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Sinopsis

Encuentra aquí un relato o micro historia que te sacará de la cotidianidad del día o que tal vez... Te hará temer, enamorarte o dudar de ella.

Genero:
Other
Autor/a:
Damian y Mar
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

El día en qué conté mi historia

— Yo sólo quería escribir mi historia.

Fue lo único que le dijo la mujer al policía, después entrecerró sus manos en su regazo y cerró los ojos. No los abrió hasta que alguien golpeó ligeramente la mesa, acercándole una pequeña taza de café.

— ¿ Y bien? ¿Hay algo más que nos pueda decir sobre el cuerpo que encontramos?

— Todo está escrito, ya no hay necesidad de que yo diga nada.

Los oficiales se quedaron viendo fijamente a la señora, esperando que por obra divina volviera a abrir la boca para soltar algún trozo de información, pero por más que lo intentaron nada pasó. Sus labios estaban sellados.

Abrieron el sobre que tenían en la carpeta de evidencias y se encontraron con que no era larga ni intrincada, era más parecida a cuando alguien escribe algo para simplemente no olvidarlo.

Sé que van a llegar pronto porque el olor ya se escapa de mis paredes, así que dejo la humilde explicación de por qué lo hice.

Yo siempre quise escribir, ser una gran novelista y que me dieran un premio por mis libros pero yo soy más bien escueta, no se me da alargar las cosas más de lo necesario, así que simplemente decidí que mi historia si saldría a la luz pero no por mi mano. Intenté de muchas maneras hacerlo bien pero yo lo que quería era que el mérito fuera mío, enteramente y por siempre mío. Así que me uní a varios clubs de escritura hasta que encontré a la persona indicada. Allí estaba ella, era buena escribiendo casi cualquier género y lo que me era más conveniente, nadie la conocía, no era famosa y sus redes sociales eran tan impersonales que sería demasiado fácil hacerse pasar por ella.

No relataré como fue que la convencí, que la sedé y secuestré porque probablemente ustedes ya lo hayan averiguado. La cosa es que yo planeaba liberarla y convencerla (o amenazarla) de que no dijera nada, de que si el libro era un éxito (y probablemente lo vaya a ser) no fuera a reclamar su autoría. Ella jamás cedió. Escribió el libro con la total seguridad de que alguien la buscaría y la encontraría escribiendo mi historia en el sótano, después aseguraba que se encargaría de que le hicieran entrevistas en todos los medios para que conocieran sus dos historias: la del secuestro y la del libro. Al final todo su discurso me resultó tan exasperante que decidí que en cuanto escribiera el final, lo leyera y me gustará el resultado su vida tendría que encontrar el final, trascender por así decirlo aunque con cierto grado de dolor por las molestias causadas a mi persona. El resto de la historia se cuenta sola.

Espero encuentren el castigo adecuado, aunque sea cual sea me gustaría pedirles mi libro. Planeo leerlo hasta memorizarlo.

Los policías se voltearon a ver con una mueca de confusión ¿Cómo alguien podía ser tan frío? Todo indicaba a qué la agresora tenía cero remordimientos, su motivo fue más fuerte que cualquier otro sentimiento humano, ella solo quería su libro, su historia y nada más. ¿Cuál sería el lugar adecuado para un ser así? Podrían mandarla a la cárcel pero saldría bajo licencia de buena conducta pues quitando el hecho de haber asesinado a alguien era una ciudadana destacada, todo su historial había estado limpio hasta el día de hoy. ¿Y si la envíaban al psiquiátrico? Tendría que ser uno de alta seguridad pues el crimen había sido totalmente sangriento y meditado, además de que en un asilo para locos ella tendría lo que pedía, tiempo suficiente para memorizar su libro.

Pasaron los días y el juez decidió mandarla al psiquiátrico del condado catorce, pues ahí tenían una subdivisión de casos especiales. Ella seguía sin proferir palabra alguna, tan solo abrazaba su preciada pseudo creación como si fuera el mismo aire que le permitía seguir con vida. La única diferencia fue que en cuanto puso un pie en el asilo volteo a ver a sus captores, regalando una amplia sonrisa que dejaba al descubierto sus amarillentos dientes y haciendo que una simple pregunta se instalará en lo más profundo de sus mentes:

¿Cuál era la historia que atesoraba aquel monstruo como un mágico tesoro?