Capítulo 1: El anuncio
El sol comenzaba a teñir de oro las torres de AnimalKing, despertando a la ciudad de un letargo. En el ala más alta del palacio, el nuevo rey, un león blanco llamado King, abría los ojos con el peso de un legado sobre sus hombros.
No era un rey por elección propia, sino por destino. Su padre, un rey justo, había caído protegiéndolos a él, a su hermano mayor Laion y a su madre frente a las garras de Antro, aquel usurpador que se creía un dios. El testamento de su padre fue claro: King heredaría el trono, pues Laion, aunque mayor, carecía de la templanza necesaria para gobernar en tiempos de guerra.
Un golpe seco y autoritario en la puerta interrumpió sus pensamientos.
—Señor King —la voz de Hanabele, su consejera, sonó a través de la madera—. El pueblo lo espera. Y, si no se levanta ahora, juro que entraré a sacarlo yo misma.
King esbozó una media sonrisa aún medio dormido. Cuando la contrató como secretaria, jamás imaginó que terminaría llamándola "Hana" y que sería su pilar más firme.
—¡Ya voy, Hana, ya voy! —respondió King, restregándose los ojos y sentándose en la cama. Suspiró profundamente mientras se ponía de pie—. Lo hago por mi padre y por mi gente. Es hora de devolverles la esperanza.
Tras vestirse y repasar sus notas una última vez, King salió a la terraza principal, junto a su hermano de escolta y Hana como soporte. Abajo, una multitud contenía la respiración.
—¡Mi gente! —su voz resonó con autoridad—. Sé que ese tirano ha atormentado nuestra existencia durante años. Pero eso terminaná pronto.
Un murmullo de asombro recorrió la plaza. King continuó, su mirada fija en el horizonte:
—Me haré cargo de él y de sus tropas. Quizás deba recurrir a métodos desconocidos, armas que desafían lo convencional, pero es un sacrificio necesario. No solo nosotros hemos sufrido; reinos enteros han caído bajo su sombra, pero no permitiré que su imperio avance un paso más. ¡Es una promesa!
—¡Sin ofender, mi señor! —exclamó un aldeano desde la multitud, con voz temblorosa—. Es un ejército inmenso... ¿cómo piensa enfrentarlo usted solo?
King bajó la vista hacia el ciudadano, mostrando una seguridad inquebrantable.
—No estoy solo. Gracias a la inteligencia de mi consejera, Hana, hemos localizado a los mejores guerreros para formar un equipo capaz de hacer caer a Antro. Mi promesa es firme: volveremos a ser libres.
Un rugido de júbilo estalló en las calles. Por primera vez en décadas, la palabra "esperanza" dejó de ser un sueño para convertirse en una realidad.
De vuelta en el despacho real, el ambiente era de absoluta concentración. Sobre la mesa, decenas de expedientes aguardaban.
—Aquí está la lista, King —dijo Hana, señalando su tableta—. Si vamos a formar el equipo "Libertad", como insiste Laion, debemos elegir bien.
King asintió, sintiendo que el viaje de sus vidas estaba por comenzar. No solo recorrerían el reino; cruzarían fronteras, galaxias y mundos desconocidos para ajustar cuentas con el tirano.








