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⠀⠀⠀⠀Seokjin lamentaba que su instituto no fuera un espacio silencioso. Como telépata, su vida entera era un constante zumbido de voces ajenas, inseguridades murmuradas y pensamientos a medio formar que se colaban en su mente sin que él lo deseara. Con los años había aprendido a construir barreras para proteger su cordura y aislarse de la realidad ajena. Sin embargo, había un pensamiento —una mente en particular— que nunca pudo acallar: la de Kim Namjoon.
⠀⠀⠀⠀Su mente era —irónicamente— un bloque de hierro inamovible que le revolvía el estómago. El pelirrojo controlaba metales; podía doblar vigas con solo juntar los dedos y aplastar motores frunciendo el entrecejo. Pero lo que más detestaba el rubio no era su mutación, sino su ridícula e indignante filosofía. En los pasillos, Namjoon lideraba a un grupo bajo la estúpida creencia de que los mutantes no debían mezclarse si sus poderes eran diametralmente opuestos.
⠀⠀⠀⠀«Es peligroso», pensaba el moreno, y el eco de sus ideas era captado por Jin a metros de distancia. «Los fuertes con los fuertes, los psíquicos con los psíquicos. ¿Para qué arriesgarse?».
⠀⠀⠀⠀Seokjin estuvo a punto de controlarlo en incontables ocasiones para hacer que se arrojara del segundo piso. Detestaba esa visión segregacionista, pues hacía que los psíquicos lucieran como seres frágiles que necesitaban ser apartados para no romperse si un “fuerte” estornudaba cerca. Y fue precisamente esa rabia acumulada la que desató el desastre en el patio tres meses atrás.
⠀⠀⠀⠀El recuerdo todavía hacía que a Jin le hirviera la sangre. Ocurrió durante la hora de entrenamiento general. Namjoon y su grupo habían acaparado la mitad de las instalaciones levantando pesas y deformando algún equipo de manera accidental. Cuando le exigió espacio, el moreno lo miró de arriba abajo con una suficiencia insoportable.
⠀⠀⠀⠀«El deporte de contacto es para los que aguantan el golpe», le dijo con su voz profunda resonando tanto en el aire como en su mente. «No te acerques, es por tu seguridad».
⠀⠀⠀⠀Seokjin había estallado. No usó los puños, sino su mutación. Le gritó recriminándole la estupidez de su argumento mientras que sus ondas psíquicas hicieron caer de rodillas a varios estudiantes por el repentino dolor. La disputa fue tanta que escaló violentamente hasta que las luces del patio estallaron y los postes se retorcieron bajo la furia descontrolada de Namjoon.
⠀⠀⠀⠀El director no tuvo alternativa. “Aislamiento cooperativo”, pronunció frente a ambos.
⠀⠀⠀⠀Los exilió a una cabaña en los límites del bosque del instituto, una estructura de madera y piedra desprovista de cualquier metal peligroso. Estaba equipada con lo mínimo: un baño, una cocina diminuta y una habitación con dos camas separadas por una distancia que parecía encogerse cada noche. Tenían prohibido salir hasta que el director considerara que habían aprendido a convivir sin querer destruirse.
⠀⠀⠀⠀Llevaban casi tres meses allí: tres meses de un verdadero infierno.
⠀⠀⠀⠀La cabaña estaba sumida en el silencio absoluto de la naturaleza, lo que significaba que el rubio no tenía las miles de mentes del campus para ahogar a la única que ahora existía a dos metros de distancia. Ambos yacían encerrados en una proximidad forzada que los asfixiaba incluso cuando salían a respirar un rato. Durante semanas, su dinámica había sido una guerra fría de comentarios mordaces y evasivas físicas.
⠀⠀⠀⠀— Imbécil, piensa más bajo. —gruñía Seokjin desde su colchón a las dos de la madrugada, cubriéndose el rostro con la almohada de seda que había exigido traer consigo. La mente ajena era un torbellino de cálculos, frustración y de un ruido estático que no le permitía descansar.
⠀⠀⠀⠀— No se puede “pensar más bajo”, genio —respondía él en la oscuridad, su voz desprovista de emoción vibrando bajo su colcha—. Quizás si no tuvieras esa obsesión enfermiza por el silencio podrías simplemente relajarte.
⠀⠀⠀⠀— Mi obsesión por el silencio es lo único que evita que te fría el cerebro mientras duermes. Mañana hay examen, si sabes que vas a reprobar, ¿para qué cojones piensas asistir?
⠀⠀⠀⠀El moreno rodó los ojos, no seguiría la conversación—. Necesito hacer ejercicio, a primera hora, más te vale que te largues a trotar con Baekhyun y Jisoo si no quieres molestarte con el ruido de mi respiración.
⠀⠀⠀⠀Jamás podían escucharse.
⠀⠀⠀⠀Seokjin era pulcro, delicado a la hora de actuar pero directo con sus palabras. Namjoon era robusto, tosco, torpe cuando no usaba sus poderes, pero su presencia reducía el oxígeno al entrar. Y a pesar de compartir ese espacio diminuto, de respirar el mismo aire y de dormir a centímetros de distancia, jamás se habían tocado. Ni una sola vez. Ni por accidente. Si el pelirrojo iba a la cocina, Jin se pegaba a la pared; él estaba en el baño, el moreno esperaría afuera cortando leña para enla chimenea y no morir de hipotermia.
⠀⠀⠀⠀«Maldito hijo de perra…», pensó.
⠀⠀⠀⠀Sin embargo, existía un secreto que lo consumía cada vez que veía al moreno retirarse la camiseta, que el sudor resbalar por su cuello cuando terminaba de cortar leña o cuando captaba aquellos fugaces destellos en la mente ajena que —inútilmente— se intentaban ocultar bajo capas de irritación.
⠀⠀⠀⠀Jin odiaba a Namjoon, sí. Odiaba su orgullo. Pero su cuerpo, su inmaduro cuerpo, reaccionaba a él con una traición que lo avergonzaba mucho más que su poca resistencia en los entrenamientos. Cada vez que el pelirrojo pasaba cerca, él apretaba las manos sobre sus rodillas, clavando sus uñas en las palmas para evitar el impulso de extender los dedos y sentir el calor de esa piel bronceada. Quería golpearlo, arañarlo… quizá algo más.
⠀⠀⠀⠀Y Namjoon, a pesar de ser un tarado y carecer de telepatía, no era ciego.
⠀⠀⠀⠀Esa misma tarde, tuvo su llamada semanal permitida con Ken y Jackson, ambos mejores amigos suyos. Caminó hasta el porche de la cabaña, pateando la tierra, quejándose amargamente del perfeccionista mutante con el cual debía convivir.
⠀⠀⠀⠀— Me saca de quicio —gruñó por el comunicador—. Es tan arrogante, Ken. Es tan… mierda, solo se sienta ahí con su pijama ridículamente caro a leer sus libros de psicología, mirándome como si yo fuera un animal. Si respiro fuerte, me lanza esa mirada...
⠀⠀⠀⠀— Eh, escúchate —la risa de Jackson crujió al otro lado de la línea—. Llevas tres meses encerrado con el alumno más pudiente y hermoso del instituto. Y por lo que me cuentas, se la pasan peleando como un matrimonio viejo.
⠀⠀⠀⠀— Vieja la ropa que traes puesta. —vocifera el moreno.
⠀⠀⠀⠀Ken los interrumpió tomando control de la llamada—. Dime algo, en todos estos meses, ¿se han peleado a golpes? ¿Siquiera se han empujado?
⠀⠀⠀⠀Namjoon frunció el ceño. Un recuerdo atravesó su mente de forma tan nítida que Seokjin, desde el interior de la cabaña tratando de ignorarlo, lo captó involuntariamente. El pelirrojo recordó todas las veces que estuvieron a punto de tropezar en la cocina: cómo Jin siempre retrocedía con los nudillos blancos por la con la que apretaba los puños, y la parálisis que él mismo sentía, ese terror irracional de que al rozar la piel del telépata perdería el control de sus poderes.
⠀⠀⠀⠀— No —admite bajando la voz—. Nunca nos hemos tocado. Ni de broma.
⠀⠀⠀⠀— Exacto —la voz de Ken sonó triunfal—. Tú gran idiota. Crees que tu filosofía de no mezclar mutaciones es para protegerlo, pero nunca encontré un pretexto tan virgen para no admitir que estás “aterrorizado” de él.
⠀⠀⠀⠀— Si yo fuera telépata —interrumpió Jackson—, apostaría mi vida a qué estás “aterrorizado” de Seokjin... Estoy seguro que él no aprieta los puños para golpearte, sino para no agarrarte de la camisa y desquitar su ira besándote —ambos amigos rieron mientras la voz del director se escuchaba a lo lejos indicándoles cortar la llamada—. Aclara las cosas de una vez, cobarde.
⠀⠀⠀⠀Namjoon se quedó inmóvil en el porche. Sus amigos tenían razón, cosa que casi nunca ocurría debido a que siempre ocultaba sus incertidumbres tras una fachada perfecta. Sin embargo, debía admitir que estaba atravesando un proceso frustrante donde su odio se confundía con afecto según el momento. Odiaba a Seokjin por hacerlo sentir vulnerable, y ver a través de sus defensas, pero amaba desesperadamente la forma la forma en que el rubio lo desafiaba sin dudar en ningún momento.
⠀⠀⠀⠀Esa noche, el aire dentro de la cabaña era diferente.
⠀⠀⠀⠀Jin seguía sentado en su colchón, recostado contra la pared de madera mientras su pijama de seda negra acariciaba su piel con una suavidad que el moreno observó desde el otro extremo. El rubio sostenía un libro grueso sobre los muslos, pero no parecía leerlo; solo contenía la respiración. Podía sentir la mente ajena ardiendo. Ya no era el zumbido habitual, sino un pulso pesado, rítmico y cargado de una intención tan abrumadora que le provocaban un leve temblor en las yemas.
⠀⠀⠀⠀Cuando Namjoon dio el primer paso hacia él, cruzando la frontera imaginaria que dividía la habitación, Seokjin cerró el libro de golpe. El sonido resonó como un hachazo en el silencio.
⠀⠀⠀⠀— Mañana hay examen, Namjoon. Hay que dormir —dijo, pero su voz, usualmente estable y fría, salió con un leve quiebre que odió de inmediato.
⠀⠀⠀⠀Él no se detuvo. En lugar de sentarse en su cama, caminó hasta que su sombra cubrió la luz de la lámpara de lectura y se detuvo justo al borde del colchón opuesto, mirándolo desde arriba.
⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué eres tan evasivo? —inquiso—. Llevo meses intentando, a mi manera, que al menos nos llevemos bien. Que estemos en la misma maldita habitación sin que parezca que vas a asfixiarte. Pero tú siempre huyes.
⠀⠀⠀⠀Jin apretó la mandíbula, alzando la barbilla con ese orgullo innato que lo caracterizaba. Trató de encogerse, de hacerse pequeño contra la pared sin demostrar debilidad—. No me interesa llevarme bien contigo. Solo quiero que este castigo termine para no soportar tus complejos de superioridad jamás —minimizó, apartando la mirada—. Es por el bien de ambos.
⠀⠀⠀⠀El pelirrojo soltó una risa seca, un sonido desprovisto de humor. Dio un paso más, invadiendo por completo su espacio hasta que sus rodillas rozando el borde del colchón.
⠀⠀⠀⠀— Estás mintiendo, Seokjin —atacó Namjoon, clavando la mirada en su rostro perfecto—. Eres un telépata. Puedes leer mi mente, escuchar todo el ruido que hay aquí adentro.
⠀⠀⠀⠀El rubio tragó saliva, sintiéndose asfixiado por su presencia. El aroma a jabón de baño que usó y su magnetismo natural lo estaba abrumando—. No me interesa lo que hay en tu cabeza. Es ruido inútil.
⠀⠀⠀⠀— Entonces sabes que me gustas.
⠀⠀⠀⠀Las palabras cayeron como un disparo en la cabeza. Jin sintió que el corazón se le detuvo y que sus barreras mentales temblaron. Por un segundo, percibió la cruda verdad detrás de las palabras de aquella afirmación: una mezcla de deseo abrasador, frustración y necesidad contenida de tocarlo.
⠀⠀⠀⠀— Cállate —chista él, impulsado por su instinto de autopreservación. Arrastrándose hacia atrás hasta pegar su espalda a la madera y lanzó el libro a un lado, sintiéndose repentinamente expuesto—. Dices idioteces. Vete a dormir.
⠀⠀⠀⠀Namjoon no cedió. Un destello incisivo brilló en sus ojos al notar el rubor que se extendía por el cuello del telépata, perdiéndose bajo la seda desabotonada. Se inclinó apoyando su mano en la pared, a centímetros de la cabeza de ajena.
⠀⠀⠀⠀— Si digo idioteces, ¿por qué estás temblando? —preguntó ladino, bajando el tono con una seguridad provocadora mientras acortaba la distancia hasta rozar sus narices—. ¿Por qué no lees mi mente ahora, hm?
⠀⠀⠀⠀— ¡Si no te alejas, te voy a golpear! —gritó Seokjin, levantando ambas manos y apoyándolas por fin contra el pecho del moreno para empujarlo.
⠀⠀⠀⠀Ese fue el error: el primer contacto.
⠀⠀⠀⠀Al momento en que sus palmas tocaron el pecho del pelirrojo, una descarga eléctrica recorrió a ambos. Jin ahogó un gemido mientras la mente de Namjoon explotó en colores sensoriales. A través de ese roce, Seokjin pudo sentir el ritmo desbocado de su corazón, su sangre hirviendo y el alivio de finalmente ser tocado. Namjoon no se movió; bajó la mirada hacia las manos apoyadas en su torso y sonrió con salvajismo.
⠀⠀⠀⠀— No estaría mal que me golpearas —murmura él, inclinándose más, obligando a Jin a arquear su cuello—. Al menos así lograría que me toques. Llevas tres meses apretando esas manos hasta hacerte daño antes de pegarme. ¿O tienes miedo de que si me tocas no querrás soltarme?
⠀⠀⠀⠀Su arrogancia le impedía a Seokjin regular la respiración. Estaba atrapado entre la pared, el cuerpo inmenso del moreno y la tormenta de emociones que se filtraba de su mente a la suya.
⠀⠀⠀⠀— Eres insoportable... —murmuró el telépata con los ojos empañados por la frustración de no poder ocultar lo que sentía. Odiaba perder el control.
⠀⠀⠀⠀— Demuéstralo. —responde en un susurro contra sus labios.
⠀⠀⠀⠀Y la distancia se rompió.
⠀⠀⠀⠀Namjoon devoró su boca. No en un beso suave ni romántico, sino en una colisión apocalíptica. Un choque cargado de meses de deseo reprimido y orgullo herido. Jin soltó un sonido ahogado, una mezcla de protesta y rendición, pero su orgullo se interpuso.
⠀⠀⠀⠀No iba a dejarse dominar tan fácilmente. Sus manos —que antes le empujaban el pecho— pasaron de empujarlo a sujetar su nuca, tirando de sus hebras para devolverle el beso con la misma ferocidad. Luchando por el dominio.
⠀⠀⠀⠀El moreno usó su peso para tumbar al rubio en el colchón; Jin se retorció, mordiéndole el labio inferior hasta sacarle sangre, tratando de girar sus cuerpos para quedar encima. Era un combate en cada roce: lenguas, jadeos, gruñidos. Ambos convencidos —en lo más profundo de su orgullo— de que eran superiores al otro. Namjoon atrapó sus caderas con los muslos mientras Jin enviaba pequeñas ondas psíquicas para estremecer los músculos del moreno entre el placer y confusión.
⠀⠀⠀⠀Sin embargo, la fuerza física del pelirrojo se impuso. Lo sujetó con firmeza recostándolo y atrapó ambas muñecas de Seokjin sobre su cabeza con una sola mano. Se separó apenas unos centímetros, agitado y con los labios hinchados unidos por la saliva.
⠀⠀⠀⠀— ¿Sabes por qué creía que te odiaba? —jadeó con los ojos brillando en la penumbra.
⠀⠀⠀⠀Jin lo fulminó con la mirada, tratando de articular una respuesta lógica, pero las palabras se tropezaban en su lengua sin saberse ordenar. La expectación de tener ese cuerpo caliente sobre el suyo lo estaba deshaciendo.
⠀⠀⠀⠀— P-porque eres un segregacionista estúpido... que cree que los de mi clase somos frágiles. —titubea el rubio, odiando la debilidad en su voz.
⠀⠀⠀⠀— No —lo cortó Namjoon, acercando sus labios a su mandíbula para besar la piel acelerada—. Porque me aterras, Seokjin. Eres el único en este instituto que no me baja la mirada. Eres fuerte de una forma que no puedo combatir y la idea de que alguien tan “frágil” pudiera doblegarme me hacía odiarte, para no aceptar que me tenías rendido desde el primer día.
⠀⠀⠀⠀El rubio cerró los ojos, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. Pero entonces, a pesar de sus barreras, se filtró un pensamiento de Namjoon: un fogonazo de su imaginación explícita sometiéndolo en ese mismo colchón, con las piernas abiertas y gimiendo su nombre deliberadamente. Rodeados de fluidos mientras recibía sus embestidas.
⠀⠀⠀⠀Los ojos del telépata se abrieron de golpe y sus mejillas se encendieron en un carmín que llegó hasta sus orejas—. Eres un sucio, Namjoon... —susurró escandalizado, retorciéndose—. Un animal maldito y depravado.
⠀⠀⠀⠀El moreno soltó una carcajada áspera. Aflojó el agarre de las muñecas solo un segundo, lo suficiente para que Jin —en un acto de rebeldía— levantara una rodilla y le diera una patada certera en el estómago. Namjoon gruñó por la sorpresa y rodó hacia un lado liberándolo.
⠀⠀⠀⠀No obstante, el rubio no huyó; se quedó jadeando mientras el otro se recuperaba. El moreno sonrió limpiándose el labio magullado con la mano derecha y volvió a abalanzarse sobre él, inmovilizando sus piernas con las suyas y quedando frente a frente, mirándolo con una intensidad depredadora.
⠀⠀⠀⠀— ¿Soy un sucio? —susurró Namjoon con una sonrisa de lado—. Jin, si pudieras ver con claridad todo lo que hay en mi cabeza.. te aseguro que esa no es ni de lejos la peor imagen que tengo de nosotros. Ni la más pervertida. —hizo una pausa, suavizando el tono con sinceridad—. Entonces... ahora que viste mis secretos, ¿qué opinas de lo que pasa entre nosotros? Porque, honestamente, estoy enamorado de ti, pero soy un asco intentando acercarme a alguien que se la pasa criticando mis defensas.
⠀⠀⠀⠀El corazón del pálido dio un vuelco. La vulnerabilidad detrás del orgullo de Namjoon estaba expuesta allí, encima de él. Sin odio ni resentimiento, solo con una verdad que lo desarmaba. Jin levantó una pierna y empujó torpemente el brazo del pelirrojo con la rodilla, un gesto que pretendía ser rudo pero que escondía una rendición absoluta.
⠀⠀⠀⠀— Cállate... y acércate antes de que cambie de opinión. —murmura apartando la mirada por timidez, mientras sus manos se aferraban a los hombros ajenos.
⠀⠀⠀⠀Namjoon sonrió, jactándose de su victoria y volvieron a besarse.
⠀⠀⠀⠀Esta vez no hubo lucha ni mordiscos por dominar; fue un beso profundo y húmedo, lleno de una necesidad que los consumió mutuamente. Él exploró la boca del rubio degustando su sabor mientras este se dejaba llevar por la marea de emociones puras que transmitía la mente del pelirrojo.
⠀⠀⠀⠀Los besos de Namjoon descendieron de su mandíbula hasta su cuello. Seokjin soltó un suspiro trémulo, meciendo la cabeza, ofreciéndose por completo. El moreno trazó marcas rojizas sobre la inmaculada tez del rubio mientras sus manos —grandes y torpes— se encargaban de desabotonar la camisa de seda.
⠀⠀⠀⠀Uno a uno, los botones cedieron. Namjoon apartó la tela descubriendo su pecho lechoso y se detuvo un momento, apoyándose en los antebrazos para observar la figura bajo él. La respiración de Jin era agitada, su pecho reverberando con rapidez y sus pezones rosados yacían endurecidos por el aire. El moreno lo miró con una sonrisa dulce, llena de adoración y ternura que, a los ojos del rubio, parecía antinatural.
⠀⠀⠀⠀— Eres precioso... —murmuró, acariciando con el pulgar la piel de su abdomen.
⠀⠀⠀⠀Seokjin jadeó y con las manos temblorosas lo ayudó a deshacerse del pantalón. Cuando este cayó al suelo, parte de su coño quedó al descubierto, apenas cubierto por una braga blanca de encaje —ligeramente mojada— que se ajustaba a sus caderas estrechas.
⠀⠀⠀⠀Namjoon se quedó sin aliento; la prenda ni siquiera podía diferenciarse con la piel pálida de aquellos muslos tonificados. Lejos de juzgarlo, se agachó para lamer sus pezones de forma perfecta con una excitación primitiva.
⠀⠀⠀⠀— Namjoon... —musitó el rubio, soltando un gemido quedito, expectante por el contacto de los dedos debajo de su braga—. Cielos...
⠀⠀⠀⠀El moreno se acomodó entre sus piernas y aún vestido ajustó sus caderas contra las suyas.
⠀⠀⠀⠀La fricción de la mezclilla contra la suave tela viscosa arrancó un jadeo sorprendido de ambos. Namjoon comenzó a frotarse con lentitud, marcando un ritmo pesado y tortuoso mientras su boca seguía chupando aquellos montículos rosas que sobresalían del pecho ajeno. Jin arqueó su espalda, aferrándose a las sábanas, sufriendo con el aluvión de imágenes intensas que se colaban en su mente por la falta de control emocional. Un erotismo psicológico que lo estaba llevando al límite sin siquiera haberlo desnudado por completo.
⠀⠀⠀⠀Finalmente, el pelirrojo se apartó lo suficiente para desabrochar su pantalón, revelando su propio miembro palpitante y listo. Seokjin parpadeó desorientado un momento, abriendo los ojos al ver la magnitud que se iba a enterrar en él. Un rubor violento cubrió todo su rostro y apartó la mirada, sintiéndose extrañamente avergonzado a pesar de la parcial desnudez.
⠀⠀⠀⠀— Ten cuidado... —suplica, intentando recuperar algo de su habitual sarcasmo para ocultar sus nervios—. Si te emocionas demasiado harás volar todos los clavos de esta habitación. No quiero morir empalado por con una moneda en la cabeza.
⠀⠀⠀⠀— Podrías morir empalado por otra cosa —responde vacilante—. Es tu decisión.
⠀⠀⠀⠀— Haces que me ponga demasiado caliente...
⠀⠀⠀⠀— Esa es la intención, yeobo*.
⠀⠀⠀⠀Con paciencia, su índice se enganchó en el borde de la braguita blanca y la deslizó hacia un costado, acariciando la piel sensible de los muslos internos, torturándole por los roces calculados. Tiró lo suficiente hasta que el elástico cedió lo suficiente para no volver a su lugar, teniendo una vista divina de aquel brilloso coño que ya secretaba lubricante delatando su desesperación.
⠀⠀⠀⠀Namjoon posicionó las manos bajo las rodillas de Seokjin, empujándolas hacia su pecho para abrirlo por completo, exponiendo su entrada rosada. Sin previo aviso, aprovechando la humedad natural generada por la sobrecarga sensorial acomodó su miembro erecto en el apretado anillo para empujar. El recibimiento fue inmediato: un dolor agudo que pasó a segundo plano cuando —de una sola estocada— logró empalarse dentro del cuerpo ajeno.
⠀⠀⠀⠀La cabeza del rubio se sacudió sobre las colchas, abriendo la boca en un grito silencioso—. Maldición, Namjoon…
⠀⠀⠀⠀Sus uñas se clavaron en los antebrazos del moreno, consternado por la profundidad con la que fue profanado y la estrechez de su piel para amoldarse a la invasión que yacía dentro de él. Las defensas telepáticas de su mente colapsaron por completo.
⠀⠀⠀⠀Sabía que Namjoon lo sentía: percibía su propio calor húmedo rodeándolo y exprimiéndolo al máximo. Del mismo modo, pudo sentir la devoción feroz e instinto de afecto abrumador que el moreno albergaba por él. A través de la conexión psíquica, el pelirrojo pudo percibir el mareo extático de Seokjin tras la invasión, con el placer irradiando hacia cada nervio de su cuerpo. Temblando incontrolablemente, Jin alzó ambas manos para tomarle el rostro, mirándolo con los ojos brillantes por la sobrecarga.
⠀⠀⠀⠀— Tienes, ugh... tienes prohibido... —jadeó en un hilo roto—... contarle a cualquiera lo que hacemos.
⠀⠀⠀⠀Namjoon, sudando por el esfuerzo de mantenerse quieto mientras el interior de Seokjin pulsaba alrededor de su polla, se inclinó y le besó los belfos con un cariño que contrastaba con la explicitud de su unión.
⠀⠀⠀⠀— A partir de ahora tienes la autoridad de controlar mi mente —susurró entregándole el dominio—. Si crees que estoy exagerando, o si necesito reflexionar antes de actuar... métete en mi cabeza. Es tuya, Seokjin. Solo tuya.
⠀⠀⠀⠀Tras la promesa, comenzó a embestirlo.
⠀⠀⠀⠀Al principio fueron movimientos lentos, sacando casi toda su hombría para luego hundirse hasta el fondo, arrancándole al rubio jadeos temblorosos. Jin, atrapado en su propia obsesión por el decoro, buscaba desesperadamente no hacer un escándalo; se retorcía y mordía los nudillos de su mano izquierda para ahogar los sonidos en pequeños sollozos inarticulados. Trataba de mantener el silencio, como si alguien pudiera escucharlos a kilómetros de distancia en medio del bosque.
⠀⠀⠀⠀Pero Namjoon no tenía tales reservas. Conforme aumentó el ritmo, un gruñido profundo —casi animal— escapó de su pecho, vibrando directamente en la pelvis de Jin
⠀⠀⠀⠀— Carajo, me sigues apretando. —suelta sin dejar de penetrarlo.
⠀⠀⠀⠀El choque de sus cuerpos y el chapoteo obsceno de sus pieles llenas de fluidos golpeando entre sí resonaban en la pequeña cabaña. La fricción se volvió caliente, dolorosamente exquisita para Seokjin, cuya humedad propia empapaba los muslos de Namjoon con descaro.
⠀⠀⠀⠀— Más rápido, por favor... fóllame más rápido.
⠀⠀⠀⠀Suplicó sobreestimulado por el placer y la retroalimentación mental; sentir el orgasmo acercándose en la mente del moreno al mismo tiempo que en su cuerpo terminó por quebrar su control. Perdió la compostura y su necesidad de silencio se evaporó.
⠀⠀⠀⠀— Cielos... ¡cielos, Namjoon…! —gritó agudo mientras dejaba caer las manos al colchón, arqueando la espalda ofreciéndose con desesperación para ser llenado.
⠀⠀⠀⠀El moreno, sintiendo la urgencia a través del cuerpo ajeno, cambió la posición abruptamente. Agarró las piernas de Seokjin y las subió por encima de sus hombros, exponiendo aún más su entrada dilatada. Con un empuje poderoso volvió a hundirse hasta traspasar el cérvix, dando de lleno contra el punto más sensible del telépata.
⠀⠀⠀⠀— ¡Mierda, Namjoon! —vociferó Jin roto por el éxtasis que desgarró el silencio.
⠀⠀⠀⠀Su gemido fue tan crudo e indecente que incluso él mismo se habría horrorizado en cualquier otra circunstancia, pero en ese momento, agradecía ciegamente estar en la cabaña de aislamiento. Nadie podría escucharlo desmoronarse en los brazos del moreno.
⠀⠀⠀⠀A su alrededor, la broma de hace unos momentos pareció volverse realidad. Debido al descontrol emocional mutuo, la lámpara de metal de la mesa de noche levitó unos centímetros en el aire, titilando antes de caer con un estrépito ahogado por los gritos de la pareja.
⠀⠀⠀⠀— ¡Namjoon! ¡Ah! ¡Por favor, Namjoon! —suplicó Seokjin con lágrimas resbalando por sus mejillas sonrojadas, mientras su mente enviaba ráfagas de luz incapaz de procesar tantas sensaciones.
⠀⠀⠀⠀— Jin... Joder, Jin... —gruñó él, cerrando los ojos con fuerza.
⠀⠀⠀⠀Dio unas últimas embestidas —brutales y desesperadas— hundiendo sus dedos en las caderas pálidas para fijarlo al colchón. Con un último embiste dejó escapar un rugido sordo y se tensó descargando todo su orgasmo dentro de Jin, inundándolo con oleadas de semen. Simultáneamente, el rubio alcanzó su propio clímax sin tocarse; su cuerpo apretó alrededor del moreno, ordeñandolo mientras gemía ofuscado, vaciado de fuerzas y orgullo.
⠀⠀⠀⠀El silencio que siguió fue pesado, solo roto por el sonido de sus respiraciones irregulares. Namjoon se dejó caer sobre el pecho de Jin, aplastándolo ligeramente, pero al telépata no le importó. Se mantuvieron quietos un largo momento con las frentes unidas, incapaces de soltarse hasta que sus corazones latieran sincronizados.
⠀⠀⠀⠀«Deja de pensar tan alto…»
⠀⠀⠀⠀«Lo siento», respondió el moreno calmado, sintiéndose flotar en medio un lago tranquilo y cálido.
⠀⠀⠀⠀Tardaron ocho minutos más en mirarse a los ojos. Cuando lo hicieron, Seokjin fue el primero en evitarlo, aún con su rubor tiñiendo sus mejillas y abrumado por la intimidad residual dentro de su vientre. Deslizó sus brazos alrededor del torso de Namjoon y escondió el rostro en su cuello, inhalando su aroma.
⠀⠀⠀⠀— Más te vale conseguir una maldita pastilla... —murmuró con su voz seca vibrando contra su piel—. O voy a matarte.
⠀⠀⠀⠀A pesar de la amenaza, sus brazos se apretaron aferrándose al cuerpo del moreno, temiendo que recuperase la consciencia de ser aquel idiota segregacionista del instituto. El pelirrojo soltó una risa suave y lo envolvió entre sus brazos antes de recostarse a su lado, acariciándole las hebras húmedas por el sudor para luego darle un beso tierno en la sien.
⠀⠀⠀⠀— Sería mejor que me dieras la oportunidad de ser padre o de demostrarte que soy digno de serlo —alegó entre tanto, desviando la mirada a las sábanas—. ¿No sería increíble que heredará ambas mutaciones?
⠀⠀⠀⠀— No, no sabríamos controlarlo. Sería demasiado difícil cuidar de uno, además, ¿qué te hace creer que quiero tener un hijo contigo?
⠀⠀⠀⠀— Mi corazón —susurró Namjoon con tono burlón pero geniuno—. No pienso discutirlo; tarde o temprano me dejarás darte uno… o dos. Quizá más.
⠀⠀⠀⠀Seokjin bufó contra su cuello, pellizcando levemente su cintura, aunque no hizo ningún intento real por separarse, fatigado por placer—. Me sorprende que tengas las agallas de decirlo y no solo pensarlo.
⠀⠀⠀⠀— Lo sabrías de todas formas, eres telépata. Puedes invadir mi privacidad mental o freírme el cerebro, pero sabemos que si haces lo segundo jamás volverías a sentir esta adrenalina en la cama ni tendrías una digna descendencia.
⠀⠀⠀⠀— No te freiré el cerebro, solo cállate y déjame disfrutar… —suspiró el pálido rindiéndose.
⠀⠀⠀⠀El pelirrojo sonrió acariciándole la espalda antes de preguntar en tono coqueto:
⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué? ¿Porque me amas demasiado?
⠀⠀⠀⠀— No, idiota —murmura con agotamiento y una amabilidad que ahora le pertenecía solo a Namjoon—. Porque gracias a ti no tengo fuerzas ni para caminar, mucho menos para dejarte muerto.
⠀⠀⠀⠀Guardó silencio por unos minutos, bostezando a medida que el cansancio de Jin lo contagiaba.
⠀⠀⠀⠀— ¿Entonces este es nuestro comienzo?
⠀⠀⠀⠀— Sí, supongo... Pero nunca le digamos a nuestro hijo que así fue como empezó lo nuestro.
⠀⠀⠀⠀Namjoon sonrió satisfecho. «Al fin cumpliré mi sueño».
⠀⠀⠀⠀«¡Pude oír eso…!»

⠀⠀⠀⠀Para este punto, creo que Hakkie (🐻) es mi official Namjin son. Me da demasiados aires de ser un trocito de ambos, además de que él es muy fan de BTS. Vete a la verga, Woonhak, no me puedes hacer esto; no ayudas a mi delirio (◞‸ ◟ ;).
⠀⠀⠀⠀Ocupé redhead Nam x blonde Jin porque: rojo = Magneto; rubio = top hairstyle de Jin, ok.
⠀⠀⠀⠀Eso es todo por ahora. Extrañaba mi etapa de XCU maniac. Cherik / Namjin OTP for the win. No se olviden de dejar su reacción y comentarios. ¡Gracias por leer & bye bye!
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