La primera mirada

Era una costumbre que había desarrollado desde pequeña. Llegar antes que todos significaba tener unos minutos de tranquilidad antes de que el mundo comenzara a moverse demasiado rápido.
Aquella tarde caminaba por el campus universitario con varios libros apretados contra el pecho mientras el viento de otoño agitaba las hojas de los árboles.
El cielo comenzaba a teñirse de tonos dorados y violetas.
Todo parecía normal.
Hasta que la vio.
Una joven estaba apoyada junto a una de las ventanas del edificio principal.
Cabello corto.
Ropa sencilla.
Manos en los bolsillos.
Parecía completamente despreocupada del mundo que la rodeaba.
Alení no sabía por qué llamó tanto su atención.
Quizás porque no parecía intentar impresionar a nadie.
Quizás porque transmitía una confianza que ella nunca había tenido.
O quizás porque, durante un segundo, aquella desconocida levantó la vista.
Y sus ojos se encontraron.
Alení apartó la mirada inmediatamente.
Sintió el rostro caliente.
—¿Qué te pasa? —se preguntó a sí misma.
Continuó caminando sin volver a mirar.
Sin embargo, durante el resto del día, la imagen de aquella chica permaneció en su cabeza.
Y eso era extraño.
Muy extraño.








