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El dulce secreto de Mo Xuanyu [MengYu]

Sinopsis

Mo Xuanyu tenía un secreto que no le había contado a nadie. Ni siquiera a Jin GuangYao. Sin embargo, su secreto no permaneció oculto durante mucho tiempo cuando su hermano mayor se dio cuenta de sus misteriosas escapadas nocturnas y, naturalmente, le preguntó adónde iba. No supo qué decirle, así que, en un acto de valentía (o quizá de absoluta desesperación) tuvo la maravillosa idea de invitarlo a ir consigo esa noche. Cuando uno de los pies de Jin GuangYao cruzó las puertas de uno de los burdeles más conocidos de la ciudad, se quedó inmóvil. Todo lo que alguna vez quiso olvidar del pasado, lo recordó enseguida. Un grupo de bailarinas se colocó en el centro de la sala para hacer su próximo espectáculo. Cuando Jin GuangYao notó la felicidad de Mo Xuanyu al verlas bailar, imaginó que su razón de estar aquí es porque le gustaba verlas danzar. "¿𝑇𝑒 𝑔𝑢𝑠𝑡𝑎 𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑙𝑎𝑠 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑏𝑎𝑖𝑙𝑎𝑟?" Mo Xuanyu lo escuchó, pero no le respondió. Cuando creyó haber recaudado el valor suficiente para confesarle su verdadera razón de estar aquí, una de las cortesanas que venía caminando se emocionó al verlo y gritó a todo pulmón: "¡𝑀𝑜 𝑋𝑢𝑎𝑛𝑦𝑢! ¡𝑉𝑖𝑛𝑖𝑠𝑡𝑒 𝑎 𝑒𝑛𝑠𝑎𝑦𝑎𝑟!"

Genero:
Drama
Autor/a:
roxanamia
Estado:
Complete
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Revelaciones que confrontan recuerdos del pasado

Mo Xuanyu llevaba varios días comportándose muy extraño. Más extraño de lo que Jin GuangYao estaba acostumbrado.

Parecía que nunca dormía por las noches. Su rendimiento en las clases de cultivo era cada vez peor. Sus compañeros decían que era un flojo y no quería estudiar. Otros más crueles señalaban que no rendía en los entrenamientos con la espada porque le faltaba fuerza física.

Y un hombre sin fuerza física...

Era una doncella más.

Pero eso no fue todo. Dichos rumores escalaron cuando divulgaron que Mo Xuanyu se fugaba cada madrugada de la secta LanlingJin para irse a la ciudad.

Los motivos eran variados, pero el que más resaltaba entre ellos es que se escapaba para pintar tumbas porque más de una vez lo encontraron con pintura en el rostro.

Jin GuangYao tenía en cuenta de que en el clan Jin había muchas personas que hablaban pestes de los demás. Mo Xuanyu siempre fue una víctima desde que llegó hace cinco años. No era raro escuchar pestes de él. Palabras necias que mayormente ignoraba.

No le había prestado atención a ninguno de esos rumores, hasta que vio con sus propios ojos cómo Mo Xuanyu se quedó dormido cuando le estaba recitando un mantra histórico en sus clases de caligrafía.

Ese día lo dejó pasar. Le pidió a Mo Xuanyu que se fuera a su habitación para que descansará temprano. No lo sometió a preguntas a pesar de la intriga. Tampoco le exigió que terminará la tarea para el día siguiente. Solo le ordenó que se fuera a descansar con una de sus más suaves sonrisas, pero, cuando quedó a solas, esa sonrisa se borró al recordar el montón de chismes que había escuchado sobre él.

Después de un par de días, Jin GuangYao hizo lo mejor que sabía hacer: Observar.

Fue cauteloso al visualizar desde lejos los entrenamientos de Mo Xuanyu durante el día, y sus estudios durante la noche.

Lo observó con mucho sigilo, hasta que una noche, alrededor de las once, Mo Xuanyu salió de su habitación para luego dirigirse hacia la salida de la secta LanlingJin.

Jin GuangYao no lo siguió, tampoco tuvo la necesidad. Aquella escapada de Mo Xuanyu le hizo entender que los rumores guardaban una pequeña verdad.

Ahora solo faltaba por descubrir: ¿A dónde iba tan tarde por la noche?


El sonido de los grillos y el aire fresco resoplando se podía oír esa noche. Mo Xuanyu estaba empacando todo lo que necesitaba llevar antes de salir, cuando, de pronto, le tocaron la puerta de su habitación.

Al abrirla, un sirviente le dijo que Jin GuangYao lo quería ver.

Justo ahora se encontraba al pie de los aposentos reales, ese lugar sagrado que solo Jin GuangYao utilizaba.

--Por favor, señorito Mo. Adelante --El sirviente le concedió el pase con mucha cordialidad, aunque nunca se atrevió a mirarlo a los ojos.

Mo Xuanyu, un tanto tímido, subió cada uno de los escalones hasta empujar la puerta. Al ingresar, la oscuridad envolvía la mayor parte de la habitación, pero todavía se podía apreciar un rincón repleto de velas. Se acercó lento al ver que en ese rincón estaba un hombre de túnicas doradas sentado frente a una mesita. Cuando se detuvo a una distancia considerable, alzó los brazos en una reverencia y le dijo:

--Saludos, Ge-ge. ¿Me llamaste?

Jin GuangYao puso una ficha negra en el tablero que tenía en frente. Cuando la dejó con un suave toque sobre la madera, se giró lento hacia él con una sonrisa. --Adelante, toma asiento.

Mo Xuanyu lo pensó varios segundos, pero luego obedeció, sentándose frente a él.

Apenas tocó la silla, escondió sus manos debajo de la mesa, una entrelazada a la otra. Su espalda estaba erguida, aunque, no demasiado al sentirse un tanto nervioso. Lo próximo que hizo fue mirarlo fijamente en la espera de sus próximas palabras.

Jin GuangYao siguió jugando, tomando ahora una ficha blanca del jarrón para luego posarla sobre la mesa.

Mo Xuanyu observó todo aquello, pero no dejó de estar nervioso. Quería hablar, preguntarle sobre la razón de su llamada, pero no se atrevió.

--Ayer fui a buscarte --Jin GuangYao agregó muy tranquilo mientras dejaba la ficha sobre la mesa. Justo después, recogió el brazo para regresar a su postura inicial, y luego elevó su vista hacia él-- Pero descubrí que no estabas.

Mo Xuanyu lo miró con una expresión complicada en su mirada. --¿Cuándo?

--Anoche --Jin GuangYao respondió con calma--. Cómo no tuviste tu sesión de caligrafía, pensé que podíamos pasar un rato juntos antes de ir a dormir. Sin embargo, cuando llegué, no estabas. ¿A dónde fuiste?

Mo Xuanyu desvío la mirada con la intención de no parecer más nervioso de lo que estaba, pero uno de sus pies debajo de la mesa lo traicionó.

--¿Me vas a decir dónde estuviste?

--Solo estaba... caminando --Respondió por impulso, tratando de parecer convincente--. Estaba caminando por la secta...

Jin GuangYao lo escuchó atentamente, sin creerle por supuesto. Al mirarlo mejor, frente a frente, no podía entender cómo Mo Xuanyu se atrevía a mentirle.

--Caminando... --Añadió como respuesta mientras analizaba las circunstancias, regresando su vista al tablero para ver todas las partidas que había hecho antes de su llegada. Permaneció en silencio mientras miraba el tablero, pudiendo escuchar la forma cómo uno de los pies de Mo Xuanyu no paraba de hacer ruido debajo de la mesa.

Elevó nuevamente su vista hacia él, siendo testigo de cómo sus ojos grisáceos estaban por estallar de muchas dudas.

Jin GuangYao dijo. --¿Te acuerdas ese día cuando me prometiste que entre los dos no iba haber secretos? Bueno, si esa vez me prometiste aquello... ¿Por qué me mientes ahora?

El corazón de Mo Xuanyu se sacudió fuerte. Los nervios ahora se transformaron en desesperación. --No, Ge-ge. Yo... No es lo que parece.

--¿Qué parece, entonces?

--Yo solo estaba... estaba... --Su voz se perdió al recordar la verdadera razón de su ausencia. Las manos debajo de la mesa se aferraron a la tela de su pantalón. Muy fuerte, casi como si temiera lo que sucediera si le contaba la verdad-- Yo... no puedo decirlo.

--¿No puedes decirlo? Al decirme eso, estás confesando que me estás mintiendo --Jin GuangYao agregó con calma, pero la sonrisa que siempre proyectaba fue cosa del ayer--. Hasta el sol de hoy, te creí diferente. Entre nosotros no había secretos, pero ya veo que me equivoqué.

Mo Xuanyu agachó la mirada como respuesta, casi mordiéndose el labio inferior al sentir que esas palabras le hicieron mucho daño. Él jamás sería capaz de mentirle o traicionarlo de ese modo. Sin embargo, en este caso, una traición dolía menos a comparación de si le confesaba la verdad de sus escapadas.

De pronto, el jarrón donde estaba el cúmulo de fichas blancas fue empujado hacia él.

--Juega conmigo --Jin GuangYao invitó.

Mo Xuanyu sabía, desde que entró, que algo así iba a suceder. Cada vez que Jin GuangYao jugaba go a solas, siempre se aprovechaba de la mínima oportunidad para invitarlo a jugar. En cualquier otro momento estaría encantado con jugar toda la noche con él. Sin embargo... hoy tenía asuntos qué atender fuera del clan.

Ya se había demorado demasiado al estar aquí hablando con él...

--¿No quieres? --Jin GuangYao preguntó, y al examinarlo, se dio cuenta de que su comportamiento le comunicaba que lo que menos quería era estar ahí-- ¿Tienes algo más importante qué hacer esta noche?

Mo Xuanyu no podía ni verlo a los ojos. Entrelazó sus manos debajo de la mesa con los ojos cerrados. Decidir entre ambas cosas le era muy difícil. Realmente, quería estar aquí jugando con él, pero también quería salir.

--Vete, entonces --Jin GuangYao agregó al no necesitar escuchar sus palabras. Se le notaba que estaba luchando consigo mismo solo para no “decepcionarlo”, pero lo que no sabía es que ya estaba decepcionado, y todo por no revelarle su verdadera razón por la cual se escapaba todas las noches--. Descansa.

Mo Xuanyu se sintió muy mal al escucharlo hablarle así. Así tuviera ganas de marcharse, ver a Jin GuangYao molesto con él le hacía doler el corazón. --Ge-ge...

Jin GuangYao lo escuchó, pero lo ignoró al centrar su vista en el tablero, cogiendo de una ficha negra del jarrón que tenía a su lado para continuar con su jugada. En el instante que encontró el espacio perfecto para trazar su ejecución, una ficha blanca se interpuso en su camino.

Jin GuangYao elevó su vista hacia él ante aquel ataque inesperado. Al cruzar miradas, entendió que Mo Xuanyu no puso la ficha para sabotearlo ni mucho menos.

El menor tomó aire profundamente y le propuso que lo acompañará esta noche a dónde tenía pensado ir.


Desde que ingresó por la puerta de ese establecimiento, la expresión suave y carismática de Jin GuangYao se perdió por completo.

Justo ahora estaba en el interior de un burdel, con una expresión gestual totalmente estoica, viendo a las personas caminar de arriba abajo, de un lado a otro, ruidosas; hombres riéndose a carcajadas entre mujeres y licor. Su expresión indiferente engañaba a cualquiera al mantener todo bajo control, pero dentro de sí había un torbellino de sentimientos desagradables que estaba conteniendo.

Al ascender como líder de la secta Jin, había trazado un pacto consigo mismo: Jamás volvería a pisar un burdel en su vida. La muerte de Jin GuangShan fue el sello para enterrar y olvidar su origen nefasto. Sin embargo, jamás espero volver, menos por petición de su hermano menor.

Mo Xuanyu sabía que Jin GuangYao odiaba este tipo de lugares. Él tampoco lo consideraba un lugar apropiado para un joven de su edad, pero no estaba aquí para verse con mujeres y tampoco para beber licor toda la noche.

Su razón de estar aquí era completamente diferente.

--Ge-ge... --Dijo, bastante nervioso y preocupado por su expresión en el rostro. Se notaba muy disgustado-- No pienses que estoy aquí por... por malos hábitos...

--Mm... --Jin GuangYao mantuvo la compostura en todo momento, observando todo lo que estaba frente a él-- Siento curiosidad. Un joven como tú, viniendo a este lugar todas las noches, cualquiera pensaría que es normal por cumplir la mayoría de edad. Pero, en tu caso... Me parece inverosímil. Ya que me das la razón al mencionar que no vienes por malos hábitos, ¿Cuál es tu verdadera razón de estar aquí?

Mo Xuanyu ya estaba muy preocupado. Escuchar su pregunta, lo hizo sentirse peor. Estaba tan nervioso que las palabras no salían de su boca. Sus manos entrelazadas frente a su cuerpo no paraban de moverse mientras agachaba la vista.

En todo el centro, un sujeto bastante carismático se atrevió a llamar la atención de todos al darle apertura al baile de las cortesanas. Cinco chicas se ubicaron en el medio del salón para hacer su espectáculo. Cada una de ellas llevaba su respectivo velo cubriendo la mitad de su rostro, además de hermosos bolados de tela fina que se sacudían bellamente por los aires al mover los brazos.

El baile fue delicado y sensual.

Un baile que para muchos de los presentes borrachos significó la gloria.

Jin GuangYao frunció el ceño al recordar aquellos días cuando era tan solo un adolescente bien ingenuo en el burdel donde trabajaba su madre. Este tipo de bailes era un entretenimiento barato para que las chicas del lugar fueran reconocidas, y luego vendidas al gran postor de la noche.

Al creer que había tenido suficiente con rememorar aquellos días, se giró hacia Mo Xuanyu, esperando una respuesta de su parte, pero el brillo en el rostro del menor al ser testigo del baile fue suficiente para entender que aquello tenía algo que ver.

Cuando las mujeres terminaron su espectáculo, todo el mundo las aplaudió.

Mo Xuanyu regresó su vista hacia él, pero la sonrisa que había despertado se borró al notar que Jin GuangYao lo estaba mirando fijamente.

--¿Te gusta ver a las mujeres bailar? --Preguntó.

Mo Xuanyu volvió a sentir esa preocupación invadirlo, haciéndolo hasta temblar. Sus mejillas se tornaron un poco rojas mientras agachaba la mirada. --Ge-ge... No... No es lo que parece...

--¿Me dirás tu razón de estar aquí?

Mo Xuanyu quería decírselo. Realmente, quería ser valiente y decirle la razón de venir aquí todas las noches, pero no tuvo la oportunidad cuando una de las chicas que estaba supervisando el área, se detuvo frente a él al reconocerlo.

--¿Mo Xuanyu? ¡Viniste! --Se alegró muchísimo-- ¡Ven! ¿Qué estás esperando? ¡Prepárate para ensayar con las chicas!

“¿Ensayar?” Jin GuangYao se preguntó en pensamiento. Sin embargo, cuando vio cómo Mo Xuanyu fue arrastrado por la mujer, bastó ver la última mirada que le dedicó al girarse para comprender la verdadera razón de todo esto.


--Ge-ge... ¿Alguna vez has querido ser alguien que no eres?

Era tarde ese día cuando Jin GuangYao escuchó esa pregunta provenir de Mo Xuanyu en una de sus clases de caligrafía. Dejó de leer el libro que estaba sosteniendo con su mano. --¿A qué viene esa pregunta que asaltó tu concentración?

--Es que... --Mo Xuanyu agachó la cabeza, un poco tímido-- No sé... siempre me he preguntado cómo sería ser alguien diferente. Cómo, por ejemplo, una mujer...

Jin GuangYao parpadeó varias veces.

Al sentir el silencio, Mo Xuanyu elevó su vista hacia él. --¿Alguna vez te has preguntado eso?

--Bueno, si hablamos de tener una vida, entre comillas, más sencilla, sí me lo he preguntado. Sin embargo, pensar que las mujeres tienen una vida sencilla es subestimarlas. Cada una tiene su rol en esta sociedad al igual que nosotros. Uno compensa al otro. Así es la vida.

Mo Xuanyu asintió, pero poco le interesaba el rol de cada generó dentro de la sociedad. Para él, ser una mujer encajaba con todo lo que le gustaba: La delicadeza, las flores, el maquillaje, las joyas, la forma de caminar... Con esto no significa que dejaba de tener sus gustos como hombre. Por supuesto que no.

Era algo más... complejo.

Era como si estuviera hablando de dos personas divididas en una sola.

Sin embargo, una cosa era pensarlo, y otra decirlo. Al darse cuenta de que le confesó a Jin GuangYao algo tan privado, sintió que la había regado. En un mundo donde la cultivación pide como prospecto perfecto un hombre fuerte, resistente y tenaz, hablar de delicadeza era simplemente una burla.

¿Un cultivador delicado sosteniendo una espada?

¿Un cultivador delicado sometiéndose a un entrenamiento riguroso sin partirse en dos?

--Ah... Ge-ge, olvídalo --Agregó rápidamente, sintiendo sus mejillas arder-- ¡Seguiré con mi tarea!


Aquel recuerdo le llegó cómo respuesta a todas sus sospechas.

Jin GuangYao ahora comprendió mejor la razón por el cual Mo Xuanyu estaba aquí: Sentía atracción por saber qué era ser una mujer.

Bailar era una de las artes más significativas que podría describir una dama. Un burdel estaba lleno de mujeres preciosas y jóvenes que destilaban dulzura y calidez. Para los hombres, naturalmente les atraía porque se sentían atendidos y comprendidos mientras buscaban un poco de afecto, pero, para Mo Xuanyu, él no buscaba eso como hombre.

Él buscaba otra cosa: El deseo de vivir como una mujer.

Después de varios minutos desconocidos, Jin GuangYao esperó paciente que Mo Xuanyu saliera del salón al cual fue arrastrado por las bailarinas. Permaneció de pie, reacio en sentarse en una de las mesas.

Mientras perdía el tiempo, encontró con la vista a varias mujeres que no paraban de verlo y murmurar. Algunas de ellas antiguas amigas de su padre. Esto era lo que más quería evitar...

--Ge-ge.

De pronto, cuando escuchó esa voz, Jin GuangYao se giró hacia él, pero sus ojos recelosos se abrieron un poco más al ver cómo Mo Xuanyu ya no estaba vistiendo túnicas doradas, ni nada parecido a la secta LanlingJin.

Con el cabello suelto arreglado con una corona de flores, además de maquillaje por todo el rostro, no cabía duda de que parecía una mujer en todo su esplendor. Sus rasgos suaves y delicados le favorecían al cambio, ni hablar que su cuerpo delgado también lo ayudaba a cubrir su verdadera identidad.

El traje que llevaba, ligero y suave para poder bailar, también le favorecía al ser de color rojo intenso, contrastando muy bien con su tono de piel clara.

Para Jin GuangYao significó un cambió bastante radical. Por otro lado, para Mo Xuanyu significó una revelación enorme de su alma equivalente a salir desnudo frente al público.

Acostumbrado a las malas caras de los demás, especialmente de los hombres por pretender ser alguien que no es, no esperaba recibir una reacción favorable de Jin GuangYao.

A decir verdad, estaba preparado para cualquier rechazo.

Aunque...

¿Realmente lo estaba?

Así se haya imaginado este momento miles de veces, por alguna extraña razón, sus piernas no paraban de temblar, tentadas a perder fuerzas en cualquier momento. No tuvo ni la valentía de verlo por mucho tiempo a los ojos, pero se exigió que debía ser valiente si realmente quería conservar la amistad que tenían como hermanos.

--Ge-ge, yo... yo... te lo iba a decir. Solo que... no había encontrado el momento y... perdóname.

Su tono de voz utilizado se escuchó frágil y roto. Vestido como una mujer, se sentía cómo si hubiese cometido un delito grave. De hecho, sus ojos se humedecieron tanto, que se cubrió el rostro con sus manos.

--¡Lo siento, Ge-ge! ¡Entenderé si ya no puedo regresar!

En su histeria, se puso de cuclillas en el suelo con las manos pegadas al rostro. Un sollozo marcó la diferencia de un antes y un después.

Jin GuangYao fue testigo de todo, todavía comprendiendo las razones de sus escapadas, hasta que lo escuchó llorar.

Mo Xuanyu se estaba preparando para un concurso de baile que se haría en este mismo lugar el próximo mes. Se veía radiante, perfecto cómo debería hacerlo aquel día, pero ahora estaba prácticamente arrodillado a sus pies por la inmensa vergüenza de no llegar a ser aceptado.

Otro joven de su edad estaría interesado en aprender más de artes marciales, el uso correcto de la espada, formación de su núcleo dorado y entre otras cosas. Su mente estaría llena de desafíos que le gustaría cumplir para superarse y ser mejor que otros durante un combate. Sin ir muy lejos, él mismo se había sentido así cuando tenía su misma edad. Sin embargo, Mo Xuanyu no era un chico normal. A él no le gustaba los conflictos. Poco le gustaba manipular la espada, y se le dificultaba aprender nuevos hechizos.

La razón de siempre estar un paso atrás de los demás no era por falta de aprendizaje, sino de voluntad. El verdadero corazón de Mo Xuanyu estaba en esto. En lo más delicado, loco y creativo.

Debió suponerlo al ver su talento por la pintura.

Por dibujar flores, paisajes y hasta faisanes.

El gusto por el baile era cuestión de tiempo...

Al verlo en el suelo, prácticamente desconsolado, Jin GuangYao no sabía qué decir o qué hacer, pero tuvo algo en cuenta: Mo Xuanyu abrió su corazón y le confesó su más oscuro secreto.

--No deberías hacerlas esperar --Agregó, su tono de voz neutro, pero había una pizca endeble en este.

Mo Xuanyu se quedó paralizado al escucharlo, elevando después la vista ya humedecida por las lágrimas.

--¡Mo Xuanyu! --La misma mujer de hace un momento lo llamó al salir por la puerta-- ¡Ven! ¡Te estamos esperando!

Mo Xuanyu se giró hacia ella, limpiándose rápidamente las lágrimas de su rostro con su muñeca al caer en cuenta de que no estaban solos. Sin embargo, en el transcurso, un pañito fue entregado enseguida, dándole lo que más necesitaba para limpiarse mejor el rostro.

Jin GuangYao se había anticipado al darle el pañuelo, sin decir nada más.

--Gracias... --Mo Xuanyu se puso de pie y luego se limpió. Cuando dio un paso hacia adelante, se giró de nuevo hacia él, quedándose varios segundos contemplándolo, para luego regresar al salón.

Jin GuangYao lo único que hizo fue verlo entrar. A puertas cerradas, permaneció quieto mientras veía todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Ahora con este nuevo gusto de Mo Xuanyu, en un lugar de mala muerte, no sabía qué era lo mejor por hacer.

Sin duda alguna, lo mejor sería permanecer en silencio, controlando un poco los sentimientos encontrados que revoloteaban por su pecho.


Un par de días pasaron, y ninguno de los dos había vuelto a hablar de la situación.

Mo Xuanyu estaba preparando su equipaje para salir a ensayar en el burdel, pero su expresión en el rostro estaba apagada.

La última noche que Jin GuangYao lo acompañó, contra todo pronóstico, se quedó hasta que terminará de ensayar. Así lo haya esperado, había algo en él que le hacía sentir que no le gustaba estar ahí, por más que se había quedado.

Mo Xuanyu recordó ese día cuando salió del salón de ensayos y cruzaron miradas.

Eso fue todo.

No hubo un intercambio de palabras entre ellos.

Jin GuangYao solo se levantó de la silla y con sacar a Hengsheng de su cintura le comunicó que regresarían volando.

Desde ese día no sabía nada de él. Jin GuangYao no le había dicho nada malo, pero tampoco bueno. Mo Xuanyu comprendía que estuviera ocupado, pero sentía que, si antes creía que lo había decepcionado, ahora ya no cabía duda.

Mientras le hacía el nudo a su equipaje, sus labios temblaron de forma inesperada. No pasó un segundo más cuando se sentó sobre la cama, sus piernas encogidas al pecho mientras escondía el rostro en sus rodillas. Se sentía un bicho raro. Un hombre que no quería ser hombre, idealizando su vida como una mujer.

Varios minutos pasaron así, hasta que la puerta sonó.

Mo Xuanyu dirigió sus ojos humedecidos hacia allá, preguntándose mentalmente quién podría ser.

Cuando la puerta se abrió, un rostro conocido se asomó, sobre su cabeza un gorro de funcionario.

--¿Aún no has marchado? --Le preguntó.

--¿Ge-ge...? --Mo Xuanyu no podía creer a quién estaba viendo, limpiándose rápidamente los ojos con sus manos.

--Pensé que no te encontraría --Jin GuangYao ingresó, cerrando despacio la puerta hasta cerciorarse que estaban completamente a solas-- ¿Te gustaría que te lleve con la espada?

El corazón de Mo Xuanyu se sacudió de lo inesperado.

Al ver que no podía hablar, ya que había estado llorando, Jin GuangYao sonrió levemente, invitándolo suavemente a la salida. --Vamos, yo te llevaré esta vez.


Mientras varias bailarinas hacían su espectáculo de la noche y los viejos borrachos no paraban de aplaudir y gritarle miles de cumplidos bastantes obscenos a su parecer, Jin GuangYao estaba sentado en una mesa a lo lejos, observando, no solo el baile, sino también todo lo que se encontraba a su alrededor con meticulosidad.

El burdel lo conocía, y ahora que había visto a varias mujeres del ayer, antiguas amigas de su padre, le surgió el interés de estudiarlo a profundidad mientras Mo Xuanyu terminaba de ensayar.

Cada noche que Mo Xuanyu terminaba sus ensayos, salía con una dulce sonrisa que luego se borraba al verlo esperándolo cómo el primer día.

--Volemos de regresó a casa --Jin GuangYao le decía con espada en mano.


Varias semanas pasaron después de aquello, donde el burdel se fue convirtiendo en su rutina diaria nocturna.

Mo Xuanyu se entretenía cada vez más con las cortesanas bailarinas. Cada una de ellas comenzaron a darse cuenta de que el líder de la secta Jin siempre se quedaba en la misma mesa al esperarlo salir. Algunas con sus mejillas rojas lo miraban con mucha admiración, otras se cubrían la mitad de su rostro con sus mangas o abanicos al parecerle muy atractivo.

Solo una de ellas llamada Lo Lía, se sentía alegre por Mo Xuanyu al notar que su hermano mayor lo acompañaba en esta nueva etapa de su vida, pareciéndole adorable.

De pronto, antes del ensayo, surgió un imprevisto con una de las chicas que debía bailar ese día. Al parecer había enfermado, y no sabían cómo sustituir su puesto.

Lo Lía se dirigió hacia Mo Xuanyu y le preguntó si podía sustituirla. Este último se asustó muchísimo, sintiéndose muy nervioso al respecto.

--Vamos, Xuanyu, tienes todo lo que necesitamos esta noche. Nadie se dará cuenta de que eres hombre. Cubriremos bien tu rostro con un velo.

--Eso... no... no creo que sea lo ideal...

--Funcionará. Créeme.

El cuerpo de Mo Xuanyu tembló por completo. Salir a bailar solo frente a muchos hombres y mujeres, le daba muchísimo pánico. No sólo estaría en el ojo de desconocidos, sino también de su... ¡Ge-ge!

¡Exacto!

Quizás, eso era lo que realmente lo detenía de decir que “Sí“.

Jin GuangYao estaba afuera, y si salía a bailar, se iba a dar cuenta de que era él, así camuflara su cuerpo con telas y se cubriera el rostro con un velo.

Una cosa era que lo acompañará a distancia en este nivel de exploración, pero otra muy diferente es que lo viera bailar. Muy probablemente lo haría el día de la competencia, pero para eso faltaba varios días todavía.

¡No debía verlo bailar justo ahora!

Sus mejillas ya estaban rojas, rojísimas.

No podía aceptar algo así.

--¡Vamos, Xuanyu! Con que hagas un pequeño baile de la pieza que más domines, es suficiente --Agregó la chica.

--Lo Lía tiene razón --Agregó otra a su lado--. No revelaremos tu identidad si eso te preocupa.

Mo Xuanyu no quería aceptar, pero las chicas habían sido muy buenas con él. Lo menos que podía hacer como compensación era pagarles el favor al sustituir el puesto de la bailarina que hacía falta.

En las afueras del salón de maquillaje y ensayos, Jin GuangYao le dio las gracias a una señorita que le trajo los aperitivos que había pedido mientras esperaba. Evaluó la comida del lugar, siendo testigo de que estaba elegantemente elaborada.

Los aplausos volvieron a invadir el ambiente ya de por sí ruidoso. El anfitrión le dio la bienvenida a otra bailarina más del montón. Jin GuangYao no le prestó atención a esa mujer, sino después, cuando dejó de beber un poco de agua, posicionándose cómodo en su asiento con una expresión indiferente.

Al visualizar el traje de esa mujer, parecía más recatado que el de las demás que habían dejado el escenario. Su rostro era un misterio al estar cubierto por un velo.

Jin GuangYao se le quedó mirando, analizándola, hasta que esa mujer cruzó miradas con él con una actitud tan tímida, que le sorprendió la forma cómo esquivó rápidamente la mirada de sus ojos.

El entrecejo de Jin GuangYao se arrugó al ser testigo de aquello.

“¿Mo Xuanyu?” Se preguntó en pensamiento, sin parar de verlo.

La música comenzó como una oleada suave y luego movida. Esa “mujer” extendió los brazos frente a todo el público iniciando con su danza.

--¿Viste eso? ¿Cómo puede ser posible? --Comentó una mujer que estaba cerca de Jin GuangYao, quien logró escucharla, girando de reojo su vista hacia ella-- ¿Cómo es posible que le accedan el puesto de sustituta a un hombre?

--¿Qué? ¿Acaso ese es...?

--¡Exacto! Ese es el chico que pidió ingresar para concursar hace un par de semanas. Ahora baila como si fuese una cortesana... Qué horror. Dudo mucho que pueda ganarse el corazón de algún cultivador rico.

Aquellas mujeres no pararon de hablar pestes de Mo Xuanyu. Jin GuangYao fue testigo de todo, molestándole de cierto modo lo mezquinas que estaban siendo, pero el chismorreo de esas mujeres era el menor de sus problemas.

Observando a Mo Xuanyu desde su lugar, lo sorprendente no era cómo hacía su mejor esfuerzo bailando, lo sorprendente, y hasta un poco desagradable, era ver cómo varios de los hombres que rodeaban el pequeño círculo del escenario no le quitaban los ojos de encima.

Jin GuangYao mantuvo la compostura, solo observando. Claro, eso no quitaba el hecho de que debajo de la mesa, sus manos, tan tranquilas y calmadas sobre sus piernas, parecían apretarse cada vez más a la tela de sus túnicas.

Con la cabeza en alto, observó de reojo a unos cuantos sujetos que criticaban y halagaban el baile.

Fue después cuando Mo Xuanyu pareció haber tropezado, que todo el lugar permaneció en silencio. Sin embargo, la pieza de la música terminó casi al mismo tiempo, así que se apresuró en hacer la última pose del baile para darle el mejor cierre.

Varios aplausos se hicieron escuchar. Mo Xuanyu ni siquiera se había enderezado en su lugar cuando un hombre gritó:

--¡Pago 100 Liang por esta joven doncella!

Mo Xuanyu giró hacia ese hombre. Rápidamente, se posicionó cómo una persona asustada frente al escenario, creyendo haber escuchado mal. En vista de que nadie más ofertaba por él, el anfitrión estuvo a punto de aceptar la propuesta, hasta que alguien más habló para decir:

--Ofrezco 300 Liang por ella.

Los ojos de Mo Xuanyu cayeron directo en Jin GuangYao, quien se había puesto de pie con sus manos descansando tranquilamente en su espalda.

Verlo ofrecer aquello, no solo le hizo aguar los ojos, sino que también sintió un gran alivio que jamás creyó que iba a ocurrir al creer que estaba condenado a caer en los brazos de ese viejo.

--¡Trato hecho!


--Esa es mi condición.

Frente a él, la mujer no paraba de mirarlo. Le había hecho la paga, se había llevado a la... chica, y ya no había nada qué hablar aquí. ¿Por qué insistía en condicionar el trato?

--Si quieren más dinero por la condición, de acuerdo, pero necesito que me dé garantía de que así será.

Mo Xuanyu, quien estaba atrás de él, se sentía incómodo y avergonzado por todo esto. Cuando escuchó que Jin GuangYao estaba dispuesto a darle más dinero a esta gente con tal de que no estuviera sumido en apuestas, susurró de modo inevitable. --Ge-ge... Olvídalo...

Sus palabras llegaron a los oídos de Jin GuangYao, pero este no lo volteó a ver. Con su espalda erguida, su posición firme mientras tenía sus manos atrás de su espalda, estaba seguro de que no se iría de aquí sin el negocio.

--Espéreme aquí --La mujer no tuvo más opción que ir en búsqueda de su jefe, el dueño del burdel para consultar lo propuesto.

Al estar a solas, Mo Xuanyu dio un paso más para susurrar con inquietud. --Ge-ge... No importa.

--Mo Xuanyu, no volverás a bailar frente al público entre subastas --Jin GuangYao dijo fuerte y claro, girándose lento hacia él--. Yo sé por qué te lo digo.

--Fue solo una vez... No volverá a suceder...

--En estos establecimientos, negocio es negocio. A pesar de que estás con bailarinas, también son personas que venden su cuerpo o compañía por dinero. Aquí a nadie le importa si quieres o no quieres hacerlo. Mientras haya dinero de por medio, tu opinión es invaluable --Jin GuangYao desvío la mirada ante la llegada de algunos recuerdos--. Además, en este lugar, el cliente siempre tiene la razón, así te alcen la mano. Lo primordial es dejar los puntos claros, y prefiero hacerlo ahora antes de que suceda un día antes de la competencia.

Mo Xuanyu agachó la vista al sentir que esto era innecesario, pero luego recordó que, si Jin GuangYao no hubiese metido la mano, aquel hombre desconocido lo hubiera obligado a estar a su lado por haber ofrecido 100 Liang.

Al no escuchar una respuesta de su parte, Jin GuangYao agregó. --Nadie meterá la mano por ti en este lugar. La mayoría de las mujeres que trabajan aquí deben aprender a cuidarse por sí solas.

De pronto, un hombre llegó a la habitación, encontrándose con el líder del clan Jin. --Vaya... ¿Quién iba a imaginarse que el actual líder del clan Jin volvería? Pensé que desde la muerte de Jin GuangShan, usted no volvería, Jin GuangYao.

Jin GuangYao sonrió levemente. --Ha pasado mucho tiempo.

--Muchísimo. ¿A qué se debe el honor? --Giró luego hacia la “chica” que estaba atrás de él--. Ya pagaste por ella. ¿Cuál es el problema aquí?

--Ella es mi hermano --Jin GuangYao agregó con seriedad, viendo cómo el otro hombre se vio confundido ante la confesión. Él continuó--. Mi hermano está aquí solamente para ensayar para la competencia de baile de final de mes. No quiero que esté sumido en subastas como el día de hoy.

El jefe del lugar no podía creer las circunstancias. Tardó mucho tiempo en procesar lo que estaba sucediendo, además del verdadero reclamo de Jin GuangYao, terminando por sacudir la cabeza y preguntar. --¿Qué hace un hombrecito como tu hermano en mi burdel, fingiendo ser una bailarina en primer lugar?

--Él solamente ha venido a ensayar con las cortesanas. De que esté saliendo a cubrir vacantes de tus chicas, no está dentro de la competencia.

--Aún no me has respondido la pregunta: ¿Qué hace un hombre como él bailando entre mis chicas?

--¿Algún problema con eso? --Jin GuangYao preguntó, presintiendo el juicio en su voz, algo que automáticamente lo hizo ubicar su mano sobre la empuñadura de Hengsheng-- ¿Le incomoda que un hombre como él esté en este lugar?

Mo Xuanyu se sintió mal al escuchar el rumbo de la conversación. Sabía que frente a la mirada de otros hombres, sin importar la edad, siempre iba a ser juzgado.

Jin GuangYao no necesitaba verlo para saber que aquel prejuicio seguramente le resultó hiriente, así que continuó diciendo. --Así como hay mujeres cultivadoras, leñadoras o carniceras, también hay hombres que se destacan en artes dramáticos como el baile. Además, si desde un principio estaba prohibido que un hombre concursará, ¿Por qué tus cortesanas aceptaron su llegada, y luego de varios días le pidieron que sustituyera la vacante de una de sus compañeras? ¿Ellas no deberían saber las normas de tu negocio?

El dueño del lugar frunció el ceño al verlo adoptar esa actitud. Al darse cuenta de que su propia gente le desobedeció, seguramente porque les pareció un buen participante, visualizó mucho mejor a ese chico llamado Mo Xuanyu, siendo testigo de su peinado, maquillaje, además de sus túnicas delicadas, comprendiendo que sí parecía una mujer en todo su esplendor.

--¿Qué es lo que quieres? --Le preguntó.

--Que mi hermano esté fuera de toda subasta hasta la competencia.

--Eso costará --El hombre agregó con seriedad--. De primera estancia, no debería aceptarlo por ser un hombre. Segundo, no aceptó reservas de ninguna chica. Es cierto que él no tiene trabajo aquí, pero si va a cubrir vacantes de vez en cuando... No voy a perder ofertas solo porque está “reservado”. ¿Entiende lo que digo?

--¿No acepta reservas? --Jin GuangYao preguntó--. ¿Por qué?

--Allá afuera hay muchos hombres adinerados dispuestos a pagar lo que sea por mis chicas. Si comienzo a reservar a cada una de ellas por X cantidad de días, ¿Con quiénes se quedarán mis buenos clientes? ¿Con las más feas? Por supuesto que no.

Jin GuangYao no podía creer las políticas de este negocio, mucho menos la forma de pensar de este hombre, pero no dijo nada referente a eso. Más bien, se enfocó en decir: --Si ese es el caso, mi hermano no tiene por qué cubrir vacantes. Solo está aquí para ensayar.

--Cierto, pero sospecho que mis chicas lo sometieron a bailar frente al público porque ensayar no solo debe ocurrir a puertas cerradas. Ensayar también requiere actitud frente al público, y según lo que pude ver en este baile... Al chico todavía le hace falta mucho por mejorar. Si realmente quieres que gane, ensayar en público es indispensable.

Jin GuangYao frunció el ceño, sintiendo la contradicción de sus palabras.

Por un lado, tenía razón con respecto a que, si Mo Xuanyu quería ganar la competencia, debía bailar frente al público. El baile que realizó, a lo mejor no fue sorprendente frente a la experiencia de otras cortesanas. Sin embargo, la forma de que adquiera más experiencia frente a desconocidos no era la mejor.

Mo Xuanyu podía aprender a desenvolverse con la práctica y el tiempo, pero no tenía que estar sometido a subastas como consecuencia.

--Pagaré el monto más alto por cada hombre que quiera reservarlo --Jin GuangYao agregó con seriedad-- ¿Hacemos el pacto?

Mo Xuanyu se sorprendió muchísimo al escuchar aquella situación. --Ge-ge...

Jin GuangYao lo ignoró, pendiente de lo que diría el otro hombre a cambio.

El dueño del lugar le pareció muy interesante que Jin GuangYao ni siquiera se estaba midiendo. ¿Tanto dinero tenía para simular reservarlo? Ni siquiera le ponía un valor máximo a la cabeza de su hermano, dispuesto a pagar lo que sea frente a cualquiera que subastará por él.

Un dato interesante.

Bastante interesante.

--De acuerdo --Le dijo después de analizarlo--. Pero, si alguien más apuesta una cantidad más alta, pagarás el doble por ese lote o no hay trato.

--Hecho --Jin GuangYao le extendió la mano.

Mo Xuanyu no podía creer que estuviera siendo testigo de ese apretón de manos, sintiendo que todo esto era una locura.

¿Qué pretendía Jin GuangYao?

¿Caer en banca rota?

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