Bajo la mirada de él

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Sinopsis

Una inmersión en agua negra donde el tiempo se dobla sobre sí mismo y el aire pesa como metal. Aquí, los pasillos respiran con boca propia, las sombras adquieren peso de hoja de acero, y el silencio no es ausencia sino presencia que ocupa espacio, que presiona, que exige. Es el relato de un cuerpo que aprende demasiado pronto a flotar fuera de sí mismo, de una mirada que se encuentra con algo antiguo y hambriento escondido detrás de los ojos familiares. De las palabras que no se pronuncian pero dejan cicatrices en la garganta, y del momento exacto donde el mundo se divide en un antes y un después que no puedes contar. Un texto sobre los monstruos que no viven bajo la cama, sino que caminan de puntillas por las escaleras, que huelen a piel y a promesas rotas, y que te enseñan —con la misma ternura de una mano en tu cuello— que algunas tumbas se excavan estando aún vivos.

Genero:
Other
Autor/a:
Romana
Estado:
Complete
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Chapter 1

Mi respiración se detuvo... mi corazón latía con una desesperación insoportable, mi cuerpo... se paralizó, incapaz de responder a ningún llamado.

La desesperación me consumía, un solo sentimiento recorrer por mis entrañas.

Corrí como una liebre, lo intenté.

Sentí cómo mi aliento se desvanecía y mi cuerpo se iba de mi como si flotara en un abismo.

Mis ojos, antes de cerrarse, se encontraron con la escalera y con el verdugo... un monstruo... el kraken... el sepulcro.

Mi alma y mi cuerpo se separaron en un choque brutal por unos segundos contra el suelo helado y duro.

Y lo vi

Delante de mí

cubriéndome con una sola mano, mis labios se sellaron por el terror, temblando, mordiendo, desgarrándose.

La respiración de un lobo, un aliento helado y amenazante, sentí en mi rostro, los ojos de un verdugo acechando con su hacha, las garras del monstruo rozando mi piel, sentí, sentí mi sepulcro acercándose.

Y con solo unas palabras, me hicieron tragar mis gritos en ese mar oscuro, con el kraken vigilando cada movimiento.

Solo unas palabras que resonaban en mi mente como un eco: "nunca vuelvas a hablar", mientras la cruel verdad se repetía como: "no le cuentes a nadie de esto", mientras mi aire se desvanecía.

El monstruo esperaba mi asentimiento, pero no podía reaccionar, atrapada en la falta de aire, la ausencia de mi alma, la pérdida de mi inocencia, la vida entera desmoronándose, mi sangre clamando por ayuda en un grito silencioso.

Solo cuando las lágrimas brotaron, el verdugo mostró piedad por una sola vez y saco el hacha de mi cuello.

El lobo se alejó.

El monstruo se escondió.

El kraken se fue a dormir.

Y mi tumba se cerro.