ENTRE ISHA Y ELLA

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Sinopsis

¿Alguna vez has sentido que tu cuerpo está muy cansado de la existencia? Mas aún cuando siente que las decisiones de su pasado han sido tomadas por alguien más y no precisamente, por él. Esto es lo que encontraras en esta historia, un personaje principal que experimenta el peso de la existencia plasmado en la vejez de su cuerpo, la soledad y una lucha constante en una sociedad de subsistencia, que considera injusta. Lo que ella no imagina, es que justo el encontrase en esa situación de privación, la llevará a asistir a una reunión de profesionales en donde se marca por completo, el inicio de la apertura de las grietas invisibles en su vida. En este viaje místico, un narrador lucha por escribir la historia, mientras el ego planea estratégicamente y en silencio su permanencia. Las grietas van tomando formas propias en donde el ataque y la autodefensa de los personajes, adornan cada escena. Los personajes, han reencarnado juntos durante eras, unidas por una promesa muy antigua que deben lograr cumplir en esta oportunidad, su última oportunidad antes de que una de las dos desaparezca. En medio de este escenario, se desafían las leyes de la realidad, las grietas de Isha se hacen visibles completamente y es muy probable que al final de la historia en donde se cree que todo ha finalizado, es ahí en donde comience la verdadera historia entre Isha y Ella.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
LHIAT
Estado:
hace 7 días
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1…la vida comenzó a preguntarse nuevamente…

A mi edad, no se quien soy, así que muchos menos se quién eres tú. Y si te preguntas que edad tengo, simplemente te diré que tengo la edad en la que la persona aun no sabiendo quien es, puede sentirse libre, hermosa, sin deudas morales pero lo más importante, en paz consigo misma.

Aunque un estado como ese parezca ideal y quizás inimaginable, sobre todo cuando uno dice en paz con uno mismo, déjame decirte que si es posible. Yo soy testigo. Pero a esta edad, no me atrevo a dar consejos, ni a mostrar cual es el camino de la vida, porque simplemente, ya no me importa.

Por mucho tiempo, viví buscando mi propio sentido, mientras en mis días ayudaba a mis caminantes, en las noches salía por diversos pasajes en la búsqueda de razones y explicaciones a mis preguntas. Desde siempre me recuerdo así, como si la vida que vivía mi caparazón se viviera en tiempos y espacios diferentes.

Con el tiempo, después que mis caminantes, sintieron que sus caminos y los míos eran diferentes, simplemente aumentaron las preguntas y al mismo tiempo, el vacío de las respuestas se fue haciendo más intenso. Ahí, ese fue justo el momento, en el que deje de preguntar y simplemente comencé a vivir, sintiendo paz.

En la actualidad, y siempre estamos en la actualidad, existo en un mundo en donde las personas caminan distraídas de sí mismas y atentas al mundo exterior.Viven la vida en un plano, que han construido ahí en la palma de la mano, al que aprietan para que no se les escape las noticias, las voces, las imágenes de vidas ajenas. Todo, llega en segundo y se deslizan una tras otras sin pedir permiso, y si, en esa misma mano cabe casi todo, mapas, recuerdos, trabajos, despedidas, promesas.

Y digo, casi todo porque no cabe aquello que, realmente es.

Si no has conocido, aquello que no cabe en esa mano, te diré como es, por que a ti también te llegará y cuando eso te ocurra, ya lo podrás reconocer. Es algo que insiste, que pesa, que arde sin pantalla; algo que no envejece, ni se actualiza, pero tampoco duerme, algo que no termina de encajar.

Y mientras las personas de hoy, viven conectado a una red invisible que los hace sentir, vibrar, pensar, mientras aprende desde niño a sonreír frente a esa invisibilidad, sin saber del todo qué es lo que sostiene, está integrando creencias. Cree en muchas cosas a la vez, en la ciencia, en la intuición, en los números que se repiten, en la terapia, en la energía, en la promesa de que mañana será mejor y aun así, eso que no encaja, permanece asomándose, cada vez que puede.

Las personas de hoy día, valoran la libertad, pero no siempre sabe qué hacer con ella.

Buscan un propósito, equilibrio, calma, incluso cuando su ritmo cotidiano no se los permite y viven, en un mundo rápido, inmediato, disponible, y han aprendido a moverse dentro de él con destreza, aunque rara vez se detengan a observar qué parte de sí, quedó atrás en ese movimiento.

En medio de esta coreografía moderna, entre notificaciones y silencios, entre lo que se muestra y lo que se guarda, comienza a insinuarse claramente eso que existe fuera de lugar, una pregunta más honda. No es nueva, nunca lo ha sido, pero ahora, late distinto, justo cuando todo parece tener respuesta.

No es una pregunta técnica, ni lógica, siempre es la misma. Se lanza al aire con la misma intención gélida, como un dardo lanzado al blanco, esperando algo que nunca llega igual. Pero ahí radica el misterio, la pregunta es una constante, la respuesta es un abismo que cada alma debe cavar por sí misma y, lo más resaltante es que no se formula para ser resuelta, no busca eficiencia, sino sentido, y por eso se escapa de los algoritmos como el agua entre los dedos.

Si no te ha llegado, aquí te doy otro dato, aparece temprano, casi inocente, en la voz de los niños que observan a los adultos correr y preguntan, por qué se vive así. Regresa en la adolescencia como vértigo, cuando el mundo parece un camino que otros entienden mejor y, vuelve más tarde, en la adultez, cuando el ruido baja lo suficiente como para que una noche sin respuestas, un cansancio persistente o una pérdida, abran una grieta.

Cada vez que surge, parece un asunto personal. Quien la siente, cree que le ocurre solo a él, porque no es una pregunta de conversación cotidiana. Cuando se la nombra, incomoda y cuando se la habita, transforma.

Si, yo la he podido percibir, sentir, escuchar en cada etapa de mi vida, pero como siempre solo he tenido el frío del vacío, ahora creo que es porque he hecho lo que desde siempre, el ser humano ha hecho, buscar respuestas afuera en dioses, rituales, símbolos, sistemas, tecnologías; en mi caso, sin respuestas.

Y mientras esa insistencia permanece, el ser humano ha perfeccionado el mundo exterior con una dedicación casi obsesiva, dejando en segundo plano el territorio interno que lo habita. Lo externo es visible, compartido, validado, mientras que lo interno exige silencio, y el silencio parece un lujo que pocos se permiten, osimplemente puede ser el ruido más alto que genera un temor que pocos quieren enfrentar. Porque no es una ausencia de sonido; es una presencia autorreflexiva que asfixia, que atormenta, que de tanto doler se vuelve invisible al oído, e insoportable para la continuidad.

Y, sin embargo, con todos los avances del día de hoy, esa llamada no desaparece.

Me hubiese gustado haber conocido las respuestas, siempre sentí la llegada es como una sensación extraña, una incomodidad leve, un instante en que todo está en orden y aun así, algo falta. Quizás perdí mucho tiempo tratando de comprenderla mientras pedía, ser escuchada.

Incluso ahora, en una era donde la inteligencia artificial predice, organiza y explica, donde las máquinas aprenden con una velocidad asombrosa, esa sensación extraña la del peso real de existir, queda fuera del alcance de la IA, no puede descargarse ni optimizarse, solo puede vivirse.

Me alegra ser yo quien pueda estar hoy aquí, y que tu estes conmigo, porque ahora en mi paz, ya no busco respuesta, en mí lo doy por terminado, quizás si vuelvo a este plano, comenzaré desde niña a intentarlo.

he decidido hacer algo más divertido y es, retomar el camino a través de alguien que conozco y está, habitando la pregunta, y lo mejor es que estaré qui para contarte lo que le pasa. Porque a ti te pasará y esto, debe ser mencionado, nadie más te dirá, que eso lo extraño, debe ser considerado de manera individual, y habitar la pregunta no siempre garantiza claridad, ni un camino romantizado como el que se vende desde siglos precedentes.

Tampoco, conduce necesariamente a la calma ni a una respuesta amable. A veces abre zonas ásperas, contradicciones incómodas, fuerzas que no saben ser delicadas porque lo que espera del otro lado no es una idea, sino una experiencia, y toda experiencia exige un cuerpo que la sienta.

Aquello que responde desde lo profundo no conoce la piel, no sangra, no tiembla, no envejece. No sabe del peso de un gesto, ni del ardor de una herida ni del tiempo que transcurre en la realidad humana. Y cuando ese pulso antiguo, intenta expresarse a través de lo humano, el choque es inevitable, el reclamo transformará esa experiencia. El cuerpo, con su memoria de placer y dolor, no siempre está dispuesto a ceder su territorio a una voz que no siente, mientras quienes no se atreven a habitar la voz son expectantes y conocedores de, quienes intentan hacerlo.

En realidad, no es el comienzo de una elevación, es simplemente, el inicio hacia una fricción entre lo que busca sentido y lo que exige sentir, entre el alma que llama y el cuerpo que resiste, se abre una tensión que no puede resolverse con palabras bellas, solo puede vivirse desde la piel.

Y es allí donde esta historia realmente comienza, te la contaré con calma y sin prisa, e iniciaré en el instante en que la fricción irrumpe bruscamente en la vida de Isha. Ya no es niña, ya no es joven, ya no es adulta en el sentido convencional. Ha entrado en la época de la tríada etaria, ese territorio extraño donde el cuerpo carga la edad biológica, la mente sostiene la edad de la sabiduría y el alma insiste en conservar la edad de la eterna juventud.

Estás llegando justo al principio, en ese choque, entre lo que envejece, lo que aprende y lo que se resiste a envejecer, donde todo empieza a moverse y lo extraño, que insiste desde siempre, comienza a vivirse.

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Bien escrito

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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