KAEN

Sinopsis

Aoi Ohara Todoroki, siendo la última mujer de la familia Todoroki, tras un accidente es adoptada por una nueva familia, pero eso no es todo, Katsuki Bakugou se había interesado en ella desde el primer momento que la vio entrar por la puerta de su clase. Aoi Ohara Todoroki, se reencontrará con su pasado, con su hermano, con su familia, y le hará frente a sus tormentos que crecen en su interior.

Genero:
Romance
Autor/a:
Alison
Estado:
Complete
Capítulos:
25
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

1

— ¡Hermano! – La pequeña niña peliblanca corría en dirección a su hermano, mientras que su mellizo la miraba fijamente - ¡mira! – de sus pequeñas manos salió una pequeña flama azul, sorprendiendo al mayor, pero a la vez, atemorizándolo.

— Tienes el mismo fuego que yo, eso es genial.

— ¡Sí! Y cuando sea grande, quiero ser una heroína igual que tú y ayudarte.

— Sé que serás la mejor – la pequeña, no tenía ni idea, del desastroso y terrible futuro que le depararía a su hermano.

Pronto la noticia llegó al patriarca de la familia, quien la miró expectante, para él, había sido el hijo más débil, pero, aun así, le daba una oportunidad, mostrándole que, aunque su fuego era débil para su edad, podría llegar a soportarlo, comenzando a ser entrenada por este.

Pero, pronto comenzó a mostrarle desinterés, al ver el don de su mellizo, Shoto Todoroki había captado la atención de él, con su fuego y hielo, dos dones que lo llevarían a la cima, sintiéndose desplaza no sólo por su padre, si no también por su madre, quien nunca la volvió a ver de la misma manera desde que apareció su don.

Fuyumi Todoroki, al ser la mayor, se encargó de la pequeña, y su hermano Toya Todoroki, ambos permanecían al pendiente de ella.

— ¿Por qué papá ya no quiere entrenarme? – miraba como su padre levaba a su mellizo a la habitación de entrenamiento - ¿es por qué soy débil? Mamá tampoco me quiere, Toya, ¿hice algo malo?

— No, eres una niña muy buena, sólo que papá no lo ve todavía, por eso, sigo entrenando, para que vea mi avance y pueda volver a entrenarme.

— ¡Entrenaré contigo!

Mala decisión, ambos, luego de un gran día, habían comenzado con su entrenamiento, mostrando un buen potencial en la pequeña, pero, su hermano mayor no lograba soportar su propio fuego, llevándolo al extremo, quemando la casa..., y con ello, arrastrando a su hermana, que fue protegida por este, evitando ser quemada...

— ¡Hermano! – la pequeña había logrado salir, pero una explosión la lanzó lejos, dejando inconsciente, frente a ella, un chico moribundo se acercaba, sin poder hacer algo, simplemente dejándole un listón, y una fotografía, fotografía que sólo sabían ellos dos de su existencia.

— Cuídate, hermanita..., prometo volver a encontrarte.

Todo fue un cambio brusco a la realidad, el hecho que dos de sus hijos hayan “muerto”, había roto por completo a la familia Todoroki, su mellizo, Shoto, no se lo creían, sentía que de alguna manera podría ir a buscarla, pero, nunca pudo hacerlo.

Lejos de ellos, una pareja pasaba por el lugar, percatándose de una pequeña en el suelo, siendo llevada al hospital más cercano, pero sin respuesta de algún familiar.

— ¡Cariño! ¡ven pronto! – el grito del hombre llamó la atención de la madre y el niño que presenciaban aquello, llevaron a la niña al hospital, pero, no tuvieron mucha respuesta.

— El golpe que se dio la pequeña fue demasiado fuerte, es una suerte que siga viva, entre sus ropas encontramos esto – mostró una fotografía, un pelirrojo de ojos turquesas, y junto a él, la pequeña – no han notificado nada, tampoco hay noticias del niño con esas características.

— ¿La niña no tiene padres? – esa simple pregunta hizo que el medico asintiera.

— Lo mejor será a que despierte y ver su progreso.

Habían pasado varias horas, podría decirse que, hasta días, mientras la pequeña se recuperaba, en otro lugar, se llevaba el funeral de los dos pequeños de la casa, ambos tan idénticos, tanto en apariencia como en dones.

— ¿Dónde...? – apenas despertaba, y mostraba su rostro de confusión, con vagos recuerdos, todos de un solo niño, por la puerta, un médico acompañado de un hombre entró.

— Despertaste, es bueno, dime pequeña, ¿recuerdas algo de lo que te pasó? – la niña parecía no entender, pero sólo negó.

— Sólo a un niño, mi hermano, sólo sé que es mi hermano, nada más, ¿dónde está?

— Pequeña, no encontramos a tu hermano, tus familiares no dan inicio de tu búsqueda, ¿cuál es tu nombre?

— ¿Mi nombre? – la pequeña quedó un momento pensativo – mi hermano, me decía niña azul, azulada...

— Oh, entonces Aoi, un buen nombre, contradictorio a tu cabello – el médico se hizo a un lado, mostrando al hombre que permanecía quieto mirándola – el te rescató ese día, hubo una explosión, una casa se había incendiado, creemos que tu familia pereció en aquel lugar.

— ¿Estoy sola? – aquella pregunta dada por la infante había conmovido el corazón de los hombres.

— No pequeña, mi nombre es Kai, mi esposa, Yuna y mi hijo Dai, te encontramos, no nos molesta tener a una pequeña más en la familia, nos haría muy felices.

— ¿Familia? – la pequeña – no tengo nada, ¿qué haré si voy con ustedes?

— Eres una niña inteligente, podrás vivir con nosotros, en Musutafu, ¿qué dices? ¿aceptas vivir con nosotros?

— Si...

Aoi

Desde ese día, había conocido el cariño de un padre, de una madre, y de un hermano, aun conservaba la foto que tenía junto a quien fue mi hermano, no recordaba nada de mi familia.

Ahora, soy Aoi Ohara, mi familia es normal, y bonita, apenas ingresé a lo que sería mi nueva casa, una mujer con un niño mayor a mí me recibieron.

— Mucho gusto, soy Aoi – di una reverencia, dentro de mi guardaba costumbres que no recordaba de donde venían.

— Oh, pequeña, soy Yuna, cuando estés lista puedes decirme mamá, no te presionaré – empujó al niño a su lado que se veía algo tímido – el será tu hermano mayor, Dai, suele ser tímido con la gente que conoce, espero se lleven bien.

— ¡Mucho susto! – enseguida sus mejillas se enrojecieron mientras negaba ferozmente con su cabeza - ¡Mucho gusto!

— Suele ser así cuando está nervioso – mi nuevo papá, me empujo a dentro de la casa, habían evaluado el tipo de don que tenía, era fuego azul – tranquila, aquí estarás bien, te ingresaremos en una escuela, en la misma que la de Dai.

— ¿Qué dones tienen? – pregunté, quería saber más de ellos.

— Yo tengo la habilidad de crear flores, de todo tipo – mi nueva mamá me entregó un girasol, asiqué lo tomé con gusto.

— Yo puedo transportar objetos o atraerlos – mi nuevo papá atrajo un florero que en el puse el girasol.

— Yo..., puedo crear neblina – de su mano sacó una pequeña nube espesa-

— Es genial – de mi mano saque una pequeña llama azul, asiendo que me miré y se acerque a verlo.

— Aoi, él es como tú, él también es adoptado, ambos tienen una historia similar – papá se posiciono frente a mí.

— Entiendo...

Cuando llegué a Musutafu, no creí que mi vida cambiaría drásticamente, eran personas muy buenas, pero, no tenía amigos muy cercanos, no hasta que decidimos mudarnos, y con mi hermano, ingresamos a una escuela que estaba cerca, el iría a su ultimo año de secundaria, mientras que yo apenas ingresaría.

Cuando llegué, fui presentada por la clase, tenían rostros atemorizantes.

— Mucho gusto, soy Aoi Ohara, espero llevarme bien con ustedes – di una reverencia, encaminándome a mi asiento, alado de la ventana al final, todo iba bien, pero, en la hora del descanso uno de ellos se acercó a mí.

— ¿Aoi Ohara? – su voz sonaba algo arrogante e incluso intimidante.

— Si... - había sido tímida desde que desperté en la camilla de un hospital - ¿tú quién eres?

— Soy Katsuki Bakugou, dime, ¿cuál es tu don? – su mirada era inquisidora, y penetrante, tanto que no podía sostenerle la mirada.

— Es fuego azul...

— ¿Fuego azul? – asentí ante lo dicho, y de mi dedo se lo mostré, el sólo sonrió arrogantemente para irse.

Apenas se terminaron mis clases, salí, debía esperar a mi hermano, escuché como molestaban a mi otro compañero, un chico tímido de cabello y ojos verdes con pecas, Bakugou lo molestaba, quería ir, pero, no podía hacer nada, hasta que mi hermano se acercó.

— Aoi.

— Dai, ¿vamos?

— Si, ¿qué tal tu primer día?

— Supongo que bien, espero no tener problemas con un compañero.

— ¿Problemas?

— El chico que molestaba al niño de cabello verde.

— Oh, ya veo.

— ¿Qué tal el tuyo?

— Bien, creo que podremos sobresalir aquí.

— Supongo...

Los días eran normales en la escuela, me llevaba bien con todos, había creado una amistad con el chico peliverde, Izuku Midoriya, pero, no sólo de él, había creado una extraña relación con Bakugou, tal vez se burlaba de mí cuando estaba con sus amigos, pero, cuando no lo hacía, el sólo me ignoraba.

Me había llamado la atención su manera de ser, solía ser muy calmado y explosivo, su carácter variando mucho de las situaciones.

— ¿Qué es esto Deku? ¿otra libreta de héroes? – había comenzado a molestarlo, estábamos a vísperas de hacer el examen de admisión de la UA.

— Bakugou, por favor, déjanos ir, por favor – la verdad era que pensábamos compartir un momento de mejores amigos, pero con esto, no podíamos salir de la clase.

— ¿He? ¿qué dices? Ni siquiera puedes defenderte de ti misma, lárgate, tienes suerte de ser mujer – sus palabras no eran muy duras, pero, explotó la libreta de Izuku y la lanzó, me lancé a la ventana tratando de alcanzarla, pero en el momento, estuve a punto de caerme, siendo sujetada por el mismo - ¡¿Pero que haces?! – su rostro mostraba asombro y terror, cosas que nunca había visto - ¡¿quieres morir?! Deberían hacerlo, pero no frente a mí.