Omegas de Barrio (BL)

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Sinopsis

Yura es un omega único y algo torpe, tiene una vida feliz con su familia pese a que viven en un barrio de clase baja. Cuando conozca a Ravi y se enamoren, Yura aprenderá que el noviazgo no es tan sencillo como imagina. Todo tiene altibajos. Darian y Jenn, amigos de Yura y Ravi, son otra pareja joven, que experimentaran que una relación no siempre es lo que parece, ni un romance asegurado. Juntos vivirán nuevas experiencias mientras tratan de convivir dentro del barrio que muy en su interior alberga una calidez familiar. • BL/omegaverse • +18🔥 • m-preg

Genero:
Romance
Autor/a:
DiannaBelly
Estado:
En proceso
Capítulos:
40
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

El nuevo

El sonido de las sandalias típicas de la señora Hilda se oyen por la casa. Ella murmura de mal humor mientras camina a paso fuerte pasando de la sala hasta llegar a la primera habitación de la casa, gira la perilla y sin pedir permiso alguno abre agresivamente las cortinas causando que el muchacho omega dormilon se queje por el brillo del sol.

—Mocoso flojo —Hilda se quita la sandalia y despierta a su hijo con chanclazos que el menor evita saltando de su cama.

—¡Mamá! —Se queja adormilado pero huyendo del mal genio de la mujer.

—Te llamé cinco veces ¡cinco veces!

Yura gimoteó mientras se sienta en la cama y sus pies desnudos tanteaban el piso bajo su cama en busca de sus pantuflas. —¡Ay!

Su madre le había lanzado el uniforme escolar que le había planchado más temprano.

—Báñate y vístete rápido, tu desayuno está frío y más te vale no llegar tarde a la escuela porque te castigaré si tus maestros se quejan conmigo —Le advirtió.

Y luego sonó el portazo.

Yura se levantó de mala gana. Arrastrando los pies, llegó a su espejo de pared donde se vió con los ojos entrecerrados y sus cabellos revueltos. Ese día su rostro se veía un poco hinchado.

Minutos mas tarde Yura se encaminó con su mochila sobre su hombro con rumbo hacia la cocina, en la mesa descansaba una taza con chocolatada, una pieza de pan, una manzana y en una bolsa de papel estaba listo un sandwich de huevo para su refrigerio. Se tomó su chocolate frío junto al pan, viendo de reojo por la ventana a su padre que estaba afuera con unas herramientas, al parecer ese día tenía libre.

—¿Y Cris? —

—Se fue a la escuela temprano. Creo que ella será la única con futuro a este paso —Le criticó su madre que pasaba con una cesta llena de sábanas y cobijas para lavar.

—¡Ay me arruinas el desayuno! —Yura se levantó hastiado pero antes se terminó el chocolate y metió su merienda y la manzana en su mochila. —Má, mis amigos planeaban ir a la heladería despues de la escuela ¿me das dinero? —La siguió suplicante.

Hilda frenó y giró mirando molesta por el descaro de su hijo, eso bastó para que la sonrisa del omega desapareciera y desisitiera de insistir y luego formara un pico de pato con sus labios por la silenciosa negativa.

Yura abandonó la casa y se topó en la calle con su padre que al parecer refaccionaría una grieta de pared cerca de la puerta.

—Ya me voy, pá —Se despidió de pasada.

—Yura, espera.

El muchacho giró y vió a su padre extenderle un billete, le había escuchado y no quería que fuera relegado de estar con sus amigos. Yura sonrió, tomó el dinero y abrazó cortamente a su padre antes de marcharse de mejor humor al colegio.

—¡Esperen, no cierren!

Yura corrió con todas sus fuerzas para llegar a tiempo, sin embargo el conserge cerró la puerta cuando el tiempo límite se acabó. Casi se estrelló con la puerta y junto con otros estudiantes que llegaron despues, ingresaron en medio de regaños del maestro que registró a los atrasados.

—Buenos días.

Yura ingresó a su salón saludando con tono aburrido. Su maestro de turno no dijo nada más que mover la cabeza en señal de reproche por la interrupción pero optó por seguir apuntando los ejercicios de matemáticas.

—¿Te dormiste otra vez? —Jenn le susurró a su amigo que se sentó a su lado.

—Si, pero al menos tengo el dinero~

Ambos omegas sonrieron ya que habían planeado tanto la salida a la heladería que tambien tenía un karaoke en su negocio. Como una señal suya, ambos chocaron los puños y las puntas de sus pulgares elevados se tocaron como un símbolo de amistad genuina desde el jardin de niños.

El horario transcurrió en monotonía como cualquier otro día, el maestro explicando con ese tono calmo que causaba mas de un bostezo y por el tiempo que transcurría lentamente. Sin embargo, aquel día pretendía ser novedoso, cuando la atención de todos fue a la puerta que fue golpeada un par de veces antes de que la silueta del director se hiciera presente. Todos los estudiantes se pusieron de pie y saludaron a aquel alfa que era el sinónimo de autoridad por sobre ellos.

—Tomen asiento —El hombre de traje y gafas rectangulares, hizo un gesto con las manos para que retornaran a sus asientos. —Sé que ya llevamos más de un mes del inicio de este ciclo escolar...

Los ojos curiosos de los estudiantes se notaron interesados y no se perdieron detalle cuando el alfa de cuerpo grande y ancho llamó a la persona que estaba fuera del aula.

Era un estudiante nuevo.

Una ola de murmullos y ojos escaneadores se posaron en el joven que ingresó con una camisa blanca de manga corta, pantalon y calzados negros, cabello oscuro algo crecido y peinado de lado, y una mochila que colgaba sobre su hombro derecho; en tanto el director continuaba hablando acerca del estudiante que se uniría a ese salon.

Jenn codeó a su amigo, susurrando de buen humor—No está mal.

—Pues sí —Sonrió Yura, mientras usaba su brazo izquierdo para apoyar su mejilla.

El director se había retirado y como es típico, el maestro le pidió al joven alfa que se presentara ante sus compañeros.

—Me llamo Ravi, mi familia se mudó a esta ciudad por el trabajo de mi padre... uhm, antes asistía al colegio Collins de la ciudad vecina... me gusta los deportes y los video juegos...

Oyeron al joven con atención, a algunos agradándole lo que decía y cuando finalizó fue a sentarse en un pupitre libre que estaba ubicado al extremo de la pared en la cuarta fila.

Para cuando llegó la hora de receso, Ravi tenía a un monton de compañeros que se acercaron para conversar con él.

Yura y Jenn vieron de reojo al nuevo antes de salir al patio mientras sostenían sus meriendas.

—Nuestros compañeros estan muy interesados por el nuevo ¿no lo crees? —Comentó Jenn.

Yura levantó los hombros, no importándole demasiado que los demas actuen como si nunca hubiesen visto a alguien de otra ciudad. —Es que ven algo nuevo y se alocan. Son tan exagerados.

Jenn se rió y luego mordió su emparedado degustando la mortadela. —Pero hay que entenderlo, ¿no te gustaría que se acercaran para ser tus amigos cuando llegues a un sitio nuevo?

—Supongo... quizá debamos presentarnos despues para que no crea que somos groseros —Sugirió Yura.

—Uhum.

Ambos comían mientras aprovechaban la sombra de un árbol y observaban la cancha a unos metros donde algunos jugaban baloncesto y otros al fútbol.

Las risas de algunos omegas junto a un grupo de alfas que animaban al estudiante nuevo a jugar al balón, captó la atención del par de amigos.

Ravi se estaba esmerando en su primer día y no se negó a formar parte del equipo al que Darian, uno de los estudiantes que se destacaba por ser amante de los deportes, lo invitó. El salon A de penultimo año retó a un partido al salon B, eternos rivales dentro de la escuela.

Pronto se formó porras de ambos salones y la cancha de concreto se había despejado para ambos equipos, ganándose el interés de muchos estudiantes e incluso maestros.

—¡Ustedes pueden! —Jenn aplaudió y los animó viendo atento el partido, prestando especial atención a Darian.

—¡Ravi, Ravi! —Un grupo de omegas animaban al alfa que había metido el último gol.

Tanta atención, el exagerado coqueteo de esos omegas y las habilidades del nuevo, estaban hartando a Yura. Él solo quería comer en paz y charlar con su amigo, no estar en medio de un partido tan escandaloso.

—Jenn, volvamos al salón —Le pidió mientras se ponía de pie, sin embargo su amigo estaba concentrado, sonriente y apoyando al chico más popular de su salon. —Jenn —Insistió.

—Si, ya te alcanzo.

Yura se ofendió pero no se quedaría más a ver esa cara enbobada.

—¡Cuidado! —La advertencia llegó tarde.

La escena típica y cliché terminó pasándole a Yura, que ante el grito que llamó su atención y distrajo, entregó su rostro directamente al balon que se estrelló en su rostro con fuerza.

Yura gritó de dolor mientras el impacto le hizo caerse y cubrir su rostro.

Ravi se acercó a prisa al sentirse culpable por haber sido el causante del accidente. Sostuvo los hombros del chico que se quejaba.

—¿Estas herido? Disculpame, fue sin quer-

Ravi se calló cuando de las manos del omega resbalaron hilos rojizos a borbotones.