Pocky Game Español por ayu_san.12 en Inkitt
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POCKY GAME -ESPAÑOL-

Sinopsis

Orihime debe hacerse cargo de lo que dice. --- ✍️ Los personajes no me pertenecen, sino a Tite Kubo. ✍️ El dibujo en portada me pertenece. ✍️ Historia 100% mía. ✍️ No se permiten copias.

Genero:
Drama
Autor/a:
ayu_san.12
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único

—Realmente, no lo creo.

No debería estar escuchando. Y lo sabe.

—No creo que Ichigo sea capaz de jugar el juego del Pocky.

Pero las palabras de Tatsuki, quien estaba junto a Orihime en ese momento, hicieron que se escondiera y escuchara la conversación, por muy mal que estuviera.

—¿Qué piensas tú, Orihime? Después de todo, tú y él llevan saliendo unos cuantos meses. ¿Crees que Ichigo lo haría o sería un complemento cobarde?

Tragó saliva.

—No lo llames así... Pero, bueno, hmm... yo también creo que a Kurosaki-kun no le gustaría ese tipo de juegos. —Le escucho decir.

Auch.

—Vaya, ya creía que ibas a defenderlo.

—Este, bueno. Conociendo a Kurosaki-kun, sé que no lo haría.

—Bueno, eso sí. —.

Tatsuki soltó una risa corta, y la conversación siguió, pero esas palabras se quedaron con él durante días.

¿Cobarde? ¿Él? ¿Y que Orihime pensara que no sería capaz? No es que estuvieran equivocadas.

No lo hubiera hecho.

Siempre había visto a otros jugar, como Keigo suplicando por atención o Chizuru intentando “jugar” con Orihime. Nunca le habían interesado ese tipo de cosas.

Hasta que oyó esa conversación.

Nunca pensó en jugar con alguien al momento de comer Pocky; solamente ahí pensó que podía hacerlo si era con Orihime, ya que con ella se había sentido a gusto haciendo cosas que antes no le parecían, como la idea de acurrucarse juntos, tomarse de la mano, los besos y otras cosas más íntimas.

Sentía que podía hacerlo, mientras fuera ella.

Por lo que escuchar que ella no lo creía capaz solo encendió algo de él, ese sentimiento de demostrarle todo lo contrario.

Así que compró unas cajas de Pockys y las escondió en su cuarto; no quería que nadie más se las comiera. Kon lo haría, y el resto de su familia también, por lo que debía esconderlo bien.

Solo faltaban unos días más para que llegara el 11 de noviembre, y decidió invitar a Orihime a su casa a cenar, así que ella llegó durante la tarde después del almuerzo, y pasaron el resto de la tarde con su familia.

Las locuras y peleas con Isshin, su padre. Yuzu intentando frenarlos, aunque no haciendo mucho, y Karin, que se paraba junto a Orihime, diciendo que los dejara. Jugando y hablando, así fue hasta que llegó la tarde, y Yuzu decidió llevarse tanto a Karin como a Isshin de compras para la cena, dejando a Ichigo y a Orihime solos en la casa.

Fue ahí que decidió actuar.

—Esperemos arriba, se van a demorar en llegar.

—¿Estás seguro?

—Sí. Ya sabes cómo son; cuando estás aquí, intentarán comprar los mejores productos para hacer una gran cena.

—Oh, ellos no deberían hacer eso solo por mí…

—Están locos contigo, quieren impresionarte y que les agrades, ya que... Eres mi primera novia... —. Murmuró algo avergonzado.

—S-sí. —Asintió Orihime igual de avergonzada—. Pero ya han pasado tres meses desde entonces.

—Y no cambiarán pronto, lo seguirán haciendo. Vamos arriba, pero espera afuera un momento mientras me aseguro de que Kon no esté adentro.

Siempre hacía lo mismo: su familia y Kon. Se volvían locos cuando Orihime estaba en la casa, y el león de peluche igual; intentaba esconderse en su habitación y se acercaría lentamente a Orihime.

Aprendió después de la primera vez, en donde había decidido besarla y, cuando abrió los ojos, por el rabillo del ojo, vio un manchón amarillo, y supo de inmediato que Kon estaba ahí.

Desde entonces, siempre se cercioró de que Kon no estuviera escondido, que era, siempre.

Una vez, bajo su cama. Otra vez, escondido entre el escritorio y la pared. Una vez, dentro del closet, en la parte de arriba, entre las colchas, y la otra dentro de los cajones, entre sus camisas.

Tendría que ver dónde se escondió ahora.

Subieron la escalera lentamente y se detuvieron en la parte de arriba, en el pasillo que iba al baño, su propia habitación y la de sus hermanas.

—Espera aquí.

—Sí.

Entró en su habitación. Y empezó su revisión; detrás de su escritorio, nada. Bajo la cama, nada. Dentro del closet, nada. Entre las colchas, nada. En los cajones, nada.

Vaya, al parecer se estaba esforzando esta vez.

Miro el techo de la habitación, y ahí lo vio. Una cola colgando desde dentro de la lámpara, ¿cómo diablos se metió ahí?

Sin decir nada, se acercó al interruptor y prendió la luz.

—¡AHHG! —gritó Kon, quien rápidamente salió de su escondite, cayendo sin ceremonias al suelo. —¡Idiota! ¿¡Intentas dejarme ciego!?

Ichigo se cruzó de brazos y lo miró.

—¡¿Qué?! ¿¡Ni una disculpa!? ¡Qué grosero!

Suspiró.

De un rápido movimiento, lo agarro y salió de su habitación, directamente a la habitación de sus hermanas.

—¡No es justo que tengas a Inoue-san solo para ti! ¡Suéltame!

—Bien. Te soltaré.

—¿Eh?

Abrió la puerta de sus hermanas y lanzó al oso de peluche dentro, para después cerrar la puerta.

—¡NO! ¡ME PORTARÉ BIEN! ¡LO JURO! ¡PERO SÁCAME DE AQUÍ, ICHIGO!—. Gritó el peluche, pero Ichigo lo ignoró.

El adolescente se acercó a la chica que esperaba pacientemente junto a las escaleras, que al parecer se estuvo riendo un poco por la situación.

—Bien. Ya puedes entrar.

—¿Sabes? No me importa tener a Kon-chan en la habitación.

—¿Y tener que escucharlo quejarse todo el tiempo? No, gracias. Además, ¿cuántas veces ha intentado tocarte?

—Oh, bueno…

—Ya ni sabes... —Resopló.

Ichigo suspiró. Tomo la mano de la chica y la guío nuevamente a su habitación. Permitió a Orihime entrar primero, y luego, entró él; sin hacer mucho ruido, cerró la habitación con pestillo. No necesitaba que alguien más interrumpiera.

—¿Quieres algo para comer?

—¿Eh? Está bien.

Bien.

Se dirigió hasta el mueble que estaba justo debajo de su televisor y sacó una pequeña bolsa que escondía hasta el fondo del cajón.

Cuando volteó, vio a Orihime sentada en el suelo, mirando la bolsa que tenía en sus manos con curiosidad.

—¿Qué tienes ahí, Kurosaki-kun?

No respondió; decidió mostrarle.

Con cuidado metió la mano en la bolsa y sacó una caja roja de Pockys.

—¿Eh?

—¿Hoy es el día del Pocky, no? Decidí comprar algunos y compartir contigo. Como Yuzu y los demás se demorarán, creí que sería bueno.

—O-oh, entiendo. —No pasó desapercibido para Ichigo el cómo ella se retorció un poco en su lugar.

Abrió la caja y se sentó junto a ella en el piso, y le ofreció la caja, para que sacara uno. Vio cómo la mano de ella se levantó hacia la caja, y en el momento en que ella rozó la caja, actuó. Agarro su muñeca y, con un rápido movimiento, logro sentarla entre sus piernas cruzadas, atrapándola completamente.

—¿¡Eh!? —. Chilló ella incrédula. —¡¿Kurosaki-kun?!

Orihime entró en pánico; no sabía qué hacer. Un momento había estado sentada a su lado, y al otro estaba encima de él, sentada entre sus piernas, y sus brazos rodeando su cintura. La cercanía hacía que su corazón se acelerara y que su rostro se sintiera caliente.

—Sabes... Nunca me ha gustado que me llamen cobarde o que los demás no crean en mí. —Murmuro junto a su oído.

Orihime se congeló.

Esas palabras.

—¿Eh?

—Ya me acostumbré a escucharlo de Tatsuki, pero no de ti.

—¡¿E-escuchaste...

—Sí. Lo escuché. —Afirmo él. —Y estoy dispuesto a demostrar lo contrario.

Orihime no terminó de procesar esa última parte cuando sintió que le colocaban algo en la boca, y cuando volvió a pestañear, tenía a Ichigo aún más cerca, y un pedazo muy pequeño de Pocky en la boca.

—Inoue, debes hacerte cargo de tus palabras —murmuró antes de morder la punta del pequeño palito de chocolate y presionar sus labios contra los de ella.

—¡Ngh!

No duró mucho, pero cuando se separó. Orihime vio la sonrisa en el rostro de Ichigo, antes de romper nuevamente otro palito de Pocky y colocarlo en su boca.

—¡E-Espera! ¡Así no—

Pero a Ichigo no le importaba lo que ella tuviera que decir en este momento. Simplemente siguió haciendo lo que había empezado con ella; no le importaba cómo se jugaba o las reglas que supuestamente tuviera este juego.

Él solamente se centraría en demostrarle a Orihime que estaba equivocada, de una manera distinta.

Al tercer palito, decidió explorar más. La boca de Orihime ya tenía el sabor a chocolate, y el sabor le estaba nublando la cabeza. Pasó su lengua por los labios de ella, logrando que ella abriera la boca aún más, y ahí tomó su oportunidad, profundizando el beso.

Sintió como Orihime ponía sus manos en sus hombros, pero la ignoró y presionó por más. Su lengua tocó la de ella, obteniendo un gemido de ella. Agarró con más fuerza sus caderas para que no se moviera tanto, al sentir cómo se estremecía contra él.

Se separaron por falta de aire, y pudo ver su hermoso rostro adornado con un sonrojo mientras intentaba recuperar el aire.

Volvió a sonreír.

Sin esperar más, la intentó volver a besar, pero sintió cómo las manos de ella se disparaban a los labios de él, deteniéndolo.

—¿Hum?

—¡E-Espera!

Ambos se miraron a los ojos; ella estaba terriblemente avergonzada, y eso lo regocijaba por dentro al verla de esa forma por su culpa. Pero aún no había terminado.

La agarró con fuerza e hizo que ella quedara recostada en el suelo, con su mano libre, y tomó las pequeñas de ella y las presionó contra el piso, sobre su cabeza.

—¿Aún dirás que no me crees capaz?

—¡L-Lo siento! ¡No sabía que Kurosaki-kun estaba ahí!

—Hum... No te escucho arrepentida. —murmuró, inclinándose sobre ella.

—¡N-No es cierto! ¡Yo lo siento muchísimo!

—¿De verdad?

—¡De verdad!

—Hummm... No lo sé. —Ichigo quería reírse al ver su cara de sorpresa.

En este punto sabía que ya estaba siendo malo, pero la verdad es que sí le divertían bastante sus reacciones.

—¡Kurosaki-kun, te estás riendo de mí! —reclamó ella.

Ichigo finalmente soltó una carcajada.

—Un poco, lo siento. —Se disculpó, pero no se movió ningún pelo.

—Esto... ¿Me liberas?

—No. —Respondió él inclinándose más.

—¡P-Pero...!

—No hemos terminado aún.

La cara de Orihime se puso aún más roja.

Con su mano libre, acercó la caja de Pocky y sacó otro palito. Lo comió hasta que este estuvo corto, y se acercó con él a Orihime. Al igual que antes, lo mordió un poco más y la besó.

Esta vez, movió sus labios contra ella, obligándola a abrir más su boca, deslizó su lengua dentro de su boca y jugó con la lengua de ella, succionó un poco y se alejaba por unos breves segundos antes de volver a hacer lo mismo, una y otra vez.

Ichigo alargó la mano, tomó otro Pocky y repitió el juego: el chocolate, el roce de labios, la lengua tímida de ella respondiendo, el calor creciente entre ambos.

La caja roja se terminó.

Él frunció el ceño.

—Aún no. —. Dijo él, antes de volver a tomar la bolsa que tenía, y sacó esta vez una caja azul de Pockys.

—¡Kurosaki-kun!

—¿Qué? ¿Creías que solo compraría una sola caja?

La chica no supo qué decir.

Simplemente miro hacia abajo y apretó los muslos, cosa que no pasó desapercibida para él.

Y sonrió.

—Humm...

Orihime solo se avergonzó más al notar que él se había dado cuenta.

—¿Así que disfrutas de esta forma, eh? ¿Qué dirán los demás al saber que a la inocente Inoue le gustará este tipo de cosas?

La cara de vergüenza en ella solo aumentó más.

—Entonces, creo que debería tomar la responsabilidad de esto.

Y la volvió a besar.


—¡Hermano! ¡Orihime-chan! ¡Ya llegamos! —gritó Yuzu.

Isshin había ido directamente a dejar las bolsas junto a Karin a la cocina, pero al no ver a los adolescentes, se preocupó.

—¿Estarán arriba? —se preguntó Yuzu; sin pensarlo dos veces, subió rápidamente las escaleras.

—¡Oye, Yuzu! —. Se escuchó por parte de Karin, al ver a su hermana subir las escaleras.

Se dirigió rápidamente a la puerta de su hermano y, sin pensarlo dos veces, abrió la puerta.

—¡Hermano! ¡Orihime-chan... —Había dicho Yuzu al entrar, pero su voz se apagó al ver la escena frente a ella.

Ichigo estaba sentado en el suelo, comiendo una caja de Pockys, y Orihime estaba acostada bajo las sábanas de la cama de su hermano.

—Oh, veo que ya llegaron. Se demoraron bastante—. Dijo Ichigo, aumentando la confusión en su pequeña hermana.

—¿Eh? Sí, estaba lleno. —. Murmuró ella. —¿Orihime-chan está durmiendo?

—¿Hum? Eh, sí. Se durmió abajo, así que la traje aquí para que durmiera más cómoda. —Respondió Ichigo, sin mirarla.

—Ya veo. Entonces, ¿les guardo la cena?

—No, cenaremos con ustedes, ya la despierto.

—Entiendo...

Ambos hermanos se quedaron callados por unos momentos.

—¡E-entonces, iré a preparar la cena! —. Aviso a la chica antes de cerrar la puerta; estaba confundida, y mucho, pero se había prometido no indagar tanto en lo que hiciera su hermano.

Ichigo esperó unos segundos y miró hacia la cama.

—Ya se fue. ¿Sigues enojada?

La cabeza de Orihime se asomó por sobre la manta, con la cara roja y lágrimas de vergüenza en su rostro.

—¿C-Cómo se supone que le daré la cara a tu familia después de esto?

Orihime se destapó, revelando su cuerpo completamente desnudo. La sesión de besos se había salido de control al ver que ella se había excitado por todo el asunto, por lo que se encargó rápidamente de satisfacerla, dejando abandonada la última caja de Pockys.

El cuerpo de ella estaba lleno de chupetones y mordidas; no podían culparlo, ella había estado mucho más sensible de lo usual, y no pudo contenerse.

—Después de todo, es tu culpa, Inoue. No deberías decir esas cosas.

—¡Kurosaki-kun!

Ichigo la miró, y esta rápidamente vagó por su cuerpo desnudo; ya lo había visto antes, por lo que ya no sentía vergüenza mirarla descaradamente. Se levantó, se dirigió a la puerta y la volvió a cerrar. Después se volvió a dirigir a ella, y se colocó encima, acorralándola nuevamente contra el colchón.

—Me pregunto... ¿Qué tan sensible te colocarás ahora que hay gente en casa?

Un chillido ahogado salió de ella, ocasionando que se volviera a reír.

La besó; aún les quedaba tiempo para algo rápido antes de que Yuzu terminara de hacer la cena, y si el resto de su familia pensaba que Orihime estaba durmiendo, entonces no lo molestarían en absoluto aquí arriba.

—¡Ku-Kuro---! —gimió Orihime.

—Shhh... Recuerda que están abajo —murmuró sobre sus labios.

Ichigo se estiró y volvió a tomar nuevamente la caja de Pockys.

—Esta vez, no me olvidaré de esto.

Y la volvió a besar, suave, dulce…

Con todo el chocolate del mundo entre ellos.

.

.

.

.

.

.


OH YAS! Después de esto, Orihime fue llevada a su casa. Y Tatsuki la llamó por teléfono para saber cómo le había ido, y pues, Orihime simplemente se sonrojó furiosamente y no pudo decir nada, ya que empezó a tartamudear.

Tatsuki le preguntó a Ichigo, y este simplemente dijo que no había pasado nada, pero como se conocen desde pequeños, vio un brillo divertido en los ojos de él.

Ella sacó sus propias conclusiones, aunque esos dos no le dijeron nada.

JAJA Ten por seguro que le dio en el clavo; ella los conoce demasiado bien, pero decidió no pensar en eso, ya que se trata de Ichigo, y pensarlo de esa forma le incomoda demasiado.

Esto es solo un fic un tanto de travesuras y Pockys, ya que recientemente fue el Día del Pocky, que es el 11 de noviembre.

11.11 ¿Se entiende?

Y pues, decidí hacer uno de Ichihime.

Bueno, un agradecimiento a Sebas, por ser mi lector beta!

Espero les haya gustado!

CHAU! 🙌🏻

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