#1: La Conquista Viltrumita
La calma de los cielos nocturnos se veía interrumpida por truenos que no obedecian a la naturaleza. Las pocas nubes eran dispersadas cuando poderosos impactos las atravesaban.
Invencible cayó al suelo rocoso y rodó por este, notablemente dañado por la feroz batalla.
—Mark, ¿estas bien? —preguntó Omni-Man, en condiciones similares a su hijo.
—Me duele respirar —confesó el híbrido, tosiendo sangre mientras se levantaba—. No creí que esa basura fuera tan fuerte.
—Recuerdo que una vez derrotó a Superman, así que era esperable —dijo Omni-Man, poniéndose espalda con espalda con su hijo.
—¡Sal de ahí, cobarde! —gritó Invencible con frustración—. Sal de ahí y te mandaremos con el resto de tus amigos. ¿Qué se siente, eh? ¿Qué se siente saber que eres la última mierdecilla de pie de la Liga de la Justicia?

Ante ambos viltrumitas, una energía roja empezó a materializar a un hombre en una oscura armadura azul, con capa y una gran equis sobre su pecho. Su cabeza resaltaba, claramente inhumana y de color verde.

—Voy a hacer que se arrepientan de cada vida humana que arrebataron —sentenció Martian Manhunter.
Padre e hijo se arrojaron contra el marciano, quien hizo lo propio mientras hacía crecer sus brazos para ganar fuerza. Un puñetazo a cada uno fue suficiente para mandarlos a volar a direcciones diferentes, siendo Omni-Man alzado a los cielos y a quien persiguió. Omni-Man no logró reponerse antes de recibir un golpe ascendente al mentón, seguido de una serie de golpes contra su cabeza. Nolan logró reaccionar y bloquear un golpe de su enemigo para aproximarse y responder. Dos puñetazos fueron para desestabilizarlo, y lo remató con un mandoble descendente a su cabeza. Ahora fue el marciano quien cayó en picada, con el viltrumita yendo tras él. John se movió a un costado para esquivar a su enemigo y le conectó un codazo en la espalda, escuchando algo crujir.
El Detective Marciano dejó caer a Omni-Man mientras se volvía intangible, permitiendo que Invencible lo atravesase. Volvía en fase para tomar del tobillo al híbrido y jalarlo hacia si mismo, dándole un puñetazo en la boca.
—¡Estamos intentando salvar vidas, imbécil! —gritó Invencible mientras era tomado del cuello—. Podrías unirtenos, y ayudarnos. ¿Crees que podrás contra todo el Imperio Viltrumita?
Invencible intentó golpearlo con su puño izquierdo, pero Martian Manhunter se lo atrapó y empezó a apretar, escuchando como aquellos huesos se iban rompiendo.
—Para Superman y Wonder Woman toda vida era sagrada. Imagino que ellos te intentarías convencer de que lo que haces está mal. Pero yo no soy como mis amigos fueron.
Detective Marciano soltó a su enemigo para volverse intangible, siendo ahora Omni-Man quien lo atravesó sin dañarlo. J'onn volvió a su forma sólida y tomó de la capa a Nolan para hacerlo chocar contra su propio hijo.
Omni-Man logró reincorporarse y voló hacia J'onn, logrando darle un puñetazo en el estómago. Sin darle margen, el viltrumita asoló con puñetazos a su enemigo, impactando por todo su torso y cabeza. Detective Marciano generó dos brazos que salieron de su cintura con los que atrapó los brazos de su enemigo, y uso sus brazos superiores para sujetarlo de la cabeza. El marciano disparó sus rayos oculares sobre los ojos de Nolan, quien luchaba inútilmente por liberarse. En un primer momento solo gruñó, pero pronto empezó a gritar de forma agónica.
Omni-Man intentó patear a Martian Manhunter, pero este elevó su cuerpo y lo puso en paralelo al suelo mientras aumentaba la potencia de sus rayos marcianos. Concentrado en su ataque, esta vez no pudo sentir a Invencible que volaba a toda velocidad hacia él. Y aprovechando la posición del marciano, lo embistió con ambos puños por delante. Mark no solo atravesó a John, sino que lo partió por la mitad.
El último guerrero de Marte gritó de dolor por el impacto, aflojando su agarre y deteniendo sus rayos ópticos. Omni-Man aprovechó para lanzar un golpe doble hacia el pecho del héroe, logrando sacárselo de encima. Mark observó como ambas partes del último miembro de la Liga caían hacia el vacío, y con él la esperanza de aquel mundo.
—Papá, ¿esta bien? —preguntó Mark, apoyando su mano en el hombro de su padre.
—Siento que me trituro los ojos —exclamó el mayor, tomándose del rostro—. Voy a tardar en curarme de esto, pero estaré bien.
—Déjame que te ayude —dijo Mark, poniéndose el brazo de su padre sobre los hombros—. Ya terminó.
—¿El marciano esta...?
—Muerto —dijo Mark—. Cuando estuve con Los Titanes aprendí algunas cosas. Detective Marciano se vuelve más vulnerable cuando crea extermidades o ensancha sus brazos ya que tiene que desviar masa de otras partes de su cuerpo. Solo aproveché eso.
—Chico listo —dijo Omni-Man con una sonrisa orgullosa—. Vamos a descansar un poco. Detective Marciano era la mayor amenaza que quedaba, el resto de los héroes no son un gran desafío.
Los dos viltrumias se marcharon del campo de batalla, sin saber que un pequeño dron los estaba observando.
—Bueno, por un momento casi me dio esperanza de que iba a ganar —exclamó Alexa Luthor, observando la transmisión.

—Incluso luchando en desventaja, J'onn J'onzz estuvo a punto de ganarles a los mismos seres que acabaron con Aquaman y Wonder Woman —dijo Nicole Fury, tomando entre manos un cigarro.

—Sí al menos Superman siguiera vivo, él y el marciano hubieran sido más que suficientes para acabar con Omni-Man e Invencible.
—Fue justamente la muerte de Superman a manos de ese invasor de otro mundo lo que motivo a Omni-Man y a Invencible a revelarse contra la humanidad —respondió la mujer de un ojo, dándole una calada a su cigarro.
—Parece el fenómeno de la tormenta perfecta —aseguró Luthor—. Primero desapareció esa chica del martillo, Thor, y luego el resto de tus Avengers. Superman muere, la Liga comienza a resquebrajarse, Green Lantern y la Capitán Marvel fueran del planeta por quién sabe qué, y ahora esto. Todo perfilado para la caída de la Tierra.
—A veces eres tan cínica como tu padre —respondió Fury con fastidio—. Y para cínicas tengo suficiente con...
Ambas mujeres observaron a su alrededor, como si buscarán a alguien.
—OdiO cuando hace eso —dijo la ojiverde—. Pero supongo que no soportó ver a su último compañero caer.
—Necesitamos reunir a más héroes para planear una contra ofensiva —dijo Fury—. Grayson no se ha reportado en su búsqueda, así que tal vez desertó o simplemente se murió por quién sabe que. No se ha sabido nada de Los X-Men desde que Omni-Man arrojó el Hellicarrier sobre la mansión Xavier, y ambas sabemos lo que ocurrió con los 4 Fantásticos.
La conquista de la Tierra todavía mostraba una clara resistencia a los dos viltrumitas y la amenaza de su venidero imperio. Pues, ¿cómo era posible doblegar el espíritu de una raza cuya historia estaba cubierta por la sangre derramada en nombre de reyes, emperadores, del honor y la conquista? En cierto punto, no eran diferentes a los viltrumitas.
Mark salía de la ducha en su base de avanzada, con sus heridas aún frescas pero ya sin derramar sangre. Camino por pasillos iluminados, donde diversos traidores a su especie operaban dia y noche en beneficio del Imperio. Finalmente llegó a su dormitorio, donde una escena atroz lo esperaba.
—Hola, Eve.
Atom Eve, también conocida como Samantha Eve Wilkins, se encontraba recostada en la cama. La otrora heroína estaba paralizada por su cuello roto, de la mano de aquel al que alguna vez amo. Ahora estaba reducida a esa cama, sin poder moverse o hablar. Vestida con un pijama fino de color rosado, y siendo vigilada por médicos a casi todas horas. Pero sus ojos todavía expresaban lo que su boca no podía. Al ver a Mark, lo fulmino con una mirada llena del más visceral odio, sin rastro alguno del profundo amor que alguna vez compartieron.
—Déjennos solos —ordenó Invencible, siendo inmediata obedecido por los doctores.
Cuando ambos se quedaron en soledad, el varón sacó de un cajón de la pequeña mesa de luz un pote de lubricante, el cual al abrir se notó que estaba por la mitad. Se sentó en la cama y apoyó suavemente su mano sobre el muslo interno de la mujer.
—¿Cómo estas, Eve? —preguntó, aún sabiendo que no habría respuesta—. Perdón que no he podido venir a verte, han sido días muy ocupados. Pero pronto no quedará ninguna resistencia.
La mano de Mark se paseó suavemente por el muslo de Eve, subiendo hasta cerca de su intimidad.
—Me sorprende que los Titanes no hayan lanzando un contraataque para recuperar la torre. No lo lograrían, pero sigue siendo una sorpresa. En verdad te lo digo, Eve, quisiera que todos hubieran comprendido la verdad y se hubieran unido a las filas del Imperio Viltrumita.
Mark acarició con cuidado la mejilla de Eve, limpiando una lágrimas que rodaba por esta. Y su mano continuó bajando, tocando el cuello de aquella mujer hasta llegar a su busto. Lentamente comenzó a desabrochar sus botones.
—Sé que me odias, Eve. Pero con el tiempo lo entenderás. Todo lo que yo hago es por el bien de este mundo. Y tú eres mi mundo. Te amo tanto...
Mark dejó al descubierto los pechos de Eve y empezó a besarlos, primero despacio pero pronto poniéndose más intenso. Los senos de la joven apenas cabían en las fuertes manos del viltrumita, quien los apretaba y chupaba hasta sentir aquellos pezones ponerse duros.
Eve no hablaba, y fijo su mirada en el techo como si eso pudiese alejarla de aquel enfermizo lugar. No podía evitar soltar pequeños quejidos y gémidos, los cuales ponían cada vez más duro al invasor.
Los besos de Mark fueron bajando, llegando incluso a darle pequeñas mordidas en las costillas, en la cintura y el abdomen. Como si no fuese suficiente haberla dejado en aquel estado de incapacidad, el invasor la marcaba como si fuera suya.
Siguió bajando, mientras con sus manos le quitaba la parte baja del pijama, hasta dejar su sexo expuesto. Separó sus labios vaginales con los dedos y sumergió su lengua en aquel coño rosado, sintiendo su dulce sabor invadir su paladar. Mark la sujetó de la cintura mientras se entregaba completamente, sumergiéndolo su rostro entre aquellas piernas inmóviles. Aprovechó sus poderes para mover su lengua a súper velocidad, impactando contra cada nervio de aquel coño una y otra vez. Retiró su lengua solo centrar su atención en su clítoris, empezando a chuparlo mientras sumergia sus dedos en el pote de lubricante. Eve seguía emitiendo quejidos, incluso sin sentir nada. Físicamente, no sintió los besos ni las mordidas. No sentía como la lengua de Mark azotaba su clítoris ni como sus dedos se hundían en su coño. La lesión en sus vértebras le impedía sentir cualquiera de esas cosas. Pero su mente sentía el dolor de ser tomada a la fuerza por aquel monstruo que una vez amo.
—Ya estas bien lubricada, Eve —exclamó Mark mientras se ponía cara a cara con su victima—. Esta vez no te lastimare como las otras veces.
Mark tomó su miembro y con cuidado lo fue metiendo, sintiendo como el lubricante ayudaba a abrir aquel coño dulce pero insensible. El viltrumita gimió y empezó a moverse de adelante hacia atrás, procurando hacerlo lento en un primer momento. Eve intentaba desviar la mirada, mientras las lágrimas caían de sus ojos ya cansados. Invencible apoyó sus manos en la cama, aferrándose a las sábanas mientras sus embestidas se iban haciendo más fuertes. Entregado a su oscuro y egoísta placer, disfrutaba del cuerpo de la que fue su amada como si de una simple muñeca de trapo se tratase. En cada movimiento impactaba hasta el fondo de la mujer, y sacudía ligeramente la cama sin importar el peligro de aquello. Sus gemidos resonaban en aquella habitación donde antes hubo risas y alegría.
—Te amo, Eve... te amo tanto...
Aquel enfermo conquistador, embriagado de un placer egoísta y profano, continuó moviendo sus caderas cada vez más rápido. Sin piedad por la mujer a la que decía amar, embistió más profundo y más fuerte, azotando un punto G ya inerte. Pero para él aquello era el paraíso. Para él, era como volver a hacer el amor como cuando ambos eran héroes. Y aquel placer lo llevó a su clímax, acabando por soltar grandes cargas de su semilla en el interior de la mujer. Poco a poco se apartó, observando aquella vagina largar los restos de su semen. Y los ojos de Eve, fijos en él con una expresión de dolor y desprecio.

—Quisiera seguir, Eve, pero sé que no es algo seguro. Pero tranquila, cuando el Imperio Viltrumita llegue encontraremos la forma de que todo vuelva a ser como antes. Ya habrás entendido que todo lo que hago es por amor.
—Yo... —dijo con un gran esfuerzo, pues la lesión que Mark le produjo incluso había afectado su capacidad para hablar—. Te odio.
Mark volteó hacia un costado, esquivando la mirada de la mujer a la que decía amar. Y de forma enfermiza, aquel monstruo se atrevió a hablar.
—No lo dices en serio, Eve. Solo estas dolida, pero pronto lo entenderás. Enviare a alguien para que te limpie.
Mark se vistió sin mirarla y salió de la habitación, dejando entrar a los médicos y enfermeros que atendían a la otrora heroína. Y ella quedó allí, encerrada no solo en la antigua torre de su equipo sino en su propio cuerpo. Impotente e incapaz de valerse por si misma. Obligada no solo a ser la muñeca inerte de un conquistador alienígena, sino que también a perder su orgullo al verse imposibilitada de tan siquiera limpiarse sin la ayuda de otro. ¿En qué mente enferma podría caber la idea de que aquello era romántico? Eve vivía un infierno, y lo único que podía esperar era morir.
Alexa Luthor y Nicole Fury se mantenían alerta sobre una azotea, buscando algo imposible de ver en los cielos. Pero el ruido de algo pesado aterrizando las hizo centrar su mirada hacia delante. Se escuchó una compuerta abriéndose, y se pudo ver lo que parecía el interior de un avión.
—Es divertido —exclamó Luthor—. Ni tú ni yo nos quedamos con Superman, pero la amazona si. Y ahora tu tienes su avión invisible.
—Cállate, Luthor —vociferó Bryce Wayne; Batwoman—. Logré contactar a alguien que nos será de ayuda.

—Sí —dijo Robin, con cierta alegría—. Ahora podremos acabar con esos viltrumitas.

De la nave descendió una mujer con un largo abrigo azul y rojo al igual que sus pantalones, los cuales por los dos colores simulaban unas botas rojas. Su cabello era rubio y largo, junto a dos intensos ojos azules.
—Me enteré de la muerte de mi primo, pero no esperaba ver la Tierra en este estado. Me llamo Kara Zor-El. He venido a ayudar en lo que pueda.

—Me acuerdo de ti —dijo Fury—. La Superwoman que ayudo a Superman contra Doomsday.
—Bueno, contigo ya son dos kryptonianos de nuestro bando —dijo Luthor.
—¿Dos? —preguntó Kara.
—Lo bueno de que seas Superwoman, es que no me caerán demandas por derecho de autor —dijo la mujer mientras volteaba hacia atrás—. ¡Supergirl!
Una fuerte brisa se hizo presente y una joven apareció entre los demás. Su cabello negro alborotado y sus lentes de sol iban a juego con su chaqueta de cuero, aunque lo más llamativo era la icónica S en su pecho.
—Entonces, ¿están listos para salvar al mundo o qué?

—¿Y ella es...? —preguntó Batwoman.
—Se llama Kona Kal-El —exclamó Alexa—. Mi hija, y la de Superman.
—¿Qué? —preguntó Wayne, sin poder esconder su sorpresa—. Es... imposible. Ella se ve...
—Demasiado mayor, lo sé —dijo Alexa mientras revolvía el cabello de la menor—. Medidas desesperadas me llevó a meterla en una cámara especial para acelerar su crecimiento. Otra cosa curiosa en el fin del mundo. Yo pude darle a Superman lo que ni tú ni la amazona pudieron.
—¿Le has arrebatado la infancia a una niña? —preguntó Kara.
—Estamos en guerra —interrumpió Fury—. Necesitamos todos los soldados posibles.
—Hey —dijo Supergirl, aproximándose a Robin hasta el punto de invadir su espacio personal—. Tim Drake, ¿no?
—¿Ah? —preguntó Robin, ligeramente sonrojado—. Soy, Robin.
—Sí, lo sé. Tengo esa información en mi cabeza —exclamó la joven, mirando de forma descarada al menor mientras se mordía el labio inferior—. Aunque eres mucho más lindo en persona que en las imágenes.
—Luthor —exclamó Batwoman, buscando algo en su cinturón—. Aparta a tu hija de mi protegido o...
—Kona —habló Alexa, llamando la atención de su hija—. Controla tus hormonas.
Supergirl retrocedió, quedando al lado de Luthor. Pero mantuvo su actitud y le guiño el ojo a Robin.
—Volviendo a lo importante —retomó la palabra Karen—. Debemos actuar rápido, pues la regente del Imperio Viltrumita se aproxima.