El fin del inicio
En la ciudad principal de la antigua China.
—A-Yan, el día está muy tranquilo ¿no te parece?
—Creo que ha sido el día más tranquilo de toda la semana, no he visto guardias merodeando por toda la ciudad.
—Al parecer las cosas en el palacio se han calmado.
—Gege, ¿escuchaste la noticia?
—¿Cuál de todas? —preguntó Xiang Yuzhe.
—Esa de la que todo el mundo está hablando —respondió Xiang Wenyan
—¿Te refieres a que el emperador ha perdido la razón buscando una flor milagrosa?
—Exactamente. Desde la muerte del primer ministro, hace cinco años, ha estado buscando con desesperación esa flor de origen desconocido por todo el imperio.
—Entonces los rumores eran ciertos…El emperador estaba enamorado del canciller.
—Gege, ¿por qué otra razón alguien usaría todo su poder para buscar una flor que supuestamente revive a los muertos, sin tener la certeza de que realmente exista?
—Por amor.
—Ya lo ves. Aunque el ministro Shen haya sido su «amigo cercano», no hay forma de que esté haciendo todo esto por una simple amistad.
—Cierto. ¿Quién gasta tantos años de su vida en intentar revivir a un ser querido?
—Solo lo haría alguien que esté loco de amor, o bien, alguien quien esté consumido por el arrepentimiento.
—El amor es tan complicado…Justo cuando crees tenerlo en tus manos, se transforma en una masa de agua y se escapa entre tus dedos. Es triste que la historia del soberano haya terminado así. El joven emperador lo alcanzó todo muy pronto; tenía al mundo a sus pies, pero nunca pudo gozar del amor.
—De solo imaginarlo me pone triste, gege. Pensar que no todas las historias de amor tienen un final feliz hace que mi corazón se encoja…como una uva seca.
El emperador deshizo las injusticias del gobierno anterior y salvó a su pueblo de la mísera. Ayudó tanto a pesar de haber nacido con una cuchara de oro en la boca y, aún así, el cielo decidió pagarle de esta manera.
—Es una triste realidad. Incluso sin esta tragedia, jamás habría podido unirse a su persona amada ya que el trono exige un heredero, y el destino de un emperador nunca le pertenece a su corazón. Si tan solo él hubiera descubierto sus sentimientos hacia aquel hombre antes de ascender al trono, posiblemente las cosas serían diferentes…
—¡Oh no! ¡Miren esa luz que sale de la montaña que queda al lado del palacio imperial! —exclamó con preocupación una mujer que se encontraba en un puesto callejero—. ¡Aléjense del palacio!
Todas las personas que se encontraban transitando por las calles de la ciudad y dentro de las posadas de vino se alejaron corriendo.
Desde el palacio imperial se podía apreciar un poderoso rayo de luz color violeta que llegaba hasta el cielo, y que hacía que las nubes opacaran su color.
—¿Qué es lo que sucede gege? ¿Por qué el palacio tiene esa extraña luz?
—…La formación que protegía al «libro del eterno vivir» ha sido rota. Todo su poder se está desbordando y está absorbiendo las cosas de su alrededor.
—¿Eso significa que su poder nos va a devorar?
—No estoy seguro, pero es mejor no arriesgarse. Salgamos de aquí.
—¡Emperador! —llamó Miao Wu—¡Salga de ahí! ¡Es muy ¡peligroso!
—¡¡Lu Jinghe!! —exclamó Ling Hua con desesperación —¡¿Qué has hecho?! ¡Aléjate del libro!
—Ling Gongzhu, el emperador ha perdido la razón, si no lo sacamos de allí, el libro no dejará nada de él —afirmó Liu Qingzhi.
—No podemos adentrarnos más. El emperador está en lo más profundo de la cueva —dijo Jiang Jinghang.
—¡No! Tenemos que ver la forma de sacarlo o morirá —Ling Hua dijo con los ojos enrojecidos, al borde de las lágrimas.
—Ling Gongzhu, no se acerque más. Veré la forma de encontrar un hechizo que pueda mantener una formación estable por algunos minutos, en lo que intentamos alejar al emperador del libro —Miao Wu atrajo su grimorio y comenzó a buscar en cada una de sus hojas —. ¡Intenten distraerlo! Eviten que se siga acercando.
Ling Hua, quien estaba unos pasos más cerca que las demás personas que estaban dentro de la cueva, gritó:
—¡Lu Jinghe! Piensa en cómo reaccionaría Shen Yunzhou si llegaras a morir por él. Se le rompería el corazón si viera como has trabajado día y noche, debilitando tu salud por su culpa mientras intentas encontrar esa flor.
Te desviviste por evitar que algo malo le sucediera, así que no te atrevas a culparte por lo que pasó aquel día. Ninguno de nosotros te juzga; todos vimos como eran las cosas con él.
Lu Jinghe, que tenía su mente perdida, al escuchar el nombre de Shen Yunzhou logró procesar las palabras de Ling Hua y se detuvo en el lugar.
—Él siempre fue un hombre recto, lleno de enseñanzas y dispuesto a ayudar a quien lo necesitase. Nunca habría permitido que las cosas se descontrolaran hasta este punto. Imagina como se sentiría si supiera todo lo que ha estado pasando por traerlo de regreso ¿Tú crees que estaría feliz?
—¡Princesa! Aún no encuentro nada que pueda controlar la desbordante energía. Continuehablandole por favor —suplicó Miao Wu.
Liu Qingzhi dio un paso adelante y dijo con firmeza:
—Emperador…yo también comprendo su sufrimiento. No me atrevería a decir que en la misma medida, pues sé bien que Yunzhou lo prefería a usted antes que a mí, aun cuando nos conocíamos desde la infancia.
Jamás le confesé mis sentimientos, pero hoy estoy segura de que fue lo mejor. Cada vez que nos reuníamos, él no hacía más que hablar de lo bien que usted gobernaba y de su infinita bondad hacia quienes menos tenían, y sobre cómo siempre les ofrecía una oportunidad para prosperar. Solía decirme que le fascinaba como un hombre de tan alta cuna podía poseer un corazón así de noble —pronunció Liu Qingzhi, mientras las lágrimas caían por sus mejillas —Él también provenía de una de las familias más poderosas y sus almas eran similares… Todavía no logro comprender por qué le causaba tanta sorpresa.
Lu Jinghe entró en razón y, justo cuando estaba dispuesto a retroceder, la envolvente luz púrpura que brotaba del libro lo alcanzó. Consumiendo su cuerpo por completo.
—¡NO! ¡Lu Jinghe!