𝕴𝖓𝖋𝖊𝖗𝖓𝖔 || Adap. Kookmin ||

Sinopsis

En Inferno, la pasión quema más que el infierno... Después de que el asesinato de un conocido chapero en la relativa nueva discoteca gay llamada Inferno en Moonlight Cove. El policía Jimin Park y su compañera Jennie Kim se presentan ante una desconcertante variedad de sospechosos, todos ellos vinculados con el muerto. El principal sospechoso de Jimin es el arrogante dueño del club; Jungkook Jeon, un hombre no tan fácil de adivinar y aún más difícil de precisar. De repente los policías están hasta el cuello y las prioridades de Jimin se vuelven más confusas cuanto más tiempo están alrededor de Jungkook. Cuando sus vidas profesionales y personales empiezan a fusionarse, Jimin se encuentra caminando por una carretera peligrosa entre ser un buen policía y ceder a su creciente deseo...

Genero:
Mystery/Erotica
Autor/a:
Javminie
Estado:
Completado
Capítulos:
25
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

𝕻𝖗𝖔́𝖑𝖔𝖌𝖔

El tipo le encontró en el cuarto oscuro. Donde una espesa niebla envolvía dentro lo que estaba pasando, pero sin poder ocultar los gemidos y gruñidos procedentes de todos los rincones. Corey Breton vagó durante unos minutos, espiando a parejas entrelazadas, excitado y duro con la esperanza de su propia diversión.

Una figura se acercó de la nada, haciéndolo saltar.

- Hola.

Corey encendió su encendedor.

- Eres nuevo, -dijo mientras miraba a la pálida cara. Se lamió los labios nerviosamente mientras el hombre seguía mirándolo, y le devolvía una leve y excitante sonrisa-. Parece que no te han satisfecho todavía ¿verdad?

- No, -dijo el individuo.

Corey pasó la mano por entre las piernas del individuo para sentir el creciente bulto. Sus Labios rozaron los de Corey tentadoramente y lo dejaron con ganas de más.

- ¿Por qué no llevamos esto a algún lugar más privado?

Corey arqueó una ceja, mencionando un precio elevado, pero sabiendo que el hombre lo iba a pagar.

- ¿Doscientos?

El hombre lo miró un momento.

- Claro. Vamos.

Corey era fácil. Él estaba tan feliz de ser follado aquí como que se lo hicieran en la cama de su casa, aparte de que allí no tendría que cambiar las sábanas. El hombre se lo llevó, no por donde Corey había entrado, sino por la parte trasera, balanceando la puerta de salida de incendios abierta por lo que la luz de seguridad brilló sobre su oscura cabeza momentáneamente.

Mientras Corey observaba, el hombre se quitó la chaqueta y la arrojó sobre la cámara por encima de la puerta. Se dio la vuelta, mostrando el brillo de sus blancos dientes al sonreír.

- Vamos, estamos a salvo.

El hombre se movió fuera del círculo de luz hacia las sombras de la callejuela y Corey le siguió, con entusiasmo de unirse a su incipiente amante. Intercambiaron un acalorado beso, entrelazando sus lenguas y aliento, Corey sosteniendo la cabeza del hombre, jugando con su pelo bien arreglado y luego el individuo abrio a tientas los pantalones de Corey, desnudándole a medias y dándole la vuelta, aplastándolo contra la pared.

Corey jadeaba de emoción y trató de aferrarse a los ladrillos mientras la mano del hombre tomó su erección a través de sus calzoncillos, acariciando superficialmente antes, y sin previo aviso, desgarrando la ropa interior de

Corey, deslizándola hacia fuera. Corey se quedó sin aliento.

- ¡Oiga, señor!

- ¿Qué? -el hombre le susurró al oído.

- Espero que me dé más dinero para comprar unos nuevos.

- Quieres más dinero, ¿verdad, puta? -Su amante le dio una fuerte palmada en una nalga y Corey gritó-. Cállate. ¿Quieres follar o no? -El hombre le apretó los huevos a Corey entonces le dio a su polla unos cuantos tirones fuertes.

El áspero comportamiento excitó a Corey en contra de su voluntad.

- Si. Date prisa.

El hombre se echó a reír suavemente, sacando un envoltorio de aluminio y abriéndolo con los dientes.

- Desesperado por mi polla, ¿no?

- Tú lo has dicho. -Corey extendió las manos en la pared e inclinó su pelvis hacia atrás con los pies bien separados. Una mano lo agarró de repente bajo una rodilla, quedándose de pie con un precario equilibrio y abriéndose mientras pasaba un frío dedo untado apresuradamente con gel sobre su entrada. Entonces se sintió lleno, tan de repente, tan sorpresivamente que gimió.

- ¡Joder! ¡Mierda!

- Cállate -gruñó el hombre.

- Lo Siento, lo Siento. -Gimió Corey-. Joder, eso es bueno.

El individuo sostuvo su rodilla con una mano y los dedos de la otra clavándose en la cadera de Corey.

- ¿Bueno? Quieres una polla en tu pequeño y sucio culo ¿verdad zorra?

Corey miró por encima del hombro. Estaba acostumbrado a que le hablaran de esta manera, pero ya no lo excitaba tanto como lo hacía antes. Él se tocó su propia polla, acariciándose vorazmente.

- Sí. Dámela.

El hombre comenzó a envestirlo contra la pared. Empujes duros y lentos que golpeaban en su próstata e hicieron que las piernas de Corey temblaran incontrolablemente con su rodilla raspando agónicamente contra la pared, arañándola y haciéndole sangrar.

- Joder, joder...

- Mmm, pequeña sucia putita, no puedo creer lo apretado que tienes el culo.

Corey sonrio en señal de triunfo, ya que estaba orgulloso de ese hecho porque hacía volver a los asiduos.

- Pues lo está, -dijo-. Y ahora cabrón, fóllate mi apretado culo. -Él sabía el nombre del individuo, pero no iba a correrse diciéndolo. Aunque podría ser que a él le gustara que Corey gritara su nombre.

Los movimientos del individuo fueron virtualmente levantándolo de sus pies, empalándolo profundamente cada vez.

- ¿De esta manera?

- Si, Dios. No te detengas. -Corey se estremeció por todo el cuerpo, agarrándose su polla dura, temblando en el borde del clímax.

Su compañero no se detuvo. Sus embestidas se volvieron erráticas, más furiosas. Algo se deslizó alrededor del cuello de Corey; un trozo de tela con su propio olor en ellos. Corey había incursionado con la asfixia en el pasado con otros individuos y por lo general terminaba corriéndose de forma intensa. Así que silbó en el entusiasmo mientras los calzoncillos rotos alrededor de su cuello se tensaban y su orgasmo se precipitaba sobre él en una llamarada de fuego al rojo vivo.

- Sucia puta indecente -su compañero escupió violentamente en su oído-. Te di una oportunidad tras otra y me has decepcionado. Tu tiempo se ha terminado.

El algodón se tensó en su cuello y Corey se vino, eyaculando gloriosamente sobre la pared de ladrillo con un grito. Él levantó la mano, tratando de meter sus dedos debajo del material mientras se tranquilizaba y su visión comenzó a oscurecerse de forma alarmante.

No. Vas demasiado lejos, demasiado lejos.

La improvisada ligadura cavó tan profundamente en su piel que, por un momento, Corey imaginó que estaba siendo decapitado. Trató de gritar, pero su hinchada lengua sobresalía mientras lo zarandeaba sosteniéndolo contra la pared y oyó un gruñido detrás de él.

- Ya he terminado, eso es todo. Oh Dios, sí.

El hombre se liberó lentamente, Corey se deslizó por la pared cayendo sin vida al suelo.