needy [HH]

Sinopsis

sunghoon, quien había sido desterrado de su manada, necesitaba un lugar donde pasar la noche y heeseung no hacía obras de caridad.

Genero:
Erotica
Autor/a:
ann
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

unique

Sunghoon caminaba sin rumbo y completamente perdido en el bosque.

Sus labios tiritaban con frenesí, su naricita roja y sus manitas entumecidas, apenas y podía moverse.

No tenía donde pasar la noche, la brisa se colaba a través de la tela de su blanco vestido, con el miedo a que lo que su madre alguna vez le dijo fuera certero, los lobos salvajes lo devorarían. Era demasiado joven para morir, tenía 17 años.

Contra todo pronóstico pudo observar a lo lejos una pequeña cabaña en el bosque, tal vez, si tenía suerte, lo dejarían entrar y podría pasar la noche ahí.

Rezó en todo el trayecto hacia el lugar y tocó la puerta suavemente, vaya fue su sorpresa al percibir a un alfa recibiéndolo con brazos abiertos en el calientito lugar.

—¿Qué hacía una criatura tan hermosa cómo tú allá fuera?

—M-me desterreraron de mi manada, alfa.

—¿Por qué?

—Porque, soy hijo de una bruja y todos me odian en mi manada por eso. Piensan que estoy embrujado o poseído y si permanecía ahí iba a traer desgracias a la aldea. Mi madre quisó protegerme al encerrarme toda mi vida en un cuarto, yo, nunca había salido al exterior. Cuando tuve la oportunidad de salir por primera vez se me apedreó sin razón igual que a mí madre, ella murió, yo pude salvarme, así me desterraron y por eso estoy aquí.

Heeseung gruñó al escuchar eso —No tienen una idea de lo que se pierden—Miró al omega de pies a cabeza y se enfocó en las finas curvas que eran ceñidas por ese precioso corset blanco. La suave tela del vestido se había levantado levemente dejando ver los lechosos muslos que portaba ese hermoso omega.

Lo hizo arrodillarse en la alfombra junto a la chimenea, permitiendo que el calor acariciara su piel, mientras le ofrecía un té que el omega sorbió con deleite.

Accidentalmente, la taza se inclinó hacia su anatomía, justo donde reposaban sus pechos. El omega gimió suavemente y se sentó con las piernas juntas a un lado, sobre la alfombra, mientras sus pezones se volvían visibles a través de la tela del vestido, empapados por el líquido que la traspasaba.

—Iré por algo para limpiarte, ya vuelvo.

Regresó con un paño completamente limpio, era aproximadamente del tamaño de su mano y lo posó sobre las protuberancias que tenía en frente.

—Disculpa, ¿me permites?— Heeseung tomó de una esquina una de las mangas del vestido, haciendo ademán de deslizarlas y Sunghoon abrió los ojos sorprendido por la petición pero de igual manera asintió.

El alfa deslizó la tela quedando debajo de los pechos liberándolos en todo su esplendor.

Las tetas eran tan blancas como la leche y redondas, tenían el tamaño perfecto para sostenerlas con sus manos. Sus pezoncitos rosados y erectos listos para ser chupados.

Continuó con su labor de limpiarlas sin despegar la vista en ningún momento, viendo como poco a poco los botoncitos rosados cada vez estaban más erectos.

—Déjame ver si ya estás seco—pidió, dejando caer el trapito. Heeseung observo como al retirar lo derramado un brillo tentador deslumbró sobre los senos. No pudo evitar tomarlos encajándolos perfectamente sobre sus palmas.

—Mmm— Sunghoon se estremeció una vez sintió las caricias en esa zona tan sensible y delicada. Tenía sus manos apoyadas en el piso y el pecho extendido hacia el alfa.

—Creo que ahora debo limpiarte, cielo. El té te ha dejado pegajoso—susurró, acomodándose hasta que su rostro quedó frente a sus pechos. Sin dudar, los tomó con sutileza y llevó uno a sus labios, deleitándose con la suavidad que sentía en su boca. Con la otra mano, acarició y pellizcó delicadamente el otro botón, explorando su exquisita textura.

—Ahg mm, ¿e-es necesario hacer eso? —preguntó entrecerrando los ojos, mientras intentaba apartar la cabeza del alfa que devoraba su pecho con ansias.

—Es muy necesario. La saliva de los alfas sirve como purificadora de males— el omega asintió inocentemente soltando ruiditos de sorpresa. Una cosquillita de satisfacción queriendo expandirse sin éxito alguno pues esas succiones y pellizcos a sus pezones no eran suficientes.

Su intimidad baja empezó a incomodarle al sentir como se humedecía, inquieto en un intento desesperado de disminuir la sensación empezó a contraer involuntariamente sus labios menores juntando aún más sus piernas de lo que ya estaban.

Heeseung se concentró en su labor, aferrándose a la cintura del omega con ambas manos inclinándose ligeramente hacia atrás. Saboreaba con deleite la piel sensible, percibiendo cómo el omega se estremecía con cada roce de su lengua al botoncito que succionaba, igual que un cachorro tomando su leche con devoción.

El omega aún con los ojos cerrados ensució su braguita de su lubricante natural al sentir como el alfa se posicionaba detrás suyo haciendo pegar su espalda con el fornido pecho y las manos aún aferradas a los suaves pechos, hundió su cara al intersticio de su cuello y hombro inhalando toda la fragancia que desprendía provocando el crecimiento de un enorme bulto entre sus piernas.

Dentro de la cabaña la atmósfera se volvía cada vez más cálida mientras que afuera empezaba a llover, el sonido de las gotas golpeando el cristal de la ventana y los bajos gemidos del omega era lo único audible.

—¿Sabes? Escuché que hay un virus que solamente les da a los omegas y es altamente contagioso—Heeseung sonó severo mientras besaba el inmaculado cuello.

—¿Ehh?—Sunghoon frunció el ceño con angustia.

—Necesito asegurarme de que no lo portes para que puedas quedarte aquí.

—Mmm, haga lo que sea necesario alfa—habló preocupado.

Heeseung al escuchar esas palabras tomó los muslos del omega por detrás y los abrió dejando libre el paso hacía su intimidad.

Sin previo aviso, llevó sus dedos hacia el íntimo lugar que desprendía un aroma delirante para el alfa. Al acariciar la zona, sintió su braguita adherida a sus pliegues por la viscosidad que soltaba su coño. El omega jadeó sorprendido y cerró las piernas con los dedos del alfa aún en su calor, esperando disminuir esa incómoda sensación lo más pronto posible.

—Ahh mmm alfa, ¿por qué toca ahí?— preguntó inocentemente aún con los ojitos fruncidos.

—Es que aquí es donde debo tocar para asegurarme de que no tengas el virus, mi cielo— volvió a abrir los muslos regordetes encontrando la braga blanca aún más húmeda —Sunghoon, esto es grave, creo que estás muy infectado porque estás demasiado mojado-continuó acariciando el lugar a su antojo mientras hacía la braga a un lado para dejar ver el hermoso, rosado y lubricado coño que el omega escondía entre sus muslos.

—Umm a-alfa ¿Q-qué puedo hacer para curarme? Ya no puedo más—suplicó mientras comenzaba a mover su cadera contra los largos falanges de Heeseung buscando desesperado terminar con esa inquietante sensación.

—Hay algo que puedo hacer, pero tienes que obedecer sin quejas ¿está bien?

Sunghoon asintió desesperado, con los ojos cerrados pero abriendo aún más las piernas quedando a completa merced del alfa.

—Buen omega—susurró Heeseung con una sonrisa. Tomó los regordetes muslos para posicionarlo sobre el sillón, dejándolo en la misma posición mostrando su mojada rosa abierta en todo su esplendor.

—Agh mmm a-alfa haga algo por favor—susurró ansioso mientras movía su pelvis desesperadamente en busca de alguna fricción pero no sentía nada más que sus labios internos contrayéndose rogando por tener algo que apresar en su vacío interior.

Heeseung no quiso torturar más al pequeño, se puso de rodillas de tal manera que su rostro quedó frente a la fragante y húmeda apertura, no dudo ni un segundo en hundir su cara y saborear con profunda devoción ese sabroso y virginal coño.

—¡Ahhhhh!—gritó el omega al sentir la lengua del alfa pasearse por sus labios sin pudor alguno mientras succionaba ese líquido que salía una y otra vez. Aunque lo limpiara seguía brotando, incluso más que antes pero el omega confiaba en el alfa y confiaba en que lo ayudaría a terminar con su enfermedad.

Siguió soltando ruiditos de sorpresa y sofoque ante tales sensaciones que nunca en su vida experimentó antes, todo era tan nuevo para él, el alfa se lo comía entero ¿cómo no podía darle asco? No entendía porque el alfa era tan bueno y considerado con él. Tal vez ese alfa era su pareja destinada, esas de las que hablaban en los cuentos que le leía su madre. Por eso lo ayudaba y se preocupaba tanto por su bienestar.

El alfa seguía llenándose la cara y boca de los flujos ajenos, sin duda era el mejor néctar con el que sus papilas gustativas habían sido bendecidas.

Sintió como los labios del menorcito se contraían y éste movía la cadera buscando aún más fricción, así Heeseung terminando su sufrimiento, insertó su lengua en lo más profundo de la cavidad, sintiendo como ésta era violentamente apresada. No pasó mucho para que una cascada de líquido saliera disparada de ahí, las piernas del omega temblaron sin pudor y sus gritos resonaron por toda la sala.

—A-alfa ¿q-qué qué pasó?—preguntó sumamente angustiado con la vista completamente nublada y las lágrimas de placer cayendo de sus cuencas.

—Esto es más serio de lo que creí, vamos a tener que tomar medidas extremas—Heeseung se apresuró a deshacerse de su camisa, después removió su cinturón junto con su pantalón liberando un enorme falo entre sus piernas.

—A-alfa— Sunghoon miraba atónito esa enorme cosa que había salido del alfa, nunca vio algo parecido en toda su vida, era muy largo y grueso. Unas pequeñas líneas torcidas parecían sobresalir de allí y el rubor pintó su rostro al notar que Heeseung lo habia atrapado viéndolo.

—Voy a tener que hacer esto amor—habló jadeante, con la vista que tenía; las piernas abiertas de Sunghoon, mostrando la braga hecha a un lado totalmente empapada, sus muslos escurriendo su lubricante natural, sus tetas salidas del vestido, el cuál también estaba lleno de fluidos y lubricante, su pecho subiendo y bajando por su respiración agitada, sus piernas aún temblando por el reciente orgasmo y su coño completamente expuesto preparado para recibirlo. Realmente no iba a aguantar mucho, tenía que enterrarse en esa cavidad de una vez.

—Va a doler un poco—habló removiendo por completo la braguita deslizándola por las lechosas piernas—Pero prometo que después te sentirás mucho mejor.

Sunghoon asintió sumamente angustiado por lo que sea que el alfa fuera hacerle con esa cosa, no fue hasta que vió como la tomaba con su mano y la dirigía justo a dónde su rosada intimidad se encontraba. No pudo evitar estremecerse y contraer involuntariamente su vientre, no había manera de que eso entrara ahí.

¿O sí?

Heeseung presionó la punta abriendo suavemente esos regordetes labios, frotó un poco entre estos y pudo escuchar al omega gemir ante la sensación. Sin previo aviso y con dificultad empujó la enorme polla dentro, echando la cabeza hacia atrás sintiendo como era aprisionado por esas cálidas y estrechas paredes que no parecían querer abrirse más pues el omega lloriqueaba y temblaba ante el repentino dolor.

Sunghoon se atrevió a abrir los ojos, aunque las lágrimas perturbaran su visión, bajó la mirada donde se encontraba la fuente de su dolor y jadeó, abriendo los ojos sorprendido al ver como el alfa había enterrado la enorme cosa que portaba en su intimidad y no ayudó la presencia de sangre saliendo del coño, ensuciando la longitud del alfa.

—Tranquilo, tranquilo, está bien—aseguró el alfa mientras apoyaba las rodillas completamente en el sillón, tomó el rostro de algodón sutilmente mientras repartía pequeños besitos en cada uno de los lunarcitos que portaba y dejaba uno último en sus labios, haciéndolo sentir más tranquilo.

Se quedaron un momento de esa forma con sus frentes pegadas y los sollozos aún saliendo de la hermosa boquita con labios rosados y carnosos.

—¿C-cuánto tiempo debemos estar así alfa?—preguntó mientras movía sus caderas inconscientemente buscando un poco de fricción, esperando sentirse igual que hace un rato.

—Debemos terminar bebé, ya casi, sólo respira y relájate ¿de acuerdo?—le habló con calidez acunando su rostro, el alfa debía quererlo de verdad al hacer todo esto por él.

Sunghoon asintió cerrando los ojos al sentir como el alfa introducía toda su longitud con delicadeza en su interior.

El alfa gruñó gustoso al sentir como al moverse poco a poco las paredes del omega se relajaban y lo tomaban con más facilidad sin disminuir la vivida estrechez.

—Agh alfa mmm más—el omega rodó los ojos echando la cabeza hacia atrás empezando a adaptarse al tamaño, lubricandose y relajándose cada vez más, se sentía completamente lleno y eso se sentía tan bien.

Con la lluvia y el fuego de la chimenea siendo testigos de la llama de amor que se creaba en esa cabaña, el alfa aceleró las embestidas tomándolo de la cintura para clavarse más profundo, el omega lo recibía gustosamente abriendo aún más las piernas mientras gemía y gemía al compás de los movimientos en su interior, sus tetas rebotando cada vez que recibía al alfa y sus brazos se aferraron a los fuertes hombros como si su vida dependiera de ello.

—Mierda cariño, estás tan estrecho y húmedo, me tomas tan bien— gruñó el alfa una vez más sintiéndose correr, pero aún no quería hacerlo, él quería alargar la placentera sensación lo más que se pudiera, de esa forma salió del paraíso del omega escuchando como éste soltaba un ruidito de queja.

Sunghoon no pudo decir algo al sentir como el alfa lo posicionaba a lo largo del sillón en sus cuatro extremidades, él exhausto apoyó los codos y pego su frente al sillón mientras el alfa se posicionaba detrás suyo amasando su voluminoso culo.

—¡Ah! ¡A-alfa!— gritó al sentir como Heeseung azotaba una de sus curvas. El llamado quedó más que excitado al ver como el gordo culo rebotaba y quedaba completamente rojo por los golpes.

Dirigió su manos a la rosa oculta que tanto deseaba hacer florecer otra vez con su polla y así lo hizo. Se deslizó con soltura profanando con violencia el virgen coño que había cambiado de un suave y delicado rosa a un intenso y caliente rojo de lo abusado que estaba.

—Ahhh ngh alfa— Sunghoon sollozaba de placer, Heeseung llena por completo su sagrado interior abarcando todos los puntos que en algún momento le molestaron tanto pues no hacía nada más que apretar las piernas para aliviar la sensación, ahora estaba completamente pleno llegando al cielo cuando el alfa golpeó su punto correcto una y otra vez como una bestia.

Reconoció las suaves vibraciones que recorrían desde su intimidad hasta su vientre y no pudo evitar jadear sumamente excitado por todo el remolino que el alfa estaba causando en él.

Pusó los ojos en blanco y su mente no pudo concentrarse en nada más que la tan ansiada sensación de placer llegar a su punto más alto, así se contrajó deliberadamente estrechando toda la longitud en su interior y liberó sus flujos a borbotones sobre la hombría de Heeseung mientras su profundo grito de placer se hacía presente en toda la cabaña y seguramente en gran parte del bosque.

Heeseung aumentó la velocidad de sus profanaciones haciendo delirar al omega por la hipersensibilidad que ahora tenía su coño, era demasiado para él, Heeseung sabía que lo estaba sobreestimulando pero no le importó, él tenía que alcanzar su orgasmo.

Penetró hasta el fondo de la cavidad lo más rápido y feroz que pudo, tomando al omega de la cintura liberó toda su semilla en el interior de la maltratada rosa haciendo al omega soltar un grito de dolor y volver a derramar un río de lágrimas al sentir al alfa introducir algo más grande estirando sus paredes al máximo. Sintió un líquido caliente y espeso llenarlo pero no tenía idea de qué podría ser.

El alfa no se movió, levantando la tela del vestido para dejar besos en la cadera del anudado mientras le susurraba un "lo siento cariño, es por tu bien".

Una vez su vesícula seminal fue completamente vaciada y su nudo desaparecido, se retiró del cálido interior viendo como su semilla blanca se desbordaba del usado coño, el cuál estaba cubierto de lubricante y rastros de sangre que se habían resbalado a sus muslos, maculando el pulcro y blanco vestido.

Heeseung hizo al omega recostarse boca arriba mientras éste aún temblaba y sollozaba.

—A-alfa ¿qué es eso?— preguntó después de un rato mientras seguía recostado sobre el sillón con su vista en su cremoso coño. Heeseung ya se había vestido y estaba como si nada mientras al omega le costaba tanto recuperarse.

—Es una crema especial para que te cures. Te ayudará, ya verás—le sonrió mientras se sentaba a un lado suyo y se acercaba lo suficiente para juntar sus labios y unirlos en un beso. Sunghoon no entendía qué era lo que hacía pero abrió su boca sumisamente para que el alfa introdujera su lengua, se sentía muy bien a decir verdad.

Él de verdad agradecía lo que alfa estaba haciendo por él. Toda su vida lo habían odiado tanto que nunca nadie se había atrevido a curar su enfermedad pero ahora con ese alfa cerca ya no iba a sufrir más.


El omega esperaba pacientemente en la cocina con una taza de té humeante a que el alfa llegara de trabajar.

Desde hace una semana que vivía en esa cabaña y el alfa lo curaba todos los días haciéndolo tocar el cielo. El alfa decía que ya faltaba poco para que se curara.

Y al escuchar eso se decepcionó.

Él no quería curarse él quería que el alfa lo hiciera sentir bien todos los días.

Heeseung llegó al lugar con un semblante cansado, era realmente tarde, estaba que se caía de sueño. Saludó al omega tomando su mentón para plantar un corto beso en sus labios y desapareció en el pasillo encerrándose en sus aposentos.

Pero.

¿Eso había sido todo?

No, no y no.

Esto no se iba a quedar así.

Corrió con sus pies descalzos y el hermoso vestido de tirantes revoloteando en sus piernas hasta llegar a la habitación que ambos compartían y abrió la puerta sin pensarlo.

El alfa estaba recostado sobre la cama y sus ojos parecían a nada de cerrarse.

—A-alfa— llamó —¿Hoy no va a curarme? —preguntó intentando no sonar tan desesperado.

—¿Mmm? ¿Curarte?—habló con una voz aterciopelada por el sueño que lo consumía —Estoy cansado omega, mañana será.

¿Qué? No.

Él no quería mañana, él quería ahora.

—P-pero a-alfa, estoy muy mojado.

—Ahí está el baño — murmuró sin ser coherente de lo que decía y mucho menos de lo que el omega le pedía a gritos.

El omega quiso gritarle, ¿Cómo se atrevía a dejarlo así? ¿Cómo se suponía que iba a dormir así? Lloriqueo de impotencia y se dirigió al baño para limpiarse.

Una vez salió, se recostó junto al alfa quien ya hacía en su fase de sueño profundo seguramente, maldito infeliz, el tranquilo durmiendo y el pobre omega sufriendo por el calor que cada vez crecía más entre sus piernas.

—Mmm—lloriqueó bajando sus dedos hacia la intimidad mientras los frotaba una y otra vez, pero no era suficiente, nada era suficiente, al contrario, sólo empeoraba la situación.

Se sintió repentinamente caliente y un dolorcito en su vientre se instaló haciéndolo retorcerse de dolor, estaba ocurriendo otra vez, ese horrible periodo que llegaba cada tres meses que siempre lo hacía retorcerse de dolor y escurrir ese líquido de su intimidad a montones como una cascada.

Empezó a sudar y a hiperventilar. No podía más. Estaba tan necesitado de la cosa del alfa en ese momento.

Desesperado se puso de rodillas en el colchón mientras colocaba una almohada entre sus piernas y la frotaba suavemente contra toda su flor. Sintió calmar la sensación considerablemente mientras percibía como sus labios eran abiertos y restregados contra ese suave almohadón.

Estaba siendo follado por ese conjunto de algodón, pero no era suficiente, necesitaba más, necesitaba-

—Veo que te diviertes.

Oh no.

Heeseung lo miró divertido mientras el Omega se caía de la vergüenza, aún así no podía detener el vaivén que ejercía su cadera sobre la caliente y suave almohada, estaba tan cerca de alcanzar su orgasmo, uno pésimo pero casi alcanzado.

—A-alfa. Lo-lo necesito—gimió con los ojos cerrados aún sobre la almohada que cada vez se empapaba más de sus flujos, sus pliegues siendo completamente llenados por la esquina del cojín, dando justo en su punto de amor.

—Ven aquí querido—Heeseung aún recostado tomó su brazo haciendo que los labios soltaran esa esquina a la que tanto se aferraban. Heeseung bajó el borde de su pantalón liberando su enorme polla ya erecta por el aroma de celo que desprendía el omega y la caliente escena que habían presenciado sus ojos, la masturbó un poco hasta que posicionó al omega encima suyo y restregó la punta con los lubricados pliegues de sus labios.

—Estás empapado—murmuró Heeseung sorprendido mientras metía una mano bajo el vestido del omega.

El omega se restregaba gustoso contra la enorme hombría. Heeseung lo tomó de la cintura delicadamente para empezar a empalarlo, una vez la cabeza estuvo dentro Sunghoon echó la cabeza para atrás soltando un alarido de placer.

El alfa al ver el lubricante escurriendo, mojando toda su polla no dudo más en empalarlo por completo soltando un gruñido de placer al sentir su polla ser completamente envuelta en esas estrechas paredes.

—Ahg a-alfa es muy grande—sollozó el omega sintiéndose partir en dos apretando los ojos. El alfa esperó unos minutos a que se adaptara adecuadamente a su longitud y así lo hizo. En menos de los que cantaba un gallo el omega ya estaba haciendo el mismo vaivén que hacía sobre la almohada pero sobre su polla. Lento, de atrás hacia delante buscando instintivamente su propio placer.

—Eso es, buen omega—susurró Heeseung extasiado al sentir el cálido interior acogerlo como se debía, apretándose y lubricandose cada vez más. Lo recibía como un dios.

Heeseung sin poder evitarlo desvaneció el vestido del menor dejándolo completamente desnudo y a su completa disposición, las redondas tetas rebotaban al compás de la danza del omega sobre su cuerpo, el cuál ya tenía sus ojos cerrados y la cabeza hacia atrás dejándose llevar por la satisfacción en su interior.

El alfa no perdió el tiempo y amasó los pechos notando como el omega se humedecía aún más por tocarlos.

—A-alfa yo ahhh lo-lo siento— pronunció con dificultad entre gemidos mientras seguía follandose con la dura polla.

—¿Por qué, lindura?

—Porque mm ahh seguro le duele mucho cuando hacemos esto pero todo lo hace usted por mí y ahora no lo estoy dejando dormir —lloriqueó sintiéndose culpable, el celo también lo ponía sumamente sensible.

—Umm pequeño—sonrió Heeseung enternecido —A mí no me molesta hacer esto en absoluto, voy a ayudarte todas las veces que sea necesario—prometió aún con sus manos en las enormes tetas.

—¿De-de verdad ah-alfa? ¿Haría eso por mgh por mí?

—Claro que sí mi cielo.

Sunghoon al escuchar eso un sentimiento cálido se instaló en todo su ser al saber que el alfa lo ayudaría. Ya no tenía que preocuparse más y sonrió levemente mostrando sus colmillos. Heeseung no pudo resistirse y se incorporó para besar esos preciosos labios con fervor. Volvió a recostarse mientras dirigía sus manos hacia sus mejillas inferiores para tomarlas y profundizar los movimientos del omega haciéndolo aumentar el volumen de sus gemidos.

Todo pensamiento en ambos fue irrumpido por la ola de placer que cada vez crecía más y Sunghoon inconscientemente empezó a montar desesperadamente la polla, deleitándose al sentirla llegar tan profundo, incluso un enorme bulto se hizo presente en su plano vientre que mostraba al alfa lo profundo que estaba siendo penetrado. El dolor y el placer se expandían y fusionaban en todo su interior creando la más deliciosa sensación.

El omega, impaciente, se movía de un lugar a otro sobre la polla intentando alcanzar su tan ansiado orgasmo mientras la longitud del alfa en su interior empezaba a palpitar anunciando que su vaciamiento en el interior estaba cada vez más cerca.

Sunghoon había pasado de estar necesitado por un lugar donde vivir a estar necesitado de nada más que sexo. El alfa le había enseñado los placeres prohibidos y ahora ya no había vuelta atrás.

De haber sabido que el omega viviría en un éxtasis interminable, viendo estrellas cada día, llorando y agonizando de placer, siendo penetrado, anudado y llenado hasta el límite, alcanzando el punto más alto del cielo, experimentando sensaciones que desconocía necesitar para alcanzar la paz y felicidad que tanto anhelaba, jamás habría sido desterrado de su manada.