Capítulo 1
Miguel un joven de 21 años actualmente estaba enfrente de la cajera terminando sus compras.
Cajera: Gracias por venir.
Dijo con una sonrisa pequeña mirándolo irse. Miguel asintió con la cabeza haciendo un gesto con la mano sin mirarla. Afuera se estiró cerrando los ojos y al abrirlos...
Miguel: Eh?...
Ya no estaba enfrente de la tienda sino que estaba en un lugar completamente rodeado de gente en un lugar completamente diferente estilo medieval con calles empedradas construcciones antiguas y gente que vestía ropa medieval al igual que mujeres gato y otras razas. Él lentamente ajustó sus lentes con una sonrisa.
Miguel: Vaya parece que estoy en otro mundo...
Algo le parecía muy familiar de todo este lugar al igual que los eventos de cómo fue que llegó aquí. Miró a la izquierda luego a la derecha, muchos puestos de vendedores en todas partes. Se rascó la cabeza una y otra vez buscando en su mente... Hasta que lo encontró...
Miguel: No seas mamón... Estoy en re: Zero.
No hizo nada, no dijo nada, ni siquiera gritó porque... ¿Quién diablos gritaría de felicidad al estar en el mundo de re: Zero a sabiendas que en este mundo si no tienes una bendición poderosa eres una completa mierda y ni siquiera sabía si tenía el retorno por muerte de Subaru?
Miguel: Mierda...
Pero de repente apareció una pantalla enfrente de él y él leyó todo lo que decía la pantalla:
Nombre: Miguel
Raza: humano
Edad: 21
Habilidades: ninguna
Habilidades definitivas: Sex Skills
Título: ninguno
Miguel: Mmm... ha, ya entendí, esta es mi ventana de estado. Pero espera ¿Qué es la habilidad Sex Skills?
Preguntó en voz alta, muchos lo miraron con extrañeza y confusión pensando que estaba loco y él solamente rió avergonzado antes de irse a otro lado. Llegando a un callejón sentándose en la escalera de este.
Miguel se quedó pensando en qué demonios significaba esa habilidad. Justo cuando estaba a punto de frustrarse, apareció otro panel flotando frente a él con más información. Leyó rápido.
“Sex Skills: habilidad definitiva. Permite al usuario, mediante la reproducción sexual con otra criatura, tomar una habilidad única de esa criatura y hacerla suya propia. La habilidad copiada se vuelve permanente y puede ser usada en cualquier momento”
Miguel se quedó en silencio por un momento, procesando lo que acababa de leer. Luego suspiró y se recostó contra la pared del callejón.
Miguel: O sea que para conseguir habilidades... ¿tengo que acostarme con alguien? Está bien lo acepto.
Cerró el panel y luego miró el callejón por lo que recordaba en el capítulo 1 aquí se encontraba Subaru contra unos tipos que querían robarle y lo mataron una vez... Sin embargo no aparecieron...
1 hora después...
Miguel: Nada todavía... Y ya está oscureciendo... Tal vez no estoy en el capítulo 1 todavía oh no estoy antes de que el capítulo 1 empiece... Mierda...
Al día siguiente Miguel despertó en una banca, se estiró un momento y luego se sentó mirando el cielo el cual estaba empezando a amanecer. Suspiró sintiendo mucha hambre. Estaba jodido, no tenía dinero, comida, nada de nada, ni siquiera las compras que tenía antes de llegar aquí.
.....
Más tarde ese mismo día entró a un gremio y cómo lo supo bueno fácil porque tuvo que preguntar por todas partes ya que no sabía cuál era el lenguaje de este mundo...
Miguel: Hola...
Dijo en el mostrador sintiendo las miradas de todos los aventureros detrás de él.

La chica que lo atendió era una chica de cabello largo castaño, ojos color magenta, llevaba un vestido apretado sexy que dejaba ver un poco de su escote y poseía unas orejas de caballo al igual que una cola de caballo en la espalda baja.

Serena: Hola, soy Serena, mucho gusto. ¿Eres nuevo, verdad?
Miguel: Eh... sí. Soy Miguel, mucho gusto, señorita.
Dijo con algo de nervios pero manteniéndose solamente un poquito firme haciendo que ella riera un poco.
Serena: Jaja, tranquilo, no muerdo. Supongo que quieres inscribirte como aventurero, ¿no?
Miguel: Sí, eso mismo.
Serena asintió y sacó un formulario de debajo del mostrador. Mientras lo llenaba, comenzó a explicarle todo.
Serena: Mira, ser aventurero no es tan sencillo como parece. Primero están los rangos. Como eres nuevo, empezarías desde el rango F, que es el más bajo. De ahí vas subiendo: E, D, C, B, A, y luego el rango S, que ya es para gente muy fuerte. Pero por encima de todos esos hay un rango superior que actualmente solo una persona tiene: el rango SSS.
Miguel: ¿SSS?
Serena: Así es. Ese rango es prácticamente leyenda. La única persona que lo posee es Reinhard Van Astrea, el caballero más fuerte del reino. Dicen que tiene muchas bendiciones pero nadie sabe cuántas exactamente son y que puede con cualquier amenaza solo. Pero tú no te preocupes por eso ahora, concéntrate en subir de rango F primero. ¿Entendido?
Miguel: Entendido.
Serena le sonrió y deslizó el formulario hacia él.
Serena: Entonces solo firma aquí y ya estás dentro. Bienvenido al gremio, aventurero.
Miguel tomó el formulario y lo llenó por completo: nombre, edad, raza, procedencia (inventó algo para no decir que era de otro mundo), y lo demás sin problemas. Lo devolvió y Serena lo revisó rápidamente.
Serena: Perfecto. Ahora déjame mostrarte algo importante.
Salió de detrás del mostrador y lo llevó a una pared donde había una tableta grande de piedra brillante. Ella señaló la pantalla.
Serena: Aquí están todas las misiones disponibles, separadas por rango. Mira, las de rango F son estas de acá abajo.
Miguel se acercó y vio las misiones. La mayoría eran cosas simples.
- traer 10 babas de slime
- recolección de hierbas medicinales
- limpiar las alcantarillas de la ciudad
- buscar un gato perdido en el distrito comercial
- entregar cartas a tres pueblos cercanos
- ayudar a un anciano a cargar su carreta
- cazar 5 conejos gigantes en las afueras del este
Serena: Esos trabajos son sencillos, no pagan mucho pero es lo que hay para empezar. Tampoco esperes hacerte rico de la noche a la mañana. Y ojo, si aceptas una misión y fallas, te descuentan puntos y puedes bajar de rango.
Miguel: Entiendo. ¿Y cómo sé cuál elegir?
Serena: Eso ya es cosa tuya. Yo solo te explico cómo funciona. Cuando decidas, me avisas y te la asigno oficialmente. ¿Alguna duda?
Miguel: Por ahora no.
Serena: Perfecto. Tómate tu tiempo.
Miguel se quedó mirando la lista, pensando cuál le convenía más.
.....
Miguel esquivó una baba de slime luego otra y otra más con torpeza porque bueno quién te entrena para esquivar baba de slime. Afortunadamente podía bloquear gracias a una espada algo oxidada que Serena le regaló para que pudiera al menos defenderse un poco.
Miguel: (Mierda...)
Uno de esos pequeños monstruos babosos de repente cambió su cuerpo, su cabeza se volvió de hierro sólido y sin avisar se lanzó contra él golpeándolo directo en el estómago.
Miguel sintió el aire salirse de sus pulmones de golpe y cayó de rodillas en el suelo, tosiendo y recuperando el aliento con dificultad. Alcanzó a ver al slime retroceder para otro ataque y rodó por el suelo justo a tiempo para esquivar otro golpe.
El bicho pasó de largo y acto seguido otro slime más pequeño le lanzó una bocanada de baba pegajosa. Miguel se giró a un lado por poco, la baba le rozó el hombro y manchó su camisa. Maldijo entre dientes mientras se levantaba tambaleante.
Miguel apretó la espada oxidada con ambas manos y sin pensarlo dos veces le dio un tajo a un slime que venía directo.
La mabestia se partió en dos y se deshizo en un charco verde. Otro slime saltó hacia él, Miguel lo cortó también al vuelo y cayó dividido a sus pies.
Pero había más, muchos más. Se movió hacia atrás saltando para ganar distancia, pero no vio lo que tenía detrás. Tropezó con una raíz y cayó de espaldas, su nuca y luego su cabeza golpearon contra el tronco de un árbol.
El impacto le nubló la vista por un segundo, un zumbido le llenó los oídos. En ese momento un slime mediano se lanzó desde arriba y le cayó directo en la cara, cubriendo todo su rostro con su cuerpo gelatinoso y frío.
Miguel no podía respirar, la baba le entraba por la nariz y la boca. Forcejeó cegado, sus manos resbalaban sobre la gelatina del bicho. Intentó arrancarlo pero no podía, los dedos se le hundían sin hacer fuerza.
Entonces tuvo una idea, con todas sus fuerzas golpeó su propia cabeza contra el árbol otra vez.
El slime se aplastó contra la corteza y reventó soltando un chorro de líquido viscoso. Miguel cayó de lado tosiendo y escupiendo baba verde, respirando hondo y sintiendo cómo sus pulmones por fin recibían aire limpio.
Miguel: Mierda!!! Esto apesta pero... Al menos ya terminé...
Dijo mirando los resultados muchos slimes en el suelo con baba por todas partes, baba que Miguel con frascos tomó...
Horas después caminaba tranquilo con 85 monedas de cobre en su bolsa y de repente sus fosas nasales captaron un delicioso aroma.
Miguel se detuvo en seco y giró la cabeza hacia un local de madera con un letrero colgando. El olor a carne asada y hierbas salía de adentro, mezclado con el murmullo de gente comiendo. Su estómago rugió como una fiera, llevaba demasiado tiempo sin probar bocado.
Empujó la puerta y entró. El lugar era pequeño pero acogedor, con mesas de madera gastada por el uso. Una camarera de orejas puntiagudas se acercó con una libreta en la mano.
Camarera: ¿Te ayudo en algo?
Miguel se sentó en una mesa cerca de la ventana y tomó el menú que le ofreció. Lo abrió y sejdir?
Miguel: Sí, uh... deme lo más barato que tengan.
La camarera levantó una ceja pero asintió.
Camarera: Plato del día económico entonces. Enseguida se lo traigo.
Se fue hacia la cocina y Miguel se quedó mirando por la ventana, viendo pasar a la gente. A los pocos minutos la camarera regresó con un plato humeante. Era un guiso espeso de papas y algo que parecía carne, acompañado de un trozo de pan moreno y un vaso de agua.
Miguel: Gracias.
La camarera se retiró y él tomó la cuchara. Metió una buena cantidad del guiso en su boca y... sus ojos se abrieron de par en par. El sabor era increíble, la carne estaba tierna y las papas se deshacían en su lengua. Comenzó a comer con entusiasmo, sin importarle quedar bien o mal, cuchara tras cuchara, mordiendo el pan entre bocado y bocado. En menos de cinco minutos el plato estaba limpio y él se recostó en la silla con una sonrisa de satisfacción.
......
Los días pasaron y Miguel ya había aprendido un poco el idioma de este mundo más que antes. Actualmente duerme en una posada, además de eso ya poseía una gran cantidad de dinero, por ejemplo 30 monedas de plata ya era algo.
Miguel: Veamos qué misión puedo tomar hoy.
Se preguntó para sí mismo mientras miraba la cartelera. Sin embargo un grito de una chica lo hizo mirar hacia atrás algo curioso.
???: Cómo mierdas vas a decir que Klint está enfermo?
Dijo una chica de cabello rojo volteada mirando a sus compañeros que estaban sentados viéndola, todos deprimidos o mejor dicho intimidados por ella. Miguel se fijó bien y de espaldas ella era una completa hermosura: piernas tonificadas, trasero mediano pero firme, y de su posición podía ver que ella tenía pechos grandes.
Miguel: (Esa voz me parece familiar...)
Pensó para sí mismo restándole importancia a esa conversación que ni siquiera le incumbe.
???: Cincuenta monedas de plata! Esas malditas cincuenta monedas de plata nos hubieran caído bien!
Golpeó la mesa con tanta fuerza que los platos y vasos saltaron. Los compañeros se encogieron en sus asientos sin atreverse a levantar la vista. Miguel al escuchar eso volteó hacia atrás muy sorprendido y también interesado.
Cincuenta monedas de plata era una cantidad enorme para alguien de su rango, casi el doble de lo que había ganado en todos estos días. Y como les faltaba un miembro según parecía, quizá podría colarse en esa misión.
Se levantó de su silla y caminó hacia ella con paso decidido pero cauteloso. Llegando por detrás, levantó la mano y le tocó suavemente el hombro. La chica se volteó en un instante con los dientes apretados y sus ojos rojos ardiendo de furia.
???: ¿Qué quieres?
Miguel abrió la boca para hablar pero ninguna palabra salió. Su rostro se quedó completamente atónito, los ojos muy abiertos, la mandíbula ligeramente caída. Porque quien estaba enfrente de él era Eris de Mushoku Tensei. Ese cabello rojo característico, esos ojos color rubí que quemaban con intensidad, esa actitud violenta y directa que recordaba a la perfección. Tragó saliva sin poder creer lo que veía.

Miguel: E-Eris...?
Eris inclinó la cabeza ligeramente hacia un lado, confundida. Al hacerlo, también inclinó un poco su cuerpo, apoyando el peso en una cadera y cruzando los brazos por debajo de su pecho, lo que hizo que sus pechos se notaran aún más bajo la tela de su blusa. Sus ojos rojos lo escanearon de pies a cabeza con curiosidad y algo de impaciencia.
Eris: ¿Y tú cómo sabes mi nombre?
Miguel seguía en shock, la boca aún entreabierta, las palabras atoradas en la garganta. No podía procesar lo que tenía enfrente. No era solo que se pareciera, era literalmente ella, el mismo carácter explosivo, la misma presencia dominante que en el anime. Eris arqueó una ceja, su expresión pasando de la confusión a un leve fastidio.
Eris: Oye, ¿qué te pasa? ¿Te comiste la lengua o qué?
Miguel no respondió. Solo parpadeó dos veces intentando reaccionar pero su cerebro seguía atascado. Entonces Eris puso una sonrisa orgullosa, ancha y confiada, inflando el pecho hacia adelante como si hubiera entendido todo. Sus manos se posaron en sus caderas y levantó la barbilla con altanería.
Eris: Ah, ya sé lo que pasa. Es obvio. Soy tan talentosa, tan fuerte, que en todas partes se escucha mi nombre. ¿No es así? Mi fama ya llegó hasta los oídos de un novato como tú.
Miguel aún no decía nada. Solo se quedó allí parado, mirándola fijamente, mientras ella seguía sonriendo con arrogancia, completamente segura de que él estaba impresionado por su legendaria reputación.
Miguel finalmente sacudió la cabeza con fuerza, alejando los pensamientos de su mente. Cerró los ojos un momento y al abrirlos ya estaba más sereno, aunque aún con un leve latido acelerado en el pecho.
Miguel: Escucha, sé que soy un desconocido y todo pero... ¿puedo ser el miembro que les falta para esa misión?
Eris lo miró de arriba abajo otra vez, esta vez con más detenimiento. Sus labios se curvaron en una sonrisa burlona y soltó una carcajada corta, casi de incredulidad.
Eris: ¿Tú? ¿Un tipo que apenas puedo ver? Esto es una misión de rango C, idiota. Los rangos F como tú solo sirven para limpiar babas de slime y recoger hierbas.
Miguel: Pero yo puedo-
No terminó la frase. El puño de Eris impactó directamente contra su mejilla derecha con una fuerza brutal. El mundo giró, los sonidos se distorsionaron y su cuerpo salió volando hacia atrás como un trapo. Rodó por el suelo del gremio una, dos, tres veces, hasta que su espalda chocó de lleno contra el mostrador de recepción con un golpe seco.
Algunos aventureros se levantaron de sus asientos para ver qué pasaba. Serena, desde detrás del mostrador, solo negó con la cabeza sin intervenir.
Eris caminó hacia él con pasos pesados, sus botas resonando en la madera. Se detuvo a unos pasos y cruzó los brazos otra vez.
Eris: Un novato como tú moriría en una misión de rango C. No quiero tener que cargar con un cadáver, ¿entendido? Así que lárgate antes de que te lastime de verdad.
Miguel tosió, sintiendo el sabor metálico de la sangre en su boca. Puso una mano en el mostrador y se levantó lentamente, sus piernas temblaban un poco pero se mantuvo en pie. Escupió al costado un chorro de saliva rojiza que cayó al suelo de madera. Limpió el resto con el dorso de la mano y fijó su mirada en ella.
Esa actitud arrogante e impulsiva, ese carácter explosivo... era igualita a como recordaba. Caminó hacia ella paso a paso, sin apresurarse, sintiendo cómo algunos aventureros lo observaban con curiosidad o lástima. Llegó hasta quedar frente a frente, a solo un palmo de distancia.
Sus ojos se encontraron con los de ella, rojos como brasas, y aunque por dentro todavía sentía miedo, su mirada no flaqueó ni por un segundo. Eris arrugó la nariz, incómoda por lo cerca que estaba él.
Eris: ¿Qué haces, estúpido? ¿Quieres más?
Miguel: No me importa si es rango C. No me importa si me rompes la cara otra vez. Necesito el dinero y tú necesitas a alguien para completar el grupo. No soy tan débil como crees.
El silencio se instaló en el gremio. Los compañeros de Eris se miraban entre sí sin saber qué decir.
Eris levantó el puño otra vez, lista para golpearlo de nuevo. Su mano temblaba ligeramente por la furia contenida. Pero justo cuando iba a soltar el golpe, se detuvo. Sus ojos rojos se encontraron con los de Miguel y algo en esa mirada la hizo pausar. Esa determinación firme, esa forma de no flaquear ni un poco a pesar de estar sangrando... era una mirada que tenía tiempo que no veía en nadie... Su puño se bajó lentamente.
Eris: ...
Se quedó mirándolo en silencio por unos segundos más. Luego una pequeña risa escapó de sus labios. Después otra. Y de repente soltó una carcajada fuerte, sincera, que resonó por todo el gremio.
Eris: Jajaja! Eres muy divertido, ¿sabes? Y bastante extraño también.
Dio un paso hacia él y le dio un pequeño golpe en el hombro, no con fuerza, solo un golpecillo amistoso.
Eris: Está bien. Te unes al barco.
Pero su expresión se volvió seria al instante y levantó un dedo frente a su cara.
Eris: Pero te advierto una cosa. Si mueres, no es culpa mía, ¿entendido?
Miguel asintió sin decir palabra. Entonces Eris se giró hacia el resto del gremio, puso las manos en sus caderas y gritó con toda la fuerza de sus pulmones.
Eris: ¡Quedó claro!
Todos los aventureros que estaban presentes, los compañeros de Eris incluidos, asintieron rápidamente con la cabeza, algunos incluso varias veces, como si temieran que ella se enfadara si no respondían con suficiente entusiasmo. Nadie quería llevarse un golpe de esa mujer.
Continuará...
PRÓXIMO CAPÍTULO 50 ⭐


![The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_123f31099804e79c6de11657975bcaae.jpg)






buen primer capítulo