Capítulo1(Idalia)
Estaba en el baño, planteándome la famosa pregunta: ¿Lo haré o no lo haré?, mientras observaba mi hermosa melena rosada caer sobre mis hombros hasta llegar a mi cintura....
Respiré hondo.
Tomé las tijeras que descansaban sobre mi tocador y las miré durante unos segundos.
Era mi momento para arrepentirme.
No lo hice.
Comencé a cortar y un mechon cayó al suelo, después otro y otro más.
En fin... el cabello vuelve a crecer, ¿no?.
Cuando terminé la gran masacre de mi cabello, salí del baño para encontrarme con Amara, mi mejor amiga y princesa de Delmert. Estaba recostada sobre mi cama, completamente concentrada en un libro, hasta que levantó la mirada y su expresión cambió por completo.
—De verdad lo hiciste— dijo sin apartar los ojos de mí—No lo puedo creer, estás demente.
Sonreí, mientras me acomodaba el cabello, ahora mucho más corto.
-Claro que no. Si quiero entrar a la Academia de Caballeros tengo que verme como uno, ¿no lo crees?
Amara volvió su mirada al libro.
—No entiendo por qué quieres ir a esa escuela. ¿Qué te van a enseñar?, ¿A luchar como animal?
Digamos que Mara tenía una perspectiva un tanto errónea de la academia.
Sí, era una escuela para chicos.
Y claro que me enseñarían a luchar.
Pero... ¡¿no es eso emocionante?!.
Desde que era pequeña había soñado con proteger a la Corona. No me interesaban los vestidos de gala, los bailes de la corte, ni los interminables protocolos del palacio. Mi mayor sueño era convertirme en alguien capaz de defender aquello que juraría proteger con mi vida.
La Corona.
Si alguna vez ocurría una emergencia, llamarían a toda la academia para proteger al palacio. Por eso Mara no estaba de acuerdo con mi decisión.
Tenía miedo de que saliera lastimada.
Y, aunque jamás lo admitiera, yo también tenía un poco de miedo.
Pero no iba a dejar que eso me detuviera.
—Voy a estar bien. Te lo prometo.
—No te creo nada— cerró el libro de golpe —con lo despistada que eres, no durarás ni un día ahí. He visto los entrenamientos de mi hermano y...
—Yo también los he visto.
Amara guardó silencio. Y no pude evitar sonreír.
Dorian Vandelmert.
El mejor estudiante de toda la academia, el más fuerte, el más calculador.
Había algo diferente en su forma de luchar, parecía tener una conexión única con su espada. Sabía exactamente cómo y dónde atacar.
Y lo hacía de una manera que jamás había visto antes.
Era como si bailara con su espada, y su oponente simplemente no conociera la pieza que estaban bailando.
—Por eso tengo tantas ganas de ir— continúe. —Quiero verlo y experimentarlo. Quiero sentir ese escalofrío que te recorre por el cuerpo al desenvainar una espada.
Amara me observó con una mezcla de preocupación y confusión.
—Qué cosas dices... Si tanto quieres practicar esgrima, puedo decirle a mi hermano.
—¡No!
Mi respuesta salió tan rápido de mis labios que hasta yo me sorprendí.
Amara levantó una ceja.
—¿No?
—No puedes decirle a nadie de esto Mara— Me acerqué a ella y le tomé sus manos. —Solo necesito que me apoyes. ¿Sí?.
Amara suspiró, sabía perfectamente que había perdido está vez.
—Está bien. Yo te ayudo— sonrió de lado. —Puedo falsificar los papeles para que ingreses como un chico. Estarás en la academia...— dijo pensativa —el próximo lunes.
Mi rostro se iluminó
—¡¡¡Eres la mejor del mundo!!!
Me lancé a ella para abrazarla. Amara soltó una pequeña risita mientras intentaba apartarme.
Y así, entre risas y secretos, comenzó mi gran aventura...
Una aventura que, aunque todavía no lo sabía, cambiaría mi vida para siempre.