único
Tsuna se encontraba en su oficina, terminando el papeleo de hace un mes, pero le esperaba un nuevo papeleo que le surgió de esta semana. Estaba agotado mentalmente, así que se tomaría un descanso y unas horas más tarde empezaría con lo otro.
Hoy tenía 24 años y estaba a unos días de cumplir 25. Según Reborn era un importante acontecimiento que el décimo ya sea tan adulto y había que celebrar en grande, pero la verdad es que Tsuna quería evitar tanto alborotó por solo cumplir un año más.
Además quería tener paz en esa fecha, pues recordaba que de pequeño había enterrado un cofre dónde se dijo a si mismo que lo desenterraria 15 años después y justo lo había enterrado en el patio de su casa en Naminori. Recordaba perfectamente aquel secreto, un objeto y un mensaje que fue escrito cuando tenía 10 años. Era algo que quería hacer en privado pues era algo que jamás había contado a su nueva familia.
—Dame-Tsuna ¿No ibas a descansar? ¿O en que tanto piensas?—intervino el asesino mientras sacaba de trance al castaño en medio de la comida.
Todos estaban presentes, sus guardianes igualmente adultos lo veían actuar raro y quería saber si lo que pasaba era algo serio, pero la verdad era algo muy tonto en lo que pensaba.
—Oh no es nada chicos, solo recordé algo jejeje—rio nervioso y continuo con su comida.
Ninguno se tranquilizó, pues esa actitud siempre reflejaba todo lo contrario, así que su misión ahora era encontrar los que de nuevo ocultaba su jefe.
Días antes de aquel festín, Tsuna hablo con Reborn para pedirle que si podía atrasarlo solo un poco, claro que este no lo acepto a menos que dijera sus razón. El castaño se enojo y no dijo nada más, no sabía cómo o que mentira decirle para que no le pidiera revelar su secreto.
Y es que era un recuerdo que tenía muy gravado en su memoria con un sentimiento un tanto melancólico.
Recuerda que apenas tenía 3 años cuando su madre había entrado al hospital por una rara enfermedad y al no tener a su esposo en casa o un familiar que la apoyará, Tsuna tuvo que pasar los días con ella.Las enfermeras en un principio se encargaban de cuidarlo cuando su madre estaba siendo atendida o le estaban sacando pruebas para seguir viendo que era lo que tenía, pues cada día que pasaba Tsuna la veía más delgada y con su rostro demacrado, y que a pesar de eso Nana le sonreía.
Un mes llevaban ahí, las enfermeras ya no tenía la paciencia que en un principio mostraron asi que el castaño era aislado en una sala a qué se entretuviera solo. Tsuna recordaba más el frío de esa sala que el apacible sentimiento de vivir con su madre en su propia casa, él hace tiempo que no podía sentir los brazos de su madre y se sentía impotente al no verle solución alguna.
Rápidamente pasaron 5 meses, su supuesto padre nunca se presentó y los familiares de Nana la ignoraban aún más. A pesar de pedir ayuda aunque sea cuidando al pequeño castaño, ni en eso era apoyada, ya que según decía ese hijo lo había tenido fuera de matrimonio y era una deshonra para la familia, así que Nana Sawada fue dejada de ser considerada como hija.
Por esos meses el castaño vagaba ya solo por todo el hospital sin que nadie se diera cuenta y así fácilmente llegaba a encontrar muchos raros lugares. Entre ellos escuchaba a enfermeras y doctores decir que Nana Sawada tenía una rara enfermedad que no podían curar y que sólo la dejarían ir de una vez por qué igual no podría pagar más tratamiento, se habían quedado sin dinero.
Ese par de castaños regresaron a casa, claro que no igual, ella había perdido peso y él había de alguna manera madurado más que cualquier niño a su edad de 3 años. Muy pronto comenzó a escribí y leer con ayuda de su madre, las cosas básicas le fueron enseñadas en casa, primero porque ella no podia sostenerse sola y llevarlo a la escuela, en segundo porque no podían pagar el uniforme o cosas referentes a la escuela. Empezaron a sobrevivir perdiendo toda esperanza que Iemitsu regresaría.
A los 7 comenzó a salir con su madre a trabajar, haciendo recados simples y ella trabajos un poco más duros, con tal de tener dinero para comprar comida básica.Tsuna se había cansado de ser tratado como débil y por si solo se escapaba y comenzó a robar, tenía la apariencia de un niño inocente así que nadie le creería que robaba muchas carteras en un día. Así fue como comenzó a juntar dinero, no para un deseo egoísta si no para algo mucho mayor. Nana con dificultad podía seguir, tenía altos y bajos, el castaño seguía viendo eso cada día y se preocupaba, deseaba a cada una de las estrellas que pronto el dinero que llevaba guardado pudiera ser útil para un tratamiento para su adorada mami.
A los 10 fue que ocurrió.Una vez el llegaba de trabajar como recadero y de robar nuevamente algún dinero, estaba dispuesto a abrir su cajita de ahorros ya seguro que el dinero era suficiente y después llevarlo ante Nana para que ella lo pudiera gastar en mejorar su salud. Pero solo la encontró plácidamente recostada en cama, tenía una expresión tranquila y parecía ya no sentir dolor, ella había dejado a Tsuna sin arrepentirse de haberlo amado cada día.Le mostró y le enseño lo necesario para vivir solo a partir de ahora, lo reconoció como un chico lo suficientemente maduro para hacer ya muchas cosas.
Tsuna con envuelto en muchos sentimientos tuvo que dejar ir esa esperanza, enterró ese dinero, la carta que dejo su madre con sus últimas palabras y con la instrucción de que no la abriera hasta pasado cierto tiempo. Ese tiempo era cuando cumpliera 25.
Cuando Reborn y los chicos llegaron a su vida, les oculto muchas cosas y mintió sobre toda su niñez, diciendo que sus padres se divorciaron, vivía con su papá y este lo dejo. Esa fue su forma en un principio de olvidar y avanzar, fingiendo que nada paso. No sabe cómo sucedió, pero sucedió que nadie cuestionó nada, ni su abuelito Timoteo al cederle el puesto de Décimo.
Justo ahora estaba enfrente de esa puerta blanca, se había escapado al final solo para poder cumplir su cometido. Entro y todo seguía igual, claro las capaz de polvo eran tantas que el brillo de fotos o las vasijas no se notaba, todo justo como él lo dejo hace años, exigió, demandó que esa casa jamás fuera demolida o vendida, por primera vez uso su influencia de Vongola para conseguir lo que quería.
Camino al final del pasillo y salió a su patio trasero, con pala en mano comenzó a excavar en el punto correcto. Ya estaba oscuro así que la caja llena de tierra la abrió dentro de la habitación donde alguna vez durmió su madre, sentia que todo tendría más significado en ese lugar.
Un sobre con bastante dinero, un anillo de bodas oxidado y la carta pertenecientes a esa castaña mujer, era lo único que había.Ahora pensaba que fue muy estúpido guardar ese anillo, ya que Iemitsu nunca llegó, ese bastardo de padre afortunadamente había muerto.
Después miro la carta, las lágrimas amenazaron con salir en el momento que su nombre en remitente se asoma en la carta.
|Mi dulce niño. Se que ahora has cumplido 25 años ¿Te va bien? Estoy segura que si, siempre fuiste un muchacho bueno y maduro a una edad dónde debiste disfrutar de juguetes y convivir con muchos amigos. Lamento solo haberte enseñado tristeza y escasez, lamento dejarte cuando tenías esperanza de que ambos pudiéramos salir juntos de esto.Pero más lamento que no podré verte crecer y ser un buen hombre, mi Tsuna, espero que hayas seguido los buenos pasos y hayas dejado ese hábito de robar, no pudiste engañar a tu madre. Espero que todo haya ido para bien en tu vida, tengo fe que hoy en día ya no estás más solo, que has encontrado personas que te aman y protegen, y tú a ellos.
Sonrie y sigue adelante, que te estaré viendo desde las estrellas. Y respecto al dinero que has reunido, no se cuanto haya sido, pero espero que lo ocupes para salvar una nueva vida.
Te ama hoy y siempre, mamá. |
Tsuna se rió, lloro y luego gritó todo lo que llevaba ocultando durante 15 años. Le importo poco que en ese momento sus guardianes y tutor estuvieran escuchando todo eso desde la sala del castaño, pues lo habían seguido para descubrir el secreto que aún guardaba. No imaginaron que fuera tan impactante y...triste. Reborn dejo a su alumno solo por esta vez mostrar sus emociones, lo dejo llorar durante toda la noche. Los chicos por su parte aprovecharon el momento para visitar a su familia que tenían en Japón, tuvieron el presentimiento que eso tomaría tiempo.
Un mes desde que ese secreto de su jefe fue revelado, pasó, toda su familia pensó que tendría consecuencias. Sabían que Tsuna los había cachado espiandolo, pero él no hizo nada. Solo lo habían visto más feliz y contento cada mañana, durante las noches antes de dormir miraba por un largo tiempo las estrellas y así los días pasaron. Hasta ese dia que fue distinto.
El décimo había despertado más temprano y preparo el desayuno dejándole un descanso a sus sirvientes en la mansión, una vez que todos los guardianes y Reborn estuvieron sentados en la mesa, mirando fijamente a su cielo haciendo una expresión solemne.
—Kufufufu ¿Que te traes entre manos, Tsunayoshi?—empezo con el interrogatorio
—¿Décimo sucedió alguna novedad?—su mano derecha continuo preguntando.
—Puedes contarnos, Tsuna—el castaño seguía sin responder mientras sostenía una sonrisa pacífica.
—¿Que más tienes guardado, Dame-Tsuna?
—Herbivoro...
—Boss ¿Todo está en orden?—una última vez pregunto su guardiana.
Fue cuando escucho su voz que decidió dar sus razones.— Mi querida Chrome ¿Tu te sientes bien últimamente? Se que tus órganos no pueden permanecer para siempre como ilusiones, se que alguna vez querrás tener familia y como una chica normal quieres continuar, así que...—él extendió el sobre con dinero, dinero que como buen hijo que fue, lo dará para salvar una nueva vida y esa es la de su Guardiana.—Aceptalo por favor, he conseguido una cita para tu operación y es muy pronto, quiero que la pagues con esto.
Los chicos se quedaron en silencio, miraron a ambos extremos. La cara roja de Nagi, del otro lado la cara sonriente y tranquila de su jefe. Había dicho todo eso con naturalidad que hasta Mukuro y Hibari quedaron en blanco, si bien fue una buena idea de dar todo ese dinero que ahorro de pequeño, no esperaban esa noticia.
—Boss p-pero yo.. ¿Como podría aceptarlo? E-ese algo personal suyo, que guardo desde pequeño.—
—Esta bien, Mamma dijo que lo usará para salvar otro vida y esa eres tu, Nagi, así que tómalo y vive mejor.—hizo una pausa y abrió sus ojos mirando con firmeza a la otra niebla— Y si Mukuro, lo hago con toda la intención por qué la amo.
Anteriormente ya se sabía que Tsuna estaba sintiendo amor por su guardia desde hace tiempo solo le faltaba valor para decirlo y admitirlo. Y ahora que lo declaraba ante toda su familia, siendo Mukuro el único ignorante a ese sentimiento explotó en celos y de un salto llego hasta su amada niña y miro con profundidad al castaño.
—kufufufu ni es sueños Tsunayoshi, no dejaré que engañes con palabras a mi Chrome—
—M-mukuro Sama yo no pienso que Boss mienta, con-confio en su palabra. Y si él insiste, con gusto tomaré esa cirugía.—hablo desde sus espaldas la tímida chica.
Los días continuaron, la cirugía fue llevada con éxito y después de semanas reposando se encontraba de nuevo todos los guardianes haciendo sus misiones normales. Claro que Tsuna también les dejaba a todos días para que disfrutaran juntos, como familia que son. Se acompañan y no se ocultan nada más, el castaño prometió que ese fue y sería su último secreto, secreto que le dejo de doler al exteriorizarlo.
Se había sentido aprisionado por esa sonrisa que le dió su madre hasta el último de sus días. Y ahora era libre, había escogido avanzar y sonreír justo como Nana le había dicho.
Había escogido la felicidad con Nagi, la compañía con su familia y el amor de un nuevo padre con Reborn, tantas cosas positivas que guardaría y está vez no las dejaría ir.