Capítulo 01
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El niño se había escondido, estaba perdido, no había lugar a donde poder buscarlo ni mucho menos la actitud para dirigirse en caso de encontrarlo.
Él está aterrado, acurrucado en el terreno baldío detrás del edificio donde reside, con los ojos llorosos viendo el desenlace que está por terminar ese tormento que 18 años aguantó con su madre.
Él no es especialmente alto, su apariencia se viste con finas facciones euroasiáticas que le hacen ver más joven.
Un chico escondido, con sus mejillas rosadas y marchitas, donde las lágrimas le recorren como senderos derrumbados, abrazándose y recapitulando todo lo que es el presente. Esa terrible vida que nunca pudo separar por sí solo.
En su casa se había desatado una tórrida discusión que avanzó hasta lo más alto de la montaña, haciéndolo cómplice de una de las peores experiencias que una persona puede llegar a vivir.
Su madre de aspecto fulminante está por dar vuelta a la página, por fin abandonarían a ese hombre; Mustafá. El dueño de todo llanto, responsable de sus corazones rotos, el que destruyó sus vidas.
El chico, Gabriel, nunca había decidido enfrentar a su hermano mayor Tom de 22 años, debido a aquellos traumas que nunca le permitieron intervenir en el drama que él le planteaba cada día o semana a su madre.
Gabriel acurrucado siente culpa por no poder dar la cara ante sus dos pesadillas, y dejarle la carga a su propia madre, que encima trabajaba para mantener el hogar llegaba a lidiar con dos sujetos que le hacían la vida un mártir.
Cuando Gabriel ve que Rose sale del edificio con varias maletas en brazos, se da cuenta que de verdad esta pesadilla ha terminado. Este horroso mal sueño habría llegado a su fin.
Gabriel, después de padecer frío en manos y orejas a causa de la desenfrenada ansiedad y adrenalina, siente esa tan conocida corriente tibia palpar su piel, suelta una lágrima y abraza a su madre, que con esperanzas le dice:
—Vamos a salir de ésta como siempre lo hemos hecho. Tomaremos una bebida de cola en nuestro nuevo hogar, te lo prometo. —Abrazando al pequeño Gabriel, éste corresponde.
—Te amo mamá.
—Yo más a ti —se limpia las lágrimas —. Trae todas las maletas que puedas y salgamos lo antes posible… porque puede ser demasiado tarde.
Ante ellos en medio de varias residencias que se extienden en el horizonte, esa larga línea de asfalto humedecido se encuentran un camino colindante al circuito interior, la historia está por dar fin.
—Madre…
—¿Si?
—¿A dónde iremos? ¿Tenemos dónde llegar?
—No te preocupes, iremos hacia Alabama, solo espera y verás. —Asegura mientras avanza con rapidez, sus manos son rojas y tensas, cada una arrastra dos pilas de maletas que fueron pegadas la una con la otra con cintas y medias amarradas.
Gabriel cojea un poco para caminar, lo que les dificulta llegar al pase de autos.
Sólo el hecho de poder vivir en paz en aquél misterioso lugar donde comenzarían una nueva vida, Gabriel siente la necesidad de llorar; no hay palabras para describir tal regalo que después de tantos años de sufrimiento obtuvieron una fresca noche antes de las lluvias del 2017.
Espero que te haya gustado, regálame tu bonita reseña, nos estaremos leyendo. 💕








