Capítulo 1
En el silencio no se encuentra nada, eso es bien sabido, pero nos da detalles al oído de sonidos no antes percibidos: alguna rama quebrándose, algún silbido de algún pájaro desconocido. En ese silencio escuchamos pasos de los caminantes y sus latidos, de cada emoción que sienten en un suspiro. El primer suspiro es de alivio; dos son de desesperación, y tres, muchas veces, de ambas combinadas con frustración.
Porque el silencio es eso que alimenta el alma. Muchas veces nos quejamos del ruido, pero no se aprecia mucho el silencio. Endulza el alma con esa calma, ¿qué será que en un futuro acontecerá? Y la soledad y el silencio hacen la mejor compañía, pues aquí se encuentra paz y cierta melodía, pero también nos malacostumbramos y no tenemos simpatía.
Que el silencio nos salvó la vida, que las lágrimas y las sonrisas no tienen sonido, pero se inmortalizan en el silencio.