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Mayonaka Chikaku

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Sinopsis

Durante los últimos meses se han registrado varios asesinatos por la zona borde de Futei y nadie sabe quién es. Todos están preocupados, excepto Akuma Kurai, un chico de dieciséis años, cansado de la vida que sufre de insomnio. Está sumido en la monotonía de su vida, hasta que un día, una chica llega a cambiar su rutina. ¿Descubrirán quién es el asesino o serán los siguientes en la lista? (Sello Eien no Kokū)

Estado:
hace 4 días
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Akumu

Esta historia transcurre en una zona no muy conocida de Futei, donde los departamentos no son muy grandes, y hay más árboles y parques en el ambiente. Nos ubicamos en una casa en específico, la 325, ahí vive un chico de dieciséis años, medianamente alto y con el pelo corto, con un hermoso color negro azabache. Se llama Akuma Kurai. Él vive solo desde hace unos dos años, sobreviviendo gracias a un extraño espíritu que no ha logrado ver.

Hoy es lunes por la mañana, los primeros rayos del sol se filtran por las cortinas de la habitación de Akuma. Él se levanta de mala gana, agotado y con un leve dolor de cabeza. Se viste con el uniforme reglamentario del instituto Ikasume y se lava las manos. Por último, se prepara un pan con mermelada, logra darle tres mordidas y se va a Ikasume.

El trayecto no es bastante largo, ya que Akuma vive cerca del instituto. Después de unos minutos de caminata, llega al instituto y deja sus cosas en su pupitre. Como no tiene nada más interesante que hacer, sale al gran patio del instituto. Afuera ve a un grupo de estudiantes hablando de sus cosas. Por lo pronto no se acerca, se queda mirando desde lejos.

—Que ridículos son. Deben estar hablando de lo mal que les va en los estudios —piensa desde lejos.

En cierto momento, unos chicos pasan detrás suyo hablando de las noticias que dieron en la mañana.

—Oye, ¿Viste lo que dijeron hoy en la mañana? —pregunta uno de los chicos.

—¿Eso del quinto asesinato de esta semana? Ya serían dieciocho de este mes —suspira.

Akuma se interesa por la conversación y los sigue disimuladamente.

—Sí, y todavía no saben cuál es la causa de sus muertes.

—Que raro. En fin, no sirve de nada hablar de esto —Termina la conversación.

—Yo no creo en esas cosas, seguramente son causas naturales, o intencionales. Dicen que la vida está muy mala por el nuevo emperador —piensa Akuma mientras vuelve a su pupitre.

En unos pocos minutos, el timbre suena, dando comienzo a las clases. Rápidamente, los estudiantes vuelven a sus puestos.

Todos están sentados, esperando a que la profesora llegue. Pero no llega la profesora debida, sino que el director y unos guardias del Imperio.

Los guardias no son los comunes. Tienen una capa negra cubriéndolos desde la cabeza, como una capucha, hasta tocar el piso. Son de una seda escasa: es dura pero suave. También traen una máscara de dragón, ocultando su cabeza, y, unas hombreras hechas de escamas de un Shēdo Drakonian plateado oscuro.

El director se ve bastante intimidado por los guardias y también preocupado por otra cosa. Se pone delante de la clase y los guardias a sus costados.

—Buen día estudiantes. Esperamos que estéis bien —traga saliva—. Supongo que saben sobre los asesinatos del último mes. Con respecto a esto, el asesinato fue hacia la profesora Yume —palidece un poco.

Los estudiantes palidecen también y los murmullos llenan el aula.

—Qué importa, una clase menos —piensa Akuma con indiferencia.

El director continúa después de recomponerse:

—El Sr. Geriicht y el Sr. Whakakore vienen a hablar sobre precauciones que deben tomar en caso de amenaza —termina el director y retrocede para dar espacio a los guardias.

—Explicaré la información. Vosotros pongan atención —dice el Sr. Geriicht—. En los últimos meses ha habido varios asesinatos por causas misteriosas. Se sugiere que es a causa de un Shēdo de gran nivel —explica—. A continuación les presentaremos un boceto de cómo podría ser el Shēdo —le hace una seña al Sr. Whakakore para que encienda el proyector.

En cuanto está encendido, se proyecta la imagen de una criatura similar a una mantis flor del diablo (Blepharopsis mendica), con brazos literalmente como cuchillos lisos, sin dientes. Tiene seis ojos, pero no en cuencas ni nada, sino como una mantis. Posee seis patas alargadas, pero no tiene alas como su especie normal.

—Nuestro Shēdologo experto, el Sr. Whakakore, les presentará la suposición sobre el Shēdo y por último, hablará de prevenciones y formas para defenderse —explica—. Sr. Whakakore pase adelante.

El Sr. Whakakore pasa delante de la clase, con aura intimidante.

—Procederé a explicarles la especulación sobre el Shēdo —inicia Whakakore—. Se sugiere que el Shēdo posee brazos como cuchillas, porque todas las víctimas se han descubierto con un corte limpio en la espalda o cuello. Debe medir cerca de dos metros, además de tener una velocidad inmensa. Probablemente no sea muy silencioso porque los médicos forenses dicen que se les ve una expresión o preocupación en las victimas —para—. ¿dudas?

—Yo tengo una —dice una chica—. ¿Por qué es una mantis? ¿Es necesario que tenga seis ojos?

—Que maldito aburrimiento, prefiero tener clases normales en vez de escuchar a unos sujetos con una imaginación tremenda —piensa Akuma—. Aunque los Shēdo sean reales, suena descabellado una idea de tal calibre.

—Se sugiere la forma de mantis por coherencia. Según las habilidades supuestas, lo más lógico sería una mantis —responde—. Los seis ojos, es por su nivel como Shēdo. Los Shēdo de mayor nivel, llegan a los siete ojos. Por lo que, según todas las capacidades que poseería este Shēdo, es lo más probable que tenga seis ojos —termina de explicar.

El Sr. Geriicht pasa adelante.

—Esa es la descripción más posible del Shēdo, pero recuerden que es solo una especulación y puede estar sujeta a cambios.

Después de eso, el Sr. Whakakore vuelve al frente.

—Ahora pasaremos a medidas de defensa contra este Shēdo…

Akuma deja de poner atención a lo que dicen y empieza a mirar por la ventana a su costado.

—Ojalá todo terminara, estoy aburrido de esta clase tan innecesaria. Quiero que termine pronto e ir a comer algo —piensa con indiferencia.

—… Bien, eso sería lo mejor para defenderse de un Shēdo de ese rango en cualquier situación —finalmente termina el Sr. Whakakore.

Los guardias salen del aula y la tensión baja notablemente.

—Eso es todo. Si tienen información del culpable pueden ir a mi oficina. Ahora iremos a las demás salas. Pueden hablar por mientras, o usar sus cosas tecnológicas. Incluso pueden volver a sus casas, la verdad hoy es un día muy oscuro. Tómense la semana libre —dice el director antes de salir del aula.

En cuanto abandona la sala, los murmullos inundan el lugar: “No puedo creer que la profesora haya muerto” dicen unos; “¿Eso es todo? ¿Ahora nos vamos?” preguntan otros.

Akuma simplemente guarda sus cosas y se va en silencio.

—Menuda pérdida de tiempo, parece broma. Hasta el director carece de experticia —se dice a sí mismo.

De camino a casa, se compra un onigiri con unas monedas que habían en su mochila, aunque no recuerda haberlas tenido o conseguido siquiera, y camina mientras se come su desayuno improvisado.

En cierto momento del camino, comienza a llover suavemente sobre los edificios y tiendas.

Akuma suspira y aprovecha de ocultarse de la lluvia en una tienda de curiosidades. La tienda se llama Tutakarón.

—Buen día joven. ¿Quiere usted comprar nuestras deliciosas galletas de melón? —pregunta un viejo con barba larga y blanca como la nieve recién caída.

—No, solo vine por la lluvia. No necesito esas galletas, además tampoco tengo dinero.

—Tienes un aura oscura rodeándote, algo externo, parasitario.

—¿Y tú qué sabes viejo? No importa el aura, mejor que no se acerquen a mí. Los humanos suelen ser repulsivos —dice Akuma enojándose.

—¿Cuál es tu nombre?

—Akuma. Ya me voy; dejó de llover.

Sale de la tienda, harto. Prefiere mojarse un poco antes de quedarse con ese señor. Camina un poco apurado para evitar mojarse mucho. Finalmente, después de una caminata apresurada, llega a su casa y deja sus cosas en el sofá en cuanto entra, desordenando más.

Toma su teléfono de la mesa del living y comienza a ver el feed de Shirigram con desgano, aunque no dura mucho, porque, a causa de su falta de sueño en la noche, cae completamente dormido en el sofá.

Por fin en la tarde despierta, con mucha hambre y el teléfono descargado.

—Otra vez me dormí sin más… Qué importa, estoy en mi casa y puedo descansar cuando quiera —dice con tono cansado pero sin perder su actitud orgullosa.

Va a la cocina, y ahí encuentra, como siempre, comida ya hecha. Akuma ya está acostumbrado a que esté todo listo, al principio se sorprendía y preocupaba al punto de no querer comer, pero ahora lo acepta como su rutina.

—Qué habrá hoy.

Mira el plato sobre la mesa y se sienta. Lo que está servido es un ramen instantáneo y un vaso de agua. Come rápidamente y sin mucho entusiasmo, quizás esperaba algo mejor.

Después de eso, se distrae todo el día en cualquier tipo de estupideces para pasar el rato.

Cuando cae la noche, vuelve a su habitación y se acuesta en su cama sin hacer, sin mucho sueño y con dolor de cabeza.

—Hoy también será una noche larga —piensa, y cierra los ojos.

Cierra los ojos, esperando a dormirse, hasta que por fin, cerca de la medianoche, logra dormir.

La alarma para ir al instituto suena implacable en la mañana. Akuma la apaga y se incorpora en la cama. A pesar de haber dormido, siente que no descansó casi nada. Se levanta y sigue su monótona rutina. Se lava las manos y de paso la cara, come y va a la escuela. Decidió ir, porque prefiere escuchar lo que hablan, o sobre las noticias, que pudrirse en su casa sin nada que hacer.

Llega un poco más tarde que de costumbre a Ikasume, por eso el timbre suena más pronto.

Llega un profesor nuevo, junto a una nueva estudiante.

—Bien día jóvenes, soy su nuevo profesor. Pueden llamarme Markus, y ella es su nueva compañera, se llama Meisa. La habían inscrito aquí hace un tiempo, solo que no había podido venir por causas familiares —dice el nuevo profesor.

Saludan a la nueva, menos Akuma que la mira de arriba abajo, sin prestarle mucha atención.

—Meisa, allí al lado de él —apunta el Sr. Markus al lado de Akuma para que Meisa se siente.

Ella obedece y va a su nuevo puesto.


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