Un sesion no deseeada
Era de noche, hacía frío, tenía 10 correos para observar y contestar. Como soy modelo tengo que recibir correos de todo tipo de empresas, las que más odio son las deportivas porque simplemente no son lo mío.
Hasta que vi un correo de la Selección de Argentina, iba a ignorarlo o rechazarlo como de costumbre, pero de la nada sonó una notificación «Tic Tic», era mi jefe diciendo que nos convenía aceptar propuestas sobre deportes, así que no tuve otra que aceptar trabajar para ellos.
Cuando llegué al salón vi a Enzo Fernández; el amigo de mi hermano, algo que se me olvidó mencionar, soy hermana de Julián Álvarez. Según lo que me dijeron debía sentarme en un sillón blanco junto a Enzo y debíamos decir al unísono: «Esta marca de ropa deportiva es la mejor para jugar fútbol», lo practicamos hasta que dijo:
—No me voy a enamorar de vos, Zoe.
En ese momento sentí la impotencia de romperle la cara, ¡nos conocemos desde hace algunos años ya!, ni hablamos tanto, ¿cómo va a pensar que me gusta?
—Sos un tarado, no me gustás.
—Eso dicen y luego me besan.
—Sos un bobo, dale, concentrate.
—Bueno, preciosa.
¿Me había dicho preciosa? ¿De cariño? ¿O le gusto? No creo, no tendría sentido.
Mientras buscaba mi vestuario y algunas cosas más, tropecé con una pinza de pelo; antes de caer sentí unas manos frías en mi cintura, ¡era Enzo!
—Soltame, pelotudo.
—De nada, supongo.
—Ni quería que me salvaras, así que guardate tus disculpas.
—Bueno, entonces te suelto.
En ese momento casi caigo, pero logré quedar en pie. ¿Cómo podía tratarme bien y al segundo ignorarme? Qué impotencia que tenía en ese momento.
—Vení, Enzo, tenemos que hacer el anuncio.
—Ya va, bruja.
—¿Cómo me llamaste?
—Bruja.
Agarré la pinza y empezé a corretearlo, amenazándolo con hacerle un peinado; sabía que odiaba eso, me lo dijo Julián, mi hermano.
Nos sentamos en el sillón, me peinaron y arreglaron, igual que a Enzo. Llegó el momento, hasta que vi algo en el guion:
Guion
Luego de decir "esta marca deportiva es la mejor para fútbol", Enzo debe agarrar de la barbilla a Zoe...
Pensé: "¿Realmente tiene que agarrarme de la barbilla? Qué idiota".
Dijimos nuestras líneas y llegó el momento... Me agarró de la barbilla mientras sonreía. Sus dientes parecían baldosas de baño, era tan imperfecto... pero a la vez tan hermoso... Estaba confundida, no sabía si solo me gustaba o me parecía lindo.
La escena terminó; estaba nerviosa, pero emocionada.
—Te veías muy linda sonriendo.
—Igual vos, lindo.
—¿Me acabás de decir lindo?
—En la vida hay que decir las verdades, ¿no?
¡Qué mierda dije! Soy una completa imbécil, ¡acabo de coquetearlo y no somos nada! Sentí un remordimiento terrible. Pasaron los segundos y Enzo me dedicó una sonrisa para luego retirarse.
La sesión había terminado, Julián vino a buscarme, me subí al auto y... ¡estaba Enzo!
La tensión consumía el ambiente. Enzo estaba pegado a mí, con una mano sobre mi muslo.
—Enzo, sacá la mano sobre mi hermana.
—¿Por qué? Estoy cómodo y ella también, ¿verdad, Zoe?
Me dedicó una mirada, Julián se dio vuelta para verme. ¿A quién le iba a dar la razón? ¿A mi hermano o a Enzo?
Me quedé callada, nerviosa, no sabía qué hacer en esa situación, así que solo dije...
—No sé, chicos. Si le doy la razón a Enzo, Julián se enoja; y si le doy la razón a Julián, Enzo se enoja.
—Ninguno se va a enojar, Zoe.
—Ok, la verdad es que yo estoy cómoda.
Julián me miró con una cara de "ya vas a ver en casa". Enzo solo lo vio con una sonrisa victoriosa; estaba orgulloso de que le hubiera dado la razón.
leanloo