Capítulo 1
Elarith
A los diecinueve años se supone que uno debería saber algunas cosas.
Eso es lo que pienso mientras miro el techo de mi habitación. Se supone que debería saber qué quiero estudiar, empezar a trabajar, saber qué quiero hacer con mi vida y, si es posible, saber quién quiero que esté a mi lado.
Pero yo no sé nada de eso.
Bueno... hay una excepción.
Medicina.
Desde pequeña digo que voy a ser doctora. Lo he repetido tantas veces que ya ni siquiera sé si es un sueño mío o simplemente una respuesta que aprendí de memoria.
Y quizás ese sea el problema. He pasado tantos años diciendo que quiero ser algo que nunca me había detenido a preguntarme si realmente quiero serlo.
Ahora estoy a punto de comenzar la universidad y esa pregunta no deja de darme vueltas en la cabeza.
¿Y si no quiero estudiar Medicina?
¿Y si estoy a punto de pasar años estudiando algo que en realidad no quiero?
Cierro los ojos por un momento y vuelvo a mirar el techo. Me quedo así durante varios minutos, como siempre. Ya ni siquiera me doy cuenta de cuánto tiempo paso mirando hacia arriba. Solo espero. Espero que aparezca una respuesta en alguna parte, una señal, algo que me diga qué hacer, algo que me devuelva un poco de esperanza.
Pero no aparece nada.
Como siempre.
Solo estoy yo, mis pensamientos y ese miedo que últimamente parece seguirme a todas partes.
Tengo diecinueve años. Diecinueve.
¿Por qué siento que ya voy tarde?
No debería sentirme así. O eso intento decirme. Pero es difícil cuando veo que todos parecen avanzar mientras yo sigo estancada exactamente en el mismo lugar, atrapada en la misma rutina.
Algunas personas de mi edad ya saben qué quieren estudiar. Otras tienen trabajo, planes, metas, relaciones...
Y yo apenas puedo decidir qué hacer con mi día.
A veces incluso siento que en mi casa esperan que empiece a hacer algo con mi vida. No los culpo. La verdad es que yo también espero eso de mí.
Quizás por eso me siento tan mal.
No tengo miedo solamente de equivocarme. Tengo miedo de descubrir que no soy capaz de hacer nada bien. De intentarlo y fracasar. De tomar una decisión y arrepentirme. De elegir un camino y terminar preguntándome durante toda mi vida qué habría pasado si hubiera escogido otro.
Suelto el aire lentamente y me incorporo en la cama.
Miro mi alrededor.
Mi habitación sigue igual. Las mismas paredes, las mismas cosas, la misma cama, la misma vida.
Pero algo está a punto de cambiar.
En pocos días comienzo la universidad y, aunque todavía no ha pasado nada, siento que estoy a punto de dejar atrás a la persona que he sido hasta ahora.
Lo peor es que ni siquiera sé quién voy a ser después.
Y eso me asusta.
Porque por primera vez siento que ya no puedo seguir esperando a que la respuesta aparezca sola.
Voy a tener que encontrarla yo.








