1 | Entre el pasado y el presente.
CAPITULO EDITADO
Los fuertes rayos de sol de la tarde golpearon mis ojos al abrirlos, me vi obligada a taparlos con mi brazo. Mi cabeza palpitaba y todo mi cuerpo dolía como si un camión me hubiera pasado por encima.
«Un momento... ¿un camión? ¡Un camión me atropelló!»
Pensé, y en ese instante di un respingo sobre la cama y en menos de un minuto ya estaba sentada y mirando a mi alrededor con ojos desorbitados.
Mi corazón latía con fuerza mientras miraba mi cuerpo, se veía pequeño.. lo mire con atención y detenimiento, observando cada detalle de este. «Estoy soñando ¿Verdad?» no pude evitar pregúntame. Mire mi alrededor, no me encontraba en mi habitación habitual; esta era mucho más grande, hacía parecer mi anterior habitación del tamaño de un gisante. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? La confusión y el miedo se apoderaron de mí.
— Ya se encuentra despierta —escuché a mi derecha. Una mujer de cabellos castaños y ojos verdes me miraba fijamente, con una expresión amable pero impasible.
— ¿Brice? —susurre.
La mujer me miró con curiosidad mientras se hacercaba a mi, ella hablaba mientras se seguía acercando, se parecía a Brice pero sin duda no era ella, en un punto me percaté de que ella estaba hablando en inglés, lo sorprendente era que yo no era especialmente buena con el inglés.
«Espera.. ¿entonces cómo le entiendo?»
La situación sin duda era rara, necesitaba un espejo de inmediato, tenía la sospecha de a ver rencarnado, pero necesitaba comprobarlo primero, me levanté apresuradamente y me dirigí a lo que creí era el baño, con la esperanza de encontrar alguna respuestas.
Pero antes de que pudiera llegar, la mujer vino corriendo detrás de mí gritando un nombre que no era mío.
— ¡No corras akagi!
«¿¡Quién carajos es akagi y que está sucediendo!?» pensé, sintiendo una oleada de pánico.
Llegué al baño después de atravesar el gran cuarto, y en el espejo lo primero que vi fue el reflejo de una niña. Cabello largo y negro, ojos azules y una tez blanca. Frente a mi estaba una niña muy tierna y bonita, pero ese sin duda no era mi reflejo, no era yo. Le calculé aproximadamente 11 años de edad, con rasgos peculiares. Lo sorprendente vino después, cuando me pregunté a mí misma en voz alta:
— ¿Que carajos?
Y escuché el inglés fluido salir de mi boca. Inmediatamente retrocedí y tapé mi boca mientras miraba el reflejo de la niña también retroceder. Entonces choqué con la mujer de pelo castaño.
— ¿Te encuentras bien akagi? Tu comportamiento está siendo incomprensible. —dijo la mujer de pelo castaño entrando al baño.
— ¿En qué año estamos y cuántos años tengo? —pregunté, tratando de mantener la calma.
— Estamos en 2013 y tiene 11 años, señorita —respondió ella, con una mirada comprensiva.
En ese instante, mis piernas se doblaron y me senté en el suelo, con la espalda contra la pared. Mi mente estaba llena de preguntas y dudas. ¿Cómo había llegado allí? ¿Qué había pasado con mi vida anterior?
La mujer se sentó a mi lado y me tomó la mano. "Todo va a estar bien, señorita", dijo.
— ¿Tuvo un mal sueño?
Solo pude verla con sorpresa y miedo mientras negaba con la cabeza con ligeras lágrimas en mis ojos, debía calmarme primero.
[...]
Han pasado tres meses desde que desperté, al parecer caí de las escaleras más altas de la casa lo cual me dejó inconciente por un tiempo, por cierto, esta no es mi primera vida, de hecho, es la segunda.
Al principio fue confuso pero no fue difícil de procesar y entender, de cierta forma, ahora tenía sentido del porque nunca sentí que encajara, como si algo me faltará, me sentía vacía.
En esta segunda vida soy Akagi Bonneville, hija de Bellaliz Bonneville, una reconocida actriz, modelo y empresaria, y de un padre cuyo nombre y apariencia aún no logro recordar.
Siempre me eh considerado una persona con mucha suerte, supongo que eso me acompaño hasta la muerte. Mi vida anterior era acomodada, pero en esta nueva vida todo es aún más espléndido y extravagante. Vivo en una casa grande y lujosa donde no me falta nada, literalmente como una princesa.
Cherri, la mujer peli castaña del principio es algo así como mi niñera, ella cuida de mi y se encarga de todas mis necesidades, de una forma más formal se podria decir que es mi mayordomo. Ella es la que me ha estado cuidando todo este tiempo, ella llegó a mi vida cuando yo tenía tan solo 5 años, desde ese entonces ella se encarga de mi. A quien llamo mamá en esta vida, no suele aparecer mucho ante mi.
Soy una adolescente de 16 años viviendo en el cuerpo de una niña de 11 años, de no ser por ese accidente jamás hubiera recordado mi vida pasada y es por ello que aún estaba indecisas y confundida, al saber que había rencarnado lo primero que pensé fue "tengo que regresar, tengo que volver" pero, analice la situación, de no se por esa caída accidental jamás hubiera recordado nada y mi vida seguiría normal. Había nacido como akagi Bonneville, si, sin embargo yo me seguía sintiendo como Zarina katsuragi, mi antigua yo, y de alguna manera, sentía la necesidad de regresar a mi antigua yo.
El recordar mi vida pasada afecto un poco mi personalidad, está ahora era un equilibrio delicado entre la expresión y la reserva. Aunque comúnmente me muestro confiada, con una personalidad fuerte y un carácter firme también tengo un lado tímido y sentimental. Esta mescla me llevo a ser más observadora, cosas que antes no notaba ahora son obvias para mí, observar el comportamiento de una persona era como leer un libro que te lo decía todo.
El rencor que sentía por mi madre en esta vida por no tratarme con amor y dejar que Cherri me crie, paso a lastima, analizando mis cortos 11 años de vida pude darme cuenta que ella estaba completamente bajo las garras de su padre, una mujer que ante todos era fuerte pero realmente por dentro débil e influenciable.
Éstos sentimientos me llevaron a no tenerle ninguna pizca de respeto, esto aumentaba cuando venían a mi recuerdos donde solo aparecía dando órdenes, sin escuchar lo que quería o deseara, eso me enojo, me hacía sentirme impotencia, aunque antes, teniendo solo los pensamientos de una niña lo veía normal, los hijos deben obedecer, solía pensar, con mis recuerdos sin duda la perspectiva de todo a mi alrededor cambio.
En ese instante me prometí algo, jamás volvería a dejar que alguien decidiera por mi.
En una tarde Bellaliz, me llamo a su despacho, con toda la tranquilidad como si mi accidente de hace tres meses nunca hubiera pasado.
— Mañana visitaras a tu papá. —dijo— recuerda, portarte bien y no te comportes como una niña, se cuidadosa con tus acciones.
Su actitud serena y su tono de mandato me hicieron recordar a mi anterior madre, por un momento vi su sombra en Bellaliz, la mitad de mi rostro se tornó sombrío, no de miedo sino de enojo contenido.
— Soy una niña, así que actuaré como una. —Dije, con voz firme y una actitud desafiante.
Mi madre, alzó una ceja en sorpresa.
— Akagi. —Me reclamo Cherri con voz firme, temerosa de lo que Bellaliz me pudiera decir.
Sin embargo yo no iba a seder tan fácilmente, asi que mi mirada penetrante y desafiante se ensanchó más en los ojos azules de mi madre.
— No se tome a mal el comportamiento de la señorita akagi. Señora Bellaliz, solo esta algo cansada. —volvio a hablar Cherri.
— No pasa nada, ella tiene razón. —bellaliz me miro y sonrió— Akagi, disculpame por pedirte que actúes como una adulta cuando no lo eres.
Sus palabras en un tono delicado y comprensivo tocaron un poco mi corazón dañado y confuso.
«¿Se está disculpando? ¿Por qué?»
Apreté fuertemente mis puños mientras unas cuantas lágrimas amenazaban con caer y dije:
— ¿Por qué te disculpas? —pregunte sin poder evitarlo.
— ¿Tu por que crees? —pregunto— cuando una persona hace algo malo se tiene que disculpar, en este caso actúe mal.
Sus palabras me confundieron más de lo que ya estaba, un mar de emociones me golpearon, pensé que ya no afectaba lo que ella hiciera o dijera de mi pero al parecer aún así ella seguía teniendo efecto en mi porque muy en el fondo la amaba, aún ese lado niña de mi esperaba su cariño y aprobación.
— Me quiero ir ¿Puedo irme si ya has terminado? —cherri me miró preocupada.
— Claro, eso era todo lo que te quería decir así que puedes irte.
— Gracias.
Dije, y salí tan rápido como pude.
— Recuerda que te amo.
Ella siempre decía eso, aunque lo decía con una seriedad y frialdad que era difícil de creer.
De alguna forma su disculpa y ese "recuerda que te amo" tocaron mi razón y memoria, esa parte de mi alma como akagi y zarina, la persona que solía ser antes. Mi madre anterior se parecía en exceso a Bellaliz, el que en este universo me dijera que me amara toco una fibra delicada de mi corazón.
Corrí rápidamente a mi habitación, Cherri corrió detrás de mi. Ambas pasamos por toda la mansión para llegar a mi habitación, una oleada de emociones atravesaban mi cordura.
Por fin llegué a mi habitación y me enterre entre las sábanas de la cama, segundos después Cherri entro a la habitación, pero no intento hablarme, solo entro con tranquilidad y se acercó a pasos lentos mientras yo seguía soltando sollozos.
— Quiero a mi papá... —dije.
— Lo se, pronto lo verás así que anímate.
Cherri, se sentó a un lado de mi y tocó mi hombro, en forma de consuelo. Su tono era suave y dulce, su presencia era reconfortante.
— ¿Sabes algo sobre mi padre?
Salí de las sábanas. Con la cara mojada por las lágrimas mis tiernos cachetes brillaban con ternura, Cherri paso un pañuelo por mi rostro limpiando mis respetos de mocos y lágrimas, mientras me miraba tiernamente y me decía tiernamente:
— ¿En qué sentido?
— De alguna forma no logro recordarlo, solo se que lo extraño.
— Creo que la caída te afecto, el doctor dijo que solo tardarías unos meses en recordar todo, conseguiré nuevamente una cita con el doctor. —dijo, me miró con una sonrisa y una mano en su mandíbula pensativa—. Te recuerdo que tu padre y madre no están casados y jamás lo estuvieron, tu padre es de origen japonés y actualmente se encuentra por trabajo aquí, en los estados unidos.
— ¿En serio? ¿Entonces no lo conozco?
Pregunte con nerviosismo.
— De hecho, si lo conoces. Pequeña señorita. —dijo Cherri, con una sonrisa—. ¿Acaso los años te hicieron olvidarlo?
Me miró con ligera intriga, y yo negué con la cabeza. Realmente no recordaba nada, algunos recuerdos venían a mi de ves en cuando pero nunca vinieron ninguno de quién se supone es mi papá.
— Supongo que aún eras muy joven —dijo Cherri—. También supongo que ya no está enojada con él. Desde que te enteraste que tiene un hijo, no has querido hablar con él.
—¿Hijo? —pregunté, sintiendo una oleada de sorpresa.
— ¿También olvidaste eso? Tienes un medio hermano. Hace medio año, tu padre te lo dijo por teléfono y te enojó tanto que desde ese entonces no recibes sus llamadas. A tu madre y a mí nos sorprendió que aceptaras visitarlo.
Me quedé sorprendida y algo confundida. ¿Mi padre tenía otro hijo? Bueno, por el poco contexto que tenía sabía que mis padres no están casados, así que probablemente él tiene otra familia. ¿Originalmente tenía derecho a enojarme? Mi mente adulta de 16 años dice que no pero por una parte me comprendo, ya pasé por esto.
— Ya veo...
En ese momento me quedé callada y no dije nada. Aún estaba algo sorprendida de a ver reencarnado pero decidí dejar ese "pequeño" detalle de lado e intente saber más de mi situación, si hacía las cosas bien podría allar la forma de regresar a mi yo anterior.
[...]
— Hemos llegado a las oficinas de la NASA. —Anuncio Cherri.
Mire a mi alrededor, "Jhonson Space Center" deletree delicadamente el cartel, «Asi que la NASA.. ¿He? Sorprendente, ya quiero ver a mi "papá"»
— ¿En serio? —pregunte con sarcasmo— ya era hora, tardamos mucho ¡6 horas! ¡5 en avión y una en carro!
— Las oficinas de la NASA se encuentran lejos de Nueva York. -aclaro Cherri mostrando su tableta, mostrando el mapa de todo lo que recorrimos.
— Jamás imaginé que mi padre trabajará en la NASA y fuera astronauta...
— En realidad aún está en entrenamiento. —Dijo Cherri.
Mire asombrada desde el auto las oficinas y todo a mi alrededor.. de chica mi papá me contaba cosas sobre el espacio y en algún punto de mi niñez soñé con ser astronauta.. nunca imaginé que iría a las oficinas de la nasa alguna vez, las sorpresas de la vida.
— Entiendo. —dije.
El auto paro y el chófer me abrió la puerta, Cherri bajo y tomo mi mano. Entramos al enorme edificio y Cherri se encargo de identificarnos, observe todo con asombro, aún no me la creía aunque claro.. no es como si estuviera directamente en el espacio o algo así para asombrarme y emocionarme tanto.
—Todo está listo —dijo Cherri acercándose a mi, tomo mi hombro y me miró cálidamente.— puedes ir a verlo.
...
Cherri me acompañó hasta la sala donde me reuniría con mi papá. Estaba emocionada y nerviosa, con las manos sudorosas y el corazón latiendo con fuerza. La puerta se alzaba frente a mí, como un umbral hacia lo desconocido. Giré la perilla con dedos temblorosos y empujé la puerta con lentitud.
Un crujido suave resonó en el silencio, y la puerta se abrió lentamente. Mi corazón se detuvo por un instante, como si estuviera suspendido en el tiempo. La habitación estaba en silencio, excepto por el sonido de mi propia respiración agitada.
Y entonces, lo vi.
Byakuya Hishigami, el personaje de anime del anime Dr. Stone, se levantó de su asiento y se dirigió hacia mí con una sonrisa radiante. Su rostro se iluminó con una emoción genuina, y sus ojos brillaron con lágrimas de alegría.
— ¡Akagiii! ¡Hija mía, sí viniste a verme! —exclamó, con una voz llena de emoción.
Mi mente se quedó en blanco mientras lo miraba, incapaz de procesar lo que estaba viendo. La habitación se desvaneció a mi alrededor, y todo lo que pude ver fue a él. Su sonrisa, sus ojos, su rostro... todo era exactamente como lo recordaba.
Pero había algo más. Algo que me hizo sentir un escalofrío en la espalda. Una sensación de reconocimiento, de familiaridad. Como si hubiera visto a este hombre antes, pero no podía recordar dónde.
Mi corazón latía con fuerza mientras lo miraba, intentando procesar lo que estaba sucediendo. Byakuya se detuvo frente a mí, con una sonrisa en su rostro y los brazos abiertos para abrazarme. Pero yo no podía moverme, estaba congelada en el lugar.
— Pensé que no estaría a tiempo para nuestra reunión —dijo Byakuya, con una risa—. Inesperadamente, Senku dijo que vendría y fui a verlo al aeropuerto. ¡No puedo creer que haya venido a visitarme! Lo extrañaba mucho, hace mucho que no lo veo.
Su voz era cálida y familiar, pero yo no podía responder. Estaba demasiado ocupada intentando procesar lo que estaba sucediendo. ¿Cómo era posible que estuviera aquí? ¿Cómo era posible que fuera mi padre?
La habitación comenzó a girar a mi alrededor, y sentí que me iba a desmayar. Pero Byakuya se acercó a mí y me tomó de los hombros, mirándome con preocupación.
— ¿Akagi? ¿Estás bien? —preguntó, con una voz suave.
Asentí con la cabeza, intentando contener las lágrimas. Pero no podía evitar sentirme abrumada por la emoción. Estaba en un mundo ficticio, un mundo que había visto en un anime. Y mi padre era Byakuya Hishigami.
La sorpresa y la emoción me golpearon como un tsunami, y sentí que me iba a ahogar en un mar de sentimientos contradictorios. Pero Byakuya me sostuvo, me abrazó y me susurró palabras de consuelo en el oído.
Y en ese momento, algo cambió dentro de mí. La confusión y la sorpresa dieron paso a una sensación de calma y aceptación. Sabía que estaba en un lugar desconocido, pero con un padre que me amaba. Y eso era todo lo que necesitaba saber, acepte fácilmente la situación porque aunque no lo aya querido admitir desdé que llegue a este mundo me sentí sola.. pero el saber que este hombre me quería tanto aún si sabía que no era ese cariño para mi, sino para akagi.. acepte tomar y robarme ese cariño, el lugar de akagi.
...
Después de un rato, Byakuya se sentó en el sofá y me invitó a sentarme a su lado. Me senté, sintiendo una sensación de comodidad y seguridad que no había sentido en mucho tiempo.
— Akagi, ¿quieres saber más sobre Senku? —preguntó Byakuya, con una sonrisa.
Me miró con curiosidad, como si supiera que había algo que yo quería saber. Y en ese momento, supe que quería saber todo sobre senku, más de lo que se menciono en el anime o manga, era mi oportunidad perfecta para conocer de mi personaje favorito.
— Sí, por favor —dije, con una voz llena de emoción.
Byakuya sonrió y comenzó a hablar sobre Senku. Me contó sobre su personalidad, sus habilidades y sus aventuras. Me habló sobre cómo Senku había crecido y se había convertido en un joven brillante y valiente.
Yo lo escuché con atención, sintiendo una conexión con el que nunca había sentido antes. Quería saber más sobre Senku, quería saber todo sobre él.
— ¿Qué es lo que más te gusta de Senku? —pregunté, con curiosidad.
Byakuya sonrió y me miró con cariño.
— Me gusta su determinación y su pasión por la ciencia —dijo—. Es un joven increíble, Akagi. Y estoy orgulloso de ser su padre.
Me sentí emocionada al escuchar sus palabras. Eso era justo lo que byakuya diría de Senku, una emoción enorme me invadío y desee conocer a senku, estar con el y poder compartir momentos juntos.
— ¿Puedo conocerlo? —Dije, con una mescla de emoción y nerviosismo en mi voz, por un momento byakuya se sorprendió pero finalmente mostró una amplia sonrisa.
— Claro que sí, akagi. —dijo— estoy seguro que senku estaría encantado de conocerte.