Luna Carmesi Emily (5° Era Sangrienta)

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Sinopsis

El Vacío de la diosa Aeris es aquello a lo que todos deberíamos aspirar. Así nos lo enseñan desde que nacemos. Nos dicen que sus muros nos protegen, que la carne y la sangre son ofrendas necesarias, y que algún día la fe devolverá la abundancia a una tierra devorada por la oscuridad. Pero ¿cuál es el precio de la salvación? Solo recuerdo la sangre, los sacrificios y una certeza que se niega a desaparecer: alguien está mintiendo. Mientras las criaturas devoran el mundo exterior y las ciudades se aferran a sus muros sagrados, seguiré las huellas de mis recuerdos para descubrir qué protege realmente la Iglesia… y qué exige la diosa Aeris para devolvernos la tierra. Porque si el Vacío es nuestra salvación, ¿por qué se siente tanto como una condena?

Estado:
hace 21 días
Capítulos:
3
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Clasificación por edades:
18+

JURAMENTO

«Todo lo que se crea en este mundo, regresará al mismo a través del polvo sagrado que respiramos todos.»

«Si he de testificar, veré con los ojos de la luna. La realidad no es más que aquello que elegimos ver; pero exige ser comprobada. Sin esa certeza, solo nos queda el fanatismo».

«La justicia es de quien la posea. Existe la del vacío de Aeris, la de la infección de Ellyshel, la de los sabios... y la propia del hombre».

Revelaciones de los viejos mundos.

Aquí, en este mundo cubierto por la sangre infecciosa del dios Ellyshel, sostenemos las llamas de la purificación:

El fuego blanco Erradicador del ángel que purga la tierra, inundándola con un azul puro

brillante que vuelve a clamar por la vida.

Este es el brazo ejecutor de la diosa Aeris.

Y sin embargo, me pregunto... ¿Por qué no puedo escalar la montaña? ¿Por qué la piedra ancestral y la torre no ceden ante mis esfuerzos?

Nací en la base, pero mi alma exige renacer en la cima. Necesito arder; tal vez solo consumido por el fuego rojo consiga respuestas.

He buscado la justicia de la diosa, pero me resulta ajena: es distinta de la de los hombres y distinta de la mía.

Sé que el renacer no asegura milagros, pero aun así, la incertidumbre me susurra una certeza: no hacer nada tampoco cambiará mi destino.