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Sobrepensante - Curesing

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Sinopsis

Maxim tiene un dilema: piensa demasiado. Lo hace antes de hablar, mientras habla, después de hablar y, por supuesto, durante las horas de sueño. Su vida transcurre entre listas mentales, teorías absurdas y conversaciones imaginarias que siempre terminan mucho mejor que las reales. Entonces aparece Runi, su compañera de trabajo. Runi es rara, llorona e inconsciente de que Maxim lleva tiempo ensayando cómo devolverle un simple saludo. Él decide acercarse, pero cada intento se convierte en intimidación. Entre malentendidos, intentos de romances torpes y pensamientos que se niegan a guardar silencio, Maxim tendrá que descubrir que acercarse a alguien no requiere tener el discurso perfecto. Aunque, para ser sinceros, sería de mucha ayuda no decir algo completamente absurdo en el proceso.

Genero:
Humor
Autor/a:
EternallStarry
Estado:
Complete
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

En la mente de Maxim

Desde que tengo uso de razón siempre he estado en mi cabeza, la mayor parte del tiempo. No prestaba mucha atención a mis alrededores. Tampoco solía hacer muchos juicios y menos me importaba lo que sucedía a mi alrededor que pudiera considerarse un problema. Podría pasar algo muy ruidoso a mi lado, no lo notaba en lo absoluto. Cuando me preguntaban, no sabía nada. Viéndolo en retrospectiva, probablemente la gente creía que estaba mintiendo, lo digo por sus caras. Por desgracia, las cosas malas solían suceder a poca distancia de mí. Mi habilidad para distraerme fue motivo de críticas, pero eso no me quitaba el sueño.

Eran recuerdos de mi niñez y un poco de la adolescencia. Porque desde que soy adulto, he cambiado mucho. Me siento alerta, como si tuviera una antena parabólica en la cabeza, buscando errores en todas partes. Cuando me preguntan algo, puedo decir a detalle qué y cómo sucedió y si hay antecedentes. Hago juicios en mi mente cada dos por tres y a veces, ni siquiera sé por qué los hago. Ya me sale de manera automática. Ahora los ruidos que solía ignorar los siento como si estuvieran dentro de mi cabeza. Escuchar música se ha vuelto un fastidio. Las personas a mi alrededor ahora tardan más tiempo en notar lo mucho que me distraigo. Podrías decir que he aprendido a adaptarme… Pues no, sólo aprendí a hacerme sentir mal. Ojalá pudiera regresar a ser el de antes. Pero es muy difícil.

Todo cambió un día en el que miré alrededor y me di cuenta de que no tengo muchos amigos. Empecé a preguntarme por qué. ¿Por estar distraído? Entonces, revisé cuáles son mis estándares, no vaya a ser que sean muy altos.

Para mí la amistad es algo simple por fuera. Dos personas (o más) que se respetan. Ninguno debería sobrepasar los límites del otro y tampoco incomodar a propósito. El compartir experiencias es vital. Pero, ¿qué hacer cuando unos tienen gustos caros y otros son más precavidos con su dinero? ¿Qué hacer cuando los gustos son tan diferentes que no se pueden poner de acuerdo? ¿Qué hacer cuando uno prefiere ver a sus amigos presencial y otros mediante redes sociales; y si a esto le agrego que unos odian hablar por las redes y los otros no frecuenten salir de sus casas? Las relaciones entre las personas no suelen ser tan sencillas. Incluso si las personas tienen rasgos parecidos.

Tal vez mi problema no está en los estándares, no. Las personas por estos días suelen ser muy demandantes en sus relaciones y requieren muchísima atención. Yo soy más de necesitar mucho tiempo a solas, haciendo mis propias cosas.

Antes no solía molestarme, pero en mí nació algo, el querer conectar con otros. Algo ajeno y que nunca había sentido antes. Pero eso no significa que tenga que conformarme con personas incompatibles conmigo. Ya lo intenté y no salió bien. Voy a buscar personas que sepan respetar que todos tenemos necesidades diferentes.

Entonces está esta compañera de trabajo que se ve muy simpática. Hasta ahora he visto que no trata mal a nadie y vive en su mundo. Le gustan las cosas lindas. Tanto así que no usa el uniforme de la empresa. Ella va con sus propias ropas coloridas, con estampas de muñecos adorables; que ni siquiera combinan entre sí. Es más alegre que todos en la empresa. Siempre está saltando y caminando, como si la adultez no fuera la miseria que realmente es. Su cabello largo es todo puntiagudo, disparejo y tiene una trenza a su izquierda. Parece un carnaval, pero, me da curiosidad, saber cómo es su personalidad realmente.

He planeado hablarle varias veces pero cada vez que lo voy a hacer algo extraño pasa. La última vez me golpeó en la cara con un juguete de una varita de color plateado. La vez anterior a esa había mucha gente en la habitación y ella estaba junto con ellos. No le voy a hablar si hay otras personas alrededor, hay que ahorrarse algunas vergüenzas. Ya perdí la cuenta, así que voy a contar las veces en desorden. Un día abrí la boca pero no me salió ningún sonido; otro día me saludó con la mano; en una ocasión ella estaba caminando en dirección hacia mí, no me dio tiempo a prepararme y de todos modos ninguno de los dos se detuvo. Pero lo más frustrante fue… cuando se me acercó por detrás, me tocó la espalda y como yo no esperaba que eso sucediera; reaccioné girando repentinamente y retrocedí, hasta chocar con la impresora. Pero, bueno, algún día en el futuro miraré atrás y me reiré de eso, ¿cierto?

Hoy regresé a casa, de nuevo, sin poder intercambiar alguna palabra con ella. Hablar no es tan difícil. ¿Por qué no puedo hacerlo? ¿Será esto a lo que llaman querer tener todo controlado? Sólo quiero que un día no haya nadie cerca de ella, ni cerca mío y que nadie más pueda acercarse y que ella no esté planeando irse de ahí; pero que tampoco me vea, ni me sienta acercarme y mucho menos que me hable primero y que cuando la mire a los ojos no haya ningún indicio de expectativas. Tal vez estoy exagerando un poco, pero ¿qué tan poco probable es una situación así? ¡Dios, son las 10 de la noche, debería respetar mis horas de sueño o por la mañana estaré cansado!

Desperté al día siguiente y me siento fresco. Hoy si le voy a hablar. ¡Me da igual si hay 20 personas en la habitación, o si se va a ir cuando yo llegue; pero por favor, que no me hable primero o mi cerebro se va a bloquear! Ya no me siento fresco. ¿Es por mis pensamientos, verdad?

Perdí mucho tiempo y ahora me tengo que llevar el desayuno en la boca. ¡Lo cual es una mala idea, masticar caminando es un dolor! Maxim, te estás gritando a tí mismo en tu cabeza y ahora estás pensando en tercera persona. ¡CÁLMATE!

Cuando llegué al trabajo abrí las puertas de golpe. Hannah y Ángela, las más chismosas de la empresa, según yo, estiraron sus cuellos; como lo haría un avestruz. Sólo que el ave no está vigilando qué sucede para luego hacer comentarios malintencionados. Pero, me estoy desviando del tema principal. Dije que le hablaría a… Se llama Runi, si recuerdo bien. Está más o menos sola. ¿Haciéndose un café? Creí que no le gustaba esa bebida amarga. Nunca la había visto tomando… Eso no es importante ahora. Espera, casi no la reconozco. ¿Se ha cambiado al uniforme? Aquí está pasando algo. De la nada ha cambiado, así sin más. ¿También le habrá hecho cambios a su personalidad? ¡Maxim, enfócate! Voy caminando hacia ella con pasos seguros. Creo que estoy haciendo algo mal, porque todos me miran raro. También ella, luce asustada. Como si estuviera a punto de llorar. Nunca lo había pensado antes, pero algo que no me gusta de ella, es que con frecuencia está al borde del llanto. Siento como si Runi hubiera escuchado mi monólogo interno, porque acaba de endurecer la mirada. ¿O es porque ya estoy a un sólo paso de ella? Espera un poco, no pensé en qué le voy a decir. Hablar no es lo mío y cuando lo hago las cosas no suelen salir como espero, porque las otras personas me malinterpretan. ¿Con ella también sucederá de esa manera, debo encontrar otra forma de expresarme? Pero ahora no tengo tiempo para eso. Se me ocurren sólo dos opciones, decir lo que sea, sin importar lo que pase o hacer como que nada pasó. También se me ocurre una tercera opción, que es pensar aquí mismo lo que voy a decir, pero probablemente no encuentre nada interesante que decir y sólo esté en silencio en frente de ella. ¡Todos van a pensar que soy raro! No tiene nada de malo, pero, yo soy el primero que piensa que eso es extraño.

Elijo la segunda opción. Procedo a tomar un café que vi ahí, que podría ser de ella, pero ella no toma café; así que me lo beberé yo. Así fue y me retiro.

Por suerte el resto del día estuvo tranquilo. Me pregunto qué habrá sucedido para que ella haya cambiado su estilo… Incluso el remolino que tiene en el centro de la cabeza lo recostó y le puso alguna cosa de esa que usa muy poca gente en la cabeza, supongo para sostener el pelo en su lugar. Yo también tengo un remolino, pero el mío a diferencia del suyo, va hacia abajo. ¿Alguien se habrá burlado de ella, de su ropa y su cabello? Espero que no… Debería preguntarle. Si, esa es una buena razón para hablarle. Espero que no crea que tengo complejo de salvador… Espera, creo que ya lo tengo. Me ha pasado muchas veces antes. ¡No tomo acción porque pienso mucho! No debo pensar tanto, porque siempre voy a encontrar algún defecto en la situación. Siempre voy a encontrar la probabilidad de que las cosas salgan mal, o peor. Si sucedieron de cierta manera antes, no significa que deba estar atento a que no suceda lo mismo. ¡Es eso! He estado este tiempo creyendo que no tengo remedio y que necesito que alguien me salve… cuando el problema estaba delante de mis narices todo el tiempo. ¡Lo único que tengo que hacer es planear el tipo de conversación o los temas que podría tener y dejar el resto al universo! Y si sale mal, por lo menos algo habré aprendido.

Ahora mismo, me voy a planear, pero sólo un poco. La mitad.

Llegué más temprano de lo normal al trabajo. No lo volveré a hacer. Estoy acostumbrado a llegar tarde. Esa es mi norma. Ahora que llegué mucho antes, no hay nadie y tengo que esperar a que otros lleguen, para poder encerrarme en la oficina de la impresora que me gusta. Pero puede ser algo bueno. Tal vez ella llegue de segunda y podré tener más tiempo para hablar con ella. Estoy seguro de que será así, aunque una parte de mí teme que no. Pero voy a ser optimista y me sentaré justo detrás de la puerta. Así estaré frente de ella cuando entre. A menos que me den ganas de ir al baño justo en el momento en que esté a punto de atravesar esa puerta. Pero si entra otra persona… Jo, qué vergüenza… Mejor me muevo hacia otro sitio. La cara roja no me la va a ver nadie, no hoy. Aquí en este cubículo estaré bien y se puede ver perfectamente hacia la puerta. Necesito ir al baño.

Pero la puerta se abrió. Entra la señora de la limpieza. Ella es tan habladora y yo no tengo ganas de eso. Me pondré estos audífonos. Pero, si me los pongo, cuando entre Runi y me los quite para hablar con ella será muy obvio. ¿Se supone que eso es bueno o malo? Debí haberme leído un manual de normas sociales que no sean estúpidas. Porque hay muchas que lo son. Entró otra persona. Es la jefa. A lo mejor Runi es de las que llega tarde, igual que yo; sólo que ella se las arregla para llegar antes. Iré al baño.

Cuando regreso del baño me encuentro con que el local está lleno. ¡¿Cuándo se apareció toda esta gente?! No puedo planear nada porque nada me sale como pensé y aún así insisto en tenerlo todo calculado. ¡Un momento! Tal vez el problema no sea hacer planes, sino la forma de crearlos. Digamos que en lugar de crear una situación lineal me preparo para los si y no. Pero tendría que hacer un plan con diez rutas. No, gracias. No me gusta maltratar tanto mi cerebro. ¿Por qué la gente no hace las cosas planeadas, como una rutina? Así es más fácil. Espera, tengo que averiguar si Runi llegó y dónde podría estar. ¡Pero si le pregunto a alguien y me pregunta por qué, no sé qué voy a responder! Aunque puedo decir: “¡¿qué te importa, entrometido?!”

He buscado de arriba a abajo y no la veo. No sé dónde podría estar. Si no la encuentro, podría pensar lo peor y no quiero hacer eso. No. ¡Runi está bien, en excelentes condiciones! Si me lo repito mucho en mi cabeza me relajaré. ¡Necesito preguntarle a alguien, no importa lo que piense!

Ya he preguntado a tres personas. ¡Ha sido más vergonzoso de lo que creí! No le preguntaré a una cuarta. La primera se me río en la cara como imbécil. La segunda me trató hostil, me dijo que no me importaba y que deje a Runi en paz. La tercera me dijo que me centrara en mi trabajo y que deje de controlar si otros vienen a hacer sus labores o no. ¡¿Es que son todos tontos o por qué asumen que saben lo que estoy pensando?! Ninguno le atinó. Sólo me queda terminar el trabajo y salir a buscarla.

Es mediodía, voy a almorzar. Si lo hago rápido podré buscar a Runi por la oficina, de nuevo, para estar seguro. ¿Soy yo el que se complica la vida o es esta muy difícil? No la veo ni siquiera durante la hora del almuerzo… Un momento… No me estará evitando, ¿cierto? Nuestras interacciones siempre han sido un poco complicadas… ¿A quién engaño? Soy socialmente incómodo, lo sé. Y me atrevo a decir que ella también. Runi hace que todo sea vergonzoso y puede que yo parezca un poco… no, bastante inaccesible. Pero está bien. Estoy tratando de encontrar dentro de mí la respuesta que necesito para hacer todo diferente. Pero no podré comprobarlo si no la veo. ¡No quiero esperar a terminar la jornada laboral, me quiero ir a casa ya! Esto no me estaría pasando si yo fuera mi propio jefe.

Me escapé un momento del trabajo. No debería sentir culpa. No estoy haciendo nada malo… ¿Entonces por qué me siento así? Estoy usando mi horario de almuerzo. Estas horas son mías por derecho para hacer lo que quiera. ¿Por qué me estoy comiendo la cabeza de esta manera? Tengo que volver. La jefa notará mi ausencia y eso le preocupará. A esta hora no veré a Runi por la calle de casualidad, ni aunque la manifieste. ¿En qué estaba pensando cuando salí del trabajo? Debo calmarme. Este ser impulsivo, no soy yo. Es mi ansiedad. Tengo muchas ganas de comer azúcar. ¡Eso es!

Fui a una tienda de cosas muy brillantes y dulces. Este parece el hábitat natural de Runi. Me pregunto si su casa por dentro será así. ¿Qué cosas digo? Ella es un ser humano, como yo, como la jefa, como las chismosas… No, ella no tiene nada que ver con las últimas que mencioné. Esas no son humanas, son máquinas de hablar tonterías. Y yo soy una de pensar idioteces. Aquí tengo mi chocolate blanco. No había de los otros, sino hubiera comprado uno amargo. Me ayuda a sentirme mejor. Pero este es 100% azúcar y he leído por ahí que esto para la ansiedad no es bueno… Aunque las personas recurren al azúcar o a comer en general en situaciones de ansiedad… Me lo compré igualmente. Ya le dejaré al Maxim del futuro las consecuencias de mis malas decisiones. Ya casi debo regresar al trabajo, pero antes…

Compré este helado. Algunas personas cuando se sienten mal suben sus ánimos con helado. Se lo daré a Runi. Para dar un regalo no hay que hablar tanto, supongo. También compré algún que otro dulce barato para el resto de mis compañeros en la oficina. Tal vez así decidan ignorar el hecho de que salí en horario laboral y ahora debo almorzar, por lo que trabajaré menos hoy. El sentimiento de culpa no desaparece de todos modos.

…

Qué día tan largo ha sido en el trabajo. No sé qué fue más vergonzoso en todo el día: preguntar por Runi, salir en mi horario de almuerzo, darles dulces a todos, o preguntar a la jefa la dirección de Runi y que otra persona me haya escuchado. Lo bueno es que ya sé dónde vive. Lo malo es que me preguntaron para qué quería saberlo y no me lo dijeron, hasta que les respondí que sólo quiero levantarle el ánimo. ¿Pero, cuán cierto es eso? Si no estuviera interesado en ella, ¿estaría haciendo esto? A veces me frustro conmigo mismo. ¿Por qué quiero saberlo todo de mis acciones? Sólo haz las cosas y ya sin pensar tanto en el por qué. ¿Desde cuándo te volviste así, Maxim? Yo recuerdo que eras diferente. Solías estar relajado. Pero ahora no puedes elegir un color de repuesto de bolígrafo sin ponerte a pensar en la razón detrás de ello. Se vuelve cansino, agotador… Pero es algo que encuentro muy difícil de detener. Quiero obtener todas las respuestas, incluso las que tienen las preguntas más inútiles. No me voy a conocer mejor por eso. Sólo me volveré más viejo antes de tiempo.

¡Se va a derretir el helado si sigo pensando! Debo ir a casa de Runi y dejar de hablar solo. Es lo que estoy haciendo, aunque sea por dentro y nadie pueda escucharme. ¡Aunque ya he llegado hasta el punto de hacer sonidos guturales sin darme cuenta! Pero cuando lo noto siento como si estuviera empeorando y no tuviera remedio. No, Maxim, tú vas a conseguirlo. Vas a dejar de pensar tanto. Sólo debes practicar mindfulness, como te dijo el psicólogo. Es más, vamos a comenzar con pequeños pasos. Caminando lento a casa de Runi. Eso reducirá los pensamientos ansiosos. ¡Oh, no puedo! Tengo el helado conmigo. Bueno, luego de que entregue el helado lo haré todo más despacio. ¡Ahora, a correr!

Llegué a su casa. Luce sorprendentemente normal. Yo me esperaba que Runi viviera en una casa de caramelo, algo más colorido, abstracto, o excéntrico, como una casa rodante. Sin embargo, vive en una casa como cualquier otra. Es un poco decepcionante, aunque es mi culpa por tener ideas tontas. Sólo porque ella se vista de manera inusual no significa que todo en su vida sea así. Tocaré la puerta a ver si es cierto. Ya había dicho antes que tal vez por dentro su casa sea como sus ropas. Bueno, me lo dije a mí mismo dentro de mi cabeza… Sueno como si me estuviera acostumbrando a que estas conversaciones conmigo mismo sean parte de mi vida social. ¿Debería preocuparme por esto más a menudo, o sólo lo dejo así?

Como sea, llamaré a la puerta y… ¿Quién es esta anciana? Parece amable. ¿Será su madre? Lo siento. Es su padre. Es un señor. Se veía tan amable, que sólo por eso asumí que era una señora. Maxim, ahora no recites un discurso en tu cabeza sobre el género de esta persona. ¡No es mi maldito problema! ¿Cómo que Runi no está, a dónde fue? No vino al trabajo, no está en su casa y a nadie parece importarle su ausencia. No sé si la gente ha aprendido muy bien a respetar el espacio personal ajeno, o si todos hicieron algo para que ella se alejara. O tal vez estoy haciendo una tormenta en un vaso de… en una gota en el suelo, tal vez. Estoy exagerando de nuevo, es eso. Runi es una adulta, puede ir a donde quiera, sin estar pidiendo permiso, o decirle a todos. No voy a pensar en nada malo, no lo hice antes y no lo haré ahora. Tengo la teoría, pero mi mente no interioriza que tengo que dejar de pensar cada detalle.

…

Caminé alrededor de la ciudad durante varios minutos. El helado está sudando, probablemente derretido, prefiero no destaparlo. No la he visto ni por casualidad. Se está poniendo muy oscuro. ¿Por qué? Son sólo las 6:00pm. Oh, es que va a llover. Lo que me faltaba. Me voy a sentar al parque. Es un lugar bonito y no quiero ir a casa.

Esa silueta se parece a… Runi. No puede ser. Imposible. Está a salvo. Aunque… está llorando. Sabía que alguien le había hecho algo. Ella hasta ahora se había resistido a usar el uniforme. Me acercaré… No voltea a verme. Sólo sigue ahí, llorando. Nunca he sido bueno para estas cosas. ¿Qué debo decirle? Debería empezar por preguntarle. Pero no quiero hacerlo. Tal vez no quiera responderme o piense que estoy siendo entrometido. Debo encontrar una forma de relacionarme con la gente, que no incluya hablar. Algo que se sienta más genuino viniendo de mí. El tiempo está pasando y sólo estoy aquí sentado. ¡Necesito una respuesta urgente!

Para mi infortunio y el suyo, le aventé el helado por la cabeza.

Ella me miró con esos ojos enormes, que ahora están entrecerrados. Antes de que pudiera reaccionar se lanzó a por mí, me golpeó la cara varias veces y me tiró al suelo. Debería estar indignado. Pero la verdad estoy aliviado de que por fin haya dejado de llorar. Estoy tan orgulloso de mí. No era lo que esperaba, pero me acerqué a la persona que quería luego de darle tantas vueltas al asunto. No salió como quería, pero ahora mi mente está más tranquila. Quiero reír y voy a hacerlo. Ella también está riendo conmigo. No sé qué está pasando. Pero por primera vez en mucho tiempo, puedo disfrutar del presente, sin pensar en la gripe que voy a tener mañana. Por estar mojándome bajo la lluvia y ella también.

…

Días pasaron desde esa vez. Ahora puedo hablarle a ella con normalidad. Resulta que estaba también interesada en mí y trató de acercarse, pero yo rechazaba sus intentos, sin querer. Mi ansiedad aún no ha disminuido del todo. Pero cuando pienso mucho, me acuerdo de ese día y de todo el lío que me hice en mi cabeza, por nada.

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