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Taiyō siempre fue bastante solitario, nunca le gustó mucho la idea de salir y que todos lo señalaran, el mundo tenía estándares y uno de esos era ser normal, cosa q el no podía cumplir. Pues había algo que no se podía quitar, que no podía arrancarse.
Las maldiciones, o mejor dicho personas malditas no eran bien vistas en ese mundo, eran más objetos q personas,hasta habían lugares donde los capturaban .Era como tener espinas en el cuerpo, raro, inhumano, y obvio se todos alejarían de esa persona por miedo a terminar lastimándose. Y sinceramente las suyas eran unas de las más filosas de todo el rosal.
Su padre Seoul aunque casi nunca lo lograba ,intentaba mínimo hacerlo reír o pasar tiempo con el, pero tampoco lo forzaría.
—"¿Porqué no sales un momentito de esta habitación? ,al menos un rato".
—"Mira lo pálida q tienes la piel, acompáñame al patio y podemos plantar algo juntos".
Siempre era la misma respuesta.
—"Estoy cansado".
—"No tengo ganas".
Las únicas horas q tenían juntos era para estudiar, como Taiyō no se animaba a salir Seoul le enseñaba en casa ,siempre paciente, aunque nunca perdería la paciencia Taiyō nunca fue desordenado o intranquilo casi siempre permanecía en calma y casi nunca habían errores, había aprendido bastante bien con los métodos de Seoul.
Para Seoul ese momento era algo especial aunque no hablen de su día o algo así por lo menos estaban juntos, pero Taiyō no tenía el mismo pensamiento, “ ni siquiera puedo mirarlo a la cara” era algo que casi siempre estaba en su cabeza, pues seoul tenía una cicatriz la cual el fue el autor. En un ataque por Karu dónde el no tenía el control.
Seoul ya se había olvidado de eso y ni si quiera le importaba mucho "ya pasó hace mucho" siempre que se daba cuenta lo decía, no le gustaba verlo tan mal por algo tan pequeño.Siempre que se acercaba demasiado recibía una mano al pecho q lo paraba o una mirada baja, pero nunca se lo reclamo, sabía que el era diferente y el peso que de seguro sentía.
Con su difunta esposa era así, primeramente ella lo alejaba no estaba acostumbrada a que alguien que no estaba maldito se le acerque y menos con tanta confianza, pero con el tiempo, lograron tener un vínculo, el la saco de ese agujero negro. pero con Taiyō obviamente que sería diferente, Taiyō sabía q era su padre y eso lo hacía retroceder mucho más.
Desde que Taiyō fue consciente que era peligroso, se mantuvo pasos atrás para prevenir cualquier cosa. Siempre estaba alerta de cualquier cosa, siempre sus reacciones eran neutras, porque sabía que algún sentimiento fuerte o sobresalto podría cambiar todo era incómodo vivir así pero ya estaba acostumbrado, no le gustaba pero era necesario si no quería más marcas negras en alguien .