Prólogo.
BaekHyun era un niño normal, muy adorable y tranquilo según decían los demás. Un niño añorado por sus padres, que creían que un hijo sería la culminación de su amor. Los Byun eran gente trabajadora, honesta y sumamente generosos, pero con un gran defecto.
Eran de huesos anchos, gordos, rellenitos, como quisieran llamarlos. Dueños de un restaurante era algo de esperarse. BaekHyun no lo vio nada raro, su familia era tan cariñosa y dulce con él que no pensaba en que fueran diferentes.
Por eso el primer día en que alguien le dijo que estaba gordo fue el día de inicio de su tortura. Lo recordaba claramente. Estaba limpiando la sala de clases con el resto de los niños cuando sin querer pasó a llevar a otro chico, inmediatamente se disculpó por el incidente.
―Lo siento mucho. –dijo tímidamente.
―Oh no, no, Byun, no me toques, se me puede pegar tu grasa. –comentó aquel niño, en su mente de niño de primaria no supo cómo responder a eso, echándose a llorar por la forma despectiva en que lo habían mirado y hablado.
Llegó a casa aun llorando, contándoles todo a sus padres quienes atentos le dieron una mirada empática mientras limpiaban sus ojitos. ―Quizás le gustas y por eso te molesta. –dijo su madre mientras peinaba su cabello sobre la frente.
―Nooo. –gritó ofendido.
―No estás gordo, tienes huesos anchos, además a muchos les gustan los chicos más rellenitos, ya verás. –comentó su papá como si eso hubiera pasado por su mente, solo se sentía sumamente ofendido por lo que estaba oyendo.
―No quiero tener huesos anchos.
Lamentablemente nunca se pudo deshacer de esa característica. Toda la primaria, la secundaria y la preparatoria fue sumamente humillado y maltratado por sus compañeros de clase, que disfrutaban llamarlos por cosas horribles, lanzarle restos de comida, reírse de él cuando se cambiaba después de la clase de gimnasia y demás cosas horribles.
Por más que trataba de pasar desapercibido, esa clase de matones lo siguió hasta la universidad, incluso si fingía no escuchar nada, si no respondía a las burlas, estas no cesaban, lo hacían sentir miserable, se había aislado a tal punto, que los únicos amigos que tenían eran los del trabajo. Un chico chino que era demasiado bello además de tener un cuerpo atlético llamado LuHan y una chica coreana pero que había vivido buena parte de su vida en Nueva Zelanda, Jennie, no diría que eran los mejores amigos, pero de vez en cuando los tres salían a comer y compartían chismes.
Por lo regular su vida en la universidad era un infierno, no del mismo tipo que la escuela donde sin importar nada lo llamaban bola de manteca hasta frente de los profesores. No, en la universidad eran más discretos y crueles, le hacían el vacío lo sacaban de las filas para comprar en las tiendas, arruinaban sus trabajos y cuando tocaba colaborar en equipo siempre lo dejaban solo para hacer todo o hacían sus partes, robaban la suya y lo excluían del trabajo final diciendo que no había hecho nada.
O cuando pasaba por los pasillos sin querer, claro, dudaba que pudieran no notarlo si era tan grande como ellos decían, lo empujaban para que todo lo que llevara en sus manos se cayera. Desde cafés calientes hasta libros.
La única vez que alguien lo ayudó fue el inicio de su tortura.
El chico más guapo que había visto nunca, no como LuHan que era hermoso sino que guapo y masculino además de alto. Su rostro era la cosas más preciosa que había visto, se preguntó si alguien podía tener ojos tan grandes, una nariz tan recta y labios tan suaves. Era hermoso, hubiera sido más hermoso si no hubiera puesto esa cara de desgano al ayudarlo, sin siquiera aceptar sus gracias.
Solo lo ayudó a recoger su pila de papeles con mala cara y se marchó.
No quería verse acosador, pero pronto tuvo que saber su nombre, no podía vivir tranquilo. Compartían una clase de ética y fue ahí que supo que se llamaba Park ChanYeol, nunca antes lo había notado porque tenía mucho miedo de levantar el rostro de los libros, pero ahora que lo conocía no podía dejar de mirarlo a lo lejos, siempre parecía tan serio excepto cuando estaba con sus amigos a quienes regalaba muchas carcajadas y sonrisas. Su corazón palpitaba más rápido con solo verlo, sin importar si esas sonrisas no iban dirigidas a él.
Era patético, sí, un hombre como ese nunca se fijaría en él por más que su mamá dijera que tenía un rostro hermoso, pero con solo admirarlo a lo lejos era feliz. No necesitaba ni siquiera una sonrisa de vuelta o reconocimiento, mientras pudiera ver su rostro un día más se sentía feliz.
Lastimosamente su enamoramiento había sido demasiado obvio, varias veces los amigos de ChanYeol lo habían atrapado mirándolo como un bobo y lo habían llamado por nombres feos y gestos crueles. En esos momentos bajaba la cabeza y trataba de fingir que no había visto la sonrisa burlesca en los labios de Park ChanYeol, aquella mueca que decía que estaba más que de acuerdo con lo que esos bufones decían. Trataba de convencerse que solo era su inseguridad haciéndolo ver cosas que no era.
―Deja de mirar a ChanYeol, bola de manteca, lo incomodas. –comentó uno de esos tipos, no recordaba su nombre, pero era de los que más mal lo trataban en esa universidad.
―Debería darte vergüenza que un cerdo como tú piense si quiera que tiene derecho a mirar a nuestro amigo, no apuntes tan alto. –comentó otro de ellos.
Su corazón dolía tanto que tuvo que reprimir las lágrimas para que no lo vieran llorar. Inmediatamente tomó sus cosas y salió de ahí, no podía soportar un segundo más de esas palabras tan hirientes.
Sabía que era asqueroso, sabía que nunca tendría posibilidad con ChanYeol, sabía que probablemente también le daba asco a Park, pero no podía evitar tener esos sentimientos y mientras no le hiciera daño a nadie ni afectara la vida de éste no entendía el gran pecado que había cometido.
No quería un milagro, solo quería pasar inadvertido en ese mar de gente, un pez en el cardumen, pero no, tenía que ser la ballena del lugar, enamorado de una sirena, bueno, tritón.









me encantó, ojalá pronto la puedas retomar y terminarla
Por favor, subela completa TT_TT deseo volver a leerla
NECESITO EL FIC COMPLETO POR FAVOR