Capítulo único
Lo que estaba sucediendo le parecía algo totalmente distorsionado, algo completamente distinto a la realidad a la que estaba acostumbrado.
Los roncos y desinhibidos gemidos que salían de los apetitosos y tentadores labios del hombre que tenía frente a sí eran como música para sus oídos, el calor abrasador que se desprendió de la piel del joven, cuya gran mano permaneció en sus cabellos, sujetándolos con la fuerza necesaria para mantenerlo en su lugar sin lastimarlo. La imagen que sus ojos absorbían era tan adictiva que lo tenía fuera de sí, sus orbes ardían debido a que se negaba a parpadear demasiado, pues no quería privarse ni por un segundo de aquella vista.
- ¿Qué demonios estoy haciendo? -pensó JunMyeon en medio de la espesa bruma de placer que nublaba su mente, sus pensamientos estaban tan revueltos que aquella pregunta era lo único que había sido coherente en los últimos quince minutos, más allá de ello, sus neuronas no habían logrado coordinarse y formar algo racional.
¿Alguien podría culparlo por sus acciones? Definitivamente no, estaba arrodillado entre las fuertes piernas de un hombre alto y guapo que recién conocido hace menos de dos horas, importándole una mierda ensuciar su pantalón azul claro por estar sobre el suelo de un baño de un bar, y lo estaba disfrutando como un locomotora; su mano derecha y su boca estaba envuelta en largo pene del joven, su mandíbula dolía, pero no estaba dispuesto a detenerse.
Aún no podía llegar a una resolución, no decidía si quería golpear a Byun BaekHyun o si quería agradecerle por haberlo arrastrado a ese bar de mala muerte al que nunca, ni si quisiera a cambio de un buen pago, habría ido por cuenta propia. Y es que la culpa de que tuvo en una situación tan extraña como aquella no era de nadie más que de Byun, el joven, tan inocente como ingenioso, había comenzado una amistad con un hombre que conoció en internet y, luego de casi un año y medio de escribirse con el tal Loey , acordaron conocerse en persona.
Una idea muy estúpida en opinión de JunMyeon, quien terminó riñendo a BaekHyun por ser tan descuidado y acudir a una parte de la ciudad con mala reputación por ser bastante peligrosa, sólo para conocer a alguien que perfectamente podía ser un secuestrador. Al ver lo estúpido e ingenioso que era su amigo (pese a tener 24 años ya), tuvo que cancelar una reunión de trabajo para acompañarlo y aseguró de que era bien; al llegar se sentaron en la barra, conversaron un buen rato hasta que se percataron de la presencia de dos hombres altos a su lado, quienes los miraron con mucha intensidad.
JunMyeon no era alguien que juzgase de buenas a primeras a la gente, por el contrario, procuraba conocer a las personas, aunque fuera un poco, para poder crearse un juicio, sin embargo, mentiría si dijera que no se asustó al ver las intimidantes pintas de ambos jóvenes, quienes por sus ropas obviamente eran motociclistas; supuso que por las muecas en sus rostros pensaron algo similar de él, la gente solía decir que su aspecto, por más que él procurase verso casual, solía gritar a los cuatro vientos que era caro, lo que casi siempre terminaba en que lo etiquetaban como alguien pomposo y arrogante. Los cuatro intercambiaron miradas, analizándose en un incómodo silencio que se prolongó durante alrededor de tres minutos.
- ¿Eres BaekHyunee? - preguntó el hombre más alto, rompiendo el silencio. Los ojos del aludido se iluminaron y JunMyeon no supo si fue por la voz ronca del hombre o porque era totalmente el tipo de su amigo.
- Si, soy yo, ¿ChanYeol? -el famoso Loey asintió con una enorme sonrisa y JunMyeon sintió que el alma se le caía a los pies al ver que ambos tomaron asiento, uno a cada lado de ellos, encasillándolos. Su plan de irse discretamente había sido frustrado.
La conversación comenzó a fluir con naturalidad entre ChanYeol y BaekHyun, al contrario de JunMyeon y el otro chico, quienes permanecieron en silencio observándolos durante un buen rato, hasta que el par grabó la existencia de sus acompañantes casi por mera casualidad, todo porque Loey iba a pedir un par de bebidas y miró a su acompañante en el proceso.
- Lo siento, se me estaba olvidando presentarnos a mi amigo ya mí -dijo Loey evidentemente avergonzado, Kim sabía que él no recibiría una disculpa por arte de BaekHyun- Él es Oh SeHun y yo soy Park ChanYeol.
- Un placer -respondió el segundo más alto de manera desinteresada, acto seguido su mirada se posó en el rostro de JunMyeon- ¿y tú eres...?
-Soy Kim JunMyeon, encantada de conocerlos -murmuró. Acto seguido intentó suavizar su mirada, pues fue consciente de que algo en ella captó la atención de SeHun, su atención se había enfocado en sus ojos y eso lo puso nervioso.
Después de las breves presentaciones y de pedirse un trago, la conversación entre BaekHyun y ChanYeol volvió a fluir, mientras que SeHun y JunMyeon se quedaron de nueva cuenta en silencio; Kim desistió, al paso de cuarenta minutos, que su amigo estaría bien por su cuenta, después de todo, pese a la imagen amenazante que proyectaba Loey , se notaba que BaekHyun lo tenía fascinado, era obvio que lo tenía comiendo de la palma de su mano, por lo que escuchó a medias, pues la música y las demás conversaciones de las otras personas que flotaban a su alrededor, impidiendo que escuchase con claridad, ChanYeol y BaekHyun se irían pronto a otro lugar.
- ¿Tienes otros aviones? -le susurró una voz a sus espaldas, aunque sabía que a su lado estaba SeHun, no pudo evitar saltar en su taburete- lo siento, no pretendía asustarte -en su tono de voz no se reflejaba ningún arrepentimiento.
Aprovechando la oportunidad, JunMyeon se dio el lujo de mirarlo directamente, por primera vez prestó atención al rostro de Oh y no a su ropa, el hombre era demasiado guapo, no iba a mentirse al respecto, sus cejas, sus ojos, su nariz, sus labios, el brillo inquisidor en su mirada, todas y cada una de sus facciones parecían haber sido cinceladas por los mismos ángeles. Kim se sonrojó en cuanto SeHun le sonrió de lado, viéndose más atractivo de lo que ya era, el muy bastardo supo de inmediato el efecto que provocó en JunMyeon, quien bajó su mirada, evidentemente avergonzado.
- Yo... en realidad estoy por irme - respondió en cuanto sentí que su voz no sonaría titubeante.
- ¿Es así? -¿su tono sonaba decepcionado? probablemente JunMyeon estaba sacando una conjetura equivocada.
- Sí.
- ¿No es demasiado temprano? Apenas son las diez.
- ¿Las diez es temprano? -pregunté en respuesta- no soy mucho de salir -dijo sincero- en realidad, ahora mismo preferiría estar en mi casa trabajando.
-Pero ya estás aquí, quédate y toma un trago conmigo.
JunMyeon abrió la boca, dispuesto a declinar la oferta, sin embargo, algo en las pupilas del más alto le hizo meditarlo en silencio durante algunos segundos. La mirada que el hombre le dedicó estaba tan cargada de algo que Kim no supo distinguir, algo tan intenso que le quemaba la piel; JunMyeon cerró su boca y asintió con lentitud, sin poder evitarlo su mirada se había quedado prendada en la del contrario, quien no disimuló su sonrisa, claramente complacido con lo que el otro le había dicho.
- Genial, déjame elegir por ti.
- Está bien -respondió con simpleza, no quería apartar su mirada de los ojos de un profundo color café del contrario.
El alto se giró para dar su orden al barman, lo que ocasionó que el hechizo en el que estaba sumido JunMyeon se rompiera, parpadeó un par de veces, saliendo del estupor en el que el joven le había sumido. De inmediato se preguntó ¿qué demonios estoy haciendo?, una pregunta que de ese momento en adelante se repetiría en su mente durante un sinfín de veces; JunMyeon realmente preferiría estar trabajando en lugar de estar en un jodido bar de mala muerte, lleno de música que no era de su gusto, decoración por demás fea, un asqueroso olor a cigarrillo que le daba dolor de cabeza y le irritaba las fosas nasales, aunado al aroma a la humanidad que emanaba de las personas que estaban desperdigadas por el lugar, absolutamente nada del lugar le gustaba. Poco tiempo después el barman dejó un vaso frente a Kim, quien le agradeció quedamente, incluso dudaba de higiene con que prepararon su bebida, puesto que no vio en ningún lugar los papeles que indicaban que el establecimiento estaba en regla. Quizás aceptar había sido una pésima idea.
- ¿Cuantos años tienes? - Kim preguntó, tratando de postergar el darle un trago a su bebida. A diferencia suya, Oh le dio un gran sorbo a su trago apenas estuvo en sus manos.
- ¿Cuántos crees que tengo?
- Oh, por favor no me hagas ese tipo de preguntas, soy pésimo en esas cosas.
- Está bien, tengo veintidós años, por tu apariencia -dijo mientras lo miraba de arriba para abajo, JunMyeon se estremeció involuntariamente, de nueva esa mirada que no logró entender- asumo que tienes mi misma edad.
- Me alaga que piensas eso -estaba francamente complacido- pero te equivocas, tengo 26 años.
La cara de sorpresa del joven, con sus cejas elevadas, los ojos bien amplios y la boca ligeramente abierta, hizo que JunMyeon comenzara a reírse, haciendo que sus ojos se perfeccionaran en un par de adorables medias lunas, el desconcierto en el rostro de SeHun era tan cómico que no le importó ser grosero con el joven.
- ¿Qué es tan gracioso? - preguntó un tanto ofendido.
- Tu cara, la expresión en tu rostro quiero decir -aclaró rápidamente al ver el disgusto en las facciones de Oh- tienes unas pintas muy intimidantes, pero tu expresión de ahora fue muy tierna.
- ¿Tierno? - Preguntó SeHun como si no hubiera escuchado bien, eso preocupó a Kim.
- Lo siento, no era mi intención ofenderte.
- No lo haces -le calmó- nadie me ha descrito así en años -bufó con una sonrisa.
El ver una expresión tan linda en el rostro del joven le hizo darse cuenta de algo importante, no podía tener pensamientos así de Oh, no porque lo acabase de conocer, mucho menos porque se trajeron de un hombre, sino por su edad, a él no le llamaban la atención las personas menores a él, por más atractivo y caliente que el chico fuera, Kim no podía fijarse en el joven, cuatro años de diferencia eran demasiado para él, algo no tolerable; sintiendo el rostro caliente a causa de la vergüenza por pensar algo tan estúpido, JunMyeon le dio un sorbo a su bebida, el sabor amargo inundó sus papilas gustativas, haciendo que una mueca se instaurase en su rostro.
- Eso sí que es tierno -se burló Oh.
- Cállate, no seas irrespetuoso con tus mayores.
- ¿Te importa mi edad? - preguntó SeHun, mirándole de manera inquisidora y con un brillo que escondía algo más.
JunMyeon quería decir que sí, pero por alguna estúpida razón su lengua no quiso cooperar, como si de pronto estuviera insegura, así que decidió no contestar y acabarse su bebida de un solo trago, sacudió su cabeza su cabeza mientras sacaba su lengua en una clara mueca de asco.
- Por lo que veo te gustó el trago -dijo SeHun divertido.
- No -respondió Kim pese a saber que le estaba tomando el pelo, su tono de voz se había puesto ronco- demasiado amargo.
- ¿Quieres algo dulce?, o ¿quizás otro trago? La voz ronca te va fenomenal, estaría dispuesto a hacer lo que fuera para escucharla -sus ojos se iluminaron de nueva cuenta.
De nueva cuenta las miradas de ambos se enlazaron, el mayor entrecerró los ojos, podía pecar de ingenio con frecuencia, pero no era tan inocente como para no entender lo que había tras las palabras del más joven. Aunque quería creer que estaba disgustado, el delicioso escalofrío que recorrió su columna vertebral le dejó en claro que, a diferencia de las miradas que Oh le dedicaba, cargadas de deseo que pretendía no comprender, no podía mentirse, por más que lo intentase era francamente imposible
- Debo irme -dijo de manera brusca JunMyeon, se giró para despedirse de BaekHyun y ChanYeol, pero no había rastro de ninguno, los taburetes ahora estaban ocupados por un par de desconocidos, uno de ellos le dedicó una sonrisa felina que Kim respondió por mera educación- muchas gracias por la bebida, que tengas buena noche -finalizó antes de levantarse y buscar la salida, no esperó, ni por un segundo, que el más joven lo siguiera.
- Vamos a otra parte -le dijo SeHun con la voz ronca mientras sujetaba con delicadeza su muñeca, el temblor que su tono de voz causó en el mayor ocasión que su ida se viese detenida. Aunque el contacto de la mano de Oh apareció poco, le quemó.
JunMyeon parpadeó en varias ocasiones, demostrando con esto lo asombrado qué estaba, ¿realmente había escuchado bien lo que el otro le dijo con tanta seguridad? La distorsión de voces y música que flotaba su alrededor le hizo creer durante un par de segundos que había captado mal el mensaje, sin embargo, la mirada del joven, tan cruda y visceral, le aseguro que había escuchado bien.
- Lo siento, como ya había dicho, tengo que irme -para su desgracia, no sonó ni un poco convencido.
- Si, te irás, conmigo - dijo con total suficiencia- oh, vamos, sabes que quieres hacerlo.
- Yo no...
Sus intentos por refutar fueron en vano, de nueva cuenta la gran mano del joven se envolvió sobre la suya, ignorando sus protestas lo condujo a través del bar, arrastró su cuerpo con tanta facilidad que el mayor pareció ser una muñeca de trapo. JunMyeon no fue capaz de darse cuenta hacia dónde se dirigían, lo descubrió al estar parado frente a la puerta.
- ¿Qué estamos haciendo aquí? -Pregunté, estaba tan confundido que SeHun no pudo evitar reírse de él, ganándose una mala mirada por parte del mayor- ¿Qué te parece tan divertido?
- Dime una cosa, ¿realmente eres así de inocente o solo estás fingiendo serlo? - el hombre abrió la boca, pero Oh le cortó- tu actitud es una cosa, pero tu mirada me dice algo completamente diferente. JunMyeon, para que entiendas mi punto, te lo demostraré.
Una vez que abrió la boca, esta fue invadida por la lengua caliente del más alto, con la distracción de un beso puesta en marcha, Oh abrió la puerta y lo metió en el baño destinado para el personal, poniendo el pestillo con su mano libre apenas se aseguró de que estaba vacío. Para su fortuna, el lugar estaba vacío, debido a que la noche estaba haciendo muy movida, había más gente tela habitual, por lo que el personal tardaría un buen rato en desocuparse y poder tomarse un momento para ir al baño.
La habitación era relativamente pequeña, en el lugar había un inodoro, un lavabo de color blanco y un espejo de tamaño mediano qué colgaba sobre la pared de color blanco, la estancia estaba iluminada por una luz cálida y, afortunadamente, con olor a aromatizante de brisa marina. El sitio se vio decente, como si hubiera sido aseado hace relativamente poco (aunque JunMyeon dudaba severamente qué lugar era tan limpio como aparentaba).
Aún sujetándolo de la muñeca, SeHun obligó a Kim a colocarse frente al lavabo, una vez que lo tuvo dónde lo quería lo soltó, colocó su mano derecha sobre la mandíbula del mayor, sujetándola en un agarre suave que le hacía mantener el cuello bien erguido .
- Mírate -le seguramente.
JunMyeon no tuvo oportunidad de decir nada, pues inmediatamente su mirada quedó prendada de la imagen qué se reflejó en el espejo. Lo que vio ahí lo dejó sin aliento. La imagen de sí mismo, con las mejillas rojas, los labios entreabiertos y sus pupilas absurdamente dilatadas, brillantes y cargadas de deseo, le dudaron acerca de quién era el hombre que estaba viendo ahí, era ilógico e imposible que ese hombre se tratara de Kim Jun Myeon.
- Entonces, ¿ha quedado claro mi punto? - pregunto burlón.
Cuando los labios del más joven comienzan una besar con empeño su cuello, Kim supo que no estaba esperando una respuesta. Los trabajados brazos de Oh se envolvieron en torno a su cintura, a pegándolo al amplio pecho del menor, así como su erección en su trasero, asustando al mayor, quien trató de huir, recomendando un empujón al menor y aprovechando su tambaleo para dirigirse a la puerta. Valiéndose de su altura y de su musculatura SeHun lo encasilló entre su cuerpo y la puerta del baño, impidiendo que se marchase, el aroma masculino del contrario inundó sus fosas nasales, impregnándose en sus pulmones con cada respiración, y el calor corporal que emanaba de su cuerpo hizo que los pies de Kim se plantaran en ese lugar.
Cuando las grandes manos de Oh SeHun se posaron en sus caderas, sometiéndolo en un agarre firme del que sinceramente no quería escaparse, JunMyeon supo que estaba perdido, una idea que se reforzó apenas la pelvis del más joven se estrelló contra la suya, fue un movimiento tan sensual y necesitado que JunMyeon, sin querer, dejó ir un pedacito de cordura mediante un gemido. Los labios de Oh se dirigieron al cuello de Kim, tras besarlo un par de veces comenzó a lamerlo cuesta arriba, una vez que llegó al lóbulo lo mordió con suavidad.
- ¿De verdad quieres irte? -le preguntó al oído, antes de girarlo para encararlo y que pudiese ver la seriedad en su mirada- si lo dices en serio te dejaré ir. La elección es tuya, evidentemente no te obligaré a hacer nada que no quieras. Si quieres dejarlo aquí, así será.
La boca de Kim se abrió, pero no emitió sonido alguno, por lo que a los pocos segundos terminó cerrándola. Observó con detenimiento las facciones de Oh, fijándose en sus ojos que se lo devoraban con avidez, ¿qué tendría de malo que continuara con lo que estaba sucediendo?, ¿hasta dónde llegarían?, ¿volvería a tener una oportunidad como esa con un hombre así? JunMyeon era bastante atractivo, eso lo sabía, pero no es que fuera demasiado extrovertido ni interesado en conocer personas. Si se marchó no tuvo respuesta a ninguna de sus preguntas, así que finalmente hubo que no quería quedarse con ninguna duda.
Si a Alicia le había ido de maravilla al perseguir al conejo blanco, ¿Por qué él no podía inmiscuirse en una aventura de una noche y tener quizás un magnífico resultado? Sintiéndose triunfador, JunMyeon se dejó llevar y permitió que su mano derecha descendiese por el cuerpo de Oh, acariciándolo sutilmente hasta terminar frente a su prominente erección, la cual apretó, asombrándose por el tamaño e ignorando completamente que estaba en el cuento equivocado. Él ni siquiera imaginaba que estaba por convertirse en la Caperucita que sería devorada por el lobo.
Colocó su mano en la nuca de SeHun con la finalidad de atraer su boca hacia la suya, el más alto no tardó en corresponder con ganas su beso. De inmediato la chispa que había entre ambos se intensificó, avivando las corrientes eléctricas que se escondían bajo su piel, las cuales comenzaron a causar estremecimientos en sus cuerpos conforme a los roces que las manos de ambos, que al pasar el tiempo adquirieron más confianza, adquirieron protagonismo. Pronto aquellos toques destinados a conocer la anatomía del contrario comenzaron a dejarles un sabor de insuficiencia, para sorpresa de JunMyeon, fue él quien se aventuró primero a tocar directamente la piel del menor por debajo de la ropa.
SeHun no tenía superpoderes (aunque durante su infancia y adolescencia seriamente creyó que sí), según ChanYeol, esos supuestos superpoderes eran meramente el hecho de que poseía la habilidad de leer a la gente con demasiada facilidad, sin importar si conocía a las personas de años o no, SeHun podía discernir cosas que le resultaban obvias con sólo darle un vistazo o intercambiar un par de palabras con alguien. Nunca dudó de su habilidad, hasta que se topó con Kim JunMyeon.
El aura que lo rodeaba gritaba que el hombre tenía gustos refinados, aunque su atuendo era sobrio (prendas que en opinión de SeHun no pegaban para nada en un bar como en el que se encontraban), tenía la impresión de que solía vestirse con ropas mucho más caras de las que llevaba, algo completamente a lo que Oh solía vestir. En pocas palabras, ambos eran dos polos totalmente opuestos, por ello, cuando JunMyeon puso sus ojos sobre él, mirándolo con el deseo impregnado en las pupilas, creyó que estaba malinterpretado las cosas; en definitiva, el infierno iba a congelarse antes de que algo sucediese entre ambos. Decidió dejarlo en paz, el hombre se veía demasiado incómodo, además, por más que pensó no se le ocurrió un tema de conversación para entablar con Kim, sin embargo, aquello no implicaba que no estuviera pensando en una manera de pedirle su número.
Afortunada e inesperadamente las cosas fluyeron a su favor, el brillo peculiar en los ojos del más bajo le dijo que ambos estaban en la misma sintonía, algo que quedaba confirmado por la manera en que el más bajo respondía a su toque. Las palabras no habían sido tan necesarias.
En cuanto el mayor bajó el cierre de la chamarra del más alto se encontró con la agradable sorpresa de que Oh no llevaba ninguna prenda más en esa zona; bajo la atenta mirada de SeHun, quien acariciaba con insistencia los costados de Kim, JunMyeon se dedicó a mover las palmas de sus manos sobre la cálida piel del contrario. Los músculos del pecho de Oh estaban bien definidos, ¿cuántas horas habría invertido este tipo en el gimnasio? No cabía duda de que bastantes, aunque Kim le dedicaba un tiempo considerable a realizar una rutina de ejercicios un par de veces a la semana, ni de lejos tenía los resultados del más joven, pasó la punta de los dedos por los pectorales de SeHun, sintiéndose poderoso al sentir los desbocados latidos de su corazón, que hacían juego con el acelerado ritmo del suyo, sus dedos continuaron su camino hasta llegar a los definidos valles que se formaban en su abdomen, no pudo negar que su parte favorita fue la V perfecta que se escondía bajo lo que le quedaba de ropa al menor.
Antes de que JunMyeon pudiera intentar deshacerse del cinturón del más joven, SeHun tomó entre sus puños la playera y el suéter de JunMyeon, el mayor alzó los brazos por puro instinto, cohibiéndose al darse cuenta de que estaba empezando a ser desnudado, ver la musculatura de Oh le había hecho sentirse ciertamente inseguro de su cuerpo, sin embargo, el que las pupilas y las fosas nasales del chico se dilataran mientras lo miraba con atención hizo que disminuyera su ansiedad.
- Eres demasiado hermoso -le dijo el alto con voz ronca.
- ¿Eso piensas? -preguntó. La duda impregnada en su tono hizo que Oh frunciera su ceño.
- Por supuesto, por si no estás confiando en mi palabra, él puede dar fe y legalidad a lo que digo -un movimiento de barbilla y de ojos acompañó su discurso, aludiendo a su erección.
La fuerte risa de JunMyeon inundó el baño, pese a que la música aún se escuchaba a lo lejos, sofocada ligeramente por las paredes y la puerta cerrada, las melodías dejaron de sonar armoniosas después de que Oh escuchó las lindas carcajadas, sin duda era un sonido que quería escuchar con la mayor frecuencia posible.
- Ya veo -respondió JunMyeon- pero, si te soy sincero, tengo mis dudas.
En un principio SeHun no captó la indirecta, únicamente se dio cuenta de lo que JunMyeon quería decir en el momento en que sus delicadas manos se colocaron en su cinturón, el cual abrió mediante movimientos bastante fluidos. En cuanto sujetó el cierre de la bragueta el corazón de ambos comenzó a palpitar con más fuerza; JunMyeon tragó con fuerza apenas el bóxer de color azul marino quedó revelado, la maldita prenda era tan ajustada que parecía ser una segunda piel, que además revelaba que el tamaño de Oh no era precisamente pequeño ni promedio, un ramalazo de excitación y de nerviosismo lo azotó con vehemencia, antes de que Kim pudiera darse cuenta, se había arrodillado frente al menor, mandando a la mierda todo, en especial que se encontraran en el baño de un bar de mala muerte, esperando que el piso estuviera tan limpio como aparentaba y que su pantalón no se manchase.
Sin apartar la mirada del abdomen del más alto, JunMyeon atoró sus dedos en los pantalones y la ropa interior del contrario, comenzó a bajar ambas prendas a la par, deleitándose con el caminito de vellos bajo su ombligo que poco a poco se iba convirtiendo en una mata mas espesa. En cuantas prendas aparecieron a la altura de las rodillas de SeHun, dirigió sus manos al pene del susodicho, quien mostró un ronco gemido que hizo estremecer a JunMyeon apenas el mayor envolvió sus manos en él.
Luego de muchos años Kim JunMyeon se desconoció a sí mismo, algo que no le ocurrió desde su adolescencia. Por lo general él era un hombre que estaba del lado de la razón, no del instinto, sin embargo, todas las razones por las que tenían que haber negado a estar a solas con Oh, que su parte racional le dijo, habían volado muy lejos llegado ese punto. Y no se arrepentía en lo más mínimo.
La carne caliente que palpitaba por su toque lo tentó de una manera que nunca antes había experimentado, las ganas de llevarse aquel pene a la boca lo sorprendieron, aunque no iba a hacerlo así como así, después de todo estaba con un desconocido. Un par de meses atrás un compañero de oficina le regaló un conservativo de sabor fresa y uno de látex normal, lo que le valió ser informado a recursos humanos por Kim, pues en su momento le pareció una broma de mal gusto, muy desubicada ya que ni nunca tuvieron una relación cordial, nunca se imaginó que, en el preciso instante en que se encontraron, agradecería haber dejado los condones en su cartera debido a que se olvidaba de sacarlos.
Sin importarle verse ansioso, se apresuró a sacar el conservativo con sabor a fresa, lo abrió tan rápido que casi se le escapa de las manos, lo que ocurrió una buena risa por parte de Oh, quien se llevó un pellizco en su muslo izquierdo, a modo de disculpa, ya que lo apretó con bastante fuerza, JunMyeon le brindó algunas caricias en su miembro antes de colocarle el condón, acto seguido abrió su boca; aunque tenía bastante experiencia en el sexo oral, la inseguridad de si aquel pene cabría en su boca lo embargo apenas la corona hizo contacto con su lengua, por lo que no se atrevió a intentar meterse a la boca toda su longitud. El sabor artificial de la fresa que inundó sus papilas gustativas no era su favorito, aunque poco tardó en desaparecer mientras se dedicaba a mover su cabeza.
El sonrojo que había teñido sus mejillas se intensificó cuando miró la cara de SeHun, el placer que se reflejaba en su expresión facial era tal que Kim quiso ver más, por lo que se animó a mover sus manos, dejó la derecha en la base del pene de Oh, moviéndola de arriba a abajo para que se encontrase con su boca en cada movimiento, mientras que la izquierda la utilizó para masajear los testículos del más alto, variando en la fuerza con la que los acariciaba.
Los gemidos no tardaron en escapar de los labios de SeHun, pero aún no había experimentado lo mejor que JunMyeon podía hacer. Kim estaba dispuesto a hacer más para continuar escuchándolos.
El más bajo se retiró con lentitud, mirando a los ojos a Oh en todo momento, una vez que el pene del menor estuvo fuera de su boca se dedicó a repartir besos en el glande, posteriormente trazó con su lengua un camino hasta llegar a la base de aquel miembro, sin dudarlo ni por un segundo, capturó un testículo entre sus labios, succionándolo suavemente antes de repetir esta acción con el otro, cuando terminó regresó a la punta, besando toda su longitud, lamiendo el frenillo antes de cambiar de estrategia. Se alejó a unos cuantos centímetros de distancia a la par que relajó los músculos de su garganta, abrió la boca y, tomándose su tiempo, fue tomando aquella longitud palpitante hasta que su nariz tocó el vientre del menor, el vello hizo que le dieran un poco de cosquillas, pero lo aguantó; ahuecó sus mejillas mientras sacaba los centímetros que se llevó a la boca.
- Mierda -gimió Oh mientras su cabeza se iba hacía atrás.
En un intento por aferrarse a la cordura se vio forzado a enredar sus dedos en el suave cabello castaño claro del mayor, nunca nadie se lo había podido llevar por completo a la boca. Tuvo que tomar fuertes bocanadas de aire para calmarse y no correrse como un adolescente precoz, algo que le costó bastante, aún cuando se sintió fuera de peligro, no pudo hacer nada con respecto al temblor involuntario en sus muslos.
- ¿Qué demonios estoy haciendo? -pensó JunMyeon en medio de la espesa bruma de placer que nublaba su mente.
Kim movía su cabeza con lentitud, agradeciendo que SeHun no le obligase a ir más rápido, su gran mano permanecía en sus cabellos, sujetándolos con la fuerza necesaria para mantenerlo en su lugar sin lastimarlo ni forzarlo a nada. JunMyeon se deleitó de sobremanera con la imagen adictiva que sus ojos absorbían, la frente de Oh se había perlado con una fina capa de sudor, pegando sus negros cabellos en la zona, de vez en cuando algunas gotas resbalaban por su rostro, paseando por su cuello hasta caer en su pecho, el cual se agitaba con las respiraciones pesadas que el menor tenía que tomar; la excitación que sentía se reflejaba en sus expresiones faciales de manera descarada.
A decir verdad, JunMyeon estaba en un estado similar, el calor que sentía le había hecho sudar y pintado el pecho y el cuello de un suave color rosado, aunque su boca estaba llena gemía con entusiasmo. Sus pantalones se habían apretado desde hacía un rato atrás, por lo que quitó su mano derecha del muslo de Oh, lugar en el que se sostenía, para abrir sus pantalones y liberar su adolorida erección, por más que quiso no pudo resistir el impulso de acariciarse, lo que provocó que sus ojos se entrecerrasen y se animara a mover su cabeza cada vez más rápido.
- Para un segundo -dijo SeHun entre gemidos, su mano se movió al hombro de Kim, el cual apretó e intentó apartar al mayor desde ahí.
JunMyeon abrió los ojos por completo, mirándolo con asombro, en un primer minuto no sacó el pene de su boca, tan sólo se limitó a observar con incredulidad al menor, cuando se percató de que hablaba en serio, acató la petición. Se retiró con lentitud, siendo consciente de que le dolía la mandíbula, la acarició para disminuir la sensación antes de hablar.
- ¿Qué sucede? -ahora el mayor tenía la voz ronca, por lo que se aclaró la garganta- pensé que lo estaba haciendo bien -se le escapó mientras fruncía el ceño.
- ¿Bien? Ha sido la mejor mamada que he recibido en mi vida -admitió mientras le tendía la mano al mayor para ayudarle a ponerse de pie.
- Entonces, ¿por qué parar?
- No quiero acabar en tu boca, al menos no en esta ocasión.
- Oh... -sus mejillas se sonrojaron un poco más ante la expectativa de que un encuentro así con el menor se repitiera.
- Aunque claro, si no quieres que lleguemos a ese punto, está bien -respondió con cautela, no sabiendo cómo interpretar una respuesta tan críptica.
- Si quiero -respondió apresuradamente, maldiciéndose internamente por acceder tan fácilmente. Una sonrisa floreció en los labios de Oh.
- ¿Qué prefieres, dar o que te den? Estaré de acuerdo con lo que digas.
- ¿Lo dices en serio?
- Por supuesto.
- Espera, me parece que no estoy entendiendo, ¿qué quieres decir con eso?
- JunMyeon, si haces maravillas con tu boca, me gustaría probar lo que puedes hacer con el pene -enfatizó sus palabras dando un apretón al miembro del mayor.
- Yo... -de pronto Kim se sentía abochornado- será en otra ocasión, me gustaría probar lo que puedes hacer con el pene -dijo, haciendo una imitación muy mala de Oh.
Para su sorpresa, el menor no captó su broma. Un brillo iluminó su mirada antes de que el más alto lo girase, haciendo que quedará de cara al espejo, Kim tuvo que agarrarse del lavamanos para no caer, pues el más alto se agachó para bajarle los pantalones y la ropa interior hasta los tobillos en cuanto lo tuvo de espaldas, además de aprovechar y tomar un sobre de lubricante que guardaba en su chaqueta por si acaso, cuando se irguió no tuvo que decir más nada, ya que, inmediatamente, JunMyeon separó las piernas lo más que su ropa le permitió y arqueó la espalda de una forma tan obscena que lo obligó a apretar la base de su pene para no venirse.
Cuando sintió que la calma regresó a su cuerpo, en una pequeña medida, SeHun se dispuso a preparar al mayor.
Se tomó un par de segundos para apreciar el bonito y redondo trasero de JunMyeon, sin apartar la mirada, muriéndose por saber cómo se sentiría estar dentro de él, abrió el sobre de lubricante, vertió una cantidad considerable en sus dedos y dejó el sobre encima del lavamanos. Delineó con uno de ellos la rosada entrada antes de meterlo hasta el nudillo; la cabeza de Kim se hundió hasta que su barbilla tocó su pecho, pronto sintió una mano grande envolviendo su pene, a la par que Oh lo masturbaba, se encargó de dilatarlo. JunMyeon tenía tiempo sin tener relaciones sexuales ni masturbarse, se había enfocado más en trabar que en otras cosas, por lo que no era de extrañar que le ardiese como el infierno, sin contar que el más alto lo dilató utilizando cuatro dedos, lo que no ayudó; el proceso, que en un principio fue incómodo, paulatinamente se fue tornando en algo placentero, por lo que se quejó en un gemido frustrado al momento en que SeHun retiró sus dedos.
El mayor miró sobre su hombro, impaciente, a SeHun, el aludido tomó papel higiénico para limpiar sus dedos, luego de arrojarlo en la papelera volvió a tomar el sobre de lubricante, esparciendo lo que quedaba del mismo en el condón, tiró el sobre ya vacío a la basura, puso una mano en la cadera de Kim y la otra en la base de su dolorido pene, el cual no tardó en comenzar a introducirlo en el cuerpo del contrario. La boca de JunMyeon se abrió, pero no emitió ningún sonido, cerró los ojos para relajarse, pero de nada le sirvió, aquello sólo le hizo ser más consciente del pene de Oh, sintiendo de manera tortuosa como ese gran miembro se abría paso, lenta, pero constantemente, en su interior. Incluso tuvo que morderse el labio inferior para no gritar, se debatía entre aguantar el dolor, esperando ser recompensado con placer o dar marcha atrás y pedirle al menor que parase.
Finalmente se decantó por aguantar, SeHun se introdujo en JunMyeon en lo que al aludido le pareció una eternidad, Kim suspiró aliviado cuando los testículos del menor rosaron sus nalgas. No se atrevió a abrir los ojos por miedo a soltar un par de lágrimas que amenazaban con escaparse de sus ojos debido al dolor caliente que le invadió; agradeció que el menor no se moviese ni un centímetro, esperando a que se adaptase a su tamaño, algo que definitivamente le tomó un tiempo, sabía que si abría los ojos y echaba un vistazo hacia abajo se encontraría con que la punta del miembro de Oh se presionaba de forma visible en su vientre, lo sentía; durante aquellos minutos SeHun se dedicó a acariciar su espalda baja y a volver a excitarlo mediante toques sugerentes en sus pezones y pene. Cuando el dolor menguó hasta ser soportable y sintió que no gritaría si abría la boca, JunMyeon habló.
- Puedes moverte.
Pese a dar su consentimiento, SeHun tardó en moverse, cuando lo hizo fue con movimientos casi imperceptibles, poco a poco se aventuró a aumentar ligeramente la velocidad, no aplicando demasiada fuerza, ni aunque quisiera podría haberlo hecho, no sólo porque podía mirar las expresiones faciales del mayor, sino porque el interior de JunMyeon estrangulaba su pene, indicándole que aún se encontraba adolorido. Se esmeró mucho más en sus caricias, aplicando en él todo lo que le gustaba que le hicieran, sin embargo, el cambio llegó cuando modificó el ángulo de su cadera, provocando que el mayor abriera los ojos de par en par y jadease de forma bastante audible debido a que, con esa acción, pudo atinar a su próstata.
El deseo tácito que había ardido entre ellos desde que intercambiaron la primera mirada los quemó.
SeHun se atrevió a incrementar la fuerza de sus estocadas cuando empezaron a escapar gemidos constantes de los labios de JunMyeon. Enterró su rostro en el cuello del mayor durante apenas un par de segundos, sintiéndose embriagado por el aroma natural del más bajo, cuando alzó la cabeza y miró la cara de Kim a través del espejo se sintió completamente extasiado, comenzó a acariciar con sus uñas sus costados, concentrándose en masajear sus crestas iliacas, lugar en el que se sujetó para moverse más rápido, una acción que fue más que bienvenida por JunMyeon, quien no dudó en moverse en contra de las caderas de Oh, regresando las estocadas.
De pronto JunMyeon recordó que había un espejo frente a sí, aunque le daba algo de pena mirar en dirección al cristal, la curiosidad terminó ganándole. Sus ojos, brillosos de una manera que jamás imaginó podían ser, se abrieron de par en par al mirarse, el sonrojo furioso en sus mejillas pudo haber hecho que se avergonzara, pero se sintió un poco mejor al ver que era más tenue que el que tenía SeHun, la tensión en sus bien trabajados músculos, el hambre voraz con la que el menor lo observaba, lo tuvieron deleitándose de sobremanera con lo que miraba en el espejo. Poco tiempo pasó para que JunMyeon tratase de agachar la cabeza y no mirar más, estaba avergonzado.
SeHun se inclinó sobre su cuerpo sin dejar de moverse, sujetó con una mano su barbilla y parte de su cuello, mientras que envolvió el brazo restante en la cintura del bajo, quedó tan cerca de JunMyeon que ni siquiera el aire podría pasar por entre sus cuerpos, tan cerca que el mayor era capaz de sentir cada estremecimiento del más alto, Kim estaba seguro de que él podría sentir las corrientes eléctricas que se paseaban a lo largo de su columna vertebral. Ni aunque hubiera querido, JunMyeon se hubiera podido masturbar, no era necesario, pues pese a que su miembro, cuya punta goteaba, se balanceaba sin ser tocado ni por él ni por Oh, el placer que sentía era enorme, no quería que todo terminarse . Ninguno se sintió capaz de respirar de manera correcta,
JunMyeon sabía que no podía aguantar por mucho tiempo, no con SeHun gruñendo y diciendo piropos obscenos que lo encendían más mediante soplos de aliento caliente en su oído, no cuando sus muslos, medio dormidos, se sentían a nada de dejarlo colapsar bajo su propio peso y el del cuerpo del contrario, no cuando su próstata era fieramente acariciada con cada embestida, no cuando el cosquilleo en su vientre no dejaba de hacer acto de presencia, no cuando el placer era tanto que se tornó insoportable.
Le costó un jodido infierno, pero JunMyeon consiguió no cerrar los ojos mientras se venía en chorros pesados sobre el piso de aquel baño, sus ojos fueron recompensados de manera satisfactoria, pues la imagen que captaron no se borraría en mucho tiempo de su memoria, mucho menos la sensación se SeHun corriéndose en el condón, definitivamente no podría olvidarse de ambas cosas. Oh salió de su cuerpo un par de segundos después, la punzada de dolor que atravesó a Kim le hizo escapar de la bruma de placer y querer huir, sin embargo, el cuerpo laxo del más alto estaba apoyado en su espalda, por lo que le fue imposible. Cuando se levantó con pesadez, pues a SeHun también le dolían los músculos, JunMyeon aprovechó para imitarlo, se apresuró a vestirse de manera correcta lo más rápido que pudo, tratando de hacer oídos sordos a las risas que Oh emitía al ver la mueca de dolor que Kim tenía en su rostro. El bastardo se notaba orgulloso.
Cuando terminaron ambos de vestirse se miraron fijamente, JunMyeon no sabía qué debía decir en una situación así, su mente estaba totalmente en blanco, ¿un ” gracias"era adecuado?, ¿cuál era el protocolo a seguir en un momento así?; cuando SeHun abrió la boca el corazón de JunMyeon casi se escapa de su pecho, estaba latiendo tan fuerte que incluso se llegó a sentir mareado, aunque daba le curiosidad y miedo saber qué le iba a decir el menor, no pudo averiguarlo. JunMyeon vio aquello como su oportunidad, por lo que empujó con suavidad a la chica que quería entrar al baño, se disculpó y, haciendo caso omiso al dolor, se escabulló entre la multitud de personas que parecían haber duplicado mientras estaban encerrados. la calle hizo hasta lo imposible por tomar un taxi y marcharse a su casa.
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Los días habían pasado en lo que parecía haber sido un abrir y cerrar los ojos. A momentos JunMyeon se preguntó si aquel encuentro con ese joven atractivo, alto y de hombros anchos, de no ser porque su cuerpo permaneció adolorido bastante tiempo y que su mente le hizo rememorar una y otra vez lo ocurrido en aquel baño, se hubiera podido convencer de que nada pasó, al menos eso se decía para tratar de consolarse. Se arrepentía no de lo sucedido en sí, no iba a mentirse, era un hombre adulto que disfrutó de sexo espontáneo con un desconocido, lo único que le generó arrepentimiento eran dos cosas:
1) Oh SeHun había arruinado a todos los hombres para Kim, quien estaba más que seguro de que difícilmente encontraría a alguien tan guapo y pasional como el menor. Sin duda, salvo por su edad, era ese tipo ideal de hombre que le gustaba y que no sabía que podía existir fuera de las novelas cliché que secretamente disfrutaba leer. Ojala no lo hubiera conocido...
2) Aunque era el mayor, además de ser alguien que solía ser alagado frecuentemente por su capacidad nata para el liderazgo y la toma de decisiones, no supo cómo actuaría al final del encuentro. Pese a haber conciliado consigo mismo que no le debió demostrar ni nada al joven, en su interior sintió que actúo de manera fallida al marcharse de la manera en que lo hizo.
Como si no tuviera suficiente con el dolor en su parte baja y los debates mentales que lo atormentaron esos días, BaekHyun se sumó a su tormento. Su amigo, después de contarle con lujo de detalles su noche con Park (información que JunMyeon no necesitaba y quería borrar desesperadamente de su cerebro), le preguntó acerca de qué ocurrió con SeHun, pues Oh lo contactó y trató de conseguir el número telefónico de Kim, BaekHyun podía ser muchas cosas, un despistado, sumamente confiado, un inconsciente de los peligros a su alrededor, en los que él se metía sin percatarse de ello, pero no era un mal amigo, por lo que no dio el número sin tener consentimiento de Kim, Byun respetó que JunMyeon no quisiera hablar del tema, ambos sabían que le contaría todo cuando estuviera listo.
Algo que no pasó hasta que se cumplió un mes y medio desde su encuentro, en una salida a comer con BaekHyun le contó todo, aunque había creído que le costaría hablar del tema, su boca no paró de emitir una palabra tras otra, haciéndole darse cuenta cuenta de que necesitaba hablar del tema más de lo que creía. Byun le escuchó en completo silencio, prestándole toda su atención, algo tan extraño que era lo equivalente a encontrarse un unicornio en Seúl, finalmente su amigo terminó ofreciéndole el número de Oh, diciéndole que se hiciera con aquel papel lo que quisiera. Tras meditarlo concienzudamente, JunMyeon terminó mandándole un mensaje con una invitación a comer a modo de disculpa, para su sorpresa no pasó más de dos minutos para que recibiera una respuesta.
Mientras indicaba una fecha, lugar y hora, la expectativa, las ansias y el miedo invadieron a JunMyeon, no sabía qué le depararía ese nuevo encuentro, pero al menos tenía certeza respecto a una cosa: sin importar lo que sucediera, esta vez no escaparía .









amé