Una Vida, Un Hogar por Yu Moond en Inkitt
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Una vida, Un hogar

Sinopsis

Ser padres a los 19 años seria algo sumamente difícil, pero sabían que podrían lograrlo [Regalo para @nessiewen]

Genero:
Romance
Autor/a:
Yu Moond
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

—Dime que es mentira—Dijo Bakugo mientras veía como Uraraka escondía la cabeza entre sus piernas mientras le mostraba una prueba de embarazo.

Bakugo y ella estaban más que frustrados por eso, se habían cuidado demasiado y algo en las pastillas fallo, aquella prueba era positiva. Uraraka se sentía demasiado avergonzada pro lo que estaba ocurriendo, en los planes de ambos aún no estaba formar una familia.

No llevaban mucho tiempo de relación, apenas once meses, los mismos once meses en los que se habían salido de la preparatoria. Su ingreso no era mucho, y Bakugo aún vivía con sus padres, Uraraka desde que termino la preparatoria había mudado a sola para estudiar la universidad.

—¿Y ahora que haremos? —Pregunto la castaña con algo de frustración en su voz.

—Lo más lógico que hay que hacer...—Dijo Bakugo desde el marco de la puerta.

La castaña volteo a verlo avergonzada y el simplemente se dio la media vuelta. Uraraka no entendió que ocurría con el rubio, ese era problema de los dos, y después escucho como Bakugo cerraba la puerta principal.

Uraraka se levantó del retrete a toda prisa, y se dio cuenta de que los zapatos del rubio ya no estaban, acaso ... ¿La había abandonado?

La castaña se encontraba sola en su departamento, no entendía que pasaba y comenzó a llorar de la frustración que sentía por que Bakugo la había abandonado. ¿Cómo demonios la abandonaba? Maldijo al rubio, estaba destrozada, en su mente mil escenarios pasaron por su cabeza, incluso paso un escenario donde Bakugo se casaba con otra burlándose de ella con un bebe en brazos.

Una telenovela mexicana se inventó en ese momento, pensando en que ella sacaría sola adelante a su pequeña criatura. Mas, sin embargo, dos horas después, Bakugo apareció nuevamente en la puerta viendo a Uraraka destrozada en el pasillo llorando.

—¿Qué demonios te pasa? —Dijo Bakugo alterado.

—Me dejaste sola—Dijo entre lágrimas la castaña.

—Tonta, no te deje—Bakugo se apresuró a intentar calmar la situación.

—Me dejaste te fuiste, te casaste con otra chica y nos dejaste solos—Uraraka dijo mientras lloraba desconsolada.

—¿Qué? ¿De qué demonios hablas?

—Que nos abandonaste, te casaste con...

—Eso ya lo escuché, pero ¡¿Por qué demonios dices esas tonterías?

—Por qué te fuiste, me dejaste aquí—Dijo la castaña.

—Fui a comprar un anillo, tonta.

—¿Un anillo? ¿Y eso por qué? —Uraraka dijo un poco más calmada.

—Por qué te hare mi esposa, tonta, es lo que debemos hacer, casarnos y darle una familia a ese bebé—Bakugo dijo avergonzado.

Los ojos cristalinos de la castaña brillaron, y comenzó a llorar nuevamente.

—¿Y ahora por qué demonios lloras?

—Porque estoy feliz—Bakugo se sorprendió por aquello que dijo la castaña.

Él no pensaba en huir de sus responsabilidades, quería hacer las cosas bien, y aunque no estuviese en sus planes y fuese demasiado joven el quería formar aquella familia con su novia.

—¿Qué demonios dijiste?

El grito de su madre retumbo en toda la casa. Los Bakugo estaban reunidos en la sala, Bakugo por primera vez en su vida tenía la cabeza baja, era algo que su padre nunca había visto en su vida.

—Cariño, tranquilízate.

—¿Tranquilizarme? ¿No escuchaste lo que dijo tu hijo?

—Sí, lo escuche, pero también escuche que quiere ser un padre responsable.

—Tiene 19 años, que responsable será a los 19 años—Mitsuki Bakugo estaba alterada por lo que su hijo acaba de decir.

—Entiendo que ambos sean jóvenes, y que no se cuidaron, pero estoy viendo que Katsuki quiere hacer las cosas bien, quiere casarse con Ochako-chan y cuidar de ese niño.

—¿Y dónde piensan vivir? —Mitsuki pregunto aun alterada.

—Por el momento en su departamento, con el dinero que gano en el estudio de fotografía pagara unos cuantos gastos.

—¿Unos cuantos gastos? Katsuki no te das cuenta de cuánto dinero se lleva un niño—Mitsuki dijo alterada.

—Cariño.

—Lo sé, lo sé, él está tomando sus decisiones, pero ¿Qué demonios le dirás a los padres de Ochako-chan?

—Aun no hablamos de eso...no sabemos si decirles o no aun...no tiene ni dos meses—Bakugo estaba avergonzado por lo que estaba diciendo.

—Katsuki—Su padre al fin hablo, y esto hizo que el rubio volteara a verlo —Esto es una decisión muy importante... ¿Estás seguro de lo que quieres hacer?

—Si—Dijo con firmeza para después levantarse del sofá—Es mi hijo, y no pienso dejar a Ochako sola, le compre un anillo con unos ahorros que tenía.

—¿Entonces se van a casar? —Pregunto su padre.

—Al menos por el civil—Dijo Bakugo.

Sabía que no tenía suficiente dinero para hacer una fiesta en grande, ni comprarle un vestido hermoso y esponjado como ella veía en aquellas revistas, pero sí tendría su apellido, y se haría responsable de su pequeño hijo y de Uraraka. Amaba a Uraraka y era lo menos que se merecía en aquella situación.

—Bien...dinos cuando y hablaremos con los padres de Ochako-chan—Dijo su padre con una sonrisa.

—¿Qué? Solo así lo dejaras ir—Dijo Mitsuki alterada.

—Cariño...Katsuki está tomando sus decisiones, y respetaremos eso, ¿De acuerdo? ¿Podemos hacer eso los tres?

Ambos madre e hijo aceptaron esa decisión del castaño. Bakugo después de eso se fue a su habitación a armar una maleta con ropa, y algunas cosas que tenía, no se podía llevar todo de una vez. Su padre desde la entrada de la habitación veía todo, además de que le dijo que podrían quedarse ahí cuando el pequeño naciera.

Mitsuki por su parte no estaba totalmente de acuerdo con aquella decisión, aún veía a Katsuki cómo un niño pequeño, no estaba de acuerdo con las decisiones de su hijo. Después de una hora, Masaru llevó a Bakugo a Katsuki al departamento de Uraraka dónde la castaña lo esperaba con la primera cena como una nueva familia.

Bakugo y Uraraka tenían una buena vida, con ciertas limitaciones en el dinero, pero lo poco o mucho que ganaban lo ahorraban para el día del nacimiento de su pequeño bebé, Bakugo trabajaba en un estudio de fotografía que era propiedad de uno de sus profesores en la universidad, él desde pequeño había vivido entre pasarelas y fotógrafos ya que sus padres eran unos importantes diseñadores.

Uraraka había llevado hasta entonces una vida más modesta, sus padres tenían una pequeña constructora que no iba tan bien, así que ella tuvo que conseguir algunas becas para entrar en la universidad. Trabajaba también en un pequeño local de libros de un amigo de la universidad. Atendía la caja registradora así que no tenía que hacer gran esfuerzo físico.

Uraraka la pasaba realmente mal con el embarazo, tenía malestares todo el tiempo, algo que muchas veces le impedía salir de la cama. Realmente creía que no había concebido un bebé con Bakugo si no un pequeño demonio que la atormentaba. No odiaba a su hijo, ni mucho menos odiaba estar embarazada, lo que realmente odiaba era sentirse mal y no poder disfrutar de esa bonita etapa.

Bakugo y Uraraka se casaron al tercer mes de embarazo de la castaña, decirles a sus padres los motivos por los cuales se habían casado fue mucho más difícil que decirles a los Bakugo. El padre de Uraraka había armado un gran escándalo en aquel restaurante donde los habían citado. Estaba muy molesto por el “descuido” de su hija y amenazo en que no los iba a apoyar económicamente de ningún modo.

Uraraka lloro demasiado aquella noche, pensando en que su familia ya no la quería por ese motivo.

—Escucha mochi—Dijo Bakugo mientras la abrazaba en la cama—Sé que te duele en este momento, y sé que estás pasando por demasiados cambios en tan poco tiempo, pero pronto pasara.

—Papá me odia.

—No te odia, solo que está asustado de que hayas crecido tan rápido—Bakugo intentaba consolar a Uraraka.

—¿Está decepcionado?

—No...el nunca estaría decepcionado...solo asustado, pero, aunque tengamos al bebé seguirás estudiando, y te graduaras con honores de literatura, y este hermoso bebé tendrá una bonita mamá que será una famosa escritora.

—Y tendrá un padre que será el mejor fotógrafo del mundo—Dijo Uraraka también abrazándolo.

Ella de algún modo sabía que Bakugo siempre estaría con ella.

Cierto día Mitsuki fue al departamento de Uraraka cuando Bakugo no estaba, al abrir la puerta la mayor se dio cuenta de que la esposa de su hijo se encontraba terriblemente mal, su rostro estaba completamente demacrado y en lugar de subir de peso por el embarazo había bajado aún más.

—No estas comiendo—Fue lo primero que dijo antes que cualquier cosa.

—Si...si lo hago...

—No, no parece—Mitsuki entro a la fuerza.

Ella inicialmente había ido a hablar sobre el matrimonio de ambos y de cómo les estaba yendo, pero al ver las condiciones de Uraraka se preocupó bastante.

—Me he sentido mal últimamente, los mareos y los vómitos matutinos han hecho demasiados estragos en mí.

—¿Y por qué no me llamaste? —Recrimino la mayor.

—No queríamos darles molestias...

—Has estado yendo a tus controles?

—Sí, cada mes, pero el doctor dice que es normal.

Mitsuki saco de su bolso su teléfono y busco el número de alguien, marcando inmediatamente a un médico para revisar cómo iba el bebé. Uraraka ya tenía cinco meses y era buen momento para saber sobre el sexo del bebe, además de en qué condiciones se encontraba ella.

Uraraka a pesar de todo recibió un buen pronóstico sobre su embarazo, el bebé iba creciendo sanamente, solo necesitaba cambiar su alimentación y tomar algunas vitaminas, los malestares cesarían pronto, según las recomendaciones del doctor.

Pero había otro punto importante, el sexo del bebe. Uraraka no quería saber el sexo de su bebé si Bakugo no estaba presente, él tenía que saber también, así que decidió no saber hasta el día del nacimiento. Pero le dio permiso a Mitsuki de saberlo, con la única condición de que no les dijera a ambos.

—Entonces la bruja sabe que es—Bakugo dijo por la tarde mientras le hacia la cena a Uraraka.

—No le digas así a tu mamá...y si...ella sabe.

—Me parece demasiado injusto eso—Dijo Bakugo un poco mal humorado.

—Lo sé, pero no quería saber hasta que estuvieras tu—Dijo Uraraka mientras comía una zanahoria en tiras.

—Sí, sí, ya se...pero ¿Cuándo nos dirá?

—Eso depende.

—¿De qué?

—¿Quieres saberlo ya? O ¿Quieres esperar a que nazca?

Bakugo estaba indeciso por lo esa pregunta, quería saber en aquel momento, pero a la vez quería que fuese sorpresa. No le contesto a la castaña y tan solo se limitó a servir la cena.

Fue una cena bastante tranquila, Bakugo estaba nervioso e indeciso que no hablo con Uraraka en toda la cena, era algo que le parecía extraño a la castaña, siempre le contaba cómo estaba su día, o que haría al día siguiente, pero esta vez no.

—Toma tu tiempo si—Fue lo único que le dijo Uraraka.

—¿Tu no quieres saber? —Pregunto Bakugo levantando la mesa.

—Si quiero...pero quiero más que nazca sano—Bakugo la conocía, y era una chica que no esperaba por nada, sabía que quería saber el sexo de su bebé tanto como él.

—Mañana iremos con la bruja para que nos diga.

—¿Qué?

—Dijiste que hasta que estuviera yo presente nos diría.

Bakugo se moría de nervios por saber el sexo de su bebé.

Había actuado durante todos esos meses fuerte para Uraraka, pero realmente se estaba muriendo de miedo. Tenía tanto miedo de no ser buen padre, tenía tanto miedo de no hacer bien su papel, ¿Podría alimentar a su bebé? ¿Podría siquiera cárgalo en brazo? Tantas preguntas, tantos miedos, que se moría de miedo de decirle a Uraraka. Tenía que ser fuerte para ella y para su bebé.

Los meses comenzaron a pasar, Uraraka comenzaba a mejorar con la alimentación y las vitaminas, a la vez que comenzaba a crecerle el vientre, Bakugo sentía tanta ternura de como el cuerpo de Uraraka cambiaba constantemente, de un día para otro veía como su pequeño bebé estaba creciendo en el vientre de su madre. Uraraka se dormía constantemente en el sofá mientras veía la televisión y Bakugo tomo la costumbre de recostarse en las piernas de la castaña, pegando su oído al vientre de esta.

—¿Me escuchas? —Susurro un día al vientre de Uraraka. Bakugo hizo esto mientras la castaña dormía, bueno, fingía para ver qué era lo que hacía su esposo—Soy tu papá... ¿Me escuchas?

Bakugo de alguna manea esperaba una respuesta, un golpecito, o algún movimiento que le respondiera.

—Papá está esperándote...papá quiere que crezcas fuerte para que cuando vengas con nosotros tu mami tenga una enorme sonrisa en su rostro—Uraraka quería abrazarlo por lo tierno que se veía, pero no podía hacer nada en ese momento, tan solo escuchar las palabras de Bakugo a su vientre—Tu mami se ve hermosa cuando sonríe, tu tendrás su misma sonrisa.

Y fue ahí cuando tuvo una respuesta, sintió como el bebé se movía dentro de Uraraka, Bakugo dio un respingo sentándose, viendo como Uraraka dormía. Fue un momento único para Bakugo, sintió como su corazón iba a explotar de amor por haber recibido aquella respuesta.

Salió huyendo de ahí, no podía permitir que Uraraka lo viera, era demasiado vergonzoso para él, y lo único que se le ocurrió hacer fue ir a lavar los platos sucios de la cena. No podía concentrarse en nada, tenía esa sonrisa boba en su rostro, algo que no pudo quitarse por meses.

Cada que podía hacia lo mismo, decirle hermosas palabras al vientre de la castaña cuando ella dormía, a veces se las decía en el sofá, otras cuando llegaba tarde de trabajar y veía a Uraraka ya dormida en la cama pasaba unos minutos observándola mientras acariciaba su vientre, le decía que sería grande y tendría a los mejores padres del mundo, también le decía que cuando creciera tendría muchos amigos, y jugaría todo el tiempo con sus abuelos. Bakugo amaba esa pequeña rutina, ese pequeño momento de amor con Uraraka.

La fecha próxima del nacimiento seria en diciembre, cerca de Navidad. Bakugo siempre estuvo nervioso por ese acontecimiento, Mitsuki les dijo que podían ir a vivir a la casa si estaban nerviosos, además de que después de que naciera su nieto se quedarían para ayudar a Uraraka con las primeras semanas.

—No—Dijo Bakugo.

—Porque—Pregunto Mitsuki el día que les dijo.

—Esta es nuestra casa, no daremos problemas con esto. Si no dimos problemas cuando supimos que venía en camino, menos daremos problemas cuando nazca.

—Tsuki tiene razón, señora, hemos estado bien aquí, no quiero causar ningún inconveniente—Uraraka dijo mientras estaba al lado de Mitsuki en el sofá.

—Lo sé, pero si nace por la noche, no tendrás como llevarla al hospital.

—Llamare a una ambulancia—Bakugo dijo orgulloso.

—Escuchen chico, sé que quieren hacerlo de esta manera, pero nos sentiríamos más tranquilos, puedo llevarlos en la noche al hospital, Mitsuki y yo estaremos de vacaciones hasta año nuevo, podrán contar con nosotros todo este tiempo. Además de que los primeros días Ochako estará demasiado agotada, Mitsuki y yo podremos ayudarlos un poco.

—¿No confías en nosotros, padre?

—Claro que confió, confió que serán unos buenos padres, pero queremos que nuestro nieto este bien.

Bakugo y Uraraka se miraron, ambos no se sentían bien con ello, y sabían que querían pasar un tiempo con su nieto, su único nieto (por el momento) Bakugo sabía que cuando él tenía 10 años sus padres habían perdido a un bebé, nunca le dijeron que esperaba un hermanito, pero escuchaba a su mamá llorar por las noches hasta que descubrió lo que pasaba realmente.

Aceptaron de mala gana ante la petición de los Bakugo, y a los pocos días antes de navidad se habían mudado de nuevo. Uraraka se sentía algo triste porque en todo ese tiempo no había hablado con sus padres, su papá aún estaba molesto por lo que había hecho, aunque no dejo la escuela por completo, si no los últimos meses para cuidar de su salud. Bakugo veía como Uraraka estaba triste por ello y debía de hacer algo.

La cena de Navidad paso, y el hijo de Bakugo no había nacido aun, la doctora de Uraraka le había mencionado que todo estaba bien, pero que aún no era tiempo, pero paso algo que no estaba en los planes de ambos.

—¿Cómo que vas a salir de viaje? —Uraraka estaba en cama mientras veía como Bakugo guardaba sus cámaras en una maleta.

—Mi jefe dijo que era un evento importante al que teníamos que asistir.

—Pero faltan dos días para año nuevo...y...

—Lo sé, lo sé, pero es un dinero extra que no teníamos contemplado, nos servirá mucho—Bakugo se sentó en la cama junto a Uraraka—Volveré antes de que nazca.

—Pero...

—Te lo prometo.

Era la cena de año nuevo, y Bakugo aún no regresaba de ese importante evento, Uraraka no se sentía bien, paso toda la tarde en el sofá, se sentía bastante agotada.

—Te llevare al doctor—Menciono Mitsuki acercándose a ella.

—No, estaré bien, Tsuki dijo que regresaría esta noche, esperare a que regrese a casa—Uraraka dijo fingiendo una sonrisa.

—Está bien, pero si veo que sigues así te llevare al doctor, sin protestas—Uraraka asintió ante tal amenaza de parte de la rubia.

La cena comenzó y Uraraka no se sentía bien del todo, había hablado con Bakugo que venía en camino. Uraraka comía con dolor.

—Vamos al médico—Dijo Mitsuki preocupándose por ella.

—No—Uraraka intentando contener las lágrimas mientras comía un trozo de pan—Pero creo que...

—Masaru, la maleta...pero ya—Mitsuki se levantó de la silla a toda prisa para ayudar a Uraraka a ir al auto.

Mitsuki se dio cuenta de que Ochako había roto fuente, esa era la razón de que se sintiese mal todo el día, su bebé iba a nacer justo esa noche. Uraraka no estaba lista, además de no estar lista tenía miedo de que Katsuki no llegase a tiempo.

Mitsuki y Masaru condujeron a toda prisa, llegaron en pocos minutos al hospital para darse cuenta de que Uraraka estaba en un llanto incontrolable.

—¿Duele mucho, Ochako-chan? —Preguntaba Mitsuki mientras la ayudaba a sentarse en una silla de ruedas.

—No...solo que...Tsuki no está—Decía entre lágrimas Uraraka.

—Pronto vendrá, Masaru está hablando con él en este momento.

—Pero...

—Te llevaran a revisar primero, Katsuki va a llegar, llegara para estar junto a ti.

Uraraka se sentía reconfortada por las palabras de Mitsuki y fue llevada a una sala para prepararla. No dejaron pasar a Mitsuki, ella esperaría afuera un momento en lo que Katsuki llegaba.

Por su parte Bakugo había llegado al fin a la ciudad, pero estaba del otro lado de la ciudad y no sabía cuánto tardaría, consiguió un taxi, pero el tráfico era demasiado a esas horas, faltaba poco para las campanadas de año nuevo, su padre había hablado con él, sabía que no llegaría a tiempo al nacimiento de su bebé, en ese momento odiaba haber hecho ese viaje.

Mitsuki estaba la lado de Uraraka esperando a la doctora, Uraraka continuaba llorando, Mitsuki le comento en la situación en la que Bakugo estaba, pronto llegaría.

—¿Y si no llega a tiempo?

—Si no llega a tiempo, el estará aquí después, ya lo veras. Mi hijo no te ha dejado sola nunca, y no lo hará esta noche—Mitsuki le daba ánimos a Uraraka.

Bakugo no llegaba, y Uraraka cada momento sentía que la desgarraban por dentro, sabía que en cualquier momento su bebé nacería. El doctor la reviso por última vez y vio que estaba por nacer. Pasaron a Uraraka a quirófano, estaba muy asustada, Mitsuki la acompaño en todo momento, la castaña estaba muy asustada, buscaba con la mirada a Bakugo, y cada segundo que pasaba y no lo veía se ponía más y más nerviosa.

Bakugo llego corriendo al hospital, una enfermera lo detuvo.

—Bebé, ¿Dónde está? —Decía con la respiración agitada.

—No le entiendo señor.

—Mi bebé, mi esposa, donde están—Bakugo estaba algo exaltado, sabía que iba tarde.

—¿Cuál es el nombre de su esposa?

—Bakugo, Ochako Bakugo.

La enfermera lo llevo a una sala de quirófano, antes de entrar Bakugo se puso guantes y protección para poder entrar, tan solo abrir la puerta escucho un potente llanto, él podía jurar que aquel llanto había llegado hasta el otro lado del hospital. Bakugo entro corriendo al lado de su esposa.

El rostro sudado de Uraraka hacia que se viera hermosa, sus mejillas sonrojadas y sus ojos entrecerrados, estaba totalmente agotada, había sido una batalla muy dura.

—Aquí estoy—Dijo limpiándole el sudor del rostro.

—Tsuki...Ya está aquí—Dijo entrecortado Uraraka forzando una sonrisa.

—Lo sé, y lamento mi tardanza—Bakugo dijo dándole un beso en la frente.

—Es una niña—Dijo la enfermera acercándose a ellos con una pequeña castaña en brazos.

Bakugo vio a la pequeña un momento, sus manos comenzaron a temblar, estaba muy nervioso, en su garganta se formó un enorme nudo que le impedía hablar.

—Por qué no la cargas Tsuki—Dijo Uraraka con una sonrisa y lágrimas en los ojos.

Bakugo asintió, tomo con cuidado a su pequeña, sus manos temblaban, tenía miedo de sostenerla y que se le fuese a caer.

—Es...es muy chiquita—Dijo con ternura en su voz Bakugo.

—Si...pero crecerá grande y fuerte—Dijo Uraraka.

Bakugo no pudo evitar llorar, y llevarla directamente a su pecho.

—Perdóname...perdóname por no haber estado aquí...pero...pero te prometo que el resto de mi vida estaré a tu lado.

Uraraka también comenzó a llorar, ella al lado de Bakugo tenía una vida, tenía un hogar.

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Hola a todos, este es mi regalo para nessiewen@nessiewen por el santa secreto de #kacchakoesp espero que te guste linda, lo hice con mucho cariño especialmente para ti, que lo disfrutes.


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