El Último Baile de las Flores
En una acogedora casa de la vibrante Tokio, Tenma Takami, un niño de ocho años con ojos llenos de asombro, vivía momentos únicos. Sus padres, Hana Todoroki-Takami, conocida como Handling, y Keigo Takami, el héroe retirado Hawks, eran sus héroes de carne y hueso. En su hogar, las risas eran la música de fondo y el amor la melodía principal.
Una tarde cualquiera, mientras daba vueltas por el salón, Tenma descubrió un álbum de fotos cubierto de polvo. Al abrirlo, una imagen capturó su atención: su madre vestida de forma llamativa, rodeada de amigos y familia. Llevaba un vestido rojo que dejaba ver parte de su torso, pero lo que más intrigaba a Tenma era la expresión nerviosa de su madre mientras se alejaba de su abuelo, Enji Todoroki.

Justo en ese momento, Keigo llegó a casa, interrumpiendo la curiosidad de Tenma.
—¿Qué tienes ahí, campeón? —preguntó su padre, sentándose junto a él.
—Mira, una foto de mami con el abuelo y el tío Shoto —respondió Tenma, sin apartar la vista de la imagen—. ¿Por qué lleva esa ropa tan rara y por qué no estás tú?
Keigo sonrió, recordando viejos tiempos.
—Bueno, verás... —empezó, buscando las palabras—. El abuelo Enji tenía sus favoritos y, en ese entonces, tu mamá no me aguantaba mucho… ¡Ah! Tengo un video de esos días, ¿quieres verlo?
Los ojos de Tenma se iluminaron como faros.
—¡Sí!
Se acurrucaron en el sofá mientras Keigo buscaba un DVD titulado “And that’s how the hawk fell in love with the little flower”. La pantalla de la tele llenó el salón de luz, y juntos revivieron recuerdos que hacían vibrar el corazón de Tenma.

Nueve años atrás...
Era un día especial en la UA, la escuela de jóvenes con talentos únicos. El festival anual prometía sorpresas, con héroes profesionales esperando ver a la nueva generación. Hana, la más joven de los Todoroki, preparaba una danza tradicional que había dejado de lado tras la pérdida de su hermano Touya y la enfermedad de su madre. No bailaba desde tiempos felices, pero ese día la danza era su puente al pasado.
—Hace mil años que no lo hago... —murmuró Hana frente al espejo, aplicándose un bálsamo.
Su hermano Shoto la observaba con cariño.
—¿Crees que Touya-nii y mamá lo verán? —preguntó Hana, con emoción en su voz.
—Claro que sí. Siempre están contigo —respondió Shoto, envolviéndola en un abrazo.
Cuando su turno llegó, Hana respiró hondo y salió al escenario, con la música llenando el aire. A cada paso, su quirk de fuego y hielo creaba flores de cerezo que flotaban suavemente. Era un espectáculo cautivador.
Entre la multitud, un joven rubio con alas de halcón y ojos dorados, conocido como Hawks, quedó pasmado. La belleza de Hana, su gracia, lo hechizó. No podía apartar la vista de ella, su corazón latiendo al compás de su danza.
Mientras la actuación culminaba, Endeavor, el patriarca de los Todoroki, observaba emocionado a su hija. Hana terminó su danza entre aplausos ensordecedores. Esa noche, el amor de Hawks floreció, y así comenzó su historia.

De regreso al presente…
Tenma seguía embelesado por la danza mágica. Mientras Keigo sonreía, recordaba todos los esfuerzos para conquistar a Hana y cómo ella había redescubierto la danza y la vida.
—Cuando… vuelva… mami… le preguntaré si... —murmuró Tenma antes de quedarse dormido en el regazo de su padre.
Keigo, también atrapado por la nostalgia, cerró los ojos acariciando la cabeza de su pequeño.
Poco después, Hana llegó a casa, sintiendo una calidez al ver a sus dos hombres favoritos dormidos juntos. Con cuidado, se cambió y se acercó a ellos para cubrirlos con una manta. Justo cuando iba a salir, Keigo la detuvo tomándola de la muñeca.
—¿Cuándo llegaste? —preguntó él, medio despierto—. ¿Cómo fue la cena?
—Muy bien, al final parece que iremos a la boda de Izuku y Uraraka, aunque sigo esperando la de Shoto y Momo —dijo inflando los mofletes, provocando una risa en Keigo. No quería despertarlos —respondió Hana con una sonrisa.
—¿Y eso?— preguntó el ex-héroe, cuidando las alas de su pequeño.
—Digamos que Kaminari, ya pasado de copas, se puso de celestina —dijo recordando y riendo.
—Vi que pusiste ese video.
—Tenma encontró el álbum de fotos y quiso ver cómo bailabas —dijo Keigo, sus ojos llenos de ternura—. Creo que tenemos un futuro bailarín.
Hana rió suavemente mirando a su hijo dormido, ya soñando con nuevos pasos de baile.
—¿Futuro bailarín? —preguntó divertida.
—Demasiado curioso, ¿a quién te recuerda eso? —replicó Keigo sonriendo.
—A ti, definitivamente es hijo tuyo— Dijeron ambos riendo.
Mientras los padres se arropaban en sus recuerdos, un nuevo pensamiento cruzó la mente de Hana.
—¿Sabes? Quizás sea hora de volver a la danza, de compartirlo con él —sugirió, con voz decidida.
Keigo asintió, emocionado con la idea. Sabía lo que significaba la danza para Hana y cómo podía ser su refugio y fortaleza.
Ambos padres rieron suavemente mientras Morfeo los envolvía de nuevo, con el futuro de su hijo y el amor que compartían resonando en el aire como una melodía eterna. En el tranquilo hogar, la promesa de nuevos comienzos y memorias compartidas llenaba los corazones de los Takami, unidos por el amor y la danza de las flores. Así, la historia de Tenma apenas comenzaba, un niño que heredaría las leyendas de sus padres y la capacidad de soñar y bailar con la vida.
Nota:
música y danza inspirada: The Apothecary Diaries episodio 24 When Wishes Bloom (from “The Apothecary Diaries” Soundtrack); Intérprete: Aoiema · Mashiro Uchida · Satoru Kosaki