𝓤𝗇𝗂𝖼𝗈
El pequeño conejito se encontraba llorando desconsoladamente, debajo de un gran árbol mientras veía a su alrededor con miedo, el bosque oscuro y silencioso.
El silencio le daba aún más miedo, sólo el sonido de sus sollozos y el viento revoloteando las hojas de los árboles que lo rodeaban, si tan sólo le hubiera hecho caso a su madre, no estaría en esta situación.
Totalmente sólo en medio del peligroso bosque. Lo peor, es que en esa parte del bosque habitaban los peligrosos lobos, aún recordaba con horror los cadáveres encontrados en su pueblo, pobres conejos, ciervos, mapaches e incluso búhos encontrados totalmente destrozados por los lobos.
Los lobos eran la especie más temida de ese gran bosque, eran los mayores depredadores, en especial de los conejitos como jungwon. Tenía miedo de ser la próxima cena de cualquier lobo que habitara en ese lugar.
Tenía frío, lo único que lo cubría era su vestido y su larga capa Roja, la cual su madre le había entregado esa mañana.
Jungwon iba a visitar a su abuela por primera vez sólo, siempre iba o con su hermano mayor, Sunoo, o con su madre, eunha, pero al ya haber cumplido los dieciséis años, su madre decidió que era momento de que el fuera más independiente.
Así que, a la tarde, con la bendición de su madre, un beso de su hermano y su canasta de golosinas, fue solo por el bosque. Su madre le había dicho estrictamente que no se desviará del camino, que siguiera siempre el sendero marcado.
Pero Jungwon, al ser un conejito demasiado disperso, vio unas lindas flores amarillas a lo lejos, quería llevarlas a su abuela, y sin pensar antes, se desvió del camino.
Su mala suerte fue que se desvió tanto del camino, que cuando miro hacia atrás, el sendero no estaba por ningún lado, camino y camino, mientras su miedo se hacía más grande a medida que el sol bajaba. Pronto se hizo de noche.
El conejito sólo pudo sentarse a llorar debajo de un árbol mientras rezaba a Dios que ningún lobo feroz se lo comiera, se sentía tan tonto, como pudo aver salido del sendero.
Jungwon, fruncio el ceño y se puso de pie, !no dejaría que ningún lobo tonto se lo comiera!, decidido empezó a caminar, buscando otra vez el sendero.
Todo iba bien hasta que sintió una rama crujir, justo detrás de él, en ese momento toda su valentía se fue al carajo y su rostro se puso pálido, sus largas orejas se tensaron de miedo, se volteó.
Cuando volteo, no había nada, sólo la rama rota y la marca de un gran pie, el pie de un lobo.
Jungwon sintió su respiración desregularse, su cuerpo temblar y una gota de sudor frío cayendo por su frente, estaba frito, definitivamente se volvería la cena de un lobo que seguro lo destrozaria, se lo comeria y después dejaría sus huesos tirados.
Pero, no, no quería eso, definitivamente tenía que escapar, después de todo, los conejos eran conocidos por ser muy rápidos, pero el era más bajo que los conejos promedio, sus piernas eran más cortas.
Jungwon decidió confiar en si mismo y se hecho a correr, pero su valentía se iba llendo poco a poco cuando empezó a escuchar unos fuertes pisotones detrás de él, como si algo muy grande lo estuviera siguiendo, sus piernas se pusieron débiles, una piedra se interpuso en su escape y cayo.
Sintió un fuerte dolor en sus rodillas y las vio raspadas, pero una ronca y masculina voz lo saco de su pequeño trance.
"¿Estas bien?, conejito" Jungwon tenía miedo, no quería mirar hacia arriba, sólo miraba los pies del hombre, eran mucho más grandes que los suyos, olía a lobo alfa, podía sentirlo, y eso incrementó aun más su miedo.
"Soy Jake, conejito, no te haré daño" con un poco más de confianza, levantó sus largas orejitas y miro hacia arriba.
Vio a un hombre muy alto, grande, fornido y con unos grandes músculos, era muy guapo, pero la larga cola gris y las orejas puntiagudas en el peli negro lo asustaban.
"¿N-no me hara daño?" su voz temblaba junto con su cuerpo, veía al mayor con sus ojitos suplicantes para que no lo devoraba.
"Tranquilo, pequeño, soy un lobo bueno, no te comeré" jungwon quizo creerle, aunque algo dentro de el le decía que no creyera en el gran lobo.
"M-me perdí, se supone que debía ir a la casa de mi abuela, p-pero me desvie del camino" dijo mientras se ponía de pie lentamente, el lobo lo miraba con falsa pena.
En realidad, el lobo estaba muy contento de haber encontrado una presa tan buena, por alguna razón, su alfa quería tomar a ese pequeño conejito y llenarlo de cachorros hasta hacerlo reventar.
El olor del Omega era adictivo, algodón de azúcar con melocotón, encendía demasiado a el alfa.
"Oh, conejito, yo puedo ayudarte a llegar a la casa de tu abuela..." los ojos de jungwon se iluminaron y salto de felicidad.
"¿Encerio, señor lobo?" dice con totalidad emoción, ! Ese lobo era muy bueno!, lo ayudaría a llegar a casa de su abuela y no dejaría que los demás lobos se lo comieran, estaba muy feliz.
Quizás no tenía tan mala suerte como el pensaba.
"Claro, pequeño, ¿donde queda la casa de tu abuela? " el lobo estaba igual de feliz por dentro, jungwon era una presa realmente fácil, totalmente ingenuo, no sabía el destino que le esperaba si seguía a Jake.
"!queda al lado del río lirio!" miro al lobo, esperando que este conociera aquel río y lo llevará hacia haya.
"Claro, se donde queda, toma mi mano, conejito" el menor tomó la gran mano del lobo y se dejó guiar por el.
Durante el camino, jungwon no dejó de hablar, era un total parlanchin, pero eso no molestaba al lobo, el sólo lo escuchaba, sabiendo que estaba lo suficientemente distraído como para darse cuenta que lo estaba llevando a su cueva, totalmente alejada de la casa de la abuela de jungwon.
Jungwon ni siquiera noto el cambio de rumbo, sólo se concentraba en contarle al lobo sobre su familia, amigos y su escuela, sin darse cuenta que estaba yendo justo a la boca del lobo.
Cuando Jungwon se percató que definitivamente no estaba yendo a la casa de su abuela, se detuvo en seco, haciendo que Jake lo mire, pero ya no era una mirada de pena o dulce. Sus orbes estaban de un color rojo intenso y sus colmillos sobresalían.
Jungwon no pudo evitar asustarse, retrocediendo un poco mientras bajaba sus largas orejas. El alfa al notarlo sonrío, una sonrisa sin piedad, sin dulzura, una sonrisa lujuriosa y malvada.
"¿Apenas te das cuenta?, pequeño conejito tonto..." se acerca aún más al conejito, acorralandolo contra un árbol.
"Oh, Pobre de ti, pero tranquilo, pequeño, no te comeré... Sólo te destrozare"
"!N-no! Por favor, s-se lo pido" lo mira con ojos totalmente suplicantes, rogando por piedad.
"Corre, pequeño, te daré cinco segundos de ventaja, si escapas, no te haré nada, si te atrapó, serás mío" Jungwon no lo dudo ni un momento y salió a correr, ya ni siquiera le importaban sus rodillas lastimadas, ni que estuviera lejos de la casa de su abuela, sólo quería escapar.
"Uno... Dos... Tres..." el alfa contaba con una sonrisa en su rostro, incluso si el conejito lograba llegar lejos, lo encontraría de todas formas, podía sentir su exquisito aroma a kilómetros.
El Omega vio un pequeño agujero en un árbol, entonces un rayo de esperanza llegó a el, pero lamentablemente Jake ya había llegado al número cinco, y daba pisotones hacia el.
Jungwon rápidamente empezo a meterse en aquel agujero, pero cuando llevaba la mitad de su cuerpo dentro, sintió unas grandes manos agarrarlo de sus caderas y jalarlo hacia afuera.
"¿Encerio creíste que podias escapar de mi?, tu maldito olor esta en todos lados" jungwon pataleo y chillo, pero Jake sólo lo tomó en sus brazos y empezó a caminar hacia su cueva.
Cuando llegó, el Omega ya estaba totalmente cansado de patalear y gritar, ya sólo estaba aceptando su destino de ser comido por ese lobo.
Jake se sentó sobre una piedra y puso a jungwon en su regazo, para empezar a tocar todo su cuerpo y rasgando el vestido del Omega.
Jungwon otra vez empezó a gritar y patalear, no, no podía ser posible, pensó que ese lobo sólo quería comérselo, no hacerle eso, el era Virgen, no podía.
"Hueles a Virgen, eres una ternurita, mientras más lloras, más ganas me dan de romperte el coño y anudarte"
"¿N-nudo? , N-no Jake, !no puedo!"
"Lo vas a tomar, conejito, es tu deber cómo Omega tomar el nudo de tu alfa y tener sus cachorros. Y ahora, yo soy tu alfa"
El lobo tocaba los pechos del Omega fuertemente, amasandolos con sus dos manos mientras jungwon lloraba.
Jungwon ya no sabía que sentía, no sabía si lloraba por el miedo o por lo bien que se sentía, su vientre bajo cosquilleaba y sentía líquidos salir de su entrada que se contraía alrededor de la nada.
"Mírate, conejito, ya aceptaste tu destino, tu coño esta tan jodidamente mojado"
Jungwon gimoteaba, no podía más, sentía el gran bulto del alfa bajo de el, mientras Jake usaba sus dedos y estimulaba su clítoris, sentía la baba salir de su boquita y unas ganas extrañas de orinar, eran demasiadas sensaciones nuevas.
"D-detente, ! M-me voy a orinar !"
"Correte para tu alfa, conejito"
Sólo bastaron unos segundos para que jungwon pusiera sus ojos en blanco, y expulsara un chorro de su coño aún vestido.
"Ahora, te voy a anudar y voy a llenarte de todos mis putos cachorros, ¿entendiste, conejito?"
"!S-si!, alfa, entendi" soltaba gimoteos patéticos, totalmente perdido en las nuevas emociones dentro de él.
Cuando el alfa desvistio por completo a ambos, froto su gran polla entre los gorditos labios vaginales de jungwon.
Cuando Jungwon bajo la mirada, se asustó, poniendo un puchero, era demasiado grande para un Omega tan pequeño como el, seguro lo rompería.
"Vamos a hacer que entre, ¿okey, conejito?, prepárate" sólo asintió con su cabeza a todo lo que dijo Jake y soltó un grito cuando sintió el glande introducirse en el.
Jungwon soltó un gran grito cuando se sintió totalmente lleno por el alfa. Lloraba, realmente sentía que se rompia, pero al mismo tiempo el tacto dulce de Jake acariciando sus caderas lo hacía sentir demasiado bien.
"A-alfa~" gime el conejito, con sus ojos llorosos y baja saliendo de su boquita.
Eso excito tanto al alfa, que empezó a follarlo brutalmente inmediatamente, soltando fuertes gruñidos mientras tomaba con fuerza el pequeño cuerpo sobre el, bajandolo y subiendolo sobre su polla rápidamente.
"Joder, estás tan apretado. Te voy a romper. Te voy a llenar con mi camada. Nunca te irás, tomarás mi semen y llevarás a mis cachorros para siempre."
Los gemidos agudos del omega son como música para los oídos de jake, empezando a ir tan fuerte, que jungwon sentía la gran polla llegar hasta su útero.
-¿Lo sientes? -gruñe Jake, poniendo los ojos en blanco-. Estoy tan dentro de ti, conejito. Te he roto, voy a follarte tan bien, todos los días, todos los días, hasta que tu vientre esté redondo con mis cachorros. Y luego lo haré una y otra vez.
Jungwon asentia con su cabecita una y otra vez, sin parar.
Su instinto de omega le decía que se dejará preñar y le diera cachorros a su alfa.
Jungwon sintió ese calorcito en su vientre bajo y cerró sus ojitos con fuerza mientras chorreaba sobre la polla de jake, apretando sus esponjosas paredes, casi ordeñando el pene de su alfa.
"Que lindo te ves cuando te corres, mi amor"
"Ahora haz correr a tu alfa, omega mío" uso su voz de mando, poniendo aún más vulnerable al pequeño omega sobre el.
Tomó eso como una orden y empezó a rebotar sobre su alfa. Apretando lo más que podía su coñito mientras dejaba que este manoseara sus pechos.
Pronto, el alfa sintió por fin unas grandes ganas de correrse, así que sin mas. Lleno al pequeño omega de su caliente semen.
"!A-alfa!" gimio el menor al sentir su útero ser llenado por un calentito y espeso líquido.
El más pequeño podía sus ojitos en blanco, seguía saliendo y saliendo semen, hinchando su pancita. Haciéndole una tierna barriga.
Si no terminaba preñado ahora sería un milagro.
Jake se acercó al oído del cansado omega y susurró.
"Ahora serás mío, por siempre"








