Hinata Sensei

Sinopsis

Naruto uzumaki un mal estudiante pasa el fin de semana con su maestra de matematicas Hinata Hyuga. Personajes mayores de edad, parodia

Genero:
Erotica
Autor/a:
karu6999
Estado:
Completado
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1



La prestigiosa institución era la Konoha High School, dirigida por el estricto y elegante Toneri Ōtsutsuki, de 40 años. Alto, de traje impecable, mirada casi luminosa y una obsesión enfermiza con el orden, Toneri era el tipo de director que sabía si alguien masticaba chicle en el aula… desde su oficina.

Su esposa, Hinata Hyūga, de 38 años, era profesora de matemáticas. Seguía usando su apellido Hyūga por respeto a su familia, y porque, según ella: — otsutsuki suena a empresa sospechosa—

Ella era dulce, paciente y tenía esa mirada serena que hacía que medio alumnado sacara mejores notas… y que cierto estudiante sacara ideas equivocadas.

Ese estudiante era Naruto Uzumaki, de 18 años. Problema oficial de la escuela. Suspendía historia, geografía y hasta educación física (algo que nadie entendía). Pero lo que más lo motivaba a ir a clase… no eran precisamente las ecuaciones.

—¡Buenos días, Hinata-sensei! —decía Naruto cada mañana, exageradamente sonriente y mirando el escote de la mujer.

Hinata, profesional como siempre ignorando la mirada del rubio: —Buenos días, Naruto. ¿Trajiste la tarea? —

—Claro… emocionalmente sí.

Desde el pasillo, una presencia helada se hacía sentir.

Toneri.

—Uzumaki… mi oficina. Ahora.

La oficina de Toneri era minimalista, blanca, casi celestial. Naruto decía que parecía “el interior de una nave alienígena cara”.

—Uzumaki —empezó Toneri, entrelazando los dedos—. ¿Podrías explicarme por qué tu promedio general es más bajo que la temperatura del aire acondicionado?

—Estoy explorando caminos alternativos al sistema tradicional —respondió Naruto.

—Eso no es una respuesta válida.

—¿Y casarse con la profesora de matemáticas sí lo es?

Silencio.

Si las miradas mataran, Naruto ya sería un recuerdo escolar.

La rivalidad no era secreta. Los alumnos apostaban cuánto tardaría Naruto en recibir otra detención. El récord actual: 1 dia sin incidente.

En medio de ese caos estaba Ada ototsuki de cabello curioso azul-rosa, de 18 años. Inteligente, misteriosa y con una presencia que hacía que todos se quedaran mirándola… literalmente. Era la estudiante más popular sin intentarlo.

Naruto la consideraba una loca.

—Naruto, si vuelves a coquetear con mi madre, mi padre activará protocolo destructor —dijo Ada una vez, sonriendo peligrosamente.

—Solo soy amable.

—Le guiñaste el ojo y le miras mucho los pechos.

—Fue un tic nervioso, y no es intencional... creo.

El pequeño Daemon, de 7 años, era aún peor. Genio precoz, alumno adelantado y con una sinceridad brutal.

Un día, en pleno pasillo:

—Mamá, ¿por qué el rubio tiene cara de idiota al verte?

Naruto casi se atraganta con su bebida.

Hinata, roja como tomate. Toneri… invocando paciencia ancestral.

Esa mañana, Hinata preparó el desayuno.

—Toneri, ¿podrás venir hoy a cenar temprano? Ada tiene presentación—dijo la mujer de ojos perlas.

Él revisaba correos en su tablet. —Imposible. Auditoría académica—

—Oh… entiendo— contesto Hinata sonriendo. Pero sus ojos mostraban una pequeña sombra.

Desde la puerta, escuchando sin querer, estaba Naruto Uzumaki… que había llegado temprano para “estudiar”.

En realidad, quería verla sonreír. Y esa pequeña tristeza le molestó más de lo que esperaba.

Operación: Atención Naruto tenía una teoría.

“Si el director se enfoca en su trabajo… yo haré que la profesora se enfoque en mí.”

Y su método era tan brillante como terrible.

Primero: interrumpir clase.

—Profesora, ¿las ecuaciones cuadráticas pueden aplicarse al amor imposible? — pregunto Naruto fijando su vista en la ojiperla.

Todo el salón de clases rieron ante el descaro del uzumaki.

Hinata se sonrojo a niveles cósmicos. —Naruto, eso no es apropiado. — regaño la ojiperla al rubio.

Segunda fase: llegar sin uniforme correcto.

—Lo olvidé accidentalmente— dijo el rubio con la camisa abierta mostrando sus musculos a la mujer.

—Detención —contesto Hinata, tratando de sonar firme y evitando morderse el labio al ver al atractivo rubio.

Naruto sonrió internamente al salir todo perfecto, pero buscaba la detención privada

Hinata supervisaba la detención después de clases, pero solo había un alumno.

—Naruto-kun… ¿estás buscando castigos a propósito? — pregunto ella.

Él chico rubio fingió inocencia. —¿Yo? Jamás—

Hinata suspiró —Eres inteligente. Podrías hacerlo mejor.

Naruto la miró, esta vez sin bromas —Si hago todo bien… usted apenas me nota.

Hinata parpadeó. —Eso no es cierto —

—Cuando saco malas notas, viene a explicarme. Cuando me porto mal, me llama la atención. Cuando estoy callado… soy invisible— comento Naruto y había ensayado eso ultimo muy bien.

La sinceridad la desarmó un poco.

Antes de que la mujer pudiera responder, Naruto intentó levantarse rápido para recoger unos libros y tropezó con la pata del escritorio.

Terminó sujetándose de su cintura para no caer.

Ambos quedaron congelados.

Naruto sonrio, y Hinata estaba completamente roja.

—¡Naruto!

Se separaron inmediatamente.

Desde la puerta, una voz fría:

—Uzumaki.

Toneri entró sin emoción visible. —Reunión de padres en cinco minutos, Hinata. No olvides los informes —

Ni siquiera miró el momento incómodo. Ni preguntó si todo estaba bien. Solo agenda. Solo trabajo.

Naruto notó el detalle de la indiferencia del director.

Hinata bajó la mirada un segundo antes de asentir. —Claro.

Toneri se fue del lugar.

Naruto sintió algo extraño. No eran celos exactamente… era molestia. Competencia absurda ya que el ototsuki no merecía a tremenda hembra.

Al día siguiente, Naruto organizó una protesta ridícula en el patio:

“Más recreo = más felicidad estudiantil”.

Carteles mal hechos. Gritos exagerados.

Resultado: oficina del director.

—¿Tu objetivo es sabotear mi escuela? —preguntó Toneri.

—Mi objetivo es mejorar el ambiente emocional.

—Tres días de suspensión interna.

Naruto sonrió.

Perfecto. Más tiempo supervisado por Hinata.

Conversación inesperada

Esa tarde, Hinata lo encontró limpiando pizarras como parte del castigo.

—No entiendo por qué haces esto.

Naruto dejó el borrador.

—Porque alguien debería recordarle que usted también merece atención.

Ella se quedó inmóvil.

—Tu comportamiento no es la manera correcta.

—Lo sé… pero al menos la hago reír un poco.

Hinata no pudo evitar sonreír suavemente.

Y en ese momento, Toneri los observaba desde el pasillo.

No con ira.

Con distancia.

No sentía amenaza real. Confiaba en su matrimonio. Confiaba en Hinata.

En la noche residencia Ōtsutsuki

Ada, Ada, dejó su teléfono sobre la mesa. —Papá, ¿sabías que mamá sonríe más cuando regaña al rubio? — comento la chica.

El pequeño Daemon añadió: —El caos genera emoción. Tú generas Excel.

Toneri escucho en silencio las tonterías de sus hijos Daemon y Ada.

Esa noche, llegó temprano a casa.

Hinata se sorprendió al verlo.

—¿Terminaste temprano?

—Delegué responsabilidades.

Se sentaron juntos en el sofá. Sin escuela. Sin estadísticas.

Mientras tanto Naruto miraba el techo pensando en su habitación. —Tal vez no necesito más castigos… para llamar la atención de sensei— recordó el rubio la manera en que la mujer se sonrojaba cuando el accidentalmente la manoseaba un poco fingiendo inocencia.

Toneri iba a expulsar a Naruto en cuanto pudiera, pero el cómo rector y director debía soportarlo, pero todo se vino abajo en plenas vacaciones de verano, luego de enterarse que Jiraiya el padrino del chico rubio era millonario, este le pidió de favor que cuidara a Naruto por una semana.

El ototsuki iba a negarse ya que conocía al chico, además tenía una esposa y dos hijos, su hija mayor Ada compañera del rubio, y no quería que Naruto se propasara con ella, además su Hinata que era ama de casa tendría que vigilar al chico en todo momento…

Pero la avaricia de Toneri pudo mas que el, acepto la donación de 5 millones de Jiraiya a cambio de cuidar al chico de solo 18 años que podía pasar...

En otro lado Jiraiya suspiro aliviado, Naruto era un chico enérgico y muy precoz, al parecer konoha high estaba sirviendo muy bien, ya que no tenían reportes del rubio seduciendo a las maestras como en las otras 3 escuelas donde lo expulsaron …

Toneri miro al chico rubio que estaba en su oficina, Naruto lo miraba retador como siempre, pero el se contuvo de castigarlo, y le aviso que se quedaría en su casa y conocería a Hinata y los chicos.

—Estas seguro, director Toneri… me quedare una semana hasta que ero-sennin y Tsunade-bachan vuelvan de América, ttebayo— comento el chico de pelo rubio mencionando a su padrino y a la rubia tetona.

—Claro uzumaki … porque no además mi esposa Hinata y mis dos hijos Daemon-kun y ada-chan estarán ahí, pueden jugar videojuegos o lo que sea, además Hinata cocina buena comida — comento Toneri encogiéndose de hombros

—Oh… ok de acuerdo— respondió Naruto maliciosamente ya que la mujer de ojos perlas era su maestra de Matemáticas y pasaría una semana en la casa de ellos.