Hogwarts era un lugar lúgubre, frio y solitario, cuando era navidad, o al menos eso era lo que Mimi decía. Era la primera vez en sus siete años de estar ahí que se quedaba sola por navidad, su fecha favorita. Sus padres, unos herbolarios mágicos habían decidido hacer un viaje a Brasil ya que iba a haber una convención mágica sobre plantas medicinales y ellos eran uno de los principales expositores y no podían faltar.
Pocos de sus compañeros de casa se iban a quedar, más bien solamente Yamato Ishida se iba a quedar junto con ella; pero más chicos de las demás casas si lo harían.
—Slughorn, nos dio permiso de pasar la tarde en Hogsmeade, pero tenemos que regresar para la cena de navidad—Yamato le dijo esa mañana en el gran comedor.
—¿Saldrás? —Pregunto Mimi algo preocupada.
—Eso no importa.
—Eres un grosero—Mimi menciono, para después tomar su plato sin terminar e irse con unas compañeras de su grado, pero de otra casa.
Las chicas decían que irían a Hogsmeade esa tarde, de compras y por chocolate caliente, e invitaron a Mimi a pasar la tarde con ellas. Pese a que no eran de su misma casa, y de que no convivía mucho con ellas la aceptaron sin ningún problema.
Mimi estaba un poco preocupada por sus compañeros, todos se habían quedado para esas fiestas y se sentía un poco más preocupada por Yamato porque sabía que todos los años era el único de la casa que se quedaba por navidad.
Esa tarde no fue divertida, estaba en las tres escobas, su jarabe de cereza con gaseosa y hielo a medio tomar estaba enfrente de ella, todos charlaban y hablaban de cosas que no entendía, hablaban como si de un código secreto se tratase. No se dieron cuenta que Mimi no había vuelto del baño, había salido necesitaba un poco de aire para despejar su mente.
La nieve cubría sus botas, estaba demasiado triste y quería regresar lo más pronto posible a Hogwarts.
—¿La chica más alegre de todo Hogwarts esta triste? —Escucho una voz familiar.
Mimi levanto el rostro y seco sus lágrimas, vio que delante de ella estaba Yamato, llevaba el uniforme tal y como ella solo que el no llevaba gorro, y sus orejas estaban demasiado rojas por el frio.
—Eso no es de tu importancia.
—Tienes razón, no lo es—Dijo Yamato siguiendo de largo.
—Porque tienes que ser tan grosero—Reclamo Mimi.
—¿Yo? Disculpa tú fuiste la grosera—Dijo Yamato dándose la vuelta.
—Desde la mañana fuiste grosero conmigo.
—¿Y por eso estas triste? Demonios, tienes un problema.
—No estoy triste por eso idiota—Dijo Mimi con lágrimas en los ojos sorprendiendo a Yamato—Estoy triste porque este año no pude ver a mis padres por navidad, pero tú nunca lo entenderías—Mimi dijo con lágrimas en los ojos.
—Sé muy bien que es eso—Mimi se sorprendió demasiado por lo que el rubio estaba diciendo—Se perfectamente que es que tu madre no te quiera y que tu padre por tener otra familia, una familia muggle no quiera que te acerques a sus nuevos hijos—Mimi estaba más que sorprendida por lo que estaba diciendo Yamato, no podía creer todo eso.
—Yamato...yo...no sé qué decir.
—No tienes que decir nada—Dijo Yamato algo avergonzado.
—Ven—Mimi tomo la mano de Yamato entando nuevamente a las 3 escobas.
Ordeno una cerveza de mantequilla y un jarabe de cereza con gaseosa y dos sándwiches de pavo con queso, estuvieron un tiempo hablando, Mimi no podía creer que el padre de Yamato hubiese preferido pasar la navidad con su nueva familia que con su hijo. Mimi le contó a Yamato sobre sus padres y era la primera vez que la dejaban sola por navidad, Yamato entendió eso, no estaba acostumbrada de estar sola.
—Entiendo por qué estas así, realmente lo entiendo, pero en este momento no estás sola, no estabas sola hace rato con tus amigos...
—No son mis amigos a Mel le hablo solo porque estamos juntas en clases de pociones, y a Wen porque estamos juntas en adivinación, realmente no son mis amigas...ni siquiera sé de qué estaban hablando.
Yamato rio un poco.
—¿De que te ríes? —Mimi dijo con un puchero.
—En verdad si quieres caprichosa—Mimi se enfadó por eso, pero Yamato en alguna muestra de cariño le acaricio la cabeza—Vez lo que digo.
Estar con Yamato Ishida no era tan malo como ella pensaba, era un chico interesante, sabía que esa navidad no estaría sola.
A la mañana siguiente, Mimi despertó muy temprano, yendo al gran comedor, ahí ya se encontraba Yamato leyendo el periódico mientras comía, en la mesa puso un paquete cuidadosamente envuelto.
—Feliz navidad—Dijo la chica con una gran sonrisa.
—Y esto?
—Ábrelo—Dijo Mimi.
Yamato obedeció sus órdenes y al abrirlo se encontró con una bufanda azul, un azul muy profundo como sus ojos.
—La hice para ti, como obsequio de navidad—Dijo Mimi Tomando la bufanda, para después ponérsela en el cuello.
Yamato se sonrojo por tal acto.
—Gracias por pasar navidad conmigo y espero pasar muchas navidades contigo.
Yamato se sonrojo por lo que acababa de decir, Mimi podía ser la chica más divertida que había conocido y eso le gustaba.
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Mis estrellitas, espero que la pasen bien esta noche, esta es una hermosa colaboración con mi amiga Val, ella hizo la hermosa imagen de la portada, espero que les guste y que tengan bonitas fiestas.








