Prólogo 『el principio del fin』
——...Eh?
Había soltado un gran suspiro antes de caer desplomado en el suelo de piedra.
Se encontraba totalmente agitado. El corazón comenzó a ir cada vez más rápido.
Apretó los dientes con fuerza, dio un gemido de dolor tratando de sacar la mano de su estómago.
Comenzó a moverla lentamente, pero al hacerlo un dolor recorría de su estómago a todo el cuerpo.
Tenía un gran sentimiento de vómito, pero no podía.
Extrañamente, el frío que sentía antes había desaparecido para sentir calidez.
Al lograr sacar su mano, la miraría bañada de líquido rojo. Un gran escalofrío recorrió su espalda.
El miedo comenzó a hacer que su piel se pusiera pálida.
——...Esto es muy malo.
——...
Acostó su cabeza de nuevo en el suelo y, en su visión, miraría cómo un charco de color carmesí inundaba la mitad de su rostro. Trataba de mantener la calma y respirar lentamente, pero era difícil por el miedo del momento.
Poco a poco notaría que la sensibilidad de los dedos comenzaría a debilitarse. Cada vez que trataba de moverse o levantarse, sentía como si un bulto por debajo de él se moviera, haciendo que volviera a caer.
Lentamente las fuerzas que le quedaban en el cuerpo se irían perdiendo con el pasar de los segundos.
——Demonios, demonios, demonios, demonios, demonios
Su cuerpo sentía varios escalofríos por el calor interno; su garganta se raspaba cada vez que respiraba, al punto de que le daban ganas de arrancarse la garganta con las últimas fuerzas que tenía.
Entre las sombras del callejón se escuchaba el aullar de un ser abstracto que no se dejaba ver por las sombras.
——N-no pude protegerte... Lo siento.
Él abrió la boca para soltar un gran grito de ayuda. Pero lo único que saldría sería un coágulo de sus pulmones. Su cuerpo comenzaba a colapsar. Era un milagro que siguiera vivo por la pérdida de la sangre.
Él estaba consciente de que ya era su final, pero aun así no dejaba de temer al hecho de que iba a morir.
Lentamente su vida se fue apagando; las pocas fuerzas que le quedaban se desvanecieron hasta soltar un último suspiro. En ese instante Saigo Takamori murió.
Prólogo
『el principio del fin』








