vida hubiera perdido sus colores, y el gris se instaló para quedarse.
Bakugou no lo supo hasta este momento, pero de forma inconsciente siempre se vio buscando el verde en todas las personas.
—Tendría que resolver algunas cosas en Estados Unidos. Mi trabajo. Empezar aquí desde cero... —Deku empieza a murmurar tan rápido que apenas puede respirar, pero Bakugou no lo detiene.
Ama la idea de que Izuku haya mordido el anzuelo y no es tan estúpido como para contradecirlo.
—Aquí ya tienes un hogar.
Dice eso con el corazón repleto de esperanza, pero latiendo en pánico.
Siempre existe el miedo al rechazo, pero no duda en ofrecer su morada y su vida a quien ha sido el único que la ha llenado.
Jamás ha dudado con Deku. ¿Por qué empezaría a hacerlo ahora?
—Me gusta la idea, Kacchan. —Deku le sonríe. La hermosura de su sonrisa opaca por completo la visión de sus ojos hinchados debido al llanto—. Espero que no te arrepientas luego.
Bakugou sonríe también. Su corazón se relaja y las lágrimas ya no pueden ser contenidas.
—Jamás, nerd.
Y entonces toma los labios del amor de su vida, en un nuevo comienzo.
Kbesto🧡
