Prólogo:
Las cosas dulces nos rodean todos los días, y eso también incluye a la gente que está a nuestro alrededor, que naturalmente, da color a la vida. Sin embargo, no siempre sucede este tipo de cosas, pero eso no significa, que no encontremos a esas personas especiales algún día; este poemario es el recordatorio azucarado, y muy, muy empalagoso, que todos necesitamos.









