Archivo de Media Noche (Vincent Sinclair)

Sinopsis

Vincent Sinclair x Lectora ¿Que pasaría sí eres el crush platónico de un asesino serial? ¿Que pasaría sí por azares del destino, terminas encontrandote con él?

Genero:
Horror
Autor/a:
Zohar
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Introducción

El calor enmanante del caldero de cera hirviendo, hacía de aquel sótano una especie de horno gigante, por ello, era importante mantener la temperatura regulada, de otra forma, aquél encierro de valor y los objetos que alrededor podían llegar a causar un enorme e inestable incendio.

¿Quién quedría estar atrapado en medio de uno? Ser consumido por el fuego, el ardor en la piel sería espantoso, quizá es por eso que dicen que morir quemado es una de las peores sensaciones que puede haber, y era justo eso lo que una persona estaba viviendo en carne propia, más no era una llama lo queo consumía, y de su garganta no podían liberarse gritos de auxilio, y su cuerpo no podía agitarse a pesar del enorme dolor que estaba sintiendo, un dolor aberrante que lo hacía derramar lágrimas una a una, lo único que podía hacer, una mirada de horror y la cabeza con pensamientos suplicantes de que un milagro sucediera para ser salvado, no importaba sí tenía que vivir el resto de su vida con la piel destrozada, pero necesitaba ser salvado, que algo sucediera. Sin embargo, en su mente también sabía que aquellas súplicas mentales eran ajenas a sus posibilidades, todos sus compañeros de campamento habían sido brutalmente asesinados y él, siendo sólo un adolescente de 13 años, no tenía ni una sola oportunidad de escapar.

Su captor, portando una máscara que apenas dejaba visible dos huecos oscuros donde debía haber ojos, cabello largo y enmarañado, impacibilidad, insensibilidad, por más que lo miraba con miedo, deseoso de que aquel monstruo tuviera un poco de piedad, pero la piedad no existía ahí. Le había apuñalado una pierna, esas que alguna vez el consideró las más valiosas y que le asegurarían un futuro deportivo exitoso, todos se lo decían, sus padres, sus maestros, su entrenador, sus amigos, hasta los mas envidiosos de su equipo.

Muchísimas veces se visualizó a sí mismo ganando premios importantes, saliendo en televisión, consiguiendo una novia que quizás fuera súper modelo, teniendo una mansión enorme y conduciendo esos carros súper costosos que sus ídolos tenían.

Sé brutalmente torturado y asesinado a su corta edad, definitivamente era algo que jamás pensó que le podría pasar.

Un equipo de fútbol de niños de entre 12 y 14 años, un chófer qué quiso tomar un atajo debido a que llego tarde porque un día antes había bebido hasta la madrugada, dos entrenadores y un padre de familia que se había ofrecido cómo chaperón. Ninguno pudo hacer nada, y él, que casi lograba escapar, termino chocando con la realidad cuando aquel monstruo lo alcanzó con una facilidad increíble y se lo llevó aquel sótano de terror.

La pierna apuñalada o los golpes físicos eran lo menos doloroso, haber visto a sus compañeros ser decapitados, desmembrados era lo de menos, lo que ahora lo mataba era que su cuerpo había sido bañado en cera hirviendo, inyectado con una especie de sustancia que no le quitaba el dolor, pero que si le impedía moverse.

Era tratado cómo un muñeco. Parecía una pesadilla de película de terror, de esas dónde sabes que el villano ha ganado y sólo te queda aceptar tu cruel destino: una muerte lenta y dolorosa que podía ser de solo horas o tal vez extenderse por días, aquél fue su triste destino, pues ni siquiera un niño conmoveria a aquellos crueles y desalmados captores.

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Prisa, lo que para la víctima era un momento eterno, para él tenía que ser un trabajo rápido, pues, aquel día tenía otro pendiente. Algo extraño viniendo de él...

Por lo general, le encantaba darse su tiempo para trabajar con los cuerpos, no le importaba pasar toda la noche ahí, o incluso no salir en días de su taller, pero desde hace 6 meses algo había cambiado en su rutina nocturna de los sábados.

Un programa de televisión.

Aunque claro, con todo y que existía un pasatiempo, no dejaba de ser un artista entregado, uno que no abandonaría su máxima pasión: crear figuras de cera humanas.

Podemos decir que los artistas son excéntricos, desde Davinci que diseccionaba cadáveres para entender y analizar mejor la anatomía humana, pasando por Van Gogh que creía que comer pintura amarilla era felicidad (o quizá solo quería suicidarse por su depresión) hasta este escultor que acechaba inteligentemente a desafortunados viajeros perdidos, para llevarlos a convertirse en una más de sus fantásticas obras pensadas para honrar la memoria de su fallecida madre... pero, en esa misma práctica honrrativa, no pasaba desapercibido que realmente disfrutaba la crueldad con la que llevaba a sus víctimas al fin de sus caminos. La tortura con la cera hirviendo y colocarlos como si se tratase de simples esculturas adornativas, incluso había ocasiones donde se acercaba estas y las observaba impasible, porque incluso después de dos días, muchos seguían vivos y derramando lágrimas.

Era un éxtasis que no cualquier artista podía experimentar, ver tus obras y sentir que son algo más que un cuerpo vacío, que literalmente tuvieron un alma que decidiste atrapar, que sus ojos reflejen aquél martirio del que fuiste el innegable autor. Una pieza de arte desde el primer vistazo y hasta sus últimos alientos.

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Siete minutos para la media noche, justo a tiempo, su obra estaba terminada, ya solo lo dejaría ahí mientras la cera terminaba de endurecerse.

Subió las escaleras que conectaban el taller con su vivienda, una casa linda, pero descuidada en cuanto a la limpieza, tres hombres y un perro, en realidad los temas de higiene no le eran importantes a ninguno de los tres. De vez en cuando barrian, de vez en cuando lavaban algunos trastes y utensilios, el olor a perro y otras cosas ya se les había hecho familiar, no les molestaba.

El artista de la máscara apreció algunas huellas en el suelo que iban desde la entrada y hasta las escaleras, lodo, seguramente el menor de sus hermanos ya estaba en casa y había subido a descansar. La tranquilidad y la falta de gritos anunciaba que su otro hermano no estaba en casa ¡Perfecto!

Caminó hasta la sala y encendió el televisor, subió el volumen, faltaban dos minutos para la media noche. Se dirigió a la cocina y buscó algún alimento, ahora justo recordaba que no había comido nada en todo el día, y del anterior apenas tenía el desayuno, tratar tantos cuerpos era un trabajo largo, de hecho, él debería estar durmiendo ahora, la pesadez en sus ojos era el claro síntoma de su necedad de sueño.

Pero no dormiría hasta verla.

Una lata de su soda favorita, pasta fría que quién sabe cuánto tiempo llevaba en la nevera, jamón y queso, una cena que ni siquiera se veía antojable pero era lo que había.

— ¡BUENAS NOCHES INVESTIGADORES! —la voz en la televisión anunciaba el inicio del programa, el artista fijó su vista en la pantalla y caminó hacia el sofá para finalmente sentarse— ¡BIENVENIDOS A UN NUEVO CAPÍTULO DE EL ARCHIVO DE MEDIA NOCHE!

Un estúpido programa de investigación paranormal y exploración urbana. ¡Dah!

En realidad no era un gusto extraordinario y no podía decir que el programa fuera la novena maravilla del mundo, además de que dependía mucho del morbo, la sexualización de sus presentadoras, y una nula responsabilidad con el equipo que exponía a su gente a cosas realmente peligrosas.

El Archivo de Media Noche era un programa en vivo que se presentaba un día a la semana, justo a las 00:00 horas. Tenía tres presentadoras atractivas, parecía que cada una cumplía con un fetiche masculino específico:

Zuri era una chica afroamericana, una personalidad ruda, y un cuerpo muy bien trabajado, era la más alta de las presentadoras midiendo casi 1.80 m.

Sussane, la más popular de las tres, una chica rubia y delgada, cuerpo bastante estilizado, la más bajita de las presentadoras con apenas 1.50 m.

(...), una latina de cabello oscuro, contextura media y una delantera que resaltaba bastante, estatura de 1.63 m.

Las tres presentadoras eran llamativas, y fueron clave para atraer mucho público masculino, en cada programa las hacían vestirse de formas no muy adecuadas para exploraciones urbanas, sin contar las obvias tomas a ciertas partes de su cuerpos. Pero eso no era todo, las tres chicas realmente demostraban ser valientes al exponerse no precisamente a un fantasma, sino a los peligros que representa meterse a lugares abandonados.

Podríamos mencionar el capítulo 10 dónde exploraban una vieja cabaña y al tratar de abrir una puerta, dieron con un nido enorme de avispas, las tres fueron picoteadas en vivo y el programa terminó con ellas en una clínica de urgencias.

O el capitulo 7 dónde investigando un edificio, se toparon con un vagabundo ebrio que salió desnudo de la oscuridad y dió tremendo golpe en la cabeza a (...) con un ladrillo, un milagro que saliera viva, le quedó una fea cicatriz en la frente, así que se tuvo que dejar el fleco.

Y que tal el capitulo 12 dónde Zuri se cayó de un segundo piso por el suelo inestable que se rompió mientras ella caminaba.

Los gritos siempre eran buenos, el morbo de verlas lastimarse también.

Y no es que fuera un sádico que buscara cualquier programa violento para entretener un fetiche, no lo necesitaba.

Fuera de la sexualización y los desafortunados accidentes, la narración y los lugares que investigaban eran interesantes, pero lo más interesante era aquella latina, su manera de expresarse, de explicar, la forma en que se desenvolvía, incluso los chistes que hacía para mantener la compostura en los lugares más tétricos, sucios, o peligrosos, el cómo incluso no le molestaba evidenciarse llena de piquetes y con la cara hinchada, y sus investigaciones...

¡Wow!

Literalmente esa chica parecía echarse el trabajo entero de investigar cada lugar al que iban, y te lo narraba mientras recorrían el supuesto sitio embrujado. Y ¿Para que negarlo? Verla se convirtió en algo que le gustaba, no sabía sí era sólo el aprecio a lo intelectual que podía lucir hablando de temas que pueden ser considerados simples, cómo los fantasmas, o que físicamente le resultaba inspiradora (al grado que había hecho algunos dibujos de ella en sus ratos libres), incluso el tono de su voz y ese acento marcado le producía una sensación positiva, y si nos vamos a lo turbio, se llegó a imaginar su rostro en las ocasiones que trabajó sus necesidades masculinas con cadáveres de chicas.

—El día de hoy vamos a visitar un monasterio que cerró después de un misterioso accidente, aquí murieron más de 80 personas, incluyendo dos clérigos y novicias, acompáñenos a investigar este archivo de media noche

¡Hoh! ¿Es que acaso un asesino en serie no puede tener un crush platónico?