RAIN
Seguir llorándole a Min Yoongi se había vuelto mi actividad favorita del día durante algún tiempo. Y ese día, cuando lo conocí a él, no fue la excepción.
Su nombre era Jeon Jungkook, un príncipe en toda la extensión de la palabra, debo confesar que cuando lo conocí creí que era parte de alguna historia de fantasía, un ángel que venía a mi rescate. Estaba llorando frente al edificio donde vivía el que era mi prometido hasta hace poco tiempo… Min Yoongi.
Aún no superaba nuestra ruptura y me resultaba increíble, porque él había sido el culpable de lo que pasó. Yoongi me había engañado y ahora vivía con ese chico, y yo sin ningún gramo de amor propio me la vivía llorando por su ausencia.
Jungkook era el vecino de Yoongi, yo no lo recordaba, hasta ese día. La lluvia se hizo presente y ese atractivo hombre se había sentado junto a mi para cubrirme con su paraguas, no dijo palabra alguna durante una hora, sólo se dedicó a cubrirme, mientras yo lloraba.
Y yo se lo agradecí en silencio.
Su sola presencia me daba paz, su aroma me hacía sentir pequeño, pero a salvo. Cuando por fin estuve dispuesto a marcharme, él me dijo una serie de palabras que jamás podré olvidar, eran todo lo que necesitaba para darme cuenta de lo ridículo que me veía.
“𝑌𝑎 𝑙𝑜 𝑣𝑒𝑧, 𝑙𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑒𝑠 𝑎𝑠𝑖́, 𝑛𝑜 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑠 𝑙𝑙𝑜𝑟𝑎𝑟 𝑝𝑜𝑟 𝑛𝑎𝑑𝑖𝑒, 𝑦 𝑚𝑢𝑐ℎ𝑜 𝑚𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑝𝑜𝑟 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑙 𝑎𝑚𝑜𝑟, 𝑠𝑖 𝑡𝑒 ℎ𝑎𝑐𝑒 𝑙𝑙𝑜𝑟𝑎𝑟 𝑑𝑒 𝑡𝑟𝑖𝑠𝑡𝑒𝑧𝑎, 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒 𝑑𝑒𝑐𝑖𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑒𝑙 𝑖𝑛𝑑𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜”
Después me sonrió y juro que fue la sonrisa más hermosa que vi en toda mi vida, mi pecho se contrajo, mis lágrimas pararon y me quedé sin habla por unos segundos.
—Gracias —dije torpemente.
No sabía qué más decir, no tenía cara para decirle nada más.
—Soy Jeon Jungkook —estiró su mano hacia mí y la estreché con pena, —vivo frente al departamento de Min Yoongi. Si algún día quieres llorar y esta lloviendo, afuera de mi casa tengo un banquito, por si quieres sentarte ahí —me dió la impresión de que se burlaba de mí.
Y exploté en su contra, pero me detuvo, con rostro apenado.
—Lamento si mi chiste te ofendió, no era mi intención —se disculpó.
Ese fue nuestro primer encuentro, dejé que Jungkook se fuera y yo me marché a casa, comí un poco y después me acosté a dormir.
Y por primera vez en muchos días dormí plácidamente, nada me molesto en lo absoluto, por primera vez luego de semanas llorando me sentí en paz. Quizás aquel chico había sido el causante de mi tranquilidad, gracias a las palabras que me dijo y qué tanto impacto causaron en mi.
Desde que había terminado mi compromiso con Yoongi, cada mañana al despertar lo veía a mi lado, solo para confirmar que eran alucinaciones cuando me incorporaba o frotaba mis ojos. Pero a partir de aquel encuentro, los extraños sueños, si es que se podían llamar así, cambiaron.
Mis patéticas visitas afuera del edificio de mi ex pareja habían disminuido. Y mis pensamientos siempre volvían hacia aquel hombre de tez blanca y sonrisa amable.
Cuando el plazo de mis vacaciones terminó, y debía volver a trabajar, sabía que sería algo difícil, porque tendría que volver a ver a Yoongi, él era mi compañero de trabajo y era muy duro pensar en verlo después de su traición.
Mientras caminaba por las frías calles de Seúl en dirección a la oficina, mi cuerpo flaqueaba por la ansiedad que nuestro inminente encuentro me generaba, pero sabía que debía ser fuerte. Ya no se trataba de Yoongi, se trataba de mi, y de recuperar al hombre que enterré por ser lo que él deseaba.
Decidí que sería mejor tomar el autobús, cuando por fin llegó, me tocó ir de pie, pero no le di mucha importancia. De pronto una fragancia bastante deliciosa se introdujo en mis fosas nasales, y mi mente me llevó al día que conocí a Jungkook, me giré esperando encontrarme con él, pero no fue así, para mí decepción, el hombre de usaba aquel perfume era completamente distinto, y además iba acompañado de quien supuse era su novia.
Apartando la mirada de la pareja, me dediqué a pensar mientras miraba lo que pasaba frente a mí, pero una y otra vez mis pensamientos volvían a Jungkook, cuando al volver mi rostro de nuevo hacia la pareja de antes y los ví abrazarse, no pude evitar preguntarme, ¿Qué sentiría estar entre sus brazos? Y si había alguien que tuviera la suerte de ser sostenido por él?
Por lo que recordaba, Jungkook era bastante apuesto, sus hombros eran anchos y sus brazos bastante fuertes que hacían desear que te rodearán, y te protegieran o al menos ese era el deseo que mi cuerpo y mente tenían.
Cuando llegué al trabajo, nada más al entrar a la oficina, podía notar como mis compañeros me veían con lástima, Para todos era bien sabido que Yoongi y yo estábamos comprometidos, y también sabían que una compañera de trabajo era la causante de nuestra ruptura, era algo bastante complicado de sobrellevar, sobretodo el tener que recordarme constantemente que era mujer y no podía ir a reclamarle su traición.
Yoo Sunhye fue mi amiga, yo la había recomendado cuando buscaba empleo, se volvió la secretaria del amor de mi vida y me pagó de la peor manera. Metiéndose con él… en mi cama… en mi casa.
Todas las miradas se enfocaron en mí y luego se giraron en dirección de Yoongi y mi antigua amiga que iban entrando tomados de la mano. Al verme, mi ex novio borró la sonrisa de su rostro y ella hizo una mueca de desagrado.
Los susurros no se hicieron esperar, el ambiente se notaba tenso y yo me sentía bastante aturdido. No era justo, yo no debería de tener que pasar por esto.
—Jimin no deberías estar aquí —dijo Sunhye y juro que quise cerrarle la boca de una cachetada—. ¿No tienes dignidad acaso?
Estaba apunto de hablar cuando unos dedos se entrelazaron con los míos, acariciando mis nudillos, sorprendiéndome, eleve mi mirada hacia la persona que me sostenía y me encontré cara a cara con Jeon Jungkook, por un momento pensé que estabas soñando. No tenía ni idea de que hacía él aquí y mucho menos comprendía porque me había tomado la mano, pero me hizo sentir seguro.
—Señorita… —comenzó a decir pero se detuvo esperando que ella le diera su nombre.
—Sunhye —respondió con altanería.
—No soy alguien que le falte el respeto a una mujer, por qué al ser damas merecen respeto, pero su comportamiento no me permite quedarme en silencio —comenzó a decir.
Yo lo miraba fijamente, mientras el firme agarre de su mano sobre la mía me daba seguridad.
—Creo que no conoce el concepto de dignidad y su me lo permite, se los voy a explicar. La dignidad o cualidad de ser digno hace referencia al valor inherente del ser humano por el simple hecho de serlo, en cuanto ser racional, y dotado de libertad. Dicho esto en términos simples por si no me entiendio. La dignidad humana significa que un individuo siente respeto por sí mismo, y se valora al mismo tiempo que es respetado y valorado. Y en este caso creo que la que necesita dignidad es usted, el hombre que está a su lado jamás le ha brindado un verdadero lugar, simplemente la dejó ser su amante por algún tiempo y si no respetó a la persona que era su pareja, menos lo hará con usted, le aconsejo que si quiere que todos la respeten, primero debe aprender a respetarse a usted misma —concluyó.
El rostro de Sunhye pareció deformarse por el enfado, note que Yoongi iba a decir algo, pero Jungkook se lo impidió.
—¿Sabes? Comprendo que utilices lentes por tú miopía, pero cometiste un error al no ver el alma pura del hombre que lastimaste. Jimin no merecía la bajeza que cometiste —suspiró antes de sonreírle de manera aparentemente amable —pero eso es algo que yo te agradezco, porque así me permitiste conocer a un maravilloso ser humano.
Cuando dejó de hablar, nadie se atrevió a decir nada más, Yoongi y Sunhye se marcharon hacia la oficina del primero, mientras que Jungkook me guío hacia el otro lado, donde descubrí que estaba su oficina.
—Supongo que te preguntarás qué hago aquí, ¿cierto? —me preguntó y yo asentí dudoso.
Jungkook sonrió antes de soltar mi mano, y aquella calidez que le brindada a mi cuerpo se esfumó.
—Yo soy el nuevo vicepresidente de la empresa —me dijo mientras me mostraba una silla para que tomara asiento.
Haciendo memoria, recordé que antes de que me marchara, habían dicho que ese puesto se lo iban a dar al hijo del dueño.
—Espera un segundo —comencé a analizar la situación—. ¿Tú eres el hijo del señor Jeon? —lleve ambas manos a mi rostro y tapé mi boca con sorpresa, cuando él asintió —increíble, pensé que te parecerías a él —confesé sin darme cuenta.
—¿Lo dices por qué soy más atractivo? —rió divertido y me ofreció una paleta de un bote que estaba sobre su escritorio—. Es mi padre adoptivo —dijo.
Carajo, la había regado al decir eso, y podía apostar que mi rostro expresó lo que estaba pensando, ya que sus siguientes palabras, respondieron a mis pensamientos.
ーNo pasa nada, esta bien.
Platicamos durante un buen rato sobre cosas triviales, era tan natural, como si nos conociéramos de años. Jungkook me contó de su vida, y yo un poco de la mía, hasta que luego de darle vueltas al asunto, me atreví a preguntar.
一¿Por qué hiciste eso? —cuestione lleno de confusión.
Desde mi punto de vista, no había algún motivo por lo que me defendiera, sobre todo cuando no nos conocíamos realmente.
一¿Por qué decidí invertir mi capital? 一preguntó jugando y yo negué.
Su rostro borró todo rastro de juego cuando entendió a lo que me refería.
一Hablas de lo que hice hace rato, pues la verdad no lo sé, simplemente sentí que debía de hacerlo —dijo tranquilamente.
—Supongo que tengo que agradecerte de alguna forma por hacerlo.
—¿Saldrías conmigo? —me preguntó de pronto y yo palidecí, en definitiva eso no me lo esperaba—. Quiero decir como amigos, no conozco a nadie aquí aún, no tengo más familia y se podría decir que a la única persona que conozco en esta ciudad es a tí.
—Oh, ya veo, claro Jungkook —le respondí más tranquilo y le sonreí, después de todo no era mala idea tener un amigo como él.
La noche llegó, y con ella, mi primer salida con Jungkook, no mentiré diciendo que no estaba nervioso, aunque él hubiera afirmado que solo era una salida de amigos. Todo el día había estado inquieto y nervioso, por las miradas indiscretas de mis compañeros, que aunque no me hablaban, y gracias al cielo no volvieron a tocar el tema de Yoongi, yo sabía que la curiosidad por saber el tipo de relación que tenía con él hijo del CEO los consumía, y de antemano sabía que los rumores y chismes malintencionados no iban a faltar.
—¿Listo? —sonrió Jungkook al llegar a mi lado y asentí.
Esa noche caminamos durante un buen rato, hablamos sobre nuestros gustos e intereses y yo me sentía feliz de volver a divertirme después de tanto tiempo. Jungkook era una de las mejores compañías que había tenido en mucho tiempo y agradecí haberlo conocido.
Con el pasar de los meses nuestra amistad floreció cada día más, y aunque como predije, los rumores sobre la verdadera naturaleza de nuestra relación no dejaban de llover.
Por supuesto que yo sabía que todos estaban equivocados, y a Jungkook no le molestaba en lo absoluto. Nuestras salidas eran frecuentes, y en muchas ocasiones sufría de los típicos accidentes dignos de algún drama romántico, por culpa de mi torpeza, que me hacía terminar entre sus brazos, y aunque lo negara, me sentía demasiado bien a su lado.
El más reciente, ocurrió mientras jugábamos baloncesto, tropecé con mis pies y de no ser por él, hubiera terminado con la cara sobre el pavimento, pero alcanzó a sostenerme y caí sobre él.
Sus manos estaban sobre mi cintura y nuestros rostros tan cerca, que cualquier mínima inclinación haría que nuestras bocas se juntaran, sentí como si una fuerza invisible nos envolviera, hasta que Jungkook rompió el momento al alejarme de su cuerpo de golpe.
No podía negar que sentía una pequeña atracción hacia Jungkook, pero no estaba dispuesto a arruinar nuestra amistad, él era la única persona que me ofreció su compañía de manera desinteresada, además de que mi herida por la traición de Yoongi aún no cerraba.
Kookie, como había comenzado a llamarlo, también era un excelente jefe. Los porcentajes y acciones de la empresa habían incrementado en poco tiempo, demostrando que era alguien capaz y no solo tenía ese puesto por ser el hijo del dueño. Y aunque mis compañeros seguían inventando chismes sobre nosotros, lo respetaban hasta cierto punto y solían elogiar su buen desempeño, aunque él no los escuchará.
Él era un hombre increíble y de eso no cabía duda, y podría ser demasiado fácil quererlo, pero en mi corazón aún habitaba el recuerdo de quien había sido mi primer amor, él mismo que estaba a nada de casarse ahora con Sunhye y claro yo solía ocultar lo mucho que me dolía.
Estaba junto a Jungkook en su departamento, recargado sobre su hombro mientras veíamos una película. Yo lo consideraba mi mejor amigo, y apreciaba cada detalle que tenía conmigo, y me encantaba que me hiciera mimos y siempre buscará hacerme sonreír, aunque las nubes negras de mi dolor no me permitan ser completamente feliz.
—Sigues sufriendo por él, ¿no es así? —me pregunto de pronto y yo me quedé en silencio—. Jimin, ningún dolor por amor es eterno, si te esfuerzas, lo que hoy te duele mañana ni siquiera lo recordarás, todo está en que te decidas.
—Es que no es fácil Jungkook, si hubiera alguien que te gustará, o estuvieses enamorado, comprenderías lo difícil que es vivir con un amor unilateral — le dije y las lágrimas comenzaron a desbordarse de mis ojos.
Para mí sorpresa, Jungkook me tomó de los hombros, obligándome a verlo a la cara.
—Te equivocas, claro que lo sé... Y también sé que duele como el maldito infierno. Y yo pensaba que mis sentimientos eran más que evidentes, ¿Acaso no te has dado cuenta? Estoy enamorado de ti Jimin —me confesó con evidente frustración.
—¿Qué? —esa fue la única palabra que logró salir de mi boca al escucharlo, y me sentí un verdadero estúpido.
—Me gustas Jimin, me gustas desde hace mucho tiempo, incluso desde antes de que me conocieras, pero sabía que estabas con Yoongi, y por eso jamás me acerque antes, pero ahora te ruego que dejes de verme como un simple amigo y me veas como un hombre que te puede amar como tú lo mereces.
Cuando terminó de hablar, Jungkook se inclinó hacía mí y antes de que pudiera alejarme, me besó. Sus manos me acariciaron cálidamente y mi cuerpo se derritió bajo su toque.
—Jungkook yo... —intenté hablar separándome de él, pero no sabía qué decir, y me quedé sin habla, mientras él seguía sosteniendo mis hombros.
—Por favor no me digas que soy un buen chico, pero no me puedes corresponder, porque eso ya lo sé —me dijo comenzando a llorar.
Mi interior se quebró un poco más al verlo así, y el llanto que había comenzado a derramar aumentando.
—Eres demasiado ciego para darte cuenta que afuera hay miles de hombres que pueden fijarse en ti, y eres tan ciego al no comprender que te fijaste en la persona equivocada, en alguien que no estaba dispuesto a hacerte feliz, y que solo buscaba sacarte algún provecho y no sabes cuánto te odio por eso. Y también te odio por hacerme amarte con cada una de tus acciones. Pero también soy consciente que mientras sigas aferrado a Yoongi, jamás podré tener realmente una oportunidad contigo.
Yo simplemente no pude decir nada, con pesar me solté de su agarré, me puse de pie, tome mis cosas y me fuí, lamentándome en silencio, por huir de Jungkook y disculpándome por dejarlo solo con su amor unilateral.
Renuncie a la empresa al inicio de la semana, ver a Jungkook me resultaba difícil, incluso más de lo que en su momento me costó ver a Yoongi.
Ahora, casi seis meses después, trabajaba como maestro de matemáticas en una preparatoria, y aunque físicamente no se parecían en nada, no podía evitar ver a Jungkook reflejado en uno de mis alumnos.
Kim Namjoon era tan parecido en su forma de ser a él a pesar de su corta edad, y era considerado el príncipe de ensueño de muchas de sus compañeras, y cada que lo veía, sentía una presión en mi pecho, que sentía como un castigo por alejarme de aquel ser que tanto me importaba.
Namjoon como dije es un buen chico, pero al ser su tutor, constantemente me veía en la necesidad de reprenderlo por meterse en problemas junto a su grupo de amigos, aunque casi siempre eran por defender a una de sus compañeras.
El día que descubrí lo verdaderamente enamorado que estaba de Jungkook y lo tonto que fui, por aferrarme a un amor que ya no existía, solo por miedo a volver a amar, engañandome a mi mismo sobre mis sentimientos hacia mí ex novio, y todo gracias a ese par de adolescentes, jamás lo olvidaré.
—Maestro, cree que si alguien da todo por una persona y siente que es amor ¿debería arriesgarse a confesarlo? —me preguntó mi alumna, fijando su mirada sobre mí, a la espera de un consejo.
—Yo creo que si esa persona está dando todo por ti y tú sientes la necesidad de estar junto a él, si es correcto arriesgarte, quien sabe, quizá y resulte ser el amor de tu vida.
Nada más decir esas palabras lo comprendí, Jungkook era mi persona y yo no supe verlo, yo sabía que haría cualquier cosa pero él, y él siempre estuvo dispuesto a dar todo por mi.
Esa misma tarde en cuanto terminaron mis clases, corrí a buscarlo a la empresa pero no estaba, la recepcionista que ya me conocía me dijo que ese día no se había presentado, y que seguramente podría encontrarlo en su departamento y no dude en ir hacia allá.
En el trayecto comenzó a llover, pero no me importó, llegué completamente empapado hasta su puerta, tocando la incansablemente hasta que por fin abrió. En cuanto lo ví me olvidé de mi ropa mojada y no le preste importancia que él no llevará camisa, simplemente me lance sobre su pecho abrazándolo.
—Jungkook, por favor perdóname por ser tan ciego, yo también te amo —susurre y sentí como su cuerpo se tenso.
Avergonzado por mi arrebató, me separé de él, al mismo tiempo que una mujer apareció detrás de él, vistiendo solo una camisa suya. Mi corazón se quebró al reconocerla, era Sunhye.
—Amor, ¿sucede algo? —cuestiono la rubia y el negó.
—Yo… eh… en verdad lo siento —me disculpe dolido y avergonzado.
Me di la vuelta y salí del edificio, dejando que la lluvia me envolviera entre su frío abrazo, mis lágrimas confundiéndose con ella, y el dolor que sentía parecía no disminuir.
Todos los recuerdos de nosotros juntos comenzaron a desfilar por mi cabeza, aquellas noches que pasábamos bromeando, las tardes juntos cuando pasábamos sin rumbo por la ciudad, todos los momentos que estuve entre sus brazos. Ya nada de eso volvería, ahora nuevamente volvía a ser como un gato callejero llorando bajo la lluvia, tal cual como cuando nos conocimos.
—Me di cuenta demasiado tarde de mi amor por tí —murmuré entre dolorosos sollozos.
Camine sin rumbo, comprendiendo que así como él dolor, el amor unilateral también tenía fecha de caducidad. Y que todo lo que alguna vez Jungkook sintió por mí, se había acabado.
Mis pasos me llevaron hasta un parque, dónde una mujer cantaba dentro de un kiosko y la letra de aquella canción fue como un puñal en mi corazón, porque parecía que hablaba de mi historia con Jungkook.
𝐴𝑚𝑜𝑟… ♬
𝐿𝑜 𝑛𝑢𝑒𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑠𝑜𝑙𝑜 𝑓𝑢𝑒 𝑐𝑎𝑠𝑢𝑎𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑... ♬
𝐿𝑎 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎, 𝑒𝑙 𝑚𝑖𝑠𝑚𝑜 𝑏𝑜𝑢𝑙𝑒𝑣𝑎𝑟𝑑... ♬
𝑁𝑜 𝑡𝑒𝑚𝑎𝑠, 𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑦 𝑐𝑢𝑖𝑑𝑎𝑑𝑜, 𝑛𝑜 𝑡𝑒 𝑐𝑢𝑙𝑝𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑠𝑎𝑑𝑜…♬
En ese momento recordé una frase que Jungkook me dijo cuando lo vi por primera vez, mientras me cubría con su sombrilla, después de haberme acompañado en silencio, mientras lloraba por él hombre que me había herido.
𝑌𝑎 𝑙𝑜 𝑣𝑒𝑠, 𝑙𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑒𝑠 𝑎𝑠𝑖́... ♬
El recuerdo de su voz mezclándose con la voz de la mujer que cantaba y combinando a la perfección.
𝑇𝑢 𝑡𝑒 𝑣𝑎𝑠 𝑦 𝑦𝑜 𝑚𝑒 𝑞𝑢𝑒𝑑𝑜 𝑎𝑞𝑢𝑖́... ♬
𝐿𝑙𝑜𝑣𝑒𝑟𝑎, 𝑦 𝑦𝑎 𝑛𝑜 𝑠𝑒𝑟𝑒́ 𝑡𝑢𝑦𝑎... ♬
𝑆𝑒𝑟𝑒́ 𝑙𝑎 𝑔𝑎𝑡𝑎 𝑏𝑎𝑗𝑜 𝑙𝑎 𝑙𝑙𝑢𝑣𝑖𝑎... ♬
𝑌 𝑚𝑎𝑢𝑙𝑙𝑎𝑟𝑒́ 𝑝𝑜𝑟 𝑡𝑖…♬
Ese era yo, el gato que lloraba bajo la lluvia por Jungkook, mientras le rogaba al cielo por qué en la próxima vida, pudiera volver a encontrarme con él, y no separarme de su lado jamás.
𝐹𝐼𝑁.
ᴍɪʟ ᴀɴ̃ᴏs ᴅᴇsᴘᴜᴇ́s ᴘᴇʀᴏ ᴘᴏʀ ғɪɴ ʟᴇs ᴅᴇᴊᴏ́ ᴇsᴛᴀ ᴘᴇǫᴜᴇɴ̃ᴀ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ, ǫᴜᴇ ʏᴏ ᴀᴍᴏ ʏ ǫᴜᴇ ᴍᴇ ᴘᴇʀᴍɪᴛɪᴇʀᴏɴ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀʀ.
ᴇsᴘᴇʀᴏ ᴅᴇ ᴛᴏᴅᴏ ᴄᴏʀᴀᴢᴏ́ɴ ǫᴜᴇ ʟᴇs ɢᴜsᴛᴇ ʏ ʟᴇ ᴅᴇɴ ᴍᴜᴄʜᴏ ᴀᴍᴏʀ.
ɢᴏᴅᴢᴀʏ ʙᴇʙᴇ́ ɢʀᴀᴄɪᴀs ᴘᴏʀ ᴘᴇʀᴍɪᴛɪʀᴍᴇ ʜᴀᴄᴇʀ ᴇsᴛᴀ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ, ᴛᴜ ᴍᴇᴊᴏʀ ǫᴜᴇ ɴᴀᴅɪᴇ sᴀʙᴇ ʟᴏ ᴍᴜᴄʜᴏ ǫᴜᴇ ᴀᴍᴏ ᴇsᴛᴀ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ ʏ ᴄᴜᴀɴᴛᴏ ʟʟᴏʀᴇ ᴄᴏɴ ᴇʟʟᴀ ᴊᴇᴊᴇᴊᴇᴊᴇ. ᴇsᴘᴇʀᴏ ǫᴜᴇ ᴛᴇ ɢᴜsᴛᴇ ᴄᴏᴍᴏ ᴍᴇ ᴏ̨ᴜᴇᴅᴏ́, ɴᴜᴇᴠᴀᴍᴇɴᴛᴇ ᴍᴜᴄʜᴀs ɢʀᴀᴄɪᴀs ᴍɪ ᴘʀᴇᴄɪᴏsᴀ ᴢᴀʏ 😘💜
ʙᴇʟʟᴇᴢᴀs ʟᴀs ɪɴᴠɪᴛᴏ́ ᴀ ᴘᴀsᴀʀsᴇ ᴘᴏʀ ᴇʟ ᴘᴇʀғɪʟ ᴅᴇ ᴢᴀʏ ʏ ᴅᴀʀʟᴇ ᴛᴀᴍʙɪᴇ́ɴ ᴍᴜᴄʜᴏ ᴀᴍᴏʀ ᴀ ʟᴀ ʜɪsᴛᴏʀɪᴀ ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ, sᴇ ʟʟᴀᴍᴀ ʟᴀ ɢᴀᴛᴀ ʙᴀᴊᴏ ʟᴀ ʟʟᴜᴠɪᴀ.
ʟᴀs ᴀᴍᴏ...
ɴᴏs ʟᴇᴇᴍᴏs ʙᴇʟʟᴇᴢᴀs...
ʙᴇsɪᴛᴏs 😘😘😘








