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Solo quiero ayudarte

Sinopsis

Después de ver cómo Kacchan la veía y se contenía, decidió dar el paso definitivo y enfrentarlo sin saber que sería la mejor decisión de todas. Continuavion del Día 4.

Genero:
Erotica
Autor/a:
Eburin
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Solo quiero ayudarte

#ElPoderDeUnaPrenda / El oráculo imperial de Skadi

Día 5: Ritual para quitársela

Shipps: BakuDeku Fem

Fandom: BNHA

Continuación del Día 4.

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Ochaco soltó el aire que contenía en un silbido.

—Vaya. Creo que rompió el record en sobrepensar escenarios cachondos con la chica que le gusta. Como sea... Misión más que cumplida.

Pero Izuku no la escuchó, solo tenía en mente la forma tan intensa en que Katsuki la miró. Esa mirada. No había sido de desprecio ni de indiferencia, la había desnudado, evaluado y reclamado en cuestión de segundos. Y luego… la huyó.

Su trance se rompió al ver a Camie. La rubia, al notar su presencia, detuvo su berrinche. Sus ojos, cargados de un odio e indiferencia, recorrieron a Izuku de arriba abajo, deteniéndose con una mueca de asco en el ajustado top. Sin decir una palabra, giró sobre sus tacones y se alejó, meneando las caderas con una exageración que hacía rebotar sus pechugas falsas, atrayendo las miradas de unos cuantos mirones pervertidos.

—Ochaco —dijo Izuku con una voz firme —¿Puedes ayudarme?

—¿Hmm? ¿En qué cosa, bombón? —preguntó ella con esa sonrisa de que ya sabe que está por pasar.

—Puedes cubrirme por lo menos durante… una hora.

Ochaco abrió grande los ojos, y luego su sonrisa cómplice se extendió por su rostro. Era la sonrisa de una conspiradora nata —¿Planeas un asalto directo al cuartel general, soldado?

—Algo así —admitió Izuku, un rubor valiente tiñendo sus mejillas

Y sin esperar una respuesta, Izuku se giró y comenzó a caminar apresuradamente pero no hacia su dormitorio, sino directamente a la de él, a la de Kacchan. El camino fue un borrón que apenas fue conciente de ello, su corazón golpeaba fuerte su pecho pero no era miedo, era emoción.

Se detuvo frente a la puerta marcada con su nombre. Respiró hondo, recordando la expresión de deseo en su rostro. Él ya la miraba y la notaba, ahora ella daría el paso para ver hasta donde llegarían.

Ya frente a la puerta, tocó sin pensarlo mucho. Dentro de la habitación, solo hubo silencio, pero pronto unos pasos rápidos y pesados, se acercaron y la puerta se abrió de golpe.

—¿Qué quieres? —dijo brusco sin verla realmente a los ojos, con la mandíbula apretada.

El valor y determinación con el que venía se iba esfumado poco a poco luego de verlo tan cerca. El calor de la habitación la envolvió, el aroma de Kacchan inundó sus pulmones y sus ojos se dilataron, vio como su pelo despeinado le daba un toque sexy, como el sudor bajaba por su mentón y como su respiración era agitada Pero contenida.

—Vine a... Ayudarte... —Dijo suavemente, dando pasos firmes pero delicados, acercandose a él.

Katsuki no retrocedió, permaneció quieto, apretando los dientes y los puños con el poco autocontrol que aún conservaba y sus ojos, finalmente, se clavaron en los de ella.

—¿Ayudarme? —repitió en un susurro ronco y profundo —¿A qué, exactamente, nerd?

Izuku sostuvo la mirada, aunque sentía que sus rodillas flaqueaban. Su mano, temblorosa, se alzó. Posó la palma de su mano en el pecho de Katsuki, que martilleaba sin parar, sintió como el rubio se tensaba y sonrió. —Kacchan es... Muy fuerte... —susurró empujandolo, viendo la sorpresa en él.

Ambos entraron en la habitación e Izuku cerró la puerta de una patada. Las venas en el cuello del rubio se tensaba con cada segundo que pasaba, el perfume florar de Izuku era lo que lo estaba empezando a ceder.

—Pero... No quiero que... Te atiendas solo... —se mordió el labio, subiendo su mano hasta descansar en su nuca, pegando su apretado busto a él, dejándolo sentir su calor.

Un temblor recorrió a Katsuki. Enterró su rostro en el cuello de Izuku y dejó escapar un gruñido que era pura agonía —Maldita sea... —jadeó, sus palabras calientes contra su piel —Me estás volviendo loco. Tu y ese maldito top... es una tortura.

—Bueno… esto no me deja respirar bien… —susurró Izuku, deslizando los labios junto a su oreja—. ¿Qué tal si… me lo quitas, Kacchan~?

Eso fue suficiente para Katsuki, la estampó contra la pared con un suave pero firme impacto que le arrancó un jadeo. Antes de que pudiera recuperar el aliento, sus labios ya estaban sobre ella con besos húmedos y urgentes que trazaron un camino desde su mandíbula, bajando por su cuello, hasta detenerse justo donde el escote de corazón revelaba lo hinchado de sus pechos. Un dedo rudo se coló bajo la tela, jalándola hacia abajo para revelar más de su piel, más de sus pecas, más de ella.

Izuku gimió bajito, sus manos acariciando el cabello despeinado de Katsuki antes de enredarse en su nuca para atraerlo con más fuerza contra su piel.

—Voy a hacer esto bien… —apenas logró decir Katsuki entre besos, con una voz ronca y llena de deseo.

La levantó en brazos con facilidad, llevándola hacia la cama para dejarla suavemente sobre las sábanas. Y así empezar un ritual para quitarle la ropa de manera tortuosa.

Primero desató los tenis altos junto a las medias de olanes que le daban un toque inocente, recorrio con suaves besos desde la punta del dedo hasta la pantorrilla, poniendo sobre cada hombro sus piernas, dió un pequeña mordida en el interior del muslo.

Con sus manos hábiles encontró los botones del short, desabrochado uno a uno liberando jadeos de anticipación. Izuku arqueó las caderas para ayudarle, y la tela de mezclilla cedió, deslizándose para revelar lo que había debajo: unas bragas rosas, tan diminutas que apenas cumplían su función, apretando la carne suave y pálida de sus caderas.

Katsuki se detuvo a admirar por unos segundos y con su boca salivando siguió con su caminó. Hundió los labios contra la delgada línea de tela en su pelvis, dejando un beso húmedo que la hizo temblar, y trazó una línea hasta su abdomen, dejando un rastro de saliva desde el ombligo hasta la midad de su estómago.

Y entonces, se topó con la prenda. El origen de que todo lo que ya estado soñando e imaginando se estuviera por hacer realidad. El top ajustado que había roto su autocontrol desde el primer segundo. Sus dedos, ahora temblorosos de una urgencia contenida, se posaron en la primera hilera de botones de abajo. Los desabrochó con una lentitud tortuosa, cada botón liberado era un segundo más de agonía dulce para ambos. Subió hilera por hilera, revelando centímetro a centímetro la piel marcada por las pecas y para cuando solo quedó el último botón, el que mantenía unido el escote de corazón, hizo una pausa. Su mirada se encontró con la de Izuku, Pero no era de permiso, era de aviso, un aviso que indicaba que no había marcha atrás después de liberarlas.

Y lo desabrochó.

La tela, liberada de su tensión, se abrió de forma tan rápida y exitante revelando la falta de bra. Dejandolas al fin libres de su prisión de encaje y tela, los pechos de Izuku soltaron a su vista con una plenitud que le robó el aire. Fue un rebote suave con el que se acomodaron de forma tan jodidamente natural y devastadoramente obsceno.

Tantas noches soño con ese momento y en ninguno de ellos era tan placentero como estarlo viviendo, tantas veces se imaginaba ver esos pechos tan pecaminosos frente a sus ojos a tan corta distancia que parecía una meta imposible y ahora... era real.

—K-kacchan~

Katsuki queso absorto en como esos enorme pechos se movían con cada respiración agitada de la chica, tomo una con sus manos sintiendo la suavidad de ella y gimio, era tan grande que su mano apenas la podía contener, apretándola y viendo cómo la carne se asomaba entre los dedos, y sin más, bajó y capturó el pezón libre con su boca, succionando con desesperación y jugando con su lengua.

Izuku solo podía arquear la espalda, cuando fue liberada del top, volvió a respirar pero no por mucho, pues cuando sintió la mano y la boca de Katsuki jugar con sus pechos, el aire que había obtenido escapó. La estimulación era demaciado, tocarse a si misma era tan diferente a que alguien más te tocara.

Katsuki dejo de amasar su pecho pero no de comerlo, y pronto sintió como sobre las bragas, un par de dedos se frotaban suavemente, haciéndola gemir fuerte y abrir más las piernas.

—Quitalas... Porfavor solo metelos Kacchan —Logro decir Izuku entre jadeos, pues sentir como solo acariciaba su entrada sobre la delgada tela de las bragas era una horrible tortura.

Katsuki de aparto de su pecho al fin y llevo esos mismos dedos que se frotaban en ella a su boca, lamiendolos sin descaro y los volvió a bajar Pero está vez, apartando la tela de las bragas para poder acariciar libremente sus pliegues mojados.

Metió los dos dedos suavemente y de detuvo hasta que Izuku empezó a moverse sola, solo así, el novio más rápido los dedos, haciendola arquear la espalda y volviendo a comer su pecho sin delicadeza, arrancando gemidos finos y suplicantes. Cuando vio que Izuku quería y podía soportar más, rápidamente se quitó el pans junto a su boxer, liberando su duro y goteante miembro libro para ser capturado.

Izuku se mordió el labio, abriendo las piernas para el y viendo cómo Katsuki frotaba la punta en sus pliegues empapados, poco a poco sintió como entraba en ella, y el aire realmente se escapó de sus pulmones, se sentía llena y completa.

Se aferró a los hombros de Katsuki y sin esperar más, se movió sola, apretándolo y viendo cómo su rostro se distorsionaba de placer, soltando gruñidos y maldiciones.

—Carajo Izuku... No me aprietes así o terminaré rápido y eso sería vergonzoso —Exclamo Katsuki saliendo de ella y entrando de una estocada dura y precisa, arrancando un pequeño grito de placer. —Estas... Muy apretada cariño~

Y sin más, Katsuki comenzó con un ritmo suave Pero fuerte, entrando y saliendo de ella de forma precisa que la hacia retorserse entre las sábanas.

Con una sonrisa, tomo las anchas caderas de Izuku y las alzo un poco, aumentando la velocidad y fuerza en que entraba a ella.

Los gemidos de Izuku se perdieron pues en esa posición su voz no salia, la sensación era abrumada y rápida, su voz, sus gritos y gemidos querían salir Pero apenas lo intentaba, una nueva estocafa la golpeaba justo en aquel punto.

Por su parte, Katsuki no borraba su sonrisa, era como un depredador disfrutando su comida, sentía sus pelotas llenas y tensas, a punto de liberarse y solo así aumento la velocidad, el sonido obseno de sus pieles húmedas de sus fluidos solo alimentaba su exitación hasta el punto de correrse dentro de ella sin detenerse, llenandola en su totalidad y sintiendo sus jugos salir a presión aún teniendo su miembro dentro.

Ver el desastre que podía hacer de ella lo exitaba y le llenaba la cabeza de posibilidades. Se inclino y la beso con hambre, tragando sus gemidos y jadeos.

—¿Te harás responsable de todo este tiempo que llevo fantaseando con tenerte para mí? —Murmuró Katsuki con voz ronca

Izuku no pudo responder con palabras Pero su cuerpo lo hizo por ella con un temblor que la recorrió de pies a cabeza, con un gemido suave y sus caderas que se arquearon invitándolo, desafiándolo, rindiéndose.

La sonrisa de Katsuki no fue dulce, fue la de un depredador —Bien. Porque ahora —dijo mientras sus manos la tomaban de sus caderas con un agarre que seguramente dejaría moretones— vas a ver exactamente en cuáles son esas fantasias.

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