Save him ✧ hunhan

Sinopsis

❝Quizás es por la edad, donde la curiosidad al morbo y a lo prohibido tienta más, en vez de velar por la salud mental. Quizás por las ganas de experimentar emociones fuertes, sucesos que no muestran ni mencionan por los noticiarios ni en ningún otro lado. Quizás por simple curiosidad, la misma que lleva a cometer errores sin arreglo. SeHun no sabía en lo que se metía cuando YiFan le mencionó sobre una enigmática página en internet, pero no en el internet convencional, sino en la deep web. "SAVE HIM, so please DONATE".❞ ✧Contenido explícito. ✧Prohibida su copia o adaptación.

Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
4.5 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

i/ii: trapdoor

SeHun jamás fue alguien muy extrovertido. Él se contentaba con su burbuja y de los conocimientos que se filtraban en ella, impidiendo el paso de chismes, rumores de mal gusto e información que simplemente no le servía de nada en la vida.

Su cabello rubio caía perfectamente sobre su frente, tapándole un poco los ojos inexpresivos. Su piel pálida y nívea era algo que todas las chicas querían tocar, al igual que esos brazos delgados y torneados que robaban suspiros por donde quiera que pasase. Ese buen porte y gracia al caminar complementaban perfectamente con su estilo único de vestir.

Y su actitud desinteresada era la guinda del pastel. Aunque Sehun no ignoraba, más bien era ausente en todo ámbito, ya que fácilmente podía vagar en su mente desde lo que comió ayer hasta las preguntas más complejas como la de quién creó el sistema por el cual se mide el tiempo. De ahí todos decían que él era indiferente y le importaba una mierda las cosas ajenas, inconscientes de que el muchacho sólo era demasiado distraído y se perdía con mucha facilidad en los abismos de su existencia.

Por ello su mejor amigo era YiFan, el gran Wu YiFan, adorado hasta por los conserjes de cada piso del establecimiento. Y como el chico era demasiado contrario a SeHun (específicamente extrovertido), él fue el primero de los dos en dejar las comodidades y facilidades de la red normal para adentrarse a algo más clandestino, algo que mostraba realidades muy diferentes a la suya.

Primero con el objetivo de curiosear y ver de qué iba el tema y luego por la atracción a eso que jamás se veía, aunque a fin de cuentas tuvo que dejarlo tanto por las imágenes sumamente explícitas como por el extraño miedo que desarrolló hacia las personas, pero que afortunadamente se le quitó con el paso de los días.

Por mucho que quería olvidar su paso por la deep web no podía porque, simplemente, dejar atrás aquellas atrocidades a las que puede llegar el ser humano quedan para siempre en la memoria. Sin embargo, más que los videos y los inhumanos servicios ofrecidos, había algo que todavía rondaba en su mente, algo sobre esa página que parecía ser muy enigmática y comentada por todos los que podían acceder a ésta.

Jamás supo el por qué quiso compartir aquello con su mejor amigo. Probablemente queriendo, inconscientemente, que él se aventurara más allá de su cómoda burbuja o que comentara con él las mil y un teorías al respecto.

Quién sabe.









Era dieciocho de diciembre, una tarde muy nublada y con una de las temperaturas más bajas registradas hasta ese momento, cuando YiFan, entre emocionado y ansioso, llega hasta la sala de computación, estirando el cuello para ver entre todos los aparatos y estudiantes el inconfundible cabello rubio de su amigo.

SeHun siempre iba a estudiar allí, ya que la biblioteca le hacía quedarse dormido y no soportaba que la persona a cargo de ella hiciese callar a medio mundo.

Con una sonrisa amplía, el castaño se acercó al muchacho, arrebatándole bruscamente uno de sus audífonos para colocárselo él y en seguida sentarse a su lado, poniendo su portátil encima de los libros del menor.

SeHun volteó lentamente la cabeza, su expresión estoica y sus ojos con un deje de fastidio bloqueando en los ajenos.

— ¿Qué crees que estás haciendo?

— ¿Quieres que te muestre algo para que te cagues del susto?

—Paso.

— ¡Oh vamos, Hun! ¡No seas así~!

Sintió la necesidad de lanzarle su grueso libro de aritmética en la cara, mas se aguantó las ganas y miró con cara de muy pocos amigos al contrario, haciendo notar su irritación.

—No voy a perder mi tiempo viendo tus mierdas, YiFan. La otra vez dijiste lo mismo y créeme cuando te digo que Slenderman no da miedo en lo absoluto.

— ¿Jamás te has imaginado en un bosque de noche y que de repente se te aparezca esa cosa? ¡¿Qué clase de humano eres, Oh SeHun?!

—Uno que quiere estudiar y que te lanzará el libro más grueso que encuentre a mano si no te callas de una vez.

— ¿Sabías que hay una página en la deep web donde puedes salvar a una persona?

— ¿Sabías que no me interesa?

Sin querer rendirse, el castaño hace un pequeño mohín y, para suerte del otro, se queda en silencio por varios minutos, el sonido de un lápiz garabatear sobre una hoja lo único audible para ambos.

—Debes descargar este navegador para que tu dirección sea anónima y luego entrar a esta página —murmura, poniendo el pedazo de papel sobre su libro—. No es para que hagas nada más que ver. Es algo muy misterioso y creo que el sentimiento que te causará es lo que falta en tu vida, amigo.

—Está bien —sin siquiera mirar, el menor agarró el trozo de papel y lo guardó en el bolsillo de su chaqueta—, hoy veré tu mierda.

El mayor sonrió satisfecho y se le arrimó una vez más, haciendo que el rubio bufara molesto y le fulminara con la mirada.

— ¿Ahora qué?

—Vayamos por un café~.










A veces SeHun no soportaba a su amigo, menos cuando se ponía todo meloso y comenzaba a contar cosas que él no quería saber, como su vida íntima y sus sugerencias de posiciones que podían ser placenteras para él. Más que aterrador, era perturbador.

Una vez hubieron terminado el café, luego de despedirse de su amigo levantándole el dedo medio, caminó las pocas cuadras de la cafetería hacia su hogar, acomodándose la bufanda alrededor del cuello ante el crudo invierno que estaba azotando la ciudad ese año.

Llegar a casa fue su mayor alivio, pasando por alto el que estuviese completamente solo otra vez. Dando vueltas por la cocina, decidió no comer nada e irse a su habitación para poder estudiar, maldiciendo a YiFan por interrumpir sus horas correspondientes en la escuela.

Sin quererlo, comenzó a pensar en el trozo de papel que se metió al bolsillo, el cual ahora yacía extendido y presionado entre su pulgar y dedo índice, las indicaciones perfectamente escritas y en el orden correspondiente.

Nunca había pensado en meterse en ese tipo de cosas y no tanto por lo ”peligroso" que se suponía que era, sino porque no era algo que le llamase la atención y que le sirviera a futuro. ¿Con qué fin perdería su tiempo en cosas tan bizarras?

Sin embargo, contra todo pensamiento lógico, una parte de él sentía la necesidad de ver esa página, como si alguien le incentivara a descargar el navegador, poner el link y ver qué le esperaba allí.

«No es para que hagas nada más que ver. Es algo muy misterioso y creo que el sentimiento que te causará es lo que falta en tu vida, amigo»

Las palabras del castaño se repiten una y otra vez en su mente, cual disco rayado repitiendo la misma parte de una canción. Sólo era ver, captar el sentimiento y salir para nunca más volver. ¿Qué malo podría salir de aquello?

Superado por su curiosidad de adolescente, siguió las instrucciones escritas en el trozo de papel al pie de la letra, sintiéndose temeroso por breves segundos cuando el navegador ya se encontraba descargado y sólo necesitaba escribir el link de la página.

Titubea un momento antes de escribir letra por letra el url, dando una profunda respiración antes de apretar el enter y esperar a que la página cargue.

Esperó encontrarse con una imagen fea o algún grito aterrador y, sin embargo, un fondo negro, un gif extraño y una melodía melancólica le recibió, dejándole perplejo.

Los latidos de su corazón pronto se hacen audibles y no sabe el porqué, tampoco del silencio que inunda toda la estancia, donde siquiera el sonido de los automóviles pasar por la calle son perceptibles para él.

“SAVE HIM!” decía el encabezado de la página, debajo de éste una animación de varios ciervos blancos en lo que parecía un bosque mirando hacia el frente, la suave melodía acompañando el movimiento de éste.

Una extraña sensación se le formó en el pecho, una opresión que parecía ir en aumento conforme escuchaba atentamente cada nota musical de la melodía, algo que jamás en su vida había experimentado.

Dejando los ciervos blancos de lado, siguió bajando, encontrándose con algo que le hizo estremecer, que provocó que un poco de adrenalina fuese liberada y se esparciera por todo su cuerpo.


“SAVE HIM, so please DONATE.

FIRST: Please Donate | SECOND: send a mail | THIRD: receive GIFT

Person of this month: HAN.”

— ¿Qué mierda...?

Las pulsaciones zumbaban en sus oídos. La habitación parece haber oscurecido de pronto, siendo que aún era relativamente temprano y la tenue iluminación que aquel día nublado le brindaba se colaba perfectamente por la ventana de la habitación.

Pero SeHun era incapaz de reparar en ello.

Un escalofrío bajó por su columna, causando un temblor sin motivo en sus manos mientras marcaba a cuestas el número de YiFan, la melodía de la página repitiéndose luego de haber acabado.

El pitido de espera era estridente, su corazón se aceleraba paulatinamente y un sudor frío se instalaba en ciertas partes de su cuerpo, todo mientras esperaba por lo que parecieron horas a que contestaran del otro lado de la línea.

¿Ya me extrañas, Hun~?

En otras circunstancias le habría maldecido o habría bromeado junto a él, mas esa no era la ocasión, ya que algo extraño le estaba haciendo sentir una pena inmensa y sabía que no era normal, que algo estaba mal allí y necesitaba saber el qué.

— ¿Qué demonios es esto, YiFan?

Y del otro lado, el castaño se paralizó un momento al escuchar aquel tono de voz, aquel sentimiento expreso en éste que le hizo replantearse la idea de haberle dicho a su mejor amigo que viera aquello que causó lo mismo en él.

Por más que se lo preguntara, no podía dar con una explicación razonable a su acción. Todo era como si algo le hubiese impulsado a hacerlo, como si estuviese predestinado y su conciencia le hubiese obligado a cumplirlo.

Negó con la cabeza repetidas veces, un miedo irracional apoderándose de él repentinamente.

—Primero que nada sal de la página y apaga el portátil.

—No quiero.

YiFan frunció el ceño.

— ¿Por qué? Estás jodidamente ansioso, hombre.

—Yo... no lo sé —se sinceró, viendo fijamente la animación—. Esta mierda es jodidamente hipnotizante y no puedo dejar de escuchar la música.

Las manos del castaño temblaron ante la helada sensación que le recorrió la espalda.

—Haz lo que te digo y nos vemos en la cafetería de siempre en media hora, ¿Vale? Pero sal de esa página ahora mismo.

A regañadientes y usando toda su fuerza de voluntad, SeHun salió del navegador y rápidamente apagó el aparato, murmurando entre dientes un ”listo" que dejó a YiFan un poco más tranquilo.

—Bien, no demores en llegar.

Una vez en el lugar citado, el más alto le contó al rubio todo lo que aparecía en internet de esa página, desde empresas estafadoras hasta prostitución infantil que exponían el nombre de una diferente persona cada mes, que nadie sabía exactamente cuál era el regalo que se recibía luego de hacer la donación y enviar el email a la dirección de correo electrónico adjunta un poco más abajo.

En ese momento ninguno de los dos supo la razón, si fue por el morbo o la simple curiosidad de saber qué se recibía a cambio de, cosa que los llevó a ponerse de acuerdo y a comunicarse con el amigo hacker del mayor con tal de conseguir una tarjeta de crédito sin arriesgar sus datos personales.

Esa noche YiFan se quedó en la casa de SeHun, supuestamente estudiando cuando en realidad efectuaban la donación y enviaban el email.

Fue a eso de las tres cincuenta de la madrugada que una pequeña burbuja se activa en la pantalla del portátil con un sonido tenue, pero audible para ambos. Apenas despertando se dan cuenta de que es un mensaje de un usuario desconocido, pero sus corazones se detienen al ver el contenido de éste.


Hola, soy Han.

Gracias por salvarme, ya no me estoy en peligro.

Tu recompensa será dada cuando me respondas este mensaje y mientras tanto te dejo estas imágenes de anticipación.

La gente como tú me hace feliz :).