𝓟𝓻𝓸́𝓵𝓸𝓰𝓸
Desde que la señorita Kanroji vió a los dos jóvenes ver un atardecer juntos, empezó a difundir que sintió el amor en el aire y que hay probabilidades de que ambos sean pareja...
Desde que ambos empezaron a hablar más en la aldea del Herrero. El más joven no se separó del joven Kamado, y así pasó con Tanjiro.
Cuando eso llegó a oídos de Obanai, no le creyó a su amada, pero llegó lugar para la curiosidad del joven serpiente.
También los cachó viendo un atardecer juntos, solo mirar, y después, intercambiaron palabras, no palabras simples, ya que ambos sonreían dulcemente y vió al joven Tokito sonrojarse incluso.
Una vez, cuando Sanemi, Obanai y Muichiro terminaron un entrenamiento que hicieron juntos, el de ojos menta se alejó rápido.
-Ey Muichiro ¿a dónde vas?
-Recordé algo importante...
Dijo apresurado y después de eso, se marchó, dejando a Sanemi y a Obanai con más sospechas.
Shinobu e Izumi (una Kakushi) los vieron muy pegaditos... Pero de forma tierna, el joven Muichiro se encontraba durmiendo en el regazo del joven Kamado y la chica mariposa no evitó acercarse.
-Joven Kamado.
Dijo la mayor.
-A-Ah... Señorita Shinobu.
La mencionada se sentó a un lado, calladamente.
-Quería preguntarle algo, joven
-Ah, claro.
Contestó Tanjiro, mientras acariciaba el cabello de Muichiro.
-¿Son pareja?
Disparó la pregunta, Izumi la Kakushi estaba desde atrás, escuchando.
-... Somos amigos.
Dijo el joven algo apenado.
-¿Porqué?
-Solo se ven muy juntos.
Contestó.
-Y empezamos a pensar que ustedes tenían algo.
-N-no...
Se rió torpemente.
-Solo...
Guardó silencio.
-Me da ternura.
-¿Sabes que no voy a criticar nada verdad?
-Uhmm... Claro
Sonrió
-No tengo problema ¿porqué?
-... Tanjiro, ¿seguro que no están en algo?
-No, de verdad... Eso- eso creo... No quiero hablarlo aquí ¿sabes?
-¿Sobre qué?
-Sobre... Lo que sea que pienses... Él está aquí.
-Ohh... Bueno, sabes que mañana festejamos el fin de año ¿no?
Hizo una pausa.
-¿Quieres hablarlo pasado mañana?
-...
Miró a Tokito, sin dejar de acariciar y jugar con su cabello.
-Está bien.
Contestó.
-Bien...
Dijo calmada, alegre de que tendrá de que saber, en otras palabras, chismecitos.
-Nos vemos, Tanjiro. Dile a Tokito que intente descansar más.
-¿? Porque...
-Lleva algunos días muy cansado, por así decirlo.
Contestó.
-Parece que no está durmiendo y él es joven, necesita de descanso.
Con eso, dió un par de pasos apenas audibles y se fue.
Y efectivamente como decía Shinobu, al otro día, era fin de año...
Esa noche, Tanjiro no dejaba de mirar a Tokito, especialmente por su cabello y como la luz de la Luna alumbraba este.
Por su propia cuenta, cargó con delicadeza al muchachito, para llevarlo a su aposento, teniéndolo entre sus brazos, le dió un beso en la frente, el toque fue suave y cariñoso...
El joven Tokito soltó unos pequeños soniditos, después, agarró del kimono de Tanjiro y se aferró, acomodandose en el joven Kamado.
Tanjiro veía el cabello del joven Muichiro, cual se balanceaba en el aire y sonrió tiernamente al ver que hizo el dormido.
Con el pié, abrió la puerta corrediza del cuarto de Tokito y tras pasar la puerta, buscó su cama con la mirada para después acostarlo y arroparlo con las sábanas.
Le dedicó una mirada dulce y le besó la frente otra vez.
Se dió media vuelta para irse, pero algo suave le detuvo en el talón, había una mano apretando el borde de su haori.
-...
Tanjiro se volteó a la dirección y bajó la mirada.
Se agachó y se sentó al lado del pequeño.
-Dime Tokito-san...
-...
Tenía los ojos somnolientos, cosa que le dió ternura al joven Kamado.
-¿Ya te vas?
-Si... Ya es tarde.
Respondió
Muichiro buscó la mano del contrario y la tomó con torpeza.
-Quiero que descanses.
El joven Tanjiro se dejó agarrar de la mano y empezó a acariciar con el pulgar la mano contraria
-Sentí que estabas lejos...
Dijo después de unos instantes, medio dormido.
-¿No me vas a dejar?
-No... Muichiro.
Jugó con un mechón de su cabello.
-Descansa, me gustaría que durmieras más ¿si?
-¿Eso te hace feliz?
Contestó
-Si... Y más verte apenas despierte.
Dijo Tanjiro, de forma confiada.
-A mi... También...
Después, se quedó dormido otra vez.
-Buenas noches, Tokito...
Dijo el mayor y con eso se marchó a su aposento, pensando en lo que le había dicho Shinobu.