Introducción
A sus 28 años, Max Verstappen no solo era una de las figuras más temidas de la mafia neerlandesa, sino el cerebro detrás de "La Tralaleriza", un cartel emergente en Tijuana que, a pesar de su tamaño, mantenía bajo control a toda la frontera norte. Max era frío, metodológico y nada lograba captar su atención más allá del negocio.
Durante uno de sus viajes de supervisión a la ciudad, decidió pasar la madrugada en su exclusivo gentlemen's club. Fue ahí, entre humo, luces tenue y copas de cristal, donde vio por primera vez a Sergio: un bailarín de 24 años recién llegado de Guadalajara. Con una gracia natural y una mirada que desafiaba a cualquiera, Sergio atrapó la atención del líder mafioso desde el primer segundo en que pisó el escenario, haciendo que Max se enamorara y obsesionara con el.








