Solo Si Tu Me Lo Pides (Supercorp) por Meshala en Inkitt
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Solo si tu me lo pides (Supercorp)

Sinopsis

Kara Danvers y Lena Luthor han sido inseparables desde que tienen memoria. Un vínculo forjado por sus familias y cimentado por los años las ha hecho casi indestructibles, aunque Lena guarda un secreto que amenaza con romperlo todo: está profundamente enamorada Kara. Resignada a ser solo su mejor amiga, ha permanecido en silencio mientras observa cómo Kara construye una vida al lado de su prometido, Matt, un hombre amable y cariñoso que parece ser todo lo que Kara necesita. Todo cambia con la llegada de Jordan Rojas, una brillante y carismática ingeniera que entra en sus vidas como un torbellino. Lo que comienza como una relación profesional entre Kara y Jordan se complica cuando Jordan empieza a acercarse peligrosamente a Lena, despertando sentimientos encontrados y desatando celos que ninguna de las dos mejores amigas puede ignorar. En este universo alterno, Kara, Lena, Jordan y Matt se enfrentan a retos más cotidianos pero igual de desgarradores: una serie de desafíos laborales, conflictos familiares y decisiones que ponen a prueba sus propias emocionely relaciones. Secretos, ambiciones personales y la inevitable tensión de sus sentimientos los empujarán a confrontar sus verdades más profundas y a decidir qué significa realmente amar sin perderse a sí mismos. Este es un fanfic de una apasionada de supercorp todos los personajes son propiedad de dc comics y cw.

Genero:
Lgbtq/Fantasy
Autor/a:
Meshala
Estado:
En proceso
Capítulos:
12
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Amigas para siempre

Los Danvers y los Luthor habían sido socios comerciales y amigos por generaciones. Jeremiah Danvers y Lionel Luthor se conocieron en la universidad, donde reforzaron su amistad y llegaron a casarse con dos mejores amigas, Elisa y Lilian. Durante una de sus salidas de pareja, divagando sobre el futuro, soñaron con que sus futuros hijos también fueran mejores amigos, como ellos lo eran. Años pasaron y dos bodas se celebraron: primero los Danvers, y seis meses después, los Luthor. Dos años más tarde, como si el destino les sonriera, ambas mujeres quedaron embarazadas al mismo tiempo. Aunque la experiencia de embarazo fue diferente, con Lilian enfrentando complicaciones y casi perdiendo al bebé, al final nacieron dos niñas llenas de salud. Lena nació primero, casi un mes antes de lo normal, y aunque era una bebé prematura, tenía la fortaleza y fuerza que caracteriza a los Luthor. Así pasaron los días, semanas, meses y años. Por cuestiones de trabajo, los Luthor se trasladaron a Irlanda durante los primeros cuatro años de vida de la pequeña Lena. Aunque nunca perdieron el contacto entre sí, no habían cumplido su sueño de que sus hijas crecieran juntas... hasta que los negocios de los Luthor los trajeron de vuelta a Nacional City. Era un cálido día de verano en Nacional City cuando Kara Danvers, una niña de cabello rubio y ojos brillantes, se encontraba en el parque, leyendo un libro mientras se balanceaba en un columpio. A pesar de su corta edad, Kara ya mostraba una curiosidad insaciable por el mundo y una pasión por el conocimiento. No muy lejos de allí, Lena Luthor, una niña de cabello oscuro y mirada intensa, observaba a los demás niños jugar. Lena, a diferencia de Kara, era más reservada y solitaria. Hija de una familia poderosa y adinerada, siempre se había sentido diferente a los demás niños, como si no encajara del todo. El destino quiso que aquel día sus caminos se cruzaran. Kara, al levantar la vista de su libro, vio a Lena y notó que estaba sola. Sin pensarlo dos veces, se acercó a ella con una sonrisa amigable. -Hola, soy Kara. ¿Quieres jugar conmigo? -preguntó con entusiasmo. Lena, sorprendida por la amabilidad de Kara, dudó un momento antes de responder. -Soy Lena-dijo tímidamente. ¿De verdad quieres jugar conmigo? ¡Claro que sí! -exclamó Kara-. Podemos hacer cualquier cosa que te guste. A partir de ese momento, Kara y Lena se convirtieron en inseparables. Pasaban horas jugando en el parque, explorando el bosque cercano y compartiendo historias. A pesar de sus diferencias, encontraron en la otra una amiga leal y comprensiva. Kara enseñaba a Lena a ser más abierta y disfrutar de las pequeñas cosas, mientras que Lena ayudaba a Kara a desarrollar su inteligencia y curiosidad por la ciencia. Con el tiempo, sus familias también se hicieron amigas cercanas, fortaleciendo aún más el vínculo entre las dos niñas. A medida que crecían, Kara y Lena enfrentaron desafíos y obstáculos, pero siempre estuvieron allí para apoyarse mutuamente. Su amistad, nacida de la pureza y la inocencia de la infancia, se convirtió en una fuerza inquebrantable que las guiaría a lo largo de sus vidas. Los años pasaron y Kara y Lena se convirtieron en adolescentes. Sus familias decidieron inscribirlas en un prestigioso internado para asegurar que recibieran la mejor educación posible. El internado, situado en las afueras de Nacional City, era conocido por su rigor académico y su enfoque en el desarrollo integral de los estudiantes. Kara y Lena compartían una habitación en el internado, y su amistad seguía siendo tan fuerte como siempre. A pesar de sus personalidades contrastantes, encontraban consuelo y apoyo la una en la otra Kara, con su entusiasmo y optimismo contagioso, lograba sacar a Lena de su caparazón y hacerla sentir querida y aceptada. Durante una tarde de otoño, el internado organizó un baile mixto en la escuela. Era la primera vez que Kara y Lena asistían a un evento de este tipo, y ambas estaban emocionadas y nerviosas al mismo tiempo. Kara, siempre sociable y extrovertida, no tardó en hacer nuevos amigos. En el baile, conoció a George Martin, un chico encantador y simpático que rápidamente captó su atención.

Lena, por su parte, observaba a Kara desde la distancia, sintiendo una mezcla de alegría y tristeza. No podía evitar sonreír al ver a su amiga tan feliz, pero al mismo tiempo, un sentimiento de celos y tristeza la invadía. Era en esos momentos cuando Lena empezó a darse cuenta de que sus sentimientos por Kara iban más allá de la amistad. George se acercó a Kara con una sonrisa encantadora y la invitó a bailar. Kara, emocionada, aceptó sin dudarlo. Los dos se movían al ritmo de la música, riendo y disfrutando del momento. Lena, desde un rincón del salón, no podía apartar la vista de ellos. Su corazón latía con fuerza, y una sensación de vacío la inundaba. ¿Cómo podía competir con alguien tan encantador y perfecto como George? Después del baile, Kara y Lena regresaron a su habitación en el internado. Kara no podía dejar de hablar sobre lo increíble que había sido la noche y lo bien que se había llevado con George. —¡Fue maravilloso, Lena! -exclamó Kara-. George es tan divertido y amable. Creo que me gusta de verdad. Lena forzó una sonrisa, tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos. -Me alegra que te hayas divertido, Kara-dijo, sintiendo cómo su corazón se encogía. A medida que pasaban los días, Lena intentaba mantenerse fuerte y apoyar a Kara en su nuevo romance con George. Sin embargo, cada vez le resultaba más difícil ignorar sus propios sentimientos. ¿Cómo podría seguir siendo la amiga leal y comprensiva que Kara necesitaba cuando su corazón le decía otra cosa? Así comenzó una etapa complicada en la vida de Lena, enfrentándose a sus propios sentimientos mientras trataba de mantener la amistad que tanto valoraba con Kara. A medida que ambas crecían y enfrentaban nuevos desafíos, Lena tendría que decidir si confesaba sus sentimientos a Kara o si seguía reprimiéndolos, esperando que el destino las guiara por el camino correcto. Después del baile, Kara y George se volvieron muy cercanos. Pasaban mucho tiempo juntos, riendo y disfrutando de la compañía del otro. Lena, aunque le encantaba ver a Kara feliz, no podía evitar sentir una espina en su corazón que la entristecía. Los celos, a veces, se volvían incontrolables. Un fin de semana, mientras Lena estaba en casa con sus padres, durante la cena decidió hacer una pregunta que llevaba tiempo rondando en su mente. -Papá, ¿cómo te diste cuenta de que amabas a mamá? -preguntó Lena, mirando a su padre con curiosidad. Ambos padres se miraron el uno al otro con una mirada cómplice. Sonrieron y comenzaron a contarle a su hija cómo surgieron los sentimientos de amor entre ellos. -Bueno, Lena-empezó su padre, cuando conocí a tu madre, supe que había algo especial en ella. No fue algo que ocurrió de la noche a la mañana, sino que fue un sentimiento que fue creciendo con el tiempo. Nos conocimos en la universidad y, aunque al principio éramos amigos, poco a poco me di cuenta de que siempre pensaba en ella, en su sonrisa, en su risa, en la forma en que me hacía sentir. -Recuerdo que, cuando nos conocimos, me sentía cómoda siendo yo misma con tu padre-añadió su madre, sonriendo-. Era como si él entendiera todos mis pensamientos y sentimientos sin necesidad de explicarlos. Con el tiempo, me di cuenta de que no podía imaginar mi vida sin él. Era alguien en quien podía confiar y con quien podía ser completamente sincera. -Exactamente-continuó su padre. Esos pequeños momentos, las risas, las conversaciones profundas, y el simple hecho de querer estar juntos, fueron los que me hicieron darme cuenta de que la amaba. El amor no siempre llega de forma dramática; a veces, es como una llama que se enciende poco a poco, hasta que de repente te das cuenta de que es lo más importante en tu vida. Lena escuchaba atentamente las palabras de sus padres. Mientras los observaba intercambiar miradas llenas de cariño y complicidad, algo en su interior comenzó a hacer clic. Empezó a preguntarse si sus propios sentimientos por Kara eran similares a los que sus padres describían. Esa sensación constante de querer estar cerca de ella, la alegría que sentía al verla sonreír y la tristeza que la invadía al pensar en perderla... ¿podría ser eso amor? Esa noche, Lena se quedó despierta en su habitación, reflexionando sobre lo que sus padres le habían contado. Aunque todavía no estaba completamente segura, comenzó a darse cuenta de que sus sentimientos por Kara eran más profundos de lo que había imaginado. Ahora, tendría que decidir cómo manejar esos sentimientos y si debía compartirlos con Kara, arriesgándose a cambiar la dinámica de su amistad para siempre. Lena decidió que no podía arriesgarse a perder a Kara, así que tomó la decisión de enterrar sus sentimientos muy en el fondo y ser la mejor amiga que pudiera ser. Sin embargo, sabía que debía asegurarse de que George no lastimara a Kara. Un sábado por la tarde, Lena se encontró con George en un café cercano al internado. Mientras él estaba distraído con su bebida, Lena se acercó decidida a hablar con él. - ¡Hola! -dijo Lena, acercándose a él con determinación. George levantó la vista y sonrió al reconocerla. -Hola, ¿qué tal? Tú eres Lena, ¿verdad? La amiga de Kara-respondió, curioso. -Sí-afirmó Lena-. ¿Cómo puedo ayudarte? ¿Kara está bien? Lena respiró hondo antes de responder. -Kara está bien, George. Solo quería advertirte que no juegues con mi amiga. Si le haces daño, te atienes a las consecuencias. George, sorprendido y un poco asustado por el tono serio de Lena, intentó tranquilizarla. -Nunca le haría daño a Kara-dijo sinceramente-. Me importa mucho, Lena. Lena lo miró a los ojos, tratando de evaluar su sinceridad. -Solo el tiempo lo dirá-respondió, antes de darse la vuelta y salir del café. Mientras caminaba de regreso al internado, Lena sintió una mezcla de alivio y tristeza. Había hecho lo que creía necesario para proteger a Kara, pero sabía que sus propios sentimientos seguirían siendo un peso en su corazón. A pesar de todo, estaba decidida a ser la mejor amiga que pudiera ser y a apoyar a Kara en su relación con George. Mientras tanto, Kara era como un rayo de sol, siempre optimista y la más popular de la escuela. Pertenecía a todos los clubes escolares, y muchos no entendían cómo Kara y Lena llegaron a ser amigas, pero eran inseparables. Ese mismo sábado, Kara esperaba a Lena en la piscina de su casa. -Oye, ¿qué has estado haciendo? Llegas tarde -preguntó Kara. -Solo había mucha gente en la cafetería -respondió Lena. - ¿Me trajiste algo? -preguntó Kara expectante. -Nope-dijo Lena con cierta picardía. - ¿Te olvidaste de mí? Siempre me traes nuestro favorito de ese café cerca de la escuela. ¿Fuiste sin mí y no me trajiste nada? —dijo Kara con un puchero en su cara. Lena empujó con delicadeza una caja de donas de chocolate y un café latte frío con caramelo hacia Kara. -Aquí está tu favorito -dijo Lena. - ¡GRACIAS! ¡POR ESO TE AMO! -dijo Kara, dándole un beso en la mejilla-. Eres mi mejor amiga. Lena, sonrojada y con el corazón queriendo salir de su pecho, no sabía cómo ocultar lo mucho que deseaba que fueran más que amigas. -Oye, Lena-dijo Kara. - ¿Si?-respondió Lena. -Quiero decirte que he invitado a George hoy a la casa a nadar. -¿Qué? ¿Por qué?-preguntó Lena. -Quiero que se conozcan. Lena, ayer me pidió ser novios y quería que ustedes se acerquen.

Los meses pasaron y lo que era una dupla se convirtió en un trío con George en medio de cada salida. Lena, aunque adoraba ver a Kara feliz, no podía evitar sentir una punzada de tristeza y celos. En un arranque de valor, durante la fiesta de cumpleaños número 16 de Kara, Lena decidió que no podía aguantar más y que quería decirle sus sentimientos, aunque no llegara a más. Pasaron las horas y Lena intentó reunir el coraje para decirle a Kara lo que sentía. Mientras estaban en la habitación de invitados ayudando a Kara a alistarse para su fiesta, Lena pensó que era el momento adecuado. -Kara, ¿puedes detenerte? Estoy tratando de hablarte de algo importante-dijo Lena, tratando de captar la atención de su amiga. -Lena, lo siento, pero la fiesta ya ha comenzado. George me está esperando-respondió Kara, inquieta y ansiosa por unirse a sus invitados. Mientras caminaban entre los invitados, Lena continuaba intentando llamar la atención de Kara. De repente, al abrir la puerta del clóset de los abrigos, se encontraron con una escena impactante: George besándose con otra chica. -¡Hijo de perra! -grita Lena mientras toma a George por la solapa de su abrigo y le acierta un golpe directo a la nariz. La sangre brota mientras Lena lo arrastra fuera de la casa. Las lágrimas se forman en los ojos azules de la rubia mientras sale corriendo directo a su habitación. Los padres de Kara ven el revuelo y, cuando se acercan, ven a Lena acertando golpes a un George casi desmayado. -¡Lena... Lena... Lena...! ¡Para! -dicen los Danvers-. ¿Dónde está Kara? ¿Qué pasó? ¿Por qué golpeas a George? -Lo siento, señores Danvers, pero necesito encontrar a Kara-dice Lena, con urgencia. -¿Pero qué está pasando? ¿Por qué has herido a este chico? -pregunta Jeremiah, preocupado. -¡Porque es una maldita loca! -grita George mientras se acomoda-. Te aseguro que me las vas a pagar. No sabes con quién te has metido. -Tú eres el que no sabe con quién te has metido -responde Lena, con determinación. Mientras los padres de Kara observan impávidos, Lena le dice a George: Cada lágrima que Kara esté botando, te las cobraré una por una.

Con el mismo enojo, Lena sale buscando a Kara entre la multitud, dejando a los padres de Kara con más dudas que respuestas. Desesperada, Lena toca la puerta de la habitación de Kara, pero esta no abre la puerta. -Estoy bien, puedes irte. No quiero hablar con nadie ahora -dice Kara. -Kara, por favor, abre la puerta. Estoy aquí, siempre estaré aquí... Si no quieres hablar, estaré afuera sentada en tu puerta -insiste Lena. -Lena, no es necesario. Ve a casa, estaré bien-responde Kara. La fiesta se despeja mientras todos se van a sus hogares. Kara decide hablar sin abrir la puerta. -Lena... ¿sigues afuera? -pregunta Kara. -Sí-dice Lena. -¿Abrirás la puerta? -pregunta Lena. -No, solo quiero que estemos así un rato. Sabes que te amo y eres la mejor amiga que podría tener-dice Kara. -Sí, lo sé. Soy estupenda, lo mejor que le ha pasado a vida -responde Lena, sacándole una risa a Kara. Llegan los padres de Lena, que fueron llamados por los Danvers. De camino, reciben una llamada de los padres de George exigiendo una disculpa pública de parte de Lena, lo que hace que Lilian estalle en cólera. Al llegar, despiertan a Lena, que se había quedado dormida frente a la puerta de la habitación de Kara. -Lena, cariño-la despiertan Lionel y Lilian-. Necesitamos hablar. -Quiero que nos cuentes qué pasó hoy aquí y por qué Kara no quiere salir de la habitación, y por qué golpeaste a este chico-añade Lionel. Lena, nerviosa, no sabe por dónde empezar. Mira a sus padres y toma aire profundamente. -Lo que pasó fue que George... estaba besándose con otra chica en el clóset de los abrigos. No podía dejar que Kara sufriera así, así que lo confronté y las cosas se salieron de control-explica Lena, con lágrimas en los ojos. Lilian y Lionel se miran con preocupación y comprensión. -Vamos a resolver esto, Lena. Lo más importante es que tú y Kara estén bien. Hablaremos con los padres de George, pero primero, vamos a asegurarnos de que Kara esté bien-dice Lilian, con una voz tranquila pero firme. Lena asiente, agradecida por el apoyo de sus padres. Mientras tanto, Kara, al otro lado de la puerta, escucha la conversación y siente un profundo agradecimiento por tener a una amiga como Lena, que siempre está ahí para ella. Vamos a casa -dicen los Luthor. Mañana Kara verá las cosas diferentes y podrás hablar con ella. Lena, con un nudo en la garganta, los detiene antes de salir de la casa de los Danvers. -Señor y señora Danvers, lo siento mucho. Las cosas no debieron llegar tan lejos. Lo único que pensé fue en lo mal que Kara se estaba sintiendo y vi rojo. Quería que él sufriera como ella. Lo siento, esto no se volverá a repetir-dice Lena, con sinceridad y lágrimas en los ojos. Los Danvers asienten, entendiendo la situación. -Está bien, Lena. Sabemos que querías proteger a Kara. Mañana será un nuevo día -dice Jeremiah con una sonrisa tranquilizadora. -Descansa y no te preocupes. Hablaremos con Kara-añade Elisa Danvers, con un tono comprensivo. Lena asiente y sale con sus padres, su corazón todavía agitado pero aliviado de haber dicho la verdad. Mientras tanto, Kara, en su habitación, escucha todo lo que ha pasado y siente una mezcla de emociones. Sabe que Lena siempre estará allí para ella, sin importar lo que suceda. Esa misma noche, al llegar a casa, los Luthor ven como los padres de George y este mismo están esperando en la sala -Buenas noches, Lionel -dice el señor Jack Martin. -Señor Luthor para usted-responde Lionel, con firmeza-. ¿A qué debo su visita? En sus adentros, Jack piensa: ¿Quién es este que se atreve a hablarme de esta manera? Se va a arrepentir de lo que le han hecho a mi hijo. Jack Martin, intentando mantener la calma, responde: -Venimos a hablar sobre lo ocurrido esta noche. Su hija atacó a mi hijo de manera violenta y exigimos una disculpa pública y una compensación por los daños. Lilian, sintiendo cómo la cólera se apoderaba de ella, intervino: -Entiendo que esté molesto, señor Martin. Pero antes de exigir algo, debería escuchar lo que realmente sucedió. Su hijo fue sorprendido besándose con otra chica en la fiesta de Kara Danvers, y nuestra hija, Lena, actuó impulsivamente para proteger a su amiga. Jack, furioso, replicó: -¡Eso no justifica la violencia! Exijo una disculpa pública y una compensación. No permitiré que mi hijo sea tratado de esta manera. Lionel, manteniendo la calma, dijo: -Comprendo su preocupación, señor Martin. Sin embargo, creo que es necesario que ambas partes hablen y resuelvan este asunto de manera civilizada. Lena actuó por el bien de su amiga, pero no vamos a ignorar su comportamiento. Hablaremos con ella y haremos lo necesario para que entienda las consecuencias de sus actos. Jack miró a Lionel con desdén, pero asintió. -Espero que esto se resuelva pronto. Buenas noches-dijo, antes de salir de la casa con su familia. Cuando la puerta se cerró, Lionel y Lilian se giraron hacia Lena. -Necesitamos hablar sobre lo que pasó esta noche, cariño -dijo Lilian-. Queremos entender todo y asegurarnos de que no vuelva a suceder algo así. Lena asintió, dispuesta a enfrentar las consecuencias de sus actos, pero también segura de que hizo lo correcto para proteger a Kara.-Lo siento, mamá. Te aseguro que algo como eso no volverá a pasar-dice Lena. -Me aseguraré de eso -responde Lionel. -¿A qué te refieres, cariño? -pregunta Lilian. -Creo que debes separarte un poco de Kara, hija-dice Lionel. -¡NO! Papá, no puedes hacerme eso. Kara es mi mejor amiga, no me separen de ella-suplica Lena. -Hija, eres una Luthor. Debes aprender a resolver estos tipos de problemas sin ensuciarte las manos. Tendrás un año más en el internado y luego te irás a Europa. Debes prepararte para tomar el control de la compañía... Tengo el presentimiento de que el señor Martin no dejará esto tan fácil -explica Lionel.

Esa misma noche, Lena no aguantaba las ganas de sacar todo lo que sentía y que no pudo decir esa noche, así que decidió escribirle una carta a Kara, plasmando cada sentimiento romántico en cada palabra de amor por ella. Pero esta carta sería una que nunca entregaría, solo era para desahogarse de lo pesado que era esa carga. A la mañana siguiente, una notificación de demanda llegó a la casa Luthor. Lena baja para ir a la escuela, pero Lionel la detiene. -No irás a clases hoy-dice Lionel. -¿Por qué? Debo ver a Kara-responde Lena. -Llegó esto a la casa hoy. Vas a acompañarme a ver a los abogados de la familia y te enseñaré cómo resolver este tipo de problemas y quitar estas piedras del camino, hija -explica Lionel. -¿Es una demanda? -pregunta Lena. -Sí, hija. Dicen que quieren que vayas a la correccional de menores y una compensación económica... Ese hijo de perra!! -responde Lionel. Kara pasó la noche llorando, sintiéndose devastada por lo que había pasado con George. Mientras las lágrimas corrían por su rostro, recordó cómo había tratado a Lena en los últimos días por alguien que no valía la pena. Se sentía culpable y arrepentida por no haber prestado atención a su mejor amiga, que siempre había estado allí para ella. A la mañana siguiente, Kara decidió que tenía que hablar con Lena y disculparse por su comportamiento. Se levantó temprano y, con los ojos aún hinchados de llorar, escribió una nota para Lena. La deslizó debajo de la puerta de su habitación en el internado, esperando que Lena la encontrara cuando regresara. La nota decía: > “Lena, > > Siento mucho cómo te he tratado últimamente. Me he dejado llevar por mis sentimientos por George y no he sido la amiga que mereces. Siempre has estado ahí para mí, y yo no he sabido corresponder. > Me duele pensar en lo que has pasado y quiero que sepas que te valoro más que a nada en este mundo. Por favor, perdóname y hablemos cuando regreses. > > Con cariño, > > Kara” Kara pasó el resto del día reflexionando sobre su amistad con Lena y cómo podía arreglar las cosas. Sabía que tendría que esforzarse para demostrarle a Lena lo importante que era para ella y recuperar su confianza. En las siguientes dos semanas, Lena no apareció por el internado. Kara temía lo peor y cada día esperaba ansiosa ver a Lena para disculparse. Sin recibir una llamada o mensaje, Kara decidió llamarla, pero Lena no respondió. Desesperada, Kara llamó a la casa de los Luthor. -Mansión Luthor, ¿cómo le puedo ayudar?-respondió una voz formal. -¿Podría hablar con Lena, por favor? -preguntó Kara, con esperanza. -Ella no está, señorita Danvers. -¿Sabe dónde está? -insistió Kara. -Los señores y la señorita están en la corte de lo familiar... -¿Por qué?-preguntó Kara, alarmada. -Por el incidente con el señor Martin. -¿Qué? ¿Sabe si volverá a la escuela? -No lo sé, señorita. Kara sintió una oleada de preocupación y culpa. No podía creer que todo esto estuviera ocurriendo. Decidida a hacer algo, Kara empezó a pensar en formas de apoyar a Lena y demostrarle cuánto significaba para ella. En la oficina de Luthor Corp, los Martins y los Luthor, en presencia de los abogados, discuten cómo abordar este problema. Lionel habla y dice: -Hoy me siento muy generoso, Jack. Te daré la oportunidad de que tomes estos mil dólares y recojas tus cosas, tu patética humanidad, y firmes este acuerdo de confidencialidad. Dejemos esto como saldado. Jack, con una risa de suficiencia, responde: -Jajajajaja, creo que tomaré más que esos mil dólares de ti, Lionel. Jack toma un papel, escribe una cantidad y lo pasa a los abogados de Lionel.

Lionel ve la cantidad, mira a su hija y le susurra al oído: -¿Quieres jugar un poco, princesa? -Sí, padre le dice Lena con una sonrisa confiada. -Creo que la oferta de esos mil dólares ha expirado. Creo que solo te daré esto -dice Lionel mientras borra todos los ceros en el papel que Jack le dio, dejando un solo dígito. Se lo da a Lena y le pregunta: ¿Te parece bien, cariño? Lena asiente y toma el papel, entregándoselo a los abogados de Jack. Jack, furioso, mira a Lionel y Lena con desdén. Al ver la cantidad, Jack dice:

-¿Crees que esto es lo que vale lo que hicieron pasar a mi hijo? La pequeña delincuente que tienes va a ir a la cárcel como la delincuente que es. Y luego vendrás a rogarme para que no te deje en la ruina. Lionel ríe a carcajadas. -Jajajajajaja, eres un idiota, Jack. No sabes a quién amenazaste... No te permitiré que ni siquiera mires a mi hija, ni tú ni tu bastardo. ¿Prefieres que le diga a tu esposa e hijo cuáles son tus negocios, Jack? Jack, sorprendido y furioso, se queda sin palabras. Lionel, con una sonrisa confiada, se vuelve hacia Lena. -Vamos, princesa. Tenemos cosas más importantes que atender. Lena asiente y ambos salen de la oficina, dejando a Jack y sus abogados en shock. Jack lo detiene, saca a sus abogados y a su familia, y le dice a Lionel: -Quiero que lo hablemos en privado. -Dime, Jack, ¿qué es lo que quieres? -Te daré la oportunidad de reconsiderar, Jack, todo porque sé lo que es el amor hacia los hijos. Mis abogados se quedan y mi hija también.- responde Lionel. -Quiero saber qué sabes-dice Jack. Lionel le entrega unos documentos contables donde se detallan todas las malversaciones y lavado de dinero que Jack ha estado haciendo, junto con unas fotos de las amantes de Jack. -Nunca debiste atreverte a amenazar a mi hija -dice Lionel. Jack, perplejo y aterrorizado, responde: -Mi hijo nunca se acercará a tu hija o a su amiga. Procede a firmar un acuerdo de confidencialidad y abandono, y se dirige a la puerta. Pero Lionel lo detiene. -Te daré un consejo gratis: si yo pude averiguar todo esto en menos de dos semanas, te aseguro que no soy el único que tiene esta información. Aterrado, Jack sale de la oficina y se lleva a su familia y séquito con él. -Lena, te mostraré cuál es el siguiente paso en esto, cariño. Debes conocer a todos estos hombres; ellos son nuestro grupo de abogados e investigadores. Son los mejores en su área. ¿Ves esta información que obtuvimos de Martin? -dice Lionel. -Sí-responde Lena. -Si nos quedamos con ella, corremos el riesgo de ser cómplices de ese hombre. Así que debemos entregar este archivo del señor Martin y ellos se encargarán de hacer que la ley lo haga valer. -¿Y qué va a pasar con George?-pregunta Lena. -Podemos ayudarlo para que pueda continuar sus estudios, si él así lo quiere. Pero no podemos quedarnos con estas pruebas, ¿lo entiendes, cariño? -Sí, padre-responde Lena. Ese día, Lena aprendió una lección que se llevaría para el resto de su vida: la importancia de la integridad y de tomar decisiones correctas, incluso cuando las circunstancias son difíciles. En el curso de esas dos semanas, fue difícil para Kara no poder hablar con Lena o tener noticias de ella. La llamó upa última vez y, finalmente, Lena respondió. ¡Lena! ¿Estás bien? He visitado tu casa y te he llamado un millón de veces. Te he extrañado mucho... y me he enterado de lo de la demanda y sé que soy la culpable. Lo siento, lo siento, lo siento. No sé qué haría si te pierdo-dijo Kara, con voz temblorosa. -Kara, Kara, no vas a perderme... No tienes la culpa. Solo estaba lidiando con esto. Ya todo está bien-respondió Lena, tratando de calmar a su amiga. Kara sintió un alivio inmenso al escuchar la voz de Lena y saber que seguía siendo su amiga. A pesar de todo lo que había pasado, su amistad seguía siendo fuerte y verdadera. Lena, por su parte, se sintió aliviada de finalmente poder hablar con Kara y empezar a superar juntos lo que habían vivido.

El cielo estaba pintado con tonos cálidos de atardecer cuando Lena regresó al internado después de semanas lejos. Había sido un tiempo complicado, lleno de lecciones difíciles y momentos de introspección. Mientras caminaba por los pasillos familiares, su corazón latía con fuerza al pensar en Kara, su mejor amiga, su refugio constante.

Kara la esperaba junto a la puerta de su habitación. Al verla, su rostro se iluminó con una mezcla de alivio y emoción. Corrió hacia ella y, sin pensarlo, envolvió a Lena en un abrazo fuerte y cálido. —Lena... —susurró Kara, con la voz quebrada por la emoción—. Te extrañé tanto. Lena, sorprendida pero reconfortada, cerró los ojos y devolvió el abrazo, sintiendo cómo se desvanecían los días de separación y silencio. —Yo también te extrañé, Kara —respondió Lena, su voz suave pero cargada de sinceridad—. Lo siento por no haberte contactado antes. Todo fue... un poco complicado. Kara se separó ligeramente, lo suficiente para mirarla a los ojos, pero sin soltarla completamente. —No tienes que disculparte. Todo esto pasó por mi culpa. No debería haberte dejado lidiar con esto sola. Eres la mejor amiga que alguien podría tener, y no sé cómo pude dejar que las cosas llegaran tan lejos. Lena sintió un nudo en la garganta. Las palabras de Kara eran un bálsamo y, al mismo tiempo, una daga para sus propios sentimientos. —Kara, no pienses así. Lo importante es que estamos aquí ahora. Siempre estaré contigo, ¿lo sabes, verdad? —dijo Lena, tomando las manos de Kara con firmeza. Kara asintió, sonriendo entre lágrimas. No tenía dudas de que Lena era su ancla, su constante en medio del caos. En ese momento, supo que haría todo lo posible por proteger su amistad, sin importar los obstáculos. Lena..... Dice kara mientras Lena está arreglando sus cosas para esta semana en su habitación.... Si? Responde Lena *-Quiero decirte algo pero debes prometer que no te enojaras conmigo- dice kara mientras la mira como un perrito que ha hecho algo malo. -Prometo que no me enojarme,- dice Lena. He visto a George....dice kara -Que? Porque? Te ha hecho algo? Juro que si te ha tocado...... Kara la interrumpe y dice Lena chocamos por accidente 2 días después de la pelea en nuestra cafetería y pude ver que le dibujaste la cara dice kara con una sonrisa... Lo siento no debí ser tan violenta dice Lena. Kara sonríe ampliamente, intentando aliviar la tensión. —No te disculpes, Lena. A decir verdad, casi me da risa verlo. Creo que nunca lo había visto tan humillado —dijo, dejando escapar una pequeña risa antes de añadir—. Pero, Lena... no quiero que te pongas en peligro por mi culpa. Lena, todavía ocupada guardando sus cosas, suspira y se detiene por un momento para mirarla. —Lo hice porque no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo alguien te lastimaba, Kara. Puede que haya sido un poco impulsiva, pero tú eres mi mejor amiga, y haría lo que fuera por ti. Kara se acerca, con una mirada que mezcla gratitud y ternura. —Lo sé. Y eso es lo que más adoro de ti. Siempre estás ahí para mí, incluso cuando no lo merezco. Lena sonríe tímidamente, volviendo la vista hacia sus cosas para esconder el rubor que tiñe sus mejillas. —Bueno, supongo que ahora George sabe que no se mete con Kara Danvers sin enfrentar las consecuencias. Ambas ríen, compartiendo un momento de complicidad que alivia la tensión que había quedado entre ellas. Mientras la conversación sigue, Kara se sienta en la cama y comenta: —¿Sabes? He estado pensando que deberíamos hacer algo juntas, algo que sea solo nuestro. Tal vez un viaje a algún lugar o un proyecto divertido. Quiero compensarte por todo lo que has hecho por mí. Lena sonríe, algo sorprendida por la propuesta. —¿Un proyecto juntas? Suena interesante. ¿Tienes algo en mente? A decir verdad, tendremos la próxima semana la tendremos libre que tal si lo pasamos juntas....podemos hablar con tu papá para pedirle la cabaña, la abastecemos y pasamos tiempo junto a la fogata o viendo películas hasta que se nos reinicie el cerebro dice kara contenta con su plan.

Lena intenta no parecer emocionada por el mismo, mientras también se debate en como le dirá a kara que este puede ser su viaje de despedida, ya que acabado este año ya fue aceptada en la universidad de Cambridge.

Mientras Lena guardaba en su maleta los últimos detalles para el viaje con Kara, una oleada de recuerdos la invadió. Cerró los ojos por un instante, y de repente se encontró reviviendo uno de los momentos más difíciles de las semanas pasadas... Había bajado las escaleras de la casa Luthor esa mañana, sorprendida al ver a Lionel y Lilian en conversación seria con la directora del internado Señorita Andrea Rojas y su consejera escolar Señorita Kelly Olsen. Algo no parecía encajar. Su corazón comenzó a latir más rápido. —¿Papá? —preguntó con voz temblorosa mientras se acercaba—. ¿Qué está pasando? ¿He hecho algo malo? Lilian le dirigió una mirada tranquila pero firme. —No, cariño. No has hecho nada malo. Lionel intervino con el tono medido y autoritario que siempre lo caracterizaba. —Solo estamos hablando de tu futuro, Lena. La confusión de Lena se transformó rápidamente en una mezcla de miedo y tristeza. —Papá, por favor, no me obligues a irme. —Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos mientras buscaba algún indicio de comprensión en los rostros de sus padres. Lionel respiró profundamente, como si supiera que lo que estaba a punto de decir sería difícil tanto para ella como para él. —Cariño, sé que esto es duro, y por eso quiero que uses este año para despedirte y prepararte. Pero tú eres una Luthor. Mereces la mejor educación y me aseguraré que mi princesa tenga lo mejor. Lena negó con la cabeza, tratando de encontrar las palabras adecuadas. —¿Por qué no puedo continuar mis estudios aquí? Estoy bien aquí, estoy feliz. Lilian, que hasta entonces había permanecido en silencio, le acarició la mejilla suavemente. —Lena, tienes tanto potencial. No queremos limitarlo. Entendemos que esto sea doloroso, pero estamos pensando en tu futuro. En ese momento, la directora del internado habló con voz serena. —Lena, ya has superado con éxito todos los requisitos académicos. Has completado la carga académica con excelencia y, además, obtuviste resultados sobresalientes en las pruebas para universidades. Honestamente, mantenerte aquí dos años más sería una formalidad innecesaria. La consejera intervino con un tono aún más elogioso. —Señorita Luthor, usted no solo ha superado las expectativas, sino que las ha redefinido. Es una mente excepcional, y sus logros son algo de lo que cualquier estudiante soñaría. Sus padres tienen mucho de qué estar orgullosos. Lena, con lágrimas corriendo por su rostro, miró a Lionel buscando una respuesta. —¿Así que todo esto ya está decidido? —preguntó en un susurro. Lionel, manteniendo su compostura, asintió. —Sí, cariño. Pero quiero que sepas que estoy dándote este tiempo para que te prepares, para que puedas despedirte como corresponde.

Apenas despuntaba el día cuando Lionel llamó a Lena a su despacho. Sobre la mesa había una pila de carpetas cuidadosamente organizadas con sellos de prestigiosas universidades de todo el mundo. Harvard, Stanford, Oxford y, por supuesto, Cambridge. La vista era abrumadora incluso para alguien como Lena. —Hija, estas son tus opciones —dijo Lionel, colocando una carpeta particularmente elegante frente a ella—. Me inclino por Cambridge. No solo es una institución sobresaliente, sino que también fue donde tu abuelo estudió. Una forma de conectar con nuestras raíces familiares. Lena miró las carpetas con atención, pero no pudo evitar que su corazón se encogiera. Era demasiado para procesar en un momento en el que solo deseaba algo sencillo: pasar tiempo con Kara. —Papá... —comenzó con voz suave, tomando aire antes de continuar—. Déjame disfrutar esto, sin la presión de elegir ahora. Solo quiero estar con Kara y ser una adolescente. Cuando regrese, podemos sentarnos juntos y ver las opciones, ¿te parece? Lionel observó a su hija con una mezcla de orgullo y comprensión. La madurez de Lena para enfrentar decisiones tan grandes a su corta edad era innegable, pero también podía ver el brillo de una joven que solo deseaba momentos simples y felices. —De acuerdo, Lena. Tendrás este tiempo —dijo Lionel con un tono conciliador, asintiendo con una pequeña sonrisa—. Pero prométeme que lo tomarás en serio cuando vuelvas. Lena soltó un suspiro de alivio y asintió. —Lo haré, papá. Gracias. Con eso, Lena tomó su bolso y salió del despacho, sintiendo que al menos había ganado algo de tiempo para vivir sin el peso de tantas expectativas. Ahora solo quedaba enfocarse en lo que realmente importaba: su viaje con Kara y los recuerdos que construirían juntas. El viento fresco del bosque soplaba suavemente mientras Lena y Kara llegaban a la cabaña, cargadas de bolsas con alimentos, películas y mantas. La cabaña de los Luthor era acogedora, un lugar apartado del mundo, rodeado por árboles altos y el sonido distante de un río. Para Lena, esto era más que un simple fin de semana: era su oportunidad de disfrutar al máximo su tiempo con Kara antes de enfrentar su inevitable despedida. —¡Es perfecto! —exclamó Kara, lanzándose sobre uno de los sofás—. No puedo creer que por fin tengamos tiempo para nosotras sin escuela, sin George, sin... drama. Solo tú y yo, como antes. Lena sonrió, aunque por dentro la melancolía comenzaba a apoderarse de ella. —Sí, Kara, como antes —respondió mientras colocaba las cosas sobre la mesa y se quitaba la chaqueta. La primera noche la pasaron viendo películas antiguas y riendo hasta que les dolió el estómago. Kara insistió en preparar s’mores, aunque terminó quemando algunos malvaviscos, mientras Lena reía y tomaba el control de la cocina improvisada. Alrededor de la fogata, ya entrada la noche, Kara rompió el silencio. —Lena, nunca te lo digo lo suficiente, pero eres lo mejor que me ha pasado. No sé qué haría sin ti. Lena sintió un nudo en la garganta, pero logró responder con una sonrisa. —Kara, siempre estaré contigo. Lo sabes, ¿verdad? Kara asintió, tomando una de las manos de Lena entre las suyas. —Lo sé. Por eso quería este viaje. Solo tú y yo, sin que nadie nos interrumpa. La conexión entre ambas era palpable, y el momento íntimo alrededor de la fogata les permitió recordar por qué su amistad era tan especial. Sin embargo, en el corazón de Lena, una pregunta rondaba: ¿Debería decirle la verdad a Kara sobre Cambridge, o disfrutar este momento sin cambiar nada? Kara interrumpe los pensamientos de Lena y le pregunta, te acuerdas de mi fiesta ? Antes que todo saliera mal ibas a hablarme de algo que parecía importante y yo fui tan mala amiga que no preste atención..... Perdón por eso dice Kara...... Luego de un silencio compartido.. Kara le pregunta ...quieres hablarlo ahora? El pánico brota en los ojos de Lena al recordar lo que estaba a punto de decir esa noche. Lena dejó de revolver las brasas en la fogata, sus manos temblando levemente mientras la pregunta de Kara resonaba en el aire. Las llamas parpadeaban, reflejándose en los ojos llenos de curiosidad y arrepentimiento de Kara. —Kara... —murmuró Lena, mirando hacia el fuego, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Su mente se debatía entre decir la verdad o guardarse lo que sentía una vez más. Kara, al notar la incomodidad de Lena, puso una mano en su brazo en un gesto de apoyo. —Lo siento mucho. Sé que tal vez sea algo difícil, pero estoy aquí. Siempre lo estaré. Si quieres hablar, sabes que puedes confiar en mí. El pánico continuaba en los ojos de Lena, pero el contacto de Kara y su tono genuino la hicieron sentir un poco más segura, aunque no menos asustada. Lena respiró profundamente y decidió tomar un desvío para ganar algo de tiempo. —Era... complicado. Esa noche... —hizo una pausa, mirando la sonrisa cálida pero expectante de Kara—. Quería decirte lo agradecida que estoy contigo. Por todo. Por ser mi amiga, por estar ahí para mí siempre. Kara pareció sorprendida por la dirección que estaba tomando la conversación, pero sonrió ampliamente. —¡Oh, Lena! Yo también estoy agradecida por ti. Eres la mejor amiga que alguien podría pedir. Siempre haces que todo sea mejor. Lena sonrió débilmente, sintiendo una mezcla de alivio y angustia. Había esquivado la confesión una vez más, pero sabía que no podría seguir evadiéndolo para siempre, especialmente con el inminente cambio en sus vidas. Mientras Kara seguía hablando, compartiendo recuerdos y planes, Lena tomó un momento para observar a su mejor amiga. Sabía que, tarde o temprano, tendría que enfrentarse a sus sentimientos y a la verdad sobre Cambridge, pero por ahora, decidió disfrutar del momento. Después de todo, este viaje era para ellas, para conectarse y reforzar lo que tenían. Así siguen hasta altas horas de la noche, mientras se acomodaban en la cama juntas como acostumbraban en sus pijamadas Kara con voz asueñada y apunto de dormirse le dice .... Lena no creas que me he olvidado que ibas a decirme algo y que haz cambiado de tema, se que te estás guardando cosas.... Tienes esas manias de meter esos sentimientos en cajas pero quiero que sepas que no tienes que hacerlo conmigo siempre estaré acá.... Lena con la boca abierta le dice que tal si lo hablamos mañana ya es muy tarde pero Kara ya ha caído dormida dejando a Lena hablando sola... Lena la arropa y le da un beso en la mejilla y se acuesta a su lado mirando el techo ya que el sueño la había abandonado.. Mientras el silencio llenaba la habitación, Lena observaba a Kara dormir profundamente. Su respiración era tranquila, y su expresión reflejaba la paz de una persona que no tiene idea del peso que carga quien está a su lado. Lena suspiró y se giró hacia el techo, sus pensamientos girando como un remolino imparable. La frase de Kara resonaba en su mente: *“Tienes esas manías de meter esos sentimientos en cajas.”* Era cierto, y Lena lo sabía. Cada emoción, cada pensamiento no compartido, estaba guardado en un lugar al que nadie más podía acceder. Y aunque Kara intentaba abrir esas cajas con su constante apoyo, Lena aún no encontraba el valor de dejarla entrar por completo. —Kara... si supieras todo lo que siento y todo lo que estoy escondiendo —murmuró en voz baja, sabiendo que su amiga no podía escucharla. De repente, la idea de Cambridge, el fin del año escolar y la inevitable separación la golpearon con más fuerza que nunca. ¿Cuánto tiempo más podría disfrutar momentos como este, acurrucadas como solían hacerlo desde niñas? ¿Cómo podría decirle a Kara que, pese a todo, este viaje quizás era una despedida encubierta? Lena se incorporó levemente y observó a Kara una vez más. Sus labios formaron una pequeña sonrisa al verla tan despreocupada, al menos por esa noche. Se inclinó hacia ella con cuidado para no despertarla y susurró: —Por favor, nunca olvides lo mucho que significas para mí... y lo difícil que será no tenerte cerca. Lena volvió a recostarse, su mirada fija en el techo mientras sentía el peso de las emociones que no podía compartir. Sabía que Kara tendría preguntas al día siguiente, y que no podría evitar enfrentar la verdad por mucho más tiempo. A la mañana siguiente..... Kara como rayo de sol está saltando en la cama para despertar a una Lena cansada que apenas durmió anoche....levántate gruñona dice Kara Tengo todo el día planeado, ya he hecho el desayuno hotcakes con chispas de chocolate, huevos tocino y fruta picada...... Una Lena casi dormida dice con asombro y no quemaste la cocina? Ambas ríen mientras Kara le tira una almohada a la cara. Vamos arriba iremos al pueblo hay una feria hoy, es nuestra oportunidad de ver el mercado de agricultores y en la tarde ver los juegos de feria.... Pasaremos todo el día fuera! QUE?! Dice Lena. Quiero quedarme acá y seguir disfrutando de nuestro tiempo a solas.. juntas. AWW, tenemos toda la semana para eso Lena ....dice Kara con una sonrisa en el rostro Vamos hazlo por mi dice con un puchero en la cara. Vale! dice Lena, se levantó a regaña dientes y se dirigió a la ducha para luego desayunar junto a Kara. Mientras Kara y Lena llegan al pueblo, la energía de Kara empieza a atraer la atención de todos. El mercado está lleno de colores vibrantes, aromas deliciosos y la risa de los vendedores interactuando con los compradores. Kara no pierde un segundo, moviéndose de un puesto a otro mientras Lena intenta seguirle el ritmo, un poco más retraída pero disfrutando en silencio de la alegría contagiosa de su amiga. —¡Mira esto, Lena! —exclama Kara, sosteniendo una cesta llena de frutas frescas—. ¿No te encanta el color? Deberíamos llevar algunas para la cabaña. Lena sonríe y asiente, observando cómo Kara parece disfrutar cada momento. Mientras Kara regatea con un vendedor para comprar mermelada artesanal, Lena no puede evitar quedarse pensativa, preguntándose cómo sería un futuro sin momentos como este. ¿Volverían a ser tan cercanas cuando estuviera a kilómetros de distancia? Paseaban entre los coloridos puestos del mercado, un suave ladrido captó su atención. Al girar la esquina, se encontraron con una señora mayor, de cabello plateado y ojos bondadosos, rodeada por una docena de cachorros juguetones que se movían en una pequeña área cercada. —¡Cachorros! —exclamó Kara emocionada, corriendo hacia ellos como si estuviera viendo el espectáculo más hermoso del mundo. Lena la siguió, sonriendo ante la reacción de su amiga. —Buenos días, jovencitas —dijo la señora con una sonrisa cálida—. Estoy buscando hogares para estos pequeños. ¿Les gustaría conocer a alguno? Kara ya estaba arrodillada, acariciando a un cachorro de pelaje dorado que no paraba de mover la cola. —¡Lena, mira este! Es perfecto. —Se volvió hacia la señora y preguntó con entusiasmo—: ¿Podemos adoptarlo?

Lena se cruzó de brazos, mirando a Kara con una mezcla de incredulidad y diversión. —¿Adoptar un cachorro, Kara? ¿Sabes lo que eso implica?

—¡Claro que sí! Comida, paseos, mucho amor y... bueno, más amor —respondió Kara, con una sonrisa radiante mientras levantaba al cachorro en brazos. El pequeño lamió su mejilla, causando que ambas rieran. Lena suspiró, observando a Kara y al cachorro. Por un momento, sus preocupaciones quedaron a un lado, y todo lo que podía sentir era la calidez que le traía ver a su mejor amiga tan feliz. —Kara —dijo Lena con una suave sonrisa, mirando cómo el cachorro dorado lamía la mano de su amiga—, sé que este pequeñín es adorable, pero... no podemos aceptarlo. Necesitamos permiso de nuestros padres, y sabes que no podríamos cuidarlo en el internado. Kara bajó la mirada al cachorro, que seguía moviendo la cola como si entendiera que todo dependía de su encanto. —Pero, Lena, ¡es perfecto! Nos haríamos cargo juntas, lo prometo. Lena suspiró, intentando resistir la combinación de los ojos brillantes de Kara y los del cachorro. —Lo sé, Kara, pero sería injusto para él. Necesita un hogar donde pueda crecer con espacio y estabilidad. Kara suspiró con tristeza, aunque en el fondo sabía que Lena tenía razón. Abrazó al pequeño cachorro una última vez antes de colocarlo de vuelta con sus hermanitos. —Tienes razón... como siempre. Supongo que soy demasiado impulsiva —dijo Kara, dando un paso atrás con un suspiro. Lena la observó con una mezcla de culpa y alivio, deseando poder concederle el capricho. —Quizá algún día, Kara. Cuando tengamos un lugar para él. Kara volvió a sonreír, tomando la mano de Lena. —Algún día, definitivamente. Después de explorar el mercado y despedirse de los cachorros, llegan a la feria. El sonido de la música y las luces intermitentes llenan el lugar con una atmósfera festiva. Kara arrastra a Lena hacia uno de los juegos de tiro al blanco. —¡Vamos, Lena! Si ganas, podrías conseguir uno de esos enormes osos de peluche. Aunque... claro, probablemente lo gane yo primero —dice Kara con una sonrisa desafiante. Lena ríe suavemente y acepta el reto, dejando a un lado su melancolía por un momento. Ambas compiten, entre risas y bromas, recordando lo fácil que es perderse en la alegría de estar juntas.

Las risas de ambas resuenan entre el bullicio de la feria mientras esperan su turno. Kara, siempre competitiva y audaz, toma el rifle primero, apuntando con exagerado dramatismo mientras Lena observa, sonriendo divertida. —Atención, damas y caballeros —declara Kara, haciendo una pequeña reverencia antes de comenzar—. La campeona de National City está a punto de demostrar su asombroso talento. Lena se cruza de brazos, fingiendo impaciencia.

—Claro, campeona. Solo no dispares al tipo del puesto.

Kara le saca la lengua antes de concentrarse y dispara. Logra derribar un par de latas, pero no todas. Su exagerada actuación después del tiro hace que Lena no pueda evitar reír. —Tu turno, Lena —dice Kara, entregándole el rifle con una sonrisa de medio lado—. Aunque te advierto, es difícil superar mi puntería impecable. Lena toma el rifle con calma y, contraria a las expectativas de Kara, derriba todas las latas en un solo intento. El encargado del puesto aplaude y la felicita, mientras Kara se queda con la boca abierta. —¿Cómo hiciste eso? ¡Eso es trampa! —protesta Kara entre risas, fingiendo indignación. Lena sonríe, disfrutando el raro momento de llevar la delantera. —Digamos que tengo un talento oculto —responde con un tono juguetón. El encargado les entrega un enorme oso de peluche, y Lena, en lugar de quedárselo, lo coloca en los brazos de Kara. —Es todo tuyo, campeona —dice Lena con un guiño. Kara abraza el oso con alegría, agradecida. —¡Sabía que tenía a la mejor compañera de feria del mundo! Que tal si ya vamos a casa? le dice Lena.... Estoy cansada creo que si veo otra fresa fresca explotare dice con alegría en sus labios..... Vale, Kara la toma de la mano y se dirigen al auto y en pocos minutos ya están en casa. El viaje de regreso está lleno de tranquilidad, con Kara tarareando una canción y Lena observando los árboles pasar, sus pensamientos mezclados entre la felicidad del día y las emociones que sigue guardando en su interior. El sol comienza a ponerse, pintando el cielo con tonos cálidos que reflejan la paz que sienten en ese momento. Cuando llegan a la cabaña, Lena se detiene por un momento en la entrada antes de abrazar a Kara con fuerza. —Este ha sido el mejor día de mi vida, Kara. Gracias —dice Lena, su voz cargada de sinceridad. Kara, algo sorprendida pero muy feliz, la abraza de vuelta con una sonrisa cálida. —¿Qué hice para merecer a una amiga como tú? —responde, su tono lleno de cariño. La noche las envuelve, y la cabaña se convierte nuevamente en su refugio. Este momento se siente especial, como un recordatorio de lo único y valioso que es su vínculo. Lena, aunque aún tiene sus dilemas, se permite disfrutar del instante, grabando cada detalle en su memoria. Así semana casi llega a su fin, las dos envueltas en una burbuja de momentos inolvidables... Un día antes de despedirse de la cabaña Lena se está duchando cuando una llamada entra a su celular Kara está en la habitación esperando para hablar con Lena y el celular no deja de timbrar Lena tu celular va a explotar alguien te llama de manera muy insistente.... Puedes responder? Dice Lena... Kara toma la llamada Celular de Lena que necesitas ! Hola? Quien me habla ? Soy Kara y tú quien eres? dice Kara. Oh, Kara como estás soy Alexander primo de Lena, solo quiero felicitar por su viaje y por haber Sido aceptada en la universidad!!Le dices que me llame , por favor. Kara casi sin creer lo que escucha cuelga la llamada .... Lena sale de la ducha con la pijama ya puesta y al instante sabe que algo no está bien. El ambiente que había sido tan ligero y lleno de risas ahora se siente tenso. Kara, todavía en shock por la llamada, se levanta de la cama y se cruza de brazos, mirando a Lena con una mezcla de incredulidad y confusión. —¿Quién era? —pregunta Lena, secándose el cabello con la toalla mientras mira a Kara con curiosidad, aunque por dentro siente una punzada de ansiedad. Kara respira profundo antes de responder, su tono más serio de lo habitual. —Era tu primo, Alexander. Quería felicitarte por... por haber sido aceptada en una universidad y mencionó algo sobre tu viaje. Lena se queda inmóvil, la toalla cayendo de sus manos mientras el color desaparece de su rostro. Ahora entiende por qué Kara está mirándola de esa manera. —Kara, yo... —comienza Lena, pero las palabras se quedan atascadas en su garganta. —¿Por qué no me lo dijiste? —interrumpe Kara, su voz quebrándose ligeramente. Sus ojos reflejan más tristeza que enojo—. ¿Cuándo pensabas contarme? ¿O planeabas dejar que me enterara cuando ya te hubieras ido? Lena se sienta en el borde de la cama, evitando la mirada de Kara. Siente que el peso de todos los secretos que ha estado guardando finalmente la está alcanzando. —No quería arruinar este viaje, Kara. Quería que fuera especial, solo nosotras, sin preocupaciones. Pero... tienes razón. Te lo debí haber contado —dice Lena, su voz apenas un susurro. Kara se sienta junto a ella, el silencio entre ellas pesado. Después de unos momentos, Kara habla, su tono más suave. —Lena, siempre me has dicho que estarías aquí para mí, que no tenía que guardar nada porque siempre podía contar contigo. Pero... ¿no ves que eso funciona en ambos sentidos? Lena asiente lentamente, las lágrimas amenazando con caer. Sabe que Kara tiene razón, y siente que le ha fallado a la persona que más le importa. De esto querías hablarme en mi fiesta? Yo no deje que pudieras decirme todo esto porque está detrás de alguien que no valía la pena.... Lo siento Lena Aunque Lena vio una salida a una conversación más difícil todavía decidió decir la verdad aunque no le confesara sus sentimientos...no! No era eso lo que deseaba hablar ese día esto es algo reciente paso en esas dos semanas después de la pelea.. La directora y la consejera fueron a casa Y dijeron que soy una genio y que ya había aprobado la curricula escolar que la graduación sería una mera formalidad innecesaria y mi padre me dio una carpeta con todas las universidades que me quieren en sus instituciones, todo eso es demasiado solo quería este momento como una adolescente normal con mi mejor amiga y sentí que si te lo decía todo iba a girar entorno a eso y no entorno a nosotras, siento no haberte lo dicho antes solo quería divertirme y que te divirtieras.. dijo Lena. El aire entre ellas se llenó de emociones no dichas mientras Kara procesaba las palabras de Lena. Sus ojos mostraban una mezcla de admiración y tristeza mientras extendía una mano para tomar la de su amiga. —Lena... entiendo por qué lo hiciste, de verdad lo entiendo —dijo Kara, su tono suave pero cargado de sinceridad—. Solo quería que supieras que no importa cuánto cambien las cosas o a dónde vayas, siempre estaré aquí para ti. No quiero que sientas que tienes que cargar con todo esto sola. Lena, por un momento, sintió que un peso se aligeraba en su pecho. La reacción de Kara, lejos de ser de enojo, era un recordatorio de por qué su amistad era tan especial. —Gracias, Kara. En serio. Lo último que quería era que esto se interpusiera entre nosotras —respondió Lena, sus ojos llenándose de lágrimas mientras apretaba la mano de Kara—. Significas mucho para mí, más de lo que puedo explicar. Kara sonrió, inclinándose hacia ella en un gesto reconfortante. —Y tú significas todo para mí, Lena. Este viaje ha sido increíble, pero no porque hayamos ido al mercado o a la feria. Ha sido porque estoy contigo, y eso es lo único que importa. Ambas se quedaron en silencio por un momento, dejando que esas palabras llenaran el espacio entre ellas. Aunque no todas las verdades habían sido dichas, el lazo entre ambas se sentía más fuerte que nunca. Lena sabía que la despedida sería difícil, pero en ese instante, decidió disfrutar al máximo el tiempo que aún tenían juntas. Y que tal si celebramos el que no tengas tomar clases y que te graduaste antes que cualquiera en la escuela... Creo que he visto una botella de tequila por algún lugar.... Dice Kara muestras baja las escaleras para luego buscar en los gabinetes De verdad quieres tomar alcohol? pregunta Lena Es lo que hacen los adultos cuando quieren celebrar y si tomamos en cuenta que te irás a la universidad antes que yo me vas a deber esas salidas de amigas.—¡Tequila, Lena! Esto tiene que ser memorable —dice Kara mientras rebusca con entusiasmo en los gabinetes de la cocina, sacando la famosa botella que al parecer había encontrado en alguna ocasión anterior. Lena, sentada al borde de la mesa con los brazos cruzados, suspira con una mezcla de diversión y preocupación. —¿Y qué pasa si terminamos celebrando más de la cuenta y no sobrevivimos para hacer esas salidas de amigas? —pregunta con una sonrisa torcida. Kara ríe mientras coloca la botella sobre la mesa, junto con un par de pequeños vasos que ha encontrado. —Eso no va a pasar. Prometo que solo será un poco. Nada que nos haga olvidar quiénes somos. —Eso me tranquiliza... un poco —responde Lena con una risita, aunque todavía algo escéptica. Finalmente, cede a la energía entusiasta de Kara y toma un vaso—. Está bien, pero si mañana me despierto con resaca, será tu culpa. Kara sonríe ampliamente, su típico brillo travieso en los ojos. —¡Prometo cuidar de ti como la buena amiga que soy! Ahora, vamos a brindar. Ambas se sirven un pequeño trago y Kara levanta su vaso con entusiasmo. —Por ti, Lena Luthor, la genio que no necesita tomar clases y que está destinada a grandes cosas. ¡Pero más importante, por ser mi mejor amiga y la persona más increíble del mundo! Lena no puede evitar sonreír, su corazón cálido por las palabras de Kara. Levanta su vaso y responde. —Y por nosotras, Kara. Porque no importa lo que pase, siempre seremos un equipo. Ambas chocan los vasos suavemente antes de probar el tequila. El fuerte sabor las hace reír, y el ambiente se llena de risas y anécdotas mientras el momento se convierte en otro recuerdo inolvidable de su amistad. Cuando la botella ya va a la mitad Kara ya está borracha, arrastrando las palabras y se acerca a Lena tan cerca que pueden sentir la respiración de la otras... En ambiente se calienta mientras bailan y toman las dos solas en la cabaña y de repente Kara la besa El mundo parece detenerse para Lena mientras el beso se profundiza, lleno de emociones que había guardado durante tanto tiempo. Es un momento de vulnerabilidad y conexión, donde todo lo que no se había dicho encuentra su lugar en ese instante. Kara, aunque borracha, parece completamente entregada al momento, como si algo dentro de ella también hubiera estado esperando esto. Cuando finalmente se separan, ambas se quedan en silencio, sus respiraciones entrecortadas llenando el espacio. Lena, con el corazón latiendo a mil por hora, busca las palabras adecuadas, pero todo lo que logra decir es: —Kara... Kara sonríe suavemente, sus ojos brillando con una mezcla de confusión y algo más profundo. —Lena, creo que... —comienza a decir, pero su voz se desvanece mientras el cansancio y el alcohol la vencen, cayendo dormida en los brazos de Lena. Lena la observa por un momento, su mente un torbellino de emociones. La arropa con cuidado, asegurándose de que esté cómoda, y se sienta a su lado, mirando el techo mientras intenta procesar lo que acaba de suceder. Aunque el momento fue inesperado, algo dentro de ella se siente en paz, como si finalmente hubiera dado un paso hacia algo que siempre había estado ahí, esperando. El inicio de la mañana para Kara es un contraste total con la noche anterior. Mientras el agua caliente cae sobre su cuerpo en la ducha, alivia parcialmente su dolor de cabeza pero no su confusión. Frota su sien intentando organizar sus recuerdos, como si el esfuerzo pudiera traer claridad. *“Bien, Kara. Piensa. Cinco shots de tequila... eso está claro... ¿qué más?“* murmura para sí misma mientras las imágenes de risas, la música tenue de fondo y la voz de Lena comienzan a desdibujarse en fragmentos. Un cosquilleo se desliza por su columna al recordar un momento específico: Lena, tan cerca que podía sentir su respiración. Kara cierra los ojos, tratando de atar cabos, pero cuanto más lo intenta, más borroso se vuelve. Una sensación extraña mezcla emoción y nervios en su pecho, pero no puede descifrar por qué. *“¿Lo arruiné? ¿Dije algo que no debía? ¿Lena estará molesta conmigo?“* piensa, la ansiedad comenzando a reemplazar la calma que el agua debería ofrecer. Rápidamente sale de la ducha y se envuelve en una toalla, decidida a encontrar a Lena y averiguar qué pasó realmente. No puede deshacerse de la sensación de que algo importante ocurrió, algo que, de alguna manera, podría cambiarlo todo entre ellas. El estado de confusión y culpa de Kara comienza a crear un torbellino en su mente mientras se pasea por la cabaña, buscando pistas sobre dónde podría estar Lena. Cada rincón vacío solo intensifica la sensación de que algo salió mal. *“¿Por qué no puedo recordar? ¿Qué pasó exactamente después de esos últimos shots?“* piensa mientras observa la botella de tequila medio vacía sobre la mesa. Por un momento, se sienta en el sofá, mirando al suelo con el ceño fruncido. *“Kara, esto es ridículo. No enterraste a Lena en el patio... ¿o sí? Claro que no. Pero, ¿y si le hice daño? ¿Y si dije algo que la hizo salir corriendo?“* Su respiración se acelera mientras la culpa comienza a transformarse en pánico. En ese momento, el sonido de la puerta abriéndose la hace saltar. Allí está Lena, entrando tranquilamente con una bolsa de papel en la mano, como si nada hubiera pasado. Al verla, Kara se levanta de un salto. —¡Lena! ¿Dónde estabas? —pregunta Kara, casi gritando, aliviada y confundida al mismo tiempo—. Te he estado buscando por todas partes. Pensé... ¡Dios, pensé que te había hecho algo! Lena la observa, algo sorprendida por la intensidad de su reacción, y luego sonríe ligeramente. —Fui al pueblo por café y algunos croissants. Te vi tan cansada que no quise despertarte esta mañana. Kara se lleva una mano a la frente, sintiéndose un poco tonta pero aún cargada de emociones. —¿Eso es todo? Yo... yo pensé que había pasado algo horrible. Apenas recuerdo lo que pasó anoche después de esos últimos tragos. Lena coloca la bolsa sobre la mesa y se acerca a ella, apoyando una mano suavemente en su hombro. —Kara, tranquila. Estás bien, yo estoy bien. Anoche solo fue... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Fue una noche especial. No te preocupes, no hiciste nada malo. La mirada de Kara se suaviza, aunque todavía siente un nudo en el estómago. —¿Estás segura? Es que siento que me estoy perdiendo algo importante. Lena sonríe, aunque hay una sombra de emoción en sus ojos. —Lo importante es que estamos aquí, juntas, ¿no crees? Ahora, ¿qué tal si desayunamos? Mientras hablan terminan de prepararse los pensamientos de Lena divagan en lo que de verdad estaba haciendo en el pueblo.....

Flashback Lena despertó temprano esa mañana con una idea clara en mente. Aunque sabía que Kara probablemente aún dormía profundamente, no podía evitar pensar en el cachorro dorado que había robado el corazón de su mejor amiga en el mercado. Quizás, si había un momento perfecto para darle algo especial a Kara, era ahora, antes de que el viaje llegara a su fin y las verdades pendientes complicaran todo. Con determinación, Lena caminó hacia el pueblo mientras el aire fresco de la mañana le ayudaba a despejar su mente. Primero se dirigió a la cafetería, donde pidió los cafés y croissants que sabía que Kara disfrutaría. Luego, con la bolsa en mano, se encaminó hacia el lugar del mercado, esperando que la amable señora con los cachorros aún estuviera allí. Al llegar, sintió una mezcla de alivio y emoción al ver que la mujer seguía en su lugar, rodeada de los pequeños peludos. El cachorro dorado de Kara, en particular, seguía siendo tan juguetón y encantador como la primera vez. —Buenos días —dijo Lena, acercándose con una sonrisa. —¡Buenos días, jovencita! —respondió la señora con calidez—. ¿Volviste por uno de los cachorros? Lena asintió, su mirada fija en el cachorro que ahora estaba tratando de atrapar su propia cola. —Sí, me gustaría llevarme este pequeño. Tras una breve conversación y asegurarse de que el cachorro estuviera en buenas manos, Lena partió del mercado con el café en una mano, los croissants en la otra, y el cachorro dorado en una pequeña caja que la mujer había proporcionado. El camino de regreso estuvo lleno de una mezcla de nervios y emoción, imaginando la reacción de Kara cuando lo viera. Al prepararse para darle la sorpresa decidió dejar al cachorro con el chofer mientras desayunaban para cuando entrarán al auto Kara viera a su nuevo mejor amigo.

Fin del flashback

Lena mantuvo la calma mientras desayunaban juntas, sonriendo ligeramente ante la manera en la que Kara seguía robando croissants del plato. Por dentro, estaba emocionada, anticipando la reacción de Kara cuando finalmente descubriera la sorpresa. —¿Lista para partir? —preguntó Lena con una sonrisa tranquila mientras recogía las tazas vacías. —Sí, pero creo que voy a extrañar este lugar más de lo que esperaba —respondió Kara, suspirando con un toque de nostalgia. Ambas recogieron sus cosas y se dirigieron al auto, donde el chofer ya las esperaba pacientemente. Kara abrió la puerta del auto, distraída, cuando de repente escuchó un pequeño ladrido. —¿Qué...? —dijo Kara, deteniéndose en seco mientras un pequeño cachorro dorado asomaba su cabeza desde el asiento trasero, moviendo la cola con entusiasmo. Kara se quedó inmóvil por un momento, sus ojos completamente abiertos de sorpresa. Luego, soltó un grito de alegría, llevándose las manos a la boca. —¡No puede ser! ¡Lena, tú... tú lo hiciste! Lena se apoyó contra la puerta del auto con una sonrisa satisfecha. —¿Qué puedo decir? Digamos que no podía imaginarme un futuro donde ese pequeño no estuviera contigo. Te lo mereces, Kara. Kara se lanzó hacia el asiento trasero, recogiendo al cachorro en sus brazos mientras reía y lloraba a la vez. —¡Eres la mejor amiga del universo, Lena! Esto... esto es lo mejor que alguien ha hecho por mí. Lena observó la escena, su corazón lleno al ver la felicidad pura de Kara. Aunque el viaje estaba llegando a su fin, sabía que este gesto quedaría grabado para siempre en sus memorias. El esfuerzo de Lena definitivamente valió la pena, aunque Kara no tenía idea de la negociación que había ocurrido a puerta cerrada. Mientras Kara seguía acariciando al cachorro en el auto con una sonrisa radiante, Lena no podía evitar sentirse un poco orgullosa de su logro. —¿Qué crees que dirán mis papás cuando lleguemos? —preguntó Kara, mirando al pequeño peludo que había encontrado un lugar cómodo en su regazo—. ¿Crees que me lo dejen? Lena sonrió, aparentando despreocupación. —Oh, estoy segura de que se derretirán con esa carita. Quiero decir, ¿quién podría resistirse? Kara asintió, llena de confianza, mientras Lena disimulaba la risa al recordar las dos largas horas de súplicas y argumentos que había tenido que presentar ante los Danvers para lograr que aceptaran la idea. Había apelado al amor incondicional de los Danvers por Kara, asegurándoles que el cachorro sería una fuente de alegría y responsabilidad para ella. —¿Tú crees? Bueno, si no me lo dejan, podrías esconderlo en tu habitación del internado hasta que encuentre una solución —bromeó Kara, riendo. Lena solo negó con la cabeza, divertida por la ingenuidad de su mejor amiga. —Kara, ya veremos. Pero por ahora, disfruta del momento. Tienes a tu nuevo mejor amigo y no hay nada que lo arruine. Lena sabía que había regalado algo más que un cachorro: le había dado a Kara un recuerdo de este viaje que siempre llevaría consigo, una pieza de felicidad que quizás aliviaría cualquier dolor que pudiera surgir con el tiempo. Kara mira al cachorro dorado en su regazo, pensando en el nombre perfecto mientras le acaricia detrás de las orejas. Después de unos segundos, sonríe ampliamente y dice: —Te llamaré Astro, porque eres mi pequeño estrella, como Lena siempre me dice. Llegan a la casa Danver primero Lena la miraba en silencio mientras Kara brillaba de alegría con su nuevo amigo.. ..señor y señora Danvers los llama Lena. Hola Lena , hola cariño... Cómo la pasaron? Preguntan los padres... Kara con Astro en manos les cuenta todo con lujo detalles. La emoción en la voz de Kara era palpable mientras les relataba cada momento del viaje, desde el mercado hasta la feria y, por supuesto, cómo conoció a Astro. Sus ojos brillaban con entusiasmo mientras el pequeño cachorro movía la cola enérgicamente, como si entendiera que estaba siendo el centro de atención. —¡Y luego Lena lo trajo como una sorpresa! —exclamó Kara, abrazando a Astro con fuerza—. No lo podía creer. Es el mejor regalo de todos. Los señores Danvers intercambiaron una mirada, claramente emocionados por la alegría de su hija. —Suena como si hubieran tenido una semana maravillosa —dijo la señora Danvers con una sonrisa cálida, mientras se inclinaba para acariciar suavemente a Astro. —Lo fue, definitivamente lo fue —respondió Kara con entusiasmo antes de dirigirse a Lena con una mirada agradecida—. Todo gracias a Lena. No sé qué haría sin ella. Lena solo sonrió, manteniéndose un poco más reservada, pero sintiéndose genuinamente feliz de haber hecho de ese viaje algo inolvidable para Kara. La casa Danvers se llenó de un ambiente cálido y acogedor mientras Kara seguía contando cada detalle con pasión, y Astro ya comenzaba a explorar su nuevo hogar. Lena observaba todo, satisfecha de haber logrado su objetivo: hacer feliz a Kara. Elisa Danvers siempre había tenido un instinto agudo para notar lo que otros no decían en voz alta. Mientras escuchaba a Kara contarle con emoción cada detalle de su viaje a la cabaña, no pudo evitar desviar su atención hacia Lena. Había algo en la forma en que Lena miraba a su hija, un brillo en sus ojos que no podía ignorar. Cuando Kara reía, Lena la miraba con una mezcla de orgullo y ternura, como si verla feliz fuera lo único que importara. Elisa se dio cuenta de cómo Lena estudiaba cada una de las expresiones de Kara, como si fueran arte digno de memorizarse. Más allá de la amistad evidente, había algo más profundo, algo que Lena quizás aún no había dicho en voz alta ni siquiera a sí misma. El momento culminó cuando Kara abrazó a Astro mientras seguía hablando emocionada, y Lena se quedó quieta, sonriendo con una calidez que no tenía nada que ver con el cachorro o el viaje, sino todo que ver con Kara misma. Fue un gesto sutil, pero para Elisa fue claro como el agua: Lena estaba enamorada de su hija. Elisa observó también cómo Lena no reclamaba crédito por el regalo del cachorro, dejando que Kara tomara todo el protagonismo mientras permanecía en segundo plano, irradiando satisfacción al verla tan feliz. Esa desinteresada devoción no podía pasar desapercibida. Más tarde, cuando Kara salió al jardín para jugar con Astro, Elisa se acercó a Lena con una sonrisa suave pero significativa. —Eres una persona maravillosa, Lena —dijo en voz baja—. Es evidente cuánto significa Kara para ti, y cuánto haces por verla feliz. Lena, tomada por sorpresa, sólo asintió ligeramente, tratando de mantener la compostura. Pero en su interior, el corazón le latía con fuerza, sabiendo que, al menos para alguien, sus sentimientos eran tan claros como la luz del día.

La sorpresa en el rostro de Lena fue evidente ante las palabras de Elisa, pero optó por no responder. En lugar de enfrentarse a lo que aquellas palabras implicaban, sonrió ligeramente, agradeciendo a los Danvers por su hospitalidad. —Fue un placer pasar este tiempo con ustedes, señora Danvers —dijo Lena, su tono cortés pero con una calidez genuina—. Pero creo que es hora de que me vaya a casa. Hay... cosas que debo resolver. Elisa le devolvió la sonrisa, reconociendo la mezcla de emociones en Lena. —Siempre serás bienvenida aquí, Lena. Y recuerda lo que te dije. Lena asintió antes de girarse hacia Kara, quien seguía en el jardín jugando con Astro. Aunque su corazón le pedía quedarse solo un momento más, sabía que debía enfrentarse a la realidad que la esperaba en casa. Se despidió de Kara con un abrazo rápido, dejando en el aire una sensación de despedida más profunda de lo que había planeado. Mientras se alejaba de la casa Danvers y subía al auto que la llevaría de vuelta a su hogar, Lena dejó escapar un suspiro. Sabía que la conversación con su padre sobre Cambridge y su futuro sería todo menos sencilla, pero también entendía que era un paso que debía tomar. A medida que el auto avanzaba, se permitió un último pensamiento sobre las palabras de Elisa: *Tal vez, algún día.* Hola madre... Hola padre... Dice Lena con alegría en sus labios.... Cómo la pasaste cariño pregunta Lilian Fue la mejor semana de mi vida mamá....dice Lena Hija, se que este año será difícil pero quiero que recuerdes que te amamos y estaremos contigo siempre.ir aquí...




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