ONLY
Jimin estaba recostado en su cama, el teléfono pegado a la oreja, una sonrisa pícara en los labios.
Su novio Minho llevaba veinte minutos calentándolo por teléfono.
—¿Ya te estás tocando? —preguntó Minho con voz grave y sensual.
—Sí —susurró Jimin, su mano viajando por su muslo, subiendo hasta su coño mojado.—Pero no es suficiente, Min.
—¿Qué más quieres, cariño?
—Quiero tu verga —dijo Jimin mordiéndose el labio. —Quiero que me folles como solo tú sabes.
—Sigue tocándote —ordenó Minho.— Quiero escuchar cómo gimes, dime lo que harías si estuviera ahí.
Jimin gimió bajito, su dedo frotaba su clítoris en círculos lentos imaginando que era la mano de Minho. El camisón de seda rosa estaba subido hasta sus tetas, dejando su cuerpo completamente expuesto. Las sábanas se enredaban entre sus piernas abiertas.
—Me pondría en cuatro —dijo Jimin con voz temblorosa. —Te pediría que me dieras duro, muy duro, Min. Que me agarraras de las caderas y no pararas hasta que me corriera.
—¿Tan puta eres, mi amor?
—Solo para ti —respondió Jimin. —Solo para ti, Min. Nadie más me hace sentir así.
—Dime más —pidió Minho. —Dime cómo quieres que te folle.
—Quiero que me muerdas el cuello —dijo Jimin, su mano moviéndose más rápido. —Quiero que me agarres las tetas y las aprietes mientras me das, quiero sentir tu verga dentro de mí llenándome.
—Eres una maldita zorra —dijo Minho con voz ronca. —Y me encantas.
Jimin estaba a punto de correrse cuando escuchó la puerta del departamento.
—¿Jimin? —llamó Jungkook desde la entrada. —¿Llegaste? Te dejé comida en la nevera.
Jimin sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Jungkook era su roomie, el que siempre lo miraba como si quisiera devorarlo, el que siempre encontraba excusas para rozarlo, para tocarlo, para estar cerca.
Jimin tenía el cuerpo caliente y la llamada con Minho aún activa.
—¿Quién es? —preguntó Minho, su voz todavía sensual pero con un tono de curiosidad.
—Mi roomie llegó.—dijo Jimin, su voz entrecortada. —Déjame colgar.
—No —dijo Minho. —Quiero que sigas tocándote mientras hablas con él. Quiero que sepas que eres mía. Quiero que sepa que estás en llamada conmigo.
Jimin tragó saliva.
Jungkook apareció en el marco de la puerta; llevaba una camiseta negra ajustada que marcaba sus músculos, una sudadera gris colgando de un hombro y el pelo mojado, recién bañado.
Sus ojos oscuros recorrieron a Jimin de arriba abajo: el camisón subido hasta las caderas, las piernas abiertas, el teléfono pegado a la oreja, la mano aún entre sus muslos.
—¿Con quién hablas? —preguntó Jungkook con una sonrisa peligrosa apoyándose en el marco de la puerta.
—Con mi novio —respondió Jimin intentando sonar normal aunque su voz temblaba. —Estaba... hablando.
Jungkook caminó lentamente hacia la cama, no dijo nada. Solo se sentó en el borde y puso una mano en el muslo desnudo de Jimin. La mano se sentía caliente, firme, los dedos rozaron la piel sensible.
—¿Qué haces? —susurró Jimin con los ojos abiertos, su corazón latiendo rápido.
—Nada —respondió Jungkook en voz baja, justo para que Minho no escuchara—. Solo te miro. Estás tan hermoso así, toda mojada y temblorosa.
Su mano subió lentamente por el muslo de Jimin haciendo que este contuviera la respiración.
Minho seguía hablando al teléfono.
—Jimin —dijo. —Sigue tocándote, quiero escucharte gemir, ¿sigues ahí?
—Sí, Min —dijo Jimin, su voz apenas un susurro. —Sí, sigo.
Jungkook sonrió oyendo todo, el apodo, la voz de Minho al otro lado.
Su mano llegó al coño de Jimin y lo encontró empapado, los dedos de Jimin aún húmedos.
—¿Estás mojada por él o por mí? —susurró Jungkook al oído de Jimin, su aliento caliente contra su piel.
Jimin no respondió, no podía.
Jungkook apartó la mano de Jimin y metió dos dedos en su coño, despacio, sintiendo cómo se apretaban alrededor de ellos.
—Sigue hablando con él —susurró Jungkook. —No pares, quiero escuchar cómo le mientes.
Jimin mordió su labio para no gemir. Los dedos de Jungkook se movían dentro de él, lentos y profundos, buscando ese punto que lo volvía loco.
—Min —dijo Jimin, su voz sonaba temblorosa—. Yo... yo...
—¿Qué pasa, cariño? —preguntó Minho. —¿Te estás tocando? ¿Te estás corriendo?
—Sí —mintió Jimin. —Sí, me estoy tocando.
Jungkook sonrió, sus dedos se movían más rápido ahora, curvados, rozando su punto más sensible. Su pulgar frotaba su clítoris en círculos lentos.
—¿Te gusta? —susurró Jungkook. —¿Te gusta que te toque mientras le dices que es a él?
Jimin asintió sin poder hablar.
Jungkook se inclinó y su lengua encontró el coño de Jimin, lamía su clítoris mientras sus dedos seguían moviéndose dentro de él.
Jimin no pudo contener un gemido.
—¿Qué fue eso? —preguntó Minho.
—Nada —dijo Jimin, su voz temblorosa. —Es que... me duele el estómago.
—¿Seguro? —preguntó Minho. —Sonabas... diferente.
—Seguro, Min —dijo Jimin. —Solo un poco de dolor.
Jungkook se rió en silencio.
Siguió comiéndoselo, su lengua chupaba su clítoris con fuerza mientras sus dedos se curvaban dentro de él, su otra mano subió y agarró una de sus tetas apretándola con fuerza.
Jimin temblaba con sus piernas abiertas, una mano en el pelo de Jungkook empujándolo más adentro y su otra mano sosteniendo el teléfono.
—No pares —susurró Jimin, y no sabía si se lo decía a Minho o a Jungkook.
—¿No parar qué? —preguntó Minho esta vez mas confundido. —Jimin, ¿estás bien? ¿Qué está pasando?
Jungkook levantó la cabeza por un segundo, su barbilla brillaba con los fluidos de Jimin.
—Dile —susurró. —Dile que te estoy comiendo el coño mientras hablas con él, dile que tu novio no sabe hacerte sentir así.
Jimin negó con la cabeza, pero su cuerpo traicionaba sus palabras.
Jungkook bajó la cabeza otra vez y siguió lamiendo, chupando, devorando su coño como si tuviera hambre. Su lengua se movía rápida, en círculos, luego despacio, lamiendo todo su coño de abajo arriba.
—¡Jungkook! —gimió Jimin sin querer, su voz escapándose.
Silencio al otro lado de la línea.
—¿Qué? —preguntó Minho un poco shockeado con voz fría y cortante. —¿Qué dijiste, Jimin?
Jimin se quedó helado.
Jungkook levantó la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja, sus dedos aún dentro de él.
—¿Jungkook? —repitió Minho elevando el tono de voz. —¿Estás con tu roomie? ¿Qué está pasando? ¡Contéstame!
—Nada —dijo Jimin con voz temblorosa—. Es que...
—No me digas que estás con él —dijo Minho. —No me digas que me estás poniendo los cuernos con tu roomie ¡Mientras hablas conmigo!
Jungkook se levantó, se bajó los pantalones y su verga saltó, larga y gruesa, la punta roja y goteando.
Se puso encima de Jimin y la frotó contra su coño mojado.
—Dile la verdad —susurró Jungkook. —Dile que te estoy por follar, dile que él no te llena como yo.
Jimin lo miró a los ojos, no dijo nada.
Jungkook le metió la verga de una embestida. Jimin chilló, su cabeza cayendo hacia atrás.
—¿Qué fue eso? —gritó Minho. —¡Jimin! ¡Contéstame!
Jungkook empezó a moverse, lento al principio, en cada embestida profunda sentía como el coño de Jimin se apretaba alrededor de él.
—Díselo —gruñó Jungkook. —Dile que te estoy follando, dile que te encanta.
—Min —dijo Jimin, su voz entrecortada. —Yo...
—¡Contéstame! —gritó Minho. —¿Qué está pasando? ¡Dime que no estás haciendo lo que creo!
Jungkook aceleró sus embestidas, cada vez mas profundas y salvajes. Sus caderas chocaban contra las nalgas de Jimin, el sonido de piel contra piel llenando la habitación, las tetas de Jimin rebotaban con cada golpe, sus pezones duros rozando el pecho de Jungkook.
—¡Díselo! —ordenó Jungkook agarrando las tetas de Jimin y apretándolas con fuerza.
—¡Me está follando! —gritó Jimin, su voz rompiéndose. —¡Jungkook me está follando, Min! ¡Y me encanta! ¡Me encanta cómo me folla!
Silencio al otro lado de la línea, un silencio pesado.
—¿Qué? —dijo Minho con voz bajita. —¿Cómo te atreves? ¿Después de todo lo que hemos hablado? ¿Después de que te dije que te quería?
—¡Se me escapó! —gritó Jimin, pero estaba tan excitado que las palabras apenas tenían sentido. —¡Pero es verdad! ¡Me encanta que me folle, Min! ¡No puedo evitarlo!
—No me llames Min —dijo Minho, su voz sonaba gélida—. Eres una puta, eso es lo que eres. Una puta mentirosa.
—¡Min, espera!
Pero la llamada se cortó, Minho había colgado.
Jimin tiró el teléfono a un lado.
Jungkook lo agarró de las caderas y siguió follándolo más duro, sus embestidas ahora salvajes, sin control.
—Se me escapó —dijo Jungkook riendo entre embestidas, su voz ronca y burlona. —Se me escapó, dice. Le dijiste mi nombre, puta.
—Cállate —dijo Jimin sonriendo, sus dedos arañando las sábanas. —Cállate y sigue follándome.
—¿Te arrepientes? —preguntó Jungkook, su mano bajando a su clítoris, frotándolo mientras sus embestidas no paraban.
—No —respondió Jimin soltando un agudo gemido. —No me arrepiento de nada. Fóllame, Jungkook, fóllame como solo tú sabes.
Jungkook lo giró de repente.
Lo puso boca abajo, levantó sus caderas y entró de nuevo más profundo que antes.
—Así me gustas —gruñó. —Así en cuatro como una puta.
—Soy tu puta —gimió Jimin. —Solo tu puta.
Jungkook lo folló en esa posición, sus manos agarrando sus nalgas, abriéndolas, entrando cada vez más profundo.
Jimin gemía sin control, su cara enterrada en la almohada.
—Mira —dijo Jungkook tomando su teléfono. —Tu exnovio te está llamando.
Jimin vio la pantalla.
Minho llamaba una y otra vez.
—No contestes —dijo Jimin.
—¿Por qué no? —preguntó Jungkook, y contestó.
—¡Jimin! —gritó Minho al otro lado. —¡Contéstame, maldito!
—No está —dijo Jungkook, su voz tranquila mientras seguía follando a Jimin—. Está ocupado, muy ocupado.
—¿Jungkook? —preguntó Minho—. ¡Devuélvele el teléfono!
—No creo que quiera hablar contigo, le estoy dando por culo —dijo Jungkook—. Y le encanta, ¿quieres oírlo?
Jungkook puso el teléfono en altavoz.
—Dile —susurró. —Dile cómo te follo.
—¡Ah! —gritó Jimin. —¡Sí! ¡así! ¡fóllame, Jungkook!
—¿Escuchaste? —preguntó Jungkook—. Se corre por mí, no por ti.
Minho colgó otra vez.
Jungkook tiró el teléfono y siguió follando a Jimin, ahora más rápido, más salvaje.
Lo puso boca arriba, levantó sus piernas y entró de nuevo, viendo cómo sus tetas rebotaban con cada embestida.
—Me voy a correr —jadeó Jimin.
—Vente conmigo —dijo Jungkook.
Y se corrieron juntos.
Jungkook se vino dentro de él, su verga pulsando, llenándolo.
Jimin se corrió justo después con su coño apretando la verga Jungkook, su cuerpo temblando, un grito largo escapando de sus labios.
Se quedaron un momento abrazados, jadeando.
Jungkook besó su frente, sus ojos, sus labios.
—¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó.
Jimin sonrió. —Nada. Ya no tengo novio.
Jungkook se rió. —¿Y eso te molesta?
—No —respondió Jimin. —Porque ahora puedo hacer esto sin culpa.
Y lo besó, profundamente.
—Pero aún no termino —dijo Jungkook entre besos.
—¿Otra ronda?
—Otra ronda, y quiero que grites mi nombre tan fuerte que tu exnovio te oiga desde su casa.
Jimin sonrió y abrió las piernas otra vez.
—Entonces haz que grite.
Jungkook bajó su cabeza y su lengua recorrió el coño de Jimin de nuevo y no paró hasta que Jimin gritó su nombre una, dos, tres veces más.
El teléfono de Jimin vibró toda la noche con mensajes de Minho, pero él no los leyó.
Estaba demasiado ocupado siendo follado por Jungkook.








