La bruja y el El asesino - Toji Fushiguro x Oc +18

Sinopsis

Toji Fushiguro. Anteriormente conocido como Toji Zen'in, un hombre roto, maltratado y rechazado por su clan debido a una atadura celestial que le impide usar brujería decide auto exiliarse del clan Zen'in para vivir a su manera. Después de haber abandonado el clan por la falta de dinero y de un hogar recurre a vivir de las mujeres y también se convierte en un asesino a sueldo, en especial en uno de hechiceros. Pero no contaba con que conocería a quién él creía que era su único amor, entonces intenta cambiar por ella hasta que un día, ella muere dejándolo solo con su hijo. Su muerte lo deja vacío y vuelve a su antigua vida, sin embargo, más adelante se reencuentra con alguien de su pasado, alguien que por alguna razón no podía recordar bien pero era especial para él. Ella era una hechicera, pero era la única a la que no podía odiar aunque quisiera. La mayoría de los personajes que aparecen en ésta obra pertenecen a Gege Akutami. ADVERTENCIA ⚠️ • +18 • Violencia • Sexo explícito • Lenguaje vulgar Publicada 12/31/2025 Finalizada

Genero:
Erotica
Autor/a:
Zamdneko
Estado:
hace 25 días
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1: EL ASESINO HECHICEROS

Tokio, Japón

Era una calurosa madrugada en un vecindario de verano en Tokio, Japón. Las ramas y las hojas de los árboles permanecían inmóviles y faltaba poco para que las aves cantarán y los primeros rayos de sol iluminaran el horizonte, mientras tanto él todavía seguía en la cama cubriendo su desnudez bajo las sábanas debido al aire acondicionado que había en la habitación.

Poco a poco iba abriendo sus ojos hasta que lo hace por completo observando el techo, luego la habitación que aún estaba entre penumbras en completo silencio, silencio que en cuestión de segundos desapareció al escucharse un suspiro lo que capta su atención al instante.

Entonces pone la mirada fija en la chica que dormía cómodamente a su lado, después siente un brazo sobre su pecho y una pierna moverse sobre su muslo.

Mira hacia al otro lado encontrándose con la responsable de aquella acción que al igual que la primera chica, estaba dormida plácidamente junto a él después de haber pasado una noche de placer.

La observa durante un corto periodo de tiempo, después enfoca a otro punto de la habitación, hacia la puerta y se incorpora retirando las sábanas con cuidado de no despertar a las mujeres. Ya de pie y viendo con más claridad debido a que el amanecer se avecinaba visualizó su ropa entre el desorden de botellas vacías, cajas de cigarros, y condones usados tirados por doquier.

Toma su ropa, sale la habitación para dirigirse al baño. Cuando entra al baño cepilla sus dientes, luego se mete a la bañera y toma una ducha fría, minutos después se seca con una toalla que encontró doblada sobre un estante luego se alista y minutos más tarde se le ve saliendo del baño vestido con unos jeans, un t-shirt blanco y unas medias del mismo color.

Pasa por el pasillo dirigiéndose hacia la sala, cuando llega, ubica rápidamente una mesa y encima de ésta una gran cantidad de dinero, lo suficiente para apostar o gastarlo en cualquier otra cosa que quisiera. Lo cuenta para asegurarse de que sea la cantidad correcta, cuando termina sonríe satisfecho, lo guarda en su cartera y deja el apartamento.

Más tarde ese mismo día aquel hombre se veía con una expresión relajada y una leve sonrisa confiada mientras observaba desde su asiento la carrera de caballos. Pero en ese instante, aquella expresión relajada pasa a ser una mueca de decepción al ver que había perdido, justo en ese momento había llegado su compañero de trabajo.

- Mierda! Maldice arrugando el papel en su mano.

- Y una vez más la suerte te ha abandonado, aceptalo nunca serás rico Zen'In.

- Ya no soy Zen'In, tomé el apellido de mi esposa. Ahora soy Fushiguro. Llámame por ese apellido.

Toji Fushiguro, conocido por ser un mercenario y un asesino de hechiceros. Tiene cero poder maldito debido a una atadura celestial lo cual le impide usar brujería, pero en compensación a esa carencia posee fuerza, resistencia, velocidad y agilidad sobrehumanas, tambíen sus sentidos superan al de un humano promedio incluso al de un hechicero.

A pesar de tener todas esas cualidades y ser superior a otros que si cuentan con la capacidad de usar brujería, el clan del que proviene lo desprecia y lo consideran una basura, un completo fracaso, aquel clan era uno de los tres clanes más importantes en el mundo del Jujutsu, el Clan Zen'In.

El mejor en combate de cuerpo a cuerpo, contando con técnicas como las de proyección entre otras y por supuesto que su técnica más poderosa, la técnica de las diez sombras.

Pero volviendo a centrarnos en el supuesto fracaso del clan, eso no era todo lo que lo hacía especial o diferente, Toji físicamente es un hombre alto, cabello completamente liso algo desordenado color negro azabache, ojos rasgados de un azul oscuro que dependiendo de quien se reflejaba en ellos podían emitir un brillo amenazante o uno seductor.

Rostro alargado, nariz perfectamente perfilada, labios finos adornados con una cicatriz en el lado derecho de estos, lo que le daba un toque más rudo a su apariencia de chico malo.

Mas no le restaba atractivo, y su cuerpo, su cuerpo era una obra de arte esculpida por los dioses, parecía que llevaba una escultura viviente escondida bajo su ropa clara y holgada.

Aquel hombre de unos 35 años y piel blanca tenía músculos grandes y perfectamente marcados, en resumen ese hombre era extremadamente guapo, un imán para las mujeres. Las cuales caen rendidas a sus pies entregándose a él sin dudarlo.

- Y no me estés jodiendo kong, si me vuelvo rico o no ese no es tu problema. Sé que algún día lo conseguiré.

Respondió Toji algo irritado.

- Sí, anja. Me gustaría verlo. Por cierto, te estaba llamando ésta mañana para decirte que tienes trabajo por hacer, pero no me contestaste.

Toji mira al hombre de traje y corbata parado cerca de él calando su cigarro inexpresivo, luego vuelve a tener el mismo semblante despreocupado de antes.

- Ah... sí, lo olvidé, había dejado el teléfono en silencio desde anoche, y no quería que me jodieran el polvo. Iba a devolverte la llamada pero me distraje con la carrera. Y Cuál es mi misión?

- Debes ir a Osaka para encontrar un ex-socio de nuestro jefe y un traidor de la secta del manto estelar matarlo a él, a sus hombres y al hechicero que lo cuida. Que me dices, Fushiguro, lo harás?

- Por supuesto que lo haré, siempre y cuando me peguen bien por hacerlo. Sabes que no hago nada gratis. Aclaró él antes de ponerse de pie y alejarse de su asiento.

- Por cierto, cómo está Megumi? Preguntó Shio viéndolo pasar delante de él, a lo que Toji se detiene, lo piensa por un minuto, luego lo mira y le responde en un tono monótono.

- Ese quién es?

-"En efecto, el padre del año".

Pensó el hombre de traje marrón quedándose boquiabierto por unos breves momentos.

- Bueno, iré a comer algo antes de partir.

- Y no irás por tus cosas?

- Nah, no es necesario, sé que no puedes verla pero tengo una maldición como mascota que puede almacenar cosas. Así que tengo todo lo necesario para la misión, además no estoy loco como para volver a la casa de esas gemelas ninfómanas, al menos no por ahora. Estoy seco y ellas ya no tienen dinero.

Shio que iba caminando junto a él casi se le cae el cigarro de la boca al escuchar eso.

- G-gemelas?! En serio? no, debes estar bromeando.

Toji ríe con picardía.

- No estoy bromeando, Kong. Lo digo en serio, ahora vivo con unas gemelas que están bien buenas, pero son unas perras que solo piensan en follar todo el tiempo y dicen que soy el único que las puede saciar.

- Y no te molestaría presentarme a una?

Toji levanta una ceja ante la pregunta.

- Eh? Qué no tenías novia?

- Sí. Pero hace unos meses me separé de ella, era demasiado celosa y controladora.

- Entonces si ese es el caso... pues la verdad no me molestaría, solo estoy con esas dos por dinero y para follar. Ninguna de ellas es digna para ocupar el lugar de mi difunta esposa.

•••

Varias horas después, Toji había llegado a Osaka y se había hospedado en un hotel. Mientras se preparaba para cumplir con su misión, cargaba su pistola y la maldición almacenadora de cosas que a su vez era como una mascota se trepa a su cuerpo rodeando sus hombros.

Al terminar le echa un vistazo al enorme ventanal que tenía delante de el observando como el sol lentamente se iba ocultando detrás de los edificios, confiado muestra una sonrisa de lado y camina en dirección hacia la puerta.

Después de haber dejado la habitación inicia su recorrido por el pasillo, sintiendo la energía maldita de todos las personas que ahí se hospedaban, además de la presencia de maldiciones que habitaban en algunas de las habitaciones, incluso vió a una que iba justo detrás de un empleado que pasó con mucha prisa, se veía apurado.

Lo ignora y sigue su camino, también logra escuchar las conversaciones de los huéspedes detrás de las puertas durante su paso por el pasillo, incluyendo los gemidos y gritos de una mujer como si se la estuvieran cogiendo delante de él.

- Vaya... Que bien grita esa perra. Me pregunto si estará así de buena.

Habló para si mismo con voz ronca en un tono bajo lo cual le recordó a las gemelas y a la madre de Tsumiki cuando se las coge.

- Grita fuerte, pero no tanto como ellas.

Afirmó él con aquella sonrisa ladina que suele mostrar, pero su expresión vuelve a ser neutral cuando finalmente llega hasta donde está el ascensor, así que detiene sus pasos delante de éste y observó que iba subiendo, oprime un botón para que se detenga en su piso y enseguida lo hace abriendo sus puertas. Sin embargo, el ascensor no venía vacío, una pareja con sus hijos estaban dentro.

La pareja estaba conformada por un hombre que aparentaba unos 50 años, una mujer aparentemente de la misma edad, un adolescente de 16 y una chica de 20 años. Tanto la madre como la hija no pudieron evitar poner sus ojos en Toji, que vestía un t-shirt negro muy ajustado al cuerpo, lo que hacía que sus músculos perfectamente marcados se notaran por encima de la prenda.

Vestía un pantalón ancho color gris claro casi blanco sujetado por un cinturón negro y unos zapatos negros parecidos que parecían balerinas. Ese era el autfit que solía usar más a menudo para salir de caza, adecuado para pelear contra los hechiceros y en efecto para ésta misión porque no solo debe matar a un simple humano, también debe matar al hechicero que lo protege.

Según la información que le dió Shio el hombre no andaba lejos, estaba en un casino a pocas cuadras del hotel, además Toji ya lo conocía desde antes, lo que significa que se le hará más fácil localizarlo siguiéndolo por el rastro de energía maldita que deja.

El apuesto azabache da un paso adelante entrando al ascensor mirando de reojo a las personas que van saliendo, en eso se da cuenta que la chica voltea para verlo sin disimulo mordiendo levemente su labio.

Gesto coqueto que Toji no dejó pasar por alto y como la chica era linda la observa de arriba a bajo con una pisca de lascivia en sus ojos y memoriza su aroma para más tarde, luego de terminar la misión localizarla e intentar algo con ella. Toji nunca desaprovechaba cada oportunidad que se le presentaba con las mujeres, porque realmente sabía lo guapo que era.

Las puertas del ascensor se cierran al instante y de inmediato baja al primer piso, en menos díez minutos el azabache llega al piso deseado, luego las puertas se abren y éste procede a salir. Cuando deja el ascensor comienza a ver maldiciones en cada rincón del lobby.

- "Éste hotel está infestado de maldiciones, pero ninguna llega al grado 2."

Pensó.

De repente su atención fue dirigida hacía un grupo de chicas extranjeras que venían entrando, una de ellas tenía una larga cabellera rubia muy clara que le llegaba a la cintura, ojos grandes y azules, y un buen cuerpo, vestía unos shorts de mezclilla y una blusa color rosa pastel.

Lo que por unos instantes hizo que su mente viajara al pasado recordando aquella mujer que había conocido hace muchos años, la chica extranjera al igual que las demás también se le quedaron viendo embobadas.

- Que hombre tan guapo.

Le susurró una chica de cabellera rojiza a la rubia en alemán. Comentario que el pelinegro alcanzó a escuchar con claridad gracias a lo agudos que eran sus oídos, mas no pudo entender. Sin embargo no era necesario, las miradas de esas chicas se lo decían todo. Después vuelve a escuchar otro comentario por parte de la rubia que lo mira de arriba de abajo y suelta una risita coqueta al final.

- Sí, está buenísimo.

Entonces el azabache que se había detenido a mirarla sale de aquel recuerdo fragmentado para retirarse, pero antes de hacerlo le dedica una última mirada a la rubia y con su característica voz grave y seductora le habla con el poco inglés que sabe le dice.

- Pero que buena estás, muñequita.

La rubia al igual que sus amigas lanza un pequeño grito de emoción, luego de escucharlo hablar, así que mientras lo ve marchar le dice que se detenga. Toji lo hace, la ve avanzar hacia la recepción, le pide un trozo de papel y lapicero a uno de los recepcionistas.

Procede a escribir su nombre y número de teléfono. Cuando termina vuelve hacia él y se lo entrega. Momento que el azabache aprovecha y acorta más la poca distancia que había entre ellos para acercarse y decirle en tono similar al anterior pero más bajo.

- Nos vemos más tarde, preciosa.

La chica con las mejillas sonrojadas le sonríe de forma coqueta y se retira, él guarda el papelito en uno de los bolsillos, se da la vuelta para seguir avanzando hacia la salida. Al salir del edificio saca el papel de su bolsillo y hace que la maldición almacenadora de cosas lo trague.

Mientras caminaba miró el cielo, el sol ya se había ocultado recientemente pero de igual forma el calor no cesaba lo que hacía que el ambiente se sintiera como un horno debido a lo alta que está la temperatura.

Toji suelta un suspiro e ignora a la gente de su alrededor y comienza a correr a una velocidad sobrehumana saltando de un edificio a otro impulsandose por el aire.

Cuando finalmente llega a su destino se detiene en una azotea de uno de los edificios cercanos al casino y observa a la gente que va entrando y saliendo del establecimiento, el pelinegro se queda allí por un rato con mirada fría y rostro inexpresivo.

A continuación, enfoca un auto lujoso que se detiene frente al casino. Las puertas se abren y de ahí sale el hombre al que debe matar, también el hechicero que lo acompaña.

El tipo era un hombre mayor de constitución delgada, baja estatura, cabello canoso y usaba lentes, está vestido de forma formal. En cambio el hechicero era joven, tamaño promedio, complexión delgada, cabello castaño claro y ojos cafés, usaba ropa tradicional japonesa.

Poco después se les ve entrar por lo que Toji se coloca al borde del edificio, acto seguido desciende corriendo a una velocidad extraordinaria algo imposible para un humano común. Cuando aterriza lo hace a varios metros del lugar, entonces procede a caminar hasta la entrada.

Minutos después dentro del casino no puede evitar sentirse tentado al ver a toda esa gente ahí disfrutando de los juegos al azar y apostando su dinero, unos gritaban de la emoción de haber ganado mientras otros se enojaban o se lamentaban por perderlo.

- Ooh no jodas... Mira esos putos juegos y todo ese dinero sobre las mesas, ooh mierda! Esto es demasiado tentador para mí. Una chica vestida de conejita que llevaba en su mano una bandeja con bebidas alcohólicas pasa delante de él lo que lo distrae por un instante, luego se pone serio volviendo a su objetivo.

Avanza haciendo caso omiso de sus impulsos siguiendo el rastro de energía maldita de aquel hombre detectando su presencia a través de un portón.

En su interior había un largo pasillo que conducía a una sala privada iluminada por luces color fucsia muy tenues, suelo alfombrado, a los lados habían puertas que llevaban a unas habitaciones que al parecer estaban desocupadas debido a la ausencia de ruido dentro de estás.

Más adelante, al final del pasillo se encontraban sus objetivos con más hombres reunidos en una enorme mesa jugando cartas tranquilamente, estaban tan concentrados en lo suyo que no notaron la presencia del azabache que recién había llegado.

Es ahí cuando el hombre en medio del silencio decide romperlo para anunciar que ganó, pero de manera sorpresiva es silenciado por una bala en su frente que acaba con su vida al instante.

Tal acto hace que todos entren en pánico, incluyendo al hechicero que no entiende como no pudo darse cuenta de la presencia de Toji en la habitación, por otro lado los demás hombres no les dió tiempo siquiera de defenderse.

Porque el azabache haciendo uso de sus habilidades de lucha los mata sin necesidad de usar armas destrozando sus cuerpos, lo que hace que la alfombra se manche con la sangre de aquellos que tuvieron la desgracia de toparse con él. Delante de él estaba el hechicero, visualizando la brutalidad de la escena e intentando descifrar como un humano común podría hacer eso.

Toji hace contacto visual con él dedicándole una mirada siniestra que transmitía odio y desprecio, lo que le provoca escalofríos al hechicero que en ese momento hace un silbido llamando a dos maldiciones que se encontraban ocultas en el lugar.

Éstas hacen acto de presencia, él les da la orden de que ataquen al azabache pero Toji fue más rápido y las esquivó, posteriormente al fallido ataque éste último rejurjitó a su maldición almacenadora de cosas que había reducido su tamaño tragándose su propia cola hasta ese momento.

La maldición suelta su cola y de inmediato crece colocándose en los hombros de su amo que saca su alabarda lanzándose al ataque contra su presa.

- Creo saber quién eres... Tú debes ser ese famoso asesino de hechiceros del que tanto la gente habla. Toji Zen'In no es así?

Comentó el hechicero siendo envuelto por lo que parecía ser una burbuja que le servía como escudo.

- Y tú un hechicero mediocre que no tiene nada interesante que ofrecer. Ya me estás aburriendo.

Dijo el azabache en un tono burlón y arrogante. El ataque rompe su barrera y le da una patada lo que lo hace caer al suelo, las maldiciones vuelven a atacar a Toji pero el nombrado las mata a ambas de un solo movimiento con su daga.

Mientras tanto él hechicero todavía se encontraba tirado en el suelo e intentando levantarse lo cual se le dificulta debido al golpe que recibió. Cuando estaba a punto de recuperarse usando la técnica de reversión es asesinado por Toji que separa su cabeza de su cuerpo en un corte limpio con su daga.

- Fue más rápido de lo que esperaba.

Saca su teléfono de la boca de su mascota y mira la hora, 9:00 PM. Debía regresar al hotel con los cuerpos como prueba, como siempre lo ha hecho, así que antes de partir le ordena a su mascota que saque la ropa limpia guardada en su interior.

Ella obedece dejando salir unos pantalones negros y una camisa blanca, en cambio Toji le da la alabarda para que la guarde luego se quita la ropa manchada de sangre, a la vez que su mascota se encarga de tragarse los cadáveres.

Minutos después se ve a Toji saliendo tranquilamente del casino, como si nada hubiera pasado, de hecho nadie se dió cuenta siquiera que había entrado a esa parte del establecimiento. Las personas estaban tan entretenidas jugando y apostando su fortuna que tampoco escucharon el ruido de la masacre que ocurrió hace poco ahí dentro.

Más tarde en el hotel...

Fuertes sonidos logran escucharse detras de una puerta que daba la entrada a la habitación del azabache, el sonido que hacía eco dentro de aquel cuarto eran gemidos y gritos pero no de dolor, eran de placer.

Toji estaba encima de aquella chica extranjera, arrancando gritos y gemidos de su frágil garganta con cada empuje que daba con su gruesa y larga polla, la tenía sujetada de las muñecas mientras ella se retorcía debajo de él entre gemidos gritando su nombre.

Rodeaba sus caderas y sus senos rebotaban. El azabache con algunos mechones de su cabello pegados a su frente mantiene la vista en ellos, afloja su agarre de una de las muñecas de la mujer dejándola libre.

Agarra uno de estos y lo masajea, luego hace lo mismo con el otro, la chica que no paraba de gemir posa su mano libre en la mejilla de Toji para que él mire. El pelinegro desvía la mirada de sus senos para hacer contacto visual con ella, pero cuando enfoca a su rostro, ve la imagen de aquella mujer de su pasado lo cual lo deja estupefacto y a la vez mucho más excitado que antes.

Entonces procede a mover sus caderas de forma circular y la embiste con más fuerza que antes provocando que su interior apriete su polla lo que le indica que la chica estaba a punto de llegar a su climax.

Así que sin dejar de penetrar su humeda cavidad, se acerca y la besa metiendo su lengua, a lo que ella extasiada abre la boca para facilitarle el paso. Eran raras las veces que él besaba a las mujeres con las que se acostaba, normalmente lo hacía cuando alguna le parecía realmente atractiva para su gusto.

Y sin lugar a dudas, ésta chica lo era pero aunque le parecía hermosa la razón que lo motivaba a devorar sus labios era la imagen de ella en su mente.

La chica sufre una serie de orgasmos, uno tras otro llegando finalmente a su climax acompañado de un grito que Toji ahoga junto con un gemido ronco suyo volviendo a estampar sus labios contra los de la joven liberando una gran cantidad de semen de un último empujón.

Poco después sale de ella y se deshace del condón haciéndole un nudo antes de tirarlo al suelo, después observa a la chica que estaba sudada con respiración agitada y el cabello hecho un desastre.

- Ven, mamaméla.

Ordenó él con voz ronca en un tono demandante dedicándole una mirada perversa y lasciva. La chica muy complaciente obedece poniéndose sobre sus rodillas y se acerca hacia él a gatas.

- Buena chica.

Él se pone de pie frente al borde de la cama masturbando su polla de arriba abajo, luego deja de masturbarse. Acto seguido la rubia lo agarra y lo mete a su boca hasta la mitad provocando que el azabache emita un gemido bajo.

- " Eres hermosa..."

Pensaba Toji mirándola y agarrándola de sus mechones dorados para guiarla y meterle la polla hasta la base chocando con su desgastada garganta de tanto gritar haciendo que la chica se atragante.

- " Pero no tanto como ella..."

Hizo contacto visual con la chica por unos segundos antes de darle una nalgada que resonara en la habitación, después echa la cabeza hacia atrás disfrutando del placer que la chica le daba pasando su lengua por la punta hasta la base de su venosa polla.

- " No eres ella. No eres mi..."

•••

- Ylvaaaa! Tía Ylva estás ahí?!

- Ésta niña, qué hace aquí?

Fin del capítulo

Hola! Soy la escritora, espero que esté primer capítulo haya sido de su agrado. Y como había dicho en la descripción, ésta será la última historia que escribo, la idea me surgió después de que tomé la decisión de retirarme de la escritura, pero no pude resistirme a no escribir una historia de Jujutsu kaisen, es que me encanta la obra de Gege Akutami aunque no me guste su continuación, me refiero a Módulo. Y amo a Toji, ese papi chulo 😻💘.

Éste será mi regalo de fin de año. Feliz cumpleaños Toji y feliz año nuevo para todos mis lectores. Si les gusta me dejan su voto y su comentario, gracias. 😊 Bye.