Capítulo único
El detective del fbi Jeon JungKook ha estado persiguiendo al mismo falsificador desde hace cinco años. Tras varios intentos fallidos por atraparlo, ambos habían establecido una comunicación única para un ladrón y policía.
Incluso se podría decir que Jeon era amigo de aquel fugitivo, ya que siempre, sin falta desde hace cinco años, esa persona le hacía llamadas y conversaban por horas. Como en ese instante.
— realmente lo siento agente Jeon, no quise irme así ayer — decía Jimin al teléfono, sonando divertido y JungKook podía jurar que ese descarado tenía una sonrisa coqueta en el rostro. — tenía un vuelo que tomar, ¿si me entiendes?
— ah, Jimin, ¿no te aburres? He estado tras de ti mucho tiempo...
— es divertido — le responde el rubio. JungKook enciende el rastreador esperando que él siga hablando.— tener a alguien buscándome con desesperación es muy excitante. Por cierto, se ve como alguien que no tiene sexo desde hace mucho.
— no hablaré de mi vida privada, Jimin. ¿Donde estas hoy? ¿París, noruega o Corea?
— ¿Debería decirte? No lo creo. Tu ya deberías saberlo — murmuró el joven.
— tienes razón, ya lo sé. Feliz navidad Jimin.
Jimin corta la llamada. JungKook sabe el paradero de aquel joven excéntrico que ha robado miles de dólares a lo largo de estos años. Y por primera vez, se queda mirando el rastreador y luego mira sus manos, un anillo de bodas descansa en su dedo.
Se quita el anillo y lo guarda en sus bolsillos. Antes había estado casado con una chica muy bella, pero los años no fueron favorables para ellos y terminaron su relación.
JungKook ingresó muy joven al fbi, volviéndose un detective brillante a los veinticinco años. Ahora a sus treinta, está siendo humillado por un niño de dieciocho años que juega a ser un estafador.
Pero debía admitirlo, ese mocoso es realmente bueno abriendo cuentas bancarias y robando criptomonedas...el oro digital.
Se queda mirando la ubicación y sonríe.
Con un par de llamadas, JungKook consigue un vuelo privado a París.
***
Las calles de París en navidad eran silenciosas. Pero había una parte en donde la fiesta estaba en su máximo esplendor.
La música era fuerte y los cuerpos rozaban el suyo, no le incomodaba el echo de estar en una fiesta, su incomodidad era que estas personas eran muy jóvenes a comparación de él.
Aún así, JungKook se las arregló para quitarse su usual traje de agente y ponerse ropa más "informal". Jeans negros y camiseta pegada al cuerpo, dejando ver sus increíbles y coloridos tatuajes en los brazos.
No había pasado mucho tiempo desde que llegó del aeropuerto, y tras una breve llamada, descubrió que un chico joven rubio y coqueto había estado repartiendo cien dólares a las personas del club.
JungKook reconocía fácilmente esa descripción y sabía que con cada minuto estaba más cerca de atrapar a su dolor de cabeza.
Se acerca a la barra. Tras de ella está el otro agente infiltrado, Taehyung y su compañero Yoongi.
— miren bien a todos, ese mocoso debe seguir aquí — les dice JungKook, fingiendo que elige un trago.
— Namjoonie esta en portería y ha dicho que no hay nadie. HoSeok esta en parte de arriba, también está despejado. — le dice Taehyung, luego señala con la barbilla hacia la pista de baile. — deberías ir a buscar por allá. De todos modos, nosotros seguiremos vigilando por aquí. Por cierto Jeon, bonitos tatuajes.
JungKook ignoró el halago de su compañero y empezó su travesía a través de esos cuerpos juveniles que se le tiraban encima con una clara orden de bailar. El se movía w ignoraba s todos discretamente, tratando de mirar a todos lados.
Entonces, al estar ya casi en el centro de la pista de baile, descubre a su fugitivo. Quedarse sin aliento no era parte del plan sin embargo, tener a Park Jimin moviéndose al ritmo de la música con una camiseta transparente y jeans ajustados, le hizo sudar.
Jimin tenía los ojos cerrados y se movía a un ritmo suave a pesar que la música era todo lo contrario. JungKook caminó casi hipnotizado hasta estar lo suficientemente cerca, le toma del brazo y lo apega a su espalda, dándole la vuelta.
— hola Jimin — le saluda, murmurando en su oído.
Jimin no se ve asustado, en cambio sonríe dándose la vuelta y rodea con ambas manos al agente, apegándose más a él. JungKook intenta alejarse pero Jimin niega con la cabeza, dándole una mirada oscura y coqueta.
— sabía que vendrías, agente Jeon — habla Jimin, luego se empina y llega hasta su oído. — baila conmigo.
Sin esperar respuesta, Jimin empieza a moverse casi encima de JungKook, frotando su cuerpo al ritmo de la canción y JungKook pone resistencia alejándolo.
Jimin nunca fue del tipo que se rendía. Desde que supo que JungKook estaría siguiéndolo por el mundo para capturarlo, Jimin supo que lo quería en su cama.
Y le había guiado hasta ese enorme club en París para cumplir con su objetivo antes de ser llevado a prisión.
Jimin vuelve a rodear el cuello de JungKook y se acerca peligrosamente a su rostro.
— complaceme agente Jeon, luego me dejaré arrestar.
— ¿Por que me lo pones tan fácil?¿Es una trampa?
Jimin empieza nuevamente a moverse, frotando sus cuerpos y sonriendo satisfecho cuando JungKook pone sus manos en su cadera, apegándose más con cada minuto.
— no hay trampa — Jimin responde en voz baja, como un murmullo.— estoy cansado de correr.
Jimin había estado estafando desde que tenía catorce años. Se volvió un fugitivo internacional a los dieciséis y desde entonces no había echo más que viajar y esconderse. Tenía millones de dólares en sus billeteras digitales y sabía que si se entregaba, le darían mínimo cinco años y luego sería libre para poder disfrutar todo el dinero que había estado juntando. No era estupido, otra opción era que le dieran cadena perpetua, pero tenía fé en que la ley se vaya por la primera opción.
—pero antes quisiera que me hagas un favor — le sigue diciendo a JungKook, esta vez siendo consciente de cómo el detective ha rodeado su cintura con ambas manos y estás exploran su espalda. — quisiera tener sexo. No quiero ir virgen a prisión. ¿Me ayudarías, detective Jeon?
La respiración de JungKook se entrecorta y todo su cuerpo grita con salir de ese lugar y terminar de una vez por todas ese lío que por años le estuvo dando problemas.
Pero otra parte, la menos racional, se aferró a las caderas de ese descarado fugitivo.
— si no aceptas encontraré a alguien más.
— ¿Como estás tan seguro que te dejaré ir?
— bueno, una vez ya lo hiciste.
JungKook recordó vagamente que hace tres años tenía acorralado a Jimin, y sin embargo le dejó escapar aun teniendo todo para atraparlo.
Tal vez, muy dentro de él, había estado gustandole seguir a ese chico por el mundo.
JungKook lo toma fuertemente del brazo y empieza a arrastrarlo por el lugar, Jimin por un momento pensó que le llevaría fuera y eso se acabaría ahí.
Sin embargo, se sorprendió mucho cuando subieron a la segunda plana y lo encerró en el baño.
JungKook toma a Jimin desprevenido y lo golpea contra la puerta.
— ah, detective, me gusta que sea rudo.
JungKook gruñe ante el descaro del fugitivo y pierde el control. Ataca los labios del rubio en un apasionado beso profundo, dándose cuando justo ahí que había estado deseando hacer eso. Sin saber desde cuándo, pero con el deseo creciendo en su interior.
Se deshace de su camiseta rápidamente, llevando a la locura a Jimin cuando empieza a chupar y lamer su cuello, alegando su pelvis y moviéndose simulando embestidas.
— ¡Ah-ah! — suelta Jimin, sintiendo como el detective muerde su cuello con fuerza.
Minutos después, JungKook tiene a Jimin a cuatro patas y tiene sus dedos jugando en su interior, con Jimin gimiendo en voz alta pidiendo por más. La excitación asusta a JungKook pero no tanto como para detenerse. En vez de eso, se aferra a las caderas del más joven y entra en él, soltando un grave gemido al sentir como el interior de Jimin es tan apretado.
Recordó que era virgen antes de el.
Aún así, se movió con fuerza haciendo a Jimin llorar de dolor y placer. Con cada movimiento Jimin pedía más, con cada estocada rogaba para que no se detenga.
JungKook nunca había sentido esa sensación tan placentera de tener a alguien diciendo su nombre y gimiendo por más.
Tomó a Jimin por las caderas y apretó en su interior, dándole lo que el fugitivo tanto pedía. Se encargó de hacerle pedazos y llorar de tanto placer, incluso él soltaba quejidos placenteros al punto de que el baño se convierte en gemidos y quejidos.
Al terminar, JungKook se queda sosteniéndose del lavadero, mirando como Jimin es un mar de jadeos y pequeñas risas. Ambos se miran y JungKook niega con la cabeza.
— resistes muy bien para que sea tu primera vez — le dice. JungKook se lava la cara tratando de bajar el calor que empieza a sentir nuevamente.
Entonces Jimin le rodea de la cintura y apoya su rostro en su espalda, cosa que JungKook no esperó que sucediera.
— ¿Me dejaras ir?
— no.
— lo suponía — Jimin murmura, aún abrazándolo.
JungKook se gira y están cara a cara, muy cerca. El detective toma su rostro y le besa suavemente sintiendo sus gruesos labios.
— te mantendré vigilado, Jimin — le responde, dando leves caricias a sus labios. — me aseguraré de que estés en prisión.
— ¿me irás a visitar?
— probablemente.
Jimin sonríe. Entonces se da cuenta que tal vez se aburrió de correr porque no tenía a nadie salvo dinero y a él mismo. Cuando empezó a hablar con aquel detective, Jimin encontró no solo un némesis, también un amigo.
***
5 meses después
Jimin está sentado jugando con sus manos, esperando su visita de cada mes.
Se sorprende al ver a Taehyung llegar.
— ¿Tu que haces acá?
— yo también te atrapé, tengo derecho de venir, mocoso.
— en realidad yo me entregué — le recuerda Jimin, sonriendo con descaro. — ¿Donde esta JungKook?
— fue tras un estafador digital, como tú. Has sido la inspiración de muchos, lamentablemente.
Jimin hace una mueca de satisfacción, pero muy en el fondo esperaba ver a JungKook. Al tener solo permitido una visita al mes, ver a Taehyung era lo último que quería.
— Jimin, necesito que cooperes y nos ayudes a encontrar a cierto estafador. Si lo haces tú condena se reducirá a tres años y a dos años de servicio social con firmas mensuales, y al haber cumplido recientemente tus dieciocho años, estarás en tutela durante estos años hasta tus veinticinco, o cuando la corte decida que eres lo suficientemente maduro como para sobrevivir por ti mismo.
— ¿Tutela?
— sí, JungKook llegó a un acuerdo con el juzgado. Solo si aceptas cooperar con el fbi saldrás de esta prisión.
— ¿Y quien será mi tutor?
— JungKook también se ofreció.
Jimin sonrió ante eso. Por supuesto que no le sorprendió, no después de que hace unos meses JungKook se encargó de ordenar que nadie le apunte con sus pistolas, ordenó que nadie lo tocara y que no hayan artículos referentes a la captura del fugitivo número uno en todo el mundo.
Y a pesar que JungKook haya sido frío y desconsiderado durante esos meses de encierro, Jimin supo que valió la pena al ver lo que ese detective hizo por él.
— está bien, lo haré.
— perfecto — Taehyung se levanta dispuesto a irse, pero entonces se detiene y mete su mano al bolsillo sacando un sobre doblado. — JungKook te manda esto.
— ¿No lo has leído?
— ¿Me ves cara de querer saber los detalles de tu vida amorosa?
Jimin estira la mano, dispuesto a obtener el papel, pero a último segundo Taehyung lo aleja.
— no puedo creer que JungKook esté enamorado de un criminal. Es irónico...
— cierra la boca Taehyung.
— si le haces daño te mataré — le advierte Taehyung, lanzando la carta sobre la mesa. — ese tonto es como mi hermano, nadie puede molestarlo más que yo. ¿Entendido?
***
3 años después
Jimin sintió el frío viento golpear su rostro y sonrió. Hace tanto tiempo que no estaba fuera, hasta se le había olvidado como era el paisaje que rodeaba la cárcel.
Entonces su mirada recorre ese paisaje hasta detenerse en un vehículo negro y una persona en particular que no había visto en varios meses. Se sorprendió de verlo.
— detective Jeon, pensé que se había aburrido de verme — le dice cuando llega frente a él.
JungKook estira una hoja hacia Jimin. Jimin le mira atento y luego lee la hoja, dándose cuenta que ahora estaba en tutela del mayor.
— ¿Debo llamarte daddy?
JungKook sonríe de medio lado, y antes que Jimin se de cuenta, le jala en un abrazo.
— más te vale que lo hagas — murmura en su oído para luego dejar un beso en su mejilla.
FIN.