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─ ¡Hijo de puta! ─Exclamó el omega.

Jimin, un omega de cabellos rubios, tez blanquecina, cuerpo muy bien proporcionado y mirada sensual, trabajaba en una oficina prácticamente las veinticuatro horas de día, los siete días de la semana. Jimin era el asistente de un estúpido alfa.
Jimin siempre sintió repulsión por el alfa con aura dominante, carácter fuerte y que -al diferencia de él- tenía un cuerpo proporcionalmente más grande y mejor trabajado que el suyo. Jimin era un omega delicado, su jefe era un alfa tosco.
Jimin no sabía cómo había terminado en aquella empresa, ¿algún castigo de su vida pasada quizás? Jimin no lo entendía, en aquella empresa trabajaban sólo alfas y una omega en cinta, sin duda él era la presa perfecta para alguno de sus compañeros, pero por suerte nada malo le había pasado en esos cinco años. Cinco años que es prácticamente esclavo del Empresario; Jeon Jungkook.
─ Hijo de la re mil… ─Suspiró, acomodando su traje muy bien planchado, acomodando de igual manera la corbata roja, color que representaba a la empresa.
Jimin caminó con paso seguro a lo que era la oficina de su jefe, ser asistente del empresario más millonario y más temido de todo Corea no era para nada un sueño que tengas de niño, prácticamente todos los odiaban y él no sería el excepción.
Tocó tres veces la puerta de la oficina y se limpió el sudor de su frente, sudor que no sabía porqué estaba ahí, si se suponía que en la empresa lo que más reinaba era el clima frío. Escuchó un lejano, pero firme “adelante”, señal para que él entrara a la oficina de su jefe.
─ Muy buenos días, Sr. Jeon. ¿Me necesitaba? ─Hizo una reverencia ante su jefe y rodó los ojos sin que el menor lo notará. Sí, su jefe era dos malditos años menor que él.
─ Buen día, Park, ¿Cómo te encuentras? ─El alfa se acomodó en su silla y fijo su mirada en el omega frente a él.
¿A caso eso te jodidamente importa?. Jimin pensó, pero al contrario de sus pensamientos, éste le dedicó una leve sonrisa a su jefe y asintió.
─ Estoy de maravilla, Sr. Jeon. ¿Usted cómo se encuentra?
─ Pues a diferencia de ti, me encuentro de mal humor. ¿Dónde están los malditos documentos que te dije que necesitaba para ahora a primera hora?
Mierda, los documentos de la reunión.
─ O-oh… están en mi escritorio, señor. Deme unos minutos y voy por ellos. ─Recreó la reverencia de hace unos instantes dispuesto a irse, pero el menor le interrumpió.
─ Por el momento deseo mi café de siempre, ve por él y luego traes contigo los documentos. ─El alfa no dejaba de verlo, notaba algo diferente en el omega.
─ Oh, está bien, Sr. Jeon. ¿Algo más que desee con su café?
─ Solamente, Park.
El omega asintió y volvió a hacer una reverencia, sólo que ahora más corta que las anteriores. Caminó hacia la puerta sintiendo un poco débil su cuerpo, pero no le tomó importancia. “Sólo necesito descanso”, pensó el omega.
─ Es que, te juro que Jeon me tiene harto, no puedo creer que ese maldito alfa haya llegado tan alto con ese carácter de mierda. ─Se quejo con su amistad por llamada.
─ Ay, Mimi… ni cómo ayudarte, se nota que Jeon no es el mejor jefe del mundo. Y lo peor, que es menor que tú.
─ ¡Eso me jode más!, es insoportable para mí estar haciendo dos malditas reverencias para él cada que lo veo. ¡Él debería hacérmelas a mi!
─ Jaja, parece que lo odias demasiado.
─ Como no tienes idea, gatita.
Su amiga, Yeji, rio por el apodo que le había colocado su amigo. Cuándo se conocieron en la universidad Jimin halago la mirada que la chica tenía, una hermosa mirada gatuna, qué -para algunas personas- era una mirada mal vista en chicas, para Jimin fue una muy hermosa y por ello la había nombrado como: “gatita”.
─ Debo de irme, Mimi, mi esposo acaba de llegar. ─Yeji sonaba alegre al hablar de su esposo.
─ Agh, ojalá nunca termine como tú: casado, con hijos y siendo omega de casa.
─ Nunca digas nunca, Mimi…
Su amiga río y Jimin sólo viro la mirada, él no planeaba ser el típico omega que se volvía sumiso ante un alfa, Jimin aborrecía la simple imagen de él siendo doblegado por un alfa. Detestaba la idea.
Jimin y Yeji tuvieron que despedirse y colgar la llamada, pues Jimin estaba entrando nuevamente a la empresa y todos tenían prácticamente prohibido ver el celular en horas laborales. Excusa de Jeon para privarles tan acción; bajo rendimiento en el trabajo.
Jimin suspiró en el ascensor viendo el café en sus manos, café que era reemplazo de uno que ya había comprado, pero que se había caído de sus manos por un mareo mayor frente a la cafetería. Jimin empezaba a preocuparse, quizás debería pedir algunas vacaciones, pues desde que había entrado a la empresa sólo había descansado dos días por mes. Mierda, su jefe sí que lo sobre explotaba.
─ Te notabas diferente en la reunión de ahora. ─Habló el alfa, viendo los documentos que unos inversionistas había firmado bajo consentimiento.
─ ¿Diferente? Para nada, he estado de lo más normal. ─Respondió Jimin, pero él sabía que aquello no era cierto.
La reunión había sido amena, los inversionistas estuvieron a favor del proyecto de Jeon y así habían cerrado un negocio millonario, pero todo había sido visto raro e incómodo desde la perspectiva de Jimin. Los inversionistas le habían lanzado miradas de reojo y habían limpiado su nariz debes en cuándo, Jimin tono cada uno de esos movimientos y sólo hicieron que se sintiera fuera de lugar. Era obvio que era el único omega en aquella reunión, pero no era motivo para que le vieran de tal manera.
─ Claro que no, los demás alfas te miraban mucho. ─Comentó viéndole de reojo.
¿Y tú cómo sabes eso, eh?
Jimin nuevamente se reservó sus comentarios y sólo dejó de ver la Tablet en sus manos, la colocó en sus piernas para llevar su mirada hacia el alfa.
─ Realmente no le di importancia, sabe que soy el único omega aquí y es normal que me dediquen miradas, más de los alfas mayores.
Volvió su vista a la Tablet, pero no se concentro en lo absoluto, pues sentía la penetrante mirada del alfa sobre él y un ardor en su nuca que no sabía diferenciar si era por la mirada, o porque en el lugar hacía calor. Pero sin duda toda respuesta llegó cuando sintió aquél olor.
Canela, champagne y miel.
Mierda, su maldito celo había llegado. ¿Cómo se le pudo olvidar algo tan importante sabiendo el lugar donde trabajaba?
Sintió su cuerpo arder y comenzó por aflojar su corbata, pues sentía que ésta le estaba cortando la respiración. Miró de reojo al escritorio de su jefe, pero su jefe no se encontraba ahí, lo buscó rápidamente con la mirada hasta que lo vio en la puerta de la oficina, colocándole el seguro mientras le veía con una sonrisa que erizó toda su piel. ¿Realmente pasaría su celo con su jefe?
─ Así que, ¿te ha llegado el celo justo en la oficina de tu jefe, Park? ─Se cruzó de brazos y caminó lentamente hasta donde estaba Jimin sentado, manteniendo su mirada fija en el omega.
─ D-déjeme ir, ¿si? Tomaré algún supresor y luego volveré como si nada. ─Mordió su labio inferior con nerviosismo, pues su jefe le miraba de una manera que hacía que sus piernas temblaran.
Jeon sólo le dedicó una mirada de cuerpo completo y negó con una sonrisa.
─ ¿Dejarte ir y desaprovechar ésta gran oportunidad? No, Park, ¿sabes cuánto tiempo he esperado para tenerte así ante mi?
El omega le vio desconcertado, ¿Qué acababa de escuchar de la boca de su jefe?
─ Disculpe… ¿qué? ─ Jimin apretó el sofá en el cuál estaba sentado, sintiéndose cada vez más pequeño por la mirada y la autoridad que su jefe imponía en él.
─ Ah, ¿no comprendes? Bueno, te lo pondré fácil. ─Jeon tomó asiento al lado de Park y de un solo movimiento los acomodó a ambos, quedando él sobre el omega con piernas abiertas ante él.─ Me haz llamado la atención desde que pisaste éste lugar por primera vez, y desde ese maldito día no he parado de imaginarte en mil poses, miles de lugares, de miles formas, sometido por mi.
Jimin tenía los ojos abiertos de par en par, recibir tan información le desconcertaba, pero hacía que su lobo bailará de felicidad al escuchar que un alfa le deseaba de tal manera.
─ Y créeme, no descansaré hasta ver mi maldita marca en tu jodido cuello. ¿Quedó claro?
Mierda, la voz de mando. Jimin no pudo resistir a tal tono y sólo asintió ido.
Jimin gemía sin control alguno al sentir los dedos del alfa estirar y profanar su agujero a su antojo, Jimin no podía callarse aunque tuviera su corbata atorada en la boca. Él alfa le estaba haciendo sentir lo que era sentirse realmente tocado.
─ Ah, juega conmigo también.
Jeon se quitó el saco que acompañaba su conjunto esa tarde y lo tiró lejos de él, desabrochando botón por botón y luego pasó a su pantalón, bajando lo necesario y mostrándole algo a Jimin que lo dejaría estupefacto.
Jimin estaba sorprendido, ido y hasta asustado por lo que frente a él se encontraban. Dos miembros, dos malditos miembros del tamaño de su brazo si es que los medía, pero eso no era lo que le aterraba, lo que le aterraba era que estos dos estaban perfectamente erectos esperando por ser atendidos.
─ Vamos, estás no se van a atender solas. ─Alzó una ceja y tomó a Jimin de los cabellos, obligándolo a rozar sus labios y mejillas contra sus dos vergas.
─ P-pero… esto es muy grande. ─Susurró Jimin temiendo.
─ Ingéniatelas.
Jimin le dedicó una mirada a Jungkook, pero rápidamente la bajó por cómo el alfa le miraba. Llevó su miraba a ambas pollas y las sujeto con temor, pasando temblorosamente su lengua entre medio de ambas pollas, soltó un jadeo cuándo escuchó al alfa gruñir y como si eso hubiera encendido todos sus interruptores, comenzó a chupar con afán el falo inferior, mientras que con su mano libre masturbaba el falo superior, alzó la mirada para tratar de ver aprobación en la mirada del alfa, pero sólo captó cómo éste cerraba sus ojos y disfrutaba del oral que el omega le estaba haciendo. Lo peor de todo, él estaba fascinado con ambas pollas, tan fascinado que su propia entrada comenzaba a lubricar y a dilatarse para recibir al alfa. Él lo necesitaba, lo necesitaba tanto.
Continuó mamando, succionando, masturbando y besando las grandes extensiones del menor que su mandíbula y manos dolían, pero no le importó, él estaba tan embriagado por cómo la punta de la polla de su jefe rozaba su garganta hasta generarle arcadas, haciéndole soltar jadeos ahogados que hacían vibrar la polla del alfa, generando le mucho más placer.
─ Al escritorio. ─Ordenó el alfa con voz ronca, pues estaba conteniendo sus ganas de follar intensamente al omega hasta destruirle el culo, pero no lo haría en el sofá.
El omega obedeció y en cuestión de segundos ya estaba panza abajo, colocándose en puntillas para lograr alzar más su culo para el alfa, éste se colocó justo detrás de él y comenzó a frotar su gran verga contra la ya bien lubricada entrada del omega. Sin esperar ni un segundo más, se enterró en él de una sola estocada, haciéndole sacar casi un grito al omega por la impresión de ser tomado de esa manera, el alfa era de un muy buen tamaño y hacia que su interior se llenará mejor que bien. Le gustaba.
─ Muévase, alfa… ─Susurró y cerró los ojos, moviendo lentamente su trasero en dirección al alfa.
─ Ni una maldita orden más, ¿de acuerdo? ─Tomó al omega del cabello y lo jaló, haciendo que éste arqueara la espalda y mordiera su labio, sintiendo cómo el alfa se movía frenético en su interior.
─ ¡A-ah! ¡Ah!
El omega apretó sus ojos, sintiendo cómo el alfa le molía el interior. Se sentía lleno, lleno de gloría y realmente satisfecho, de todo lo que tenía de vida jamás había recibido a un alfa de aquella manera. Sin duda ese alfa dejaría un vacío en él.
Jungkook tenía su mirada fija en cómo una de sus pollas entraba y salía del interior del omega, sonriendo por los sonidos que éste emitía cada que le tocaba un punto allá adentro. Jungkook estaba más que disfrutando tal acto con el omega, ya que no había sido momentáneo el querer ayudarlo con su celo. Él había ayudado a que el celo del mayor se hubiera intensificado gracias a sus feromonas discretas.
Jungkook había anhelado aquél momento con el omega, pero se abstuvo de cualquier mal movimiento ya que éste era su asistente y no quería que dejara el trabajo sólo por la idiotez de un lobo enamorado. Sí, Jungkook estaba enamorado de Jimin.
Jungkook supo que sería difícil estar junto al omega, pues éste se miraba muy centrado en su trabajo y parecía no tener interés en su persona. Pero ahora estaba ahí, siendo sometido por su jefe.
─ ¡A-alfa, no! ─El omega chilló al sentir otra presión en su agujero, quiso ver qué pasaba allá abajo, pero el alfa le propino una nalgada que hizo al omega jadear y chillar a la vez. Park sólo tuvo la opción de callarse y recibir ambas pollas del alfa. Se sentía más que lleno.
─ Muy bien, las haz recibido muy bien.
Jungkook sonrió satisfecho al ver sus dos pollas dentro del omega, le soltó el cabello y lo tomó de la cintura, atrayendo al omega más a su cuerpo para poder clavarse en su totalidad, generando que ambas puntas se abulten en el abdomen ajeno.
El omega sintió las lágrimas recorrer sus mejillas, pues no era fácil tener dos miembros dentro de él al mismo tiempo. Su cuerpo necesitaba acostumbrarse, pero eso no le importó al alfa ya que se movió igual de brusco que hace un momento, sacándole gritos y jadeos al omega por la velocidad y brusquedad.
─ ¡Hijo de puta! ─Exclamó el omega.
Jimin mordió parte del sofá al sentir su interior hincharse y llenarse del semen del alfa, sentía que explotaría el cualquier momento por la cantidad que dentro de él se vaciaba. El alfa lo había anudado.
─ ¿Así es cómo le hablas a tu alfa? ─Le acarició ambos glúteos, pero dejó una nalgada sonora de la nalga derecha, haciendo a Jimin suspirar por tal acción.
Tres rondas habían tenido en total. Una en el escritorio, una apoyados en el ventanal de la oficina y la ultima en el sillón, donde Jimin nuevamente se encontraba en cuatro con el culo a disposición del alfa. En esas tres rondas, Jimin había logrado llegar a su clímax, pero parecía que el alfa se rehusaba a terminar hasta ese momento.
─ D-duele… ─Susurró débil, sus piernas ya no daban a más y necesitaba un descanso urgente. Ya parecía más en celo el alfa que él mismo.
─ Ya hemos acabado, no te preocupes. ─El alfa le abrazo y Jimin sintió a su omega saltar de felicidad. Jungkook le había abrazado luego de anudarlo. ¿Debería preocuparse por eso?

─ Hoosiok, ¡Deja eso! ─Gritó Jimin para llamar la atención del pequeño que jugaba con barro, estando a punto de meterse un poco de ése a la boca, pero Jimin logró sujetarlo y por consecuencia el barro terminó en su rostro.
El pequeño solamente río en brazos de su padre, meneándose al ver la presencia de alguien detrás de ellos.
─ ¡Apa Kook!
Jimin giró sobre sus talones y se sorprendió al ver al gran alfa justo detrás de ellos dos, sorprendido del cómo el alfa, aún siendo muy grande lograba ser muy silencioso. Sintió cómo el alfa le robaba un beso justo frente al cachorro y rápidamente se sonrojó.
─ He llegado, amado mío. ─Jungkook sonrió, escondiéndose en el cuello del omega para dejar un beso sobre la marca que ahí se encontraba.
Jimin sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal, aún era sensible en la zona donde se encontraba la marca de su alfa.
─ ¿Cómo te fue en el trabajo? ─Jimin sonrió, pasando a Hoosiok de sus brazos a los brazos del alfa.
─ Todo fue bien, los nuevos inversionistas han aceptado colaborar con la empresa y justo la otra semana se lanzará nuestro nuevo proyecto.
Jimin sonrió con un asentimiento y miró cómo el alfa iba camino hacia la puerta de entrada, sonriendo nuevamente por lo tierno que éste se miraba con su pequeño ángel. Sintió cómo unas manitas tocaban su pantalón, así que bajó la mirada y observó a la pequeña Hyen embarrada de barro pidiéndole ser cargada.
─ Vamos adentro, mi pequeña. ─Jimin se inclinó y cargo a la pequeña bebé de seis meses.
Dos años. Dos años habían pasado desde que Jimin formalizó lo suyo con Jungkook, Jimin se mordía la lengua por lo que alguna vez dijo, pues él jamás deseo ser lo que ahora era; ser un omega de hogar.
Pero no se sentía mal, no se arrepentía mucho menos cambiaría la vida que ahora tenía. Tenía dos hermosos hijos con un alfa que desde aquél día en su oficina se había esmerado para que Jimin le amara, cosa que logró luego de dos meses de insistencia.
Jungkook ahora era totalmente diferente a como lo fue siendo su jefe, Jungkook ahora era un alfa amoroso con él y con los dos cachorros que los unían, cocinaba la cena todos los días luego de venir del trabajo con la excusa que él cuidaba a los cachorros todo el día y siempre le había demostrado que lo más importante para él era su familia, y eso, eso jamás lo cambiaría nada ni nadie. Jimin no podía pedir más, Jimin era feliz.
─ A-ah… ¡Ah! ─Sumergió más su rostro en la almohada para evitar despertar a los pequeños que dormían a tan sólo dos habitaciones de la de ellos.
─ Ruidoso como siempre, mi Park. ─Sonrió Jungkook mientras embestía con más desesperación a su prometido.
─ C-cállate y follame. ─Llenó su mano a la mano de su alfa y la apretó, sintiendo las venas que ahí se encontraban.
─ ¿Qué hablamos de las órdenes, eh?
Jimin solamente rodó los ojos, pero rápidamente los apretó al sentir nuevamente ambos nudos de su alfa dentro suyo. Sin duda volvería a quedar en cinta.
─ Te volví a llenar, me disculpo. Pero es que la verdad me da pereza colocar dos condones. ─Soltó una risa y salió del interior de su omega una vez sus nudos habían bajado.
Jimin no contestó, solamente se dejó caer sobre la cama con las piernas temblando y su cuerpo teniendo espasmos por los recientes nudos que había hecho el alfa dentro suyo, sintió cómo Jeon se acostó a su lado y con la poca fuerza que tenía se acomodó sobre el pecho de él.
─ Te adoro, lo sabes, ¿cierto?
Ambos se dedicaron una mirada, Jungkook le miraba con la misma lujuria que aquél día, pero ahora esos ojos le miraban también con amor, con un amor que creía jamás desaparecería.
Jimin le miraba de la misma manera, le miraba con amor y con sumisión, Jungkook había logrado marcarlo y dominarlo, pero aún con aquellas cosas el omega se sentía enamorado y protegido. Se sentía amado.
─ Yo te adoro más, mi estúpido alfa…









