||PRÓLOGO||

El destino es una mierda.
Desde que tengo memoria, me han dicho que todo sigue un orden, que hay reglas que no deben romperse. Pero yo nunca he sido de seguir las reglas. Nunca encajé del todo, ni en el mundo mortal ni en el divino, y si algo he aprendido, es que los dioses mienten.
Solo quería unas vacaciones tranquilas, lejos del Campamento Mestizo, lejos de profecías, monstruos y todo ese drama olímpico. Pero claro, siendo amiga de Alex, eso era demasiado pedir. Una cosa llevó a la otra y terminé en Covenant, un lugar que no debería tener nada que ver conmigo, pero que ahora parece tener todas las respuestas que los dioses nunca quisieron darme.
Y por si fuera poco, ahora estoy atrapada entre secretos, problemas que no son míos y un par de tipos que me complican la existencia más de lo necesario. Pero si los dioses creen que voy a seguir su juego, están muy equivocados.
Porque algunos nacen para encajar en la historia. Y otros, como yo, nacen para destrozarla.








