EL FIN DEL CÓDIGO
Capítulo 1
EL FIN DEL CÓDIGO
Me llamo Christopher Moore, pero en mi mundo me conocen como Byte.
2298. Ese era el año cuando todo tenía lógica. Donde las ciudades brillaban con neón, las inteligencias artificiales discutían filosofía mejor que los humanos y las reglas solo importaban si no sabías cómo romperlas.
En cambio, yo sí sabía. Todo empezó como un día cualquiera despertándome por culpa de mi alarma, por lo que tuve que prepararme para un nuevo trabajo era algo ambicioso pero lo quería, siempre hice hackeos fáciles o algo avanzados y de buena paga pero este que planeaba hacer era un proyecto personal.
Mi grandiosa idea era hacer un hackeo para desenterrar cosas del pasado ya que algunos archivos según dicen personas fueron alterados u olvidados, por ello quise darme a la tarea de investigar si todos esos rumores en línea eran ciertos.
Por ello ese día me di a la tarea de investigar los hechos históricos que planeó lanzar en línea cuando recupere esos archivos, después de haber planeado y organizado con que iniciare lo cual fue muy fácil establecer un primer objetivo el cual es Roma. Antes de llegar a iniciar mi hackeo descargue primero una backdoor para no ser detectado.
Mientras tecleaba empecé con algo simple un pequeño Buffer Overflow, un pequeño error que forzara al sistema a devolver más datos de lo que debe para asi yo poder obtener la mayor cantidad de información mientras malogro un poco el sistema al ver que eso tuvo éxito y no fui detectado deje que el código malicioso hiciera su trabajo para brindarme la información que necesito.
Observaba el monitor con una sonrisa ladina mientras el código comenzaba a mandarme diferentes tipos de archivos importantes de diferentes lugares incluso de expedientes secretos, me preocupé un poco pero no le tome mucha importancia ya que esto siempre me pasaba y no creí que algo diferente pasara.
Grave error de un hacker novato cuando yo ya tenía mucha experiencia que hasta mi alias de Byte tenía gran peso en el mundo del hackeo.
Después de obtener lo que me interesó de todos los archivos obtenidos acerca de Roma intenté salir por la backdoor que había ingresado pero mi sorpresa fue notar que no estaba.
—¿Qué mierda? —murmure buscando entre todos los códigos donde estaba mi backdoor.
De repente mi monitor brilló demasiado hasta que me mostró un escrito que me erizo la piel: “¿Crees poder robarme Byte?”
Mi sangre se heló. Nunca antes un sistema me había hablado directamente y muchísimo menos utilizando mi nombre.
—¿Quien mierda eres? — espeté molesto como si el monitor me fuera a responder pero… si lo hizo.
“Soy Saint… la IA que protege los archivos históricos de gente como tu Byte”
Leí el mensaje y en ese momento sentí algo de nervios al haber sido descubierto por primera vez desde que inicie siendo un hacker como profesión.
“Veo que te interesa mucho Roma… porque no le das una cariñosa visita”
Vi el mensaje para posteriormente sentir como algo me marcaba para quedar inconsciente.
Todo a mi alrededor era oscuro, sentía que flotaba en la nada misma, no sentía mis extremidades, no supe por cuanto tiempo estuve flotando en la nada hasta que empecé a escuchar murmullos muy distantes de personas en una lengua que yo desconozco.
Al momento de intentar abrir mis ojos pude presenciar que estaba tirado en el suelo boca abajo en un lugar que desconozco con un horrible olor a hierro y sudor, hasta que logré escuchar claramente como alguien golpeaba cosas metálicas.
Cuando me levanté, observé a mi alrededor dándome cuenta que estaba en una especie de callejón pero no de los que yo conozco este lucía antiguo incluso podría denominarlo como un lugar marginado lleno de personas que nadie apreciaba.
Camine intentando mezclarme con las personas de aquí hasta que noté algo que me dejó pálido aquí nadie estaba utilizando algo con tecnologia todo era a mano y no solo eso las herramientas eran prácticamente del siglo primero.
—Espera no me jodas que… —susurré nervioso viendo a todo mi alrededor.
Estoy en un mundo donde los datos no existen… solo la carne, el acero y la muerte.
Roma.
Esto no era un render 3D. No era una reconstrucción… Esta era la Roma real, la cruda, la despiadada.
Donde el idioma es un latín tosco, la justicia es un filo y los dioses aún exigen sacrificios.
Donde no hay red. No hay puertas cuánticas.
Donde el sol quema la piel… y los ojos de los hombres pesan más que las cámaras de vigilancia.
Yo aún no comprendo cómo ocurrió. Una sobrecarga, una falla, una decisión idiota. Quizás todas a la vez, lo único que sé es que el código se rompió… y con él, la realidad.
Ahora estoy aquí. En calles que crujen bajo sandalias, no bajo neumáticos es una ciudad donde no hay drones, ni pantallas, ni conexión. Solo piedra, sol, sudor… y miradas que cortan más que cualquier arma.
Intenté hablar con uno de ellos. Me miró como si le hablara con la lengua de los dioses o de los demonios, no me entienden y lo peor es que yo tampoco entiendo este mundo.
Nada de lo que se sirve aquí. No hay datos, no hay claves, no hay redes por donde correr.
Solo queda sobrevivir.
A ratos intento convencerme de que es una simulación. Una cárcel mental, un castigo virtual pero el calor del sol no miente y el hambre tampoco.
Y cuando la noche cae, y el fuego parpadea en los callejones de esta ciudad milenaria… puedo jurar que escuchó mi nombre susurrado por una lengua antigua.
Byte.
Aquí, ese nombre no significa nada.
Soy un error en la línea de tiempo, un glitch atrapado en la historia. Y si no aprendo a jugar con sus reglas… seré solo otro espectro perdido entre sus ruinas.








